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Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Este pasaje nos muestra que el Señor tiene visiones. Para servir a Dios se necesitan corazones de niños que crean que la visión que Dios nos ponga. Cuando un ministro de Dios recibe la visión de Dios se expande más allá. Conocemos el ministerio del Señor de tres años y medio, pero desde el inicio, él comenzó a visualizar la cruz. Cuando recibimos una visión de Dios, el Espíritu Santo pone gozo delante de nosotros que al igual que a Jesús, también nos hace menospreciar el oprobio. El proceso que Dios quiere llevar en nosotros para que llevemos mucho fruto. Juan 12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. ¿Estás seguro de que quieres llevar fruto? Debes estar dispuesto a morir. Somos parte del fruto de Cristo porque él fue el grano de trigo que cayó a tierra y murió.
Filipenses 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; Jesús no estimó el ser igual a Dios, sino que lo dejó todo para venir a estar entre nosotros y hacer la voluntad de Dios. Cuando dejamos cosas valiosas y las soltamos, esto es morir. Vaciarse de sí mismo, es una manera de morir. ¿Qué espera Dios de nosotros? Algunas veces creemos que estamos haciendo la obra de Dios pero no es así, sino que estamos obrando para ser vistos por los demás. ¿Cómo se muere, si todos queremos vivir? El Señor dice que el que busque su vida la perderá, pero si buscamos la vida de Dios en nosotros, viviremos. ¿Estamos dispuestos a morir y a capturar la visión de lo que vendrá de parte de Dios? Hay visiones generacionales, pero ¿de donde viene tu visión? ¿Viene de Dios? Hay visiones que mueren dentro de nosotros, aún siendo de Dios. Tenemos el ejemplo de Moisés. Los primeros años de vida fueron para capturar la visión, hasta que entendió que verdaderamente Dios lo había preparado para ser el libertador de su pueblo. Pero no lo podemos hacer por nuestro propio conocimiento. Por cuarenta años, creyó que lo podía hacer por sus influencias en el gobierno egipcio, pero no fue así y tuvo que huir. Cuarenta años en el desierto le hicieron un hombre débil, tartamudo y desconfiado de sí mismo. Luego lo vemos con ochenta años y oliendo a chivo, después de haber estado en palacios vestido de lino. Dios quitará todo lo que hay de nosotros mismos para poner lo suyo, hasta que entendamos que no es con nuestra fuerza, sino con su poder. Hebreos 7:9 Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; Cuatro generaciones hay desde Abraham hasta Leví. La primera fue la de Abraham, quien se encontró con Melquisedec y le ofreció los diezmos de todo. Dice la Biblia que Leví, en Abraham pagó los diezmos. Lo que uno haga en su generación como cristianos, impactará su postrera generación, lo que Cristo habrá de hacer con ellos. ¿Qué estas haciendo para llevar fruto no solo en tu generación, sino también en la venidera? Tenemos que morir a las cosas que no le agradan a Dios. El evangelio que produce fruto es el que dice: “Si quieres ser mi discípulo, toma tu propia cruz y sígueme”. Hoy vemos pocos jóvenes que predican la palabra de Dios y es porque muchos padres no quieren morir. Una forma de hacerlo es dejando las comodidades. ¿Sera que Dios quiere que tengas una visión generacional del Fruto? |