| El huerto del Señor |
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Por: Dr. Brian Bailey Traducción: Pastor Curtis Sharp Culto Unido, 03/Jun/2010
El Señor hizo los cielos y la tierra en siete días. Luego sembró el huerto al oriente y puso a Adán y a Eva en ese huerto. Hace un tiempo tuve una visión de Adán en ese huerto. Adán fue un alma viviente gobernada por sus emociones. Pero el Segundo Adán, Cristo, fue un hombre magnífico. Adán y Eva fueron creados para tener comunión con Dios, pero Dios es Santo. Adán y Eva eran inocentes, necesitaban ser probados, pues la inocencia probada se convierte en santidad. Eva fue engañada por la serpiente, y pecó; Adán amó a Eva más que a Dios, y pecó al preferir seguir a Eva que obedecer el mandamiento de Dios. Entonces fueron sacados del huerto, pero Dios siempre quiso poner un huerto en el corazón del hombre.
Cantares 4:12 “Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; Fuente cerrada, fuente sellada”. La iglesia novia es conocida como un huerto cercado. Con nueve plantas que representan a los nueve frutos del Espíritu. A esto le ponemos mucha atención porque Dios quiere hacer un bello huerto en nuestros corazones. Una de las primeras visiones que tuve del Señor fue un terreno indeseable lleno de piedras y espinos. Lo primero que Dios hizo fue construir un muro alrededor de esa viña un muro que se mantiene en obediencia. Isaías 5 nos habla de la viña del Señor, la cual había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas. Lo primero que Dios hace cuando entra en nuestra vida es construir un muro para protegernos del enemigo.
Salmos 80:12 “¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino? ¿Por qué aportillaste el vallado, para que todos los espíritus inmundos puedan entrar?
Si no vivimos en obediencia, Dios mismo va a retirará el muro puesto para nuestra protección. Tengo una carga no solo por encontrar a los perdidos, sino también por salvar a los que son salvos. La Biblia no fue escrita para los incrédulos porque ellos la leen, la sino para los salvos. Advertencia tras advertencia en la Palabra, son para mantenernos dentro del muro. El terreno lleno de espinas que vi en mi visión, representa a los frutos de la carne.
Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.
Las obras de la carne deben ser arrancadas de nuestro corazón. Aun hay piedras que deben ser arrancadas. Existen las ovejas y las cabras. Las primeras siguen mansamente al pastor, y pero las segundas, aparenta que sí, pero no lo hacen. En todas las iglesias hay ovejas y cabras; estas cabritas representan las piedras que deben ser quitadas de nuestra vida.
Las Nueve Plantas y los Nueve Frutos del Espíritu El libro de Cantares nos habla de nueve plantas que fueron sembradas en el huerto, las cuales podemos comparar con los nueve Frutos del Espíritu; esto trae una enseñanza a nuestra vida espiritual. Cantares 4:13-14 “Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, de flores de alheña y nardos; Nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas”.
Lucas 2:35 “y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.
Filipenses 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !Regocijaos!”. Hay claves para desarrollar el fruto del Espíritu Santo en nuestra vida. Salmo 45:7 “Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.Si ponemos nuestros pies en ciertos caminos, que nos alejen de Cristo, como lo hizo Faraón, quien endureció su corazón diez veces, y en consecuencia, Dios le endureció su corazón 10 veces más y él no pudo cambiar. Pero si nos regocijamos, Dios pondrá el óleo de gozo en nuestro corazón.
Claves para la paz: Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. En la medida que dispongamos nuestros corazones, así tendremos la paz de Dios. No importa por la situación que estemos pasando, Dios ha establecido un pacto de paz en nosotros, y Dios quiere darnos este pacto. No importa lo que suceda alrededor ti, siempre tendrás Su paz.
Cantares 4:14 “¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo, Sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aromático?”. Una vez tuve una visión del infierno. Y en ella vi el rostro de Cristo lleno de angustia. A menudo Cristo visita el infierno para ver la necesidad de Su sacrificio en la cruz.
Una vez mi esposa y yo viajamos al sur de los Estados Unidos, y le preguntamos cuál de las invitaciones que recibimos debíamos aceptar. Dios me dijo que no fuera a ninguna, sino a una habitación en un hotel especifico. Al entrar a la habitación, la presencia de Dios era inmensa, entonces en visión una puerta se abrió y estuve con un ángel en el cielo; vi el río de Dios y lo cruzamos. Al otro lado sabía que me iba a encontrar con Jesucristo. Entonces tuve la revelación de la condición de mi corazón para mi horror. De todos modos, dije: “yo no puedo ver a Jesús, mi corazón es tan duro”. El ángel sonrió, y nos volvimos otra vez, y entonces se terminó la visión y el Espíritu Santo empezó hablarme del Testimonio de David. El Señor me dijo: “No es lo que tú dices, sino cómo lo dices”. Salmo 18:35 “Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido”. Lo más importante en la vida no es lo que se dice, sino cómo se dice.
Debemos anhelar que la bondad de Dios se implante en nuestro corazón.
Cantares 6:3 “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios”. La fe se desarrolla por la prueba.
Una vez, estando en Israel fui a la tumba donde pusieron el cuerpo del Señor. Entré y le pregunté al Señor cómo quería ser recordado. En el lugar donde Él fue acostado se leía la palabra mansedumbre. El Señor quiere ser recordado por su mansedumbre, así debemos anhelar un espíritu manso.
1Corintios 9:27 “sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”. Estamos pasando por situaciones muy dolorosas en otras naciones. En iglesias muy grandes, hermanos han sido apartados y eliminados. Es muy importante que estos frutos o plantas aumentes de nuestra vida.
Cantares 4:15 “Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano”. Cristo es la Fuente, pozos de agua viva. El Espíritu de Dios subiendo en nosotros para regar esas plantas de su huerto. Cantares 4:16 “Levántate, Aquilón, y ven, Austro; soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, y coma de su dulce fruta”. El propósito de ese huerto es para que el Señor pueda entrar en el huerto de nuestro corazón Efesios 3:16-17 “Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor”.
Esto no se trata de la salvación solamente, Dios es una experiencia más profunda. Dios se interesa en todo lo que expresamos de Él. Está interesado en lo que oramos, o predicamos; debemos ser reverentes al hablar de Dios.
Cantares 5:1 “Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. El primer fruto que Dios recoge en nosotros es el fruto de la mirra, que representa la mansedumbre.
Cantares 2:16“Mi amado es mío, y yo suya; el apacienta entre lirios”.
Cantares 3:6 “¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de humo, sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aromático?” Aquí ella cambia y se reconoce como posesión de su amado.
Cantares 7:10 “Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento”. Esto es algo que se debe evidenciar en el matrimonio, que el deseo del esposo sea para su esposa, este es el deseo del Señor, yo pertenezco a Él y El pertenece a mí.
Cantares 8:13 “Oh, tú que habitas en los huertos, Los compañeros escuchan tu voz; Házmela oír”.
Esto es lo que la Iglesia dice de Cristo. En el inicio de la Creación, el Señor caminaba en la mañana en el huerto; esto significa que Dios quiere andar cada día en nuestro huerto. Dios habita en el huerto. Al igual que el huerto que hagamos en nuestro corazón así será también el huerto donde estaremos en el Cielo. Es importante reflejar estos frutos para que el Señor pueda pasearse en nuestro huerto, si trabajamos para crear nuestro huerto, veremos un día a Cristo en toda su plenitud. |