| La confianza |
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Pastor: Milton Méndez Culto Unido, 03/06/2010
A lo largo de nuestra vida, hemos oído hablar a personas diciendo de otros: “esa es una gran mujer de Dios” o “ese es un gran hombre de Dios”. Y estas palabras nos pueden hacer sentir algo excluidos de los planes de Dios para usar a las personas, porque sólo somos personas comunes y corrientes. Pero Dios no anda buscando a personas grandes, sino que anda buscando personas que le crean a como el Gran Dios.
Curiosamente, entre los héroes de la fe solo aparecen dos mujeres: Rahab la ramera y Sara. Y estas dos mujeres no fueron en sí mismas extraordinarias. Ellas tenían costumbres diferentes entre sí; Sara era hebrea, una mujer de muchos conocimientos protocolares, pues fue la esposa de uno de los hombres más ricos de su época. Pero Rahab era más sencilla en todos los sentidos. Ellas tenían culturas diferentes, pero lo que ellas tenían en común era la gran fe que tenían en Cristo.
Salmo 40:4 “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.” Si tuvieras una plena y absoluta confianza en Dios, que Él le dará una certera respuesta a tu necesidad, te quedarías quieto, en reposo. Daniel y sus amigos tenían plena y absoluta confianza en Dios, porque ellos sabían que Dios los libraría de todas las aflicciones que les venían. Asimismo, si confiamos en Dios, sabremos cómo manejar las finanzas y las adversidades. Si nosotros creemos que lo que estamos pasando es más grande que nuestro Dios entonces debemos volver a la confianza en Dios. Debemos creer que si Dios nos dio auxilio ayer, nos puede auxiliar hoy.
2 Corintios 4:17“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” Pablo hablaba de sus problemas de entonces: el ser perseguido, golpeado, despreciado y encarcelado; diciendo que eran leves y temporales tribulaciones; porque él las consideraba pequeñas delante de la Grandeza de Dios. Porque en toda situación la diferencia la hace la confianza en Dios. Qué diferente seria nuestra vida si enfrentáramos nuestros problemas confiando en Dios.
Adán fue arruinado por el pecado, porque le faltó confianza en Dios. Ahora, cuando nosotros pecamos, debemos ir en confianza a Dios, confesándole nuestro pecados, pidiéndole perdón, y arrepintiéndonos. La confianza que tengas en Dios está basada en tu relación con Él. Dios quiere relacionarse con cada uno de nosotros para restaurar nuestra confianza. Pues, lo primero que Dios hace con el hombre es restaurar su confianza, y luego enseñarle leyes y normas. Piensa que es difícil relacionarte con alguien si no confías en él o ella, y esto también incluye a Dios.
David tenía una relación cercana con Dios. Tuvo la confianza suficiente en Dios para llamar al gigante, incircunciso. Así, nuestra confianza debe estar fortalecida en el Señor, para que por medio de Él, podamos vencer a los gigantes que nos acechan: divorcio, enfermedades, problemas financieros, etc. Pero nos cuesta acercarnos al Señor, y declarar lo que nos está pasando; ya que muchas veces, Dios es el último recurso que buscamos. Esto nos pasa, porque nuestra relación con Dios no es firme ni estable. Pero, así como nuestros niños aprenden a confiar en sus padres, así Dios quiere que aprendamos a confiar en Él cómo nuestro Padre.
En el Nuevo Testamento se registra que la gente contemporánea de Jesús siempre se asombraba de las cosas que hacia; pero en dos ocasiones Él fue quien se asombro.
Marcos 6:6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.
Dios tiene un tiempo para todo, tiene una medida. Naaman tuvo que entrar siete veces al Jordán para ser sanado; porque Dios siempre tiene instrucciones especificas para que hagamos y recibamos cosas en Su tiempo. Pero aunque la respuesta tarde, debemos seguir esperando en Jesús. La Biblia dice que no “pierdan su confianza porque tienen grande galardón.”
Mateo 8:1-3 “Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.” Dios siempre tiene el poder de hacer las cosas posibles, lo que debemos procurar es saber discernir cuándo es el tiempo de Dios. El leproso, no dudaba del poder de Jesús, y le pidió que si Él quería, lo limpiara; y Jesús se agrado de él y este fue sanado.
Mateo8:4 “Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.” Cuando Dios hace milagros de sanidad debe ser confirmado medicamente para testimonio de los hombres. La segunda ocasión en que Jesús se asombra, aunque el término aquí es maravillado, se registra en la siguiente cita:
Mateo 8:7-10Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Un centurión era un soldado romano de alto rango. En este relato de la Biblia vemos a un centurión que fue a pedir un milagro a Jesús, y el Señor se dispuso a ir y sanar al siervo enfermo; pero el centurión le dijo: “No es necesario que vayas, solo di la Palabra y el sanara.” Este centurión reconoció la autoridad de Jesús, y que Cristo representaba a un Gobierno Celestial, por lo cual esta fe maravillo a Cristo. Este hombre tenía costumbres diferentes, pero lo unía al pueblo de Dios, la confianza que tenía en Jesús. Así debemos de aprender a poner nuestra confianza en el Señor.
Jeremías 17:7-8“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echara sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja esta verde; y en el año de sequia no se fatigará ni dejará de dar frutos.” La declaración de estos versículos es para aquellos que tienen confianza en Dios. Cuando el pueblo de Israel tuvo delante el mar Rojo, y atrás a los caballos de Faraón, tipificaron para nosotros aquellas situaciones en que nos encontramos entre la espada y la pared; pero si nuestra confianza esta en Dios, vamos a salir victoriosos. Bienaventurado el hombre cuya confianza esta en Dios. Pues cuando Dios permita situaciones difíciles, sabremos que es para ensanchar nuestra fe, y nuestra confianza en Él.
Porque fe es creer aunque no veamos nada, es seguir confiando en Él aunque no hayamos recibido aquello que pedimos, confiando que Dios siempre tiene cuidado de nosotros. |