Prédica: Aprobaciones Divinas

Prédica: Aprobaciones Divinas

2 Pedro 3:10 -11 Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.

Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¿Qué clase de persona debemos ser nosotros? Debemos andar en santa conducta y en piedad.

Renunciemos a un cristianismo casual. No es lo mismo ser un cristiano casual que uno comprometido. Si quieres lograr cosas en tu vida debes esforzarte, ya que no es por casualidad, como algunas personas piensan.

Es un reto que hagamos un inventario espiritual de qué clase de cristiano somos. Eso es lo que Pedro nos dice en las siguientes citas.

2 Pedro 3:14 “Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él.” (NVI)

2 Pedro 1:5 “Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento;” (NVI)

La Palabra nos manda a esforzarnos. Esforzarse implica hacer algo intencional, aplicar fuerza, un desprendimiento de cosas para ser algo mejor. La palabra “esforzarse” aparece más de once veces en el nuevo testamento. La fe es un músculo que tenemos que desarrollar y ejercitar. Mientras más nos esforcemos más productivos seremos; pero los que no se esfuerzan, son casuales.

2 Pedro 1:8 Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, los harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos (NVI).

Ayer aprendíamos la visión de una gallina comparada con el águila, si nuestra naturaleza es de águila, no debemos picotear como gallina, aunque es más fácil buscar una lombriz que elevarse a las alturas.

En otras palabras, Dios nos salvó de obras malas, para que ahora hagamos Sus obras. Todo eso habla de un esfuerzo, porque para ser casual no necesitamos mucho esfuerzo.

Si quieres dar lo mejor para el Señor, debes elegir lo mejor. Un cristiano comprometido, elige dar lo mejor de lo mejor para el Señor, pero para hacer eso, hay que esforzarse. Perdonar, hacer lo correcto, vivir como Dios quiere, no es fácil, porque implica esforzarse en el Señor. No se trata de fuerza de voluntad, sino de hacerlo con fe en el Señor.

2 Timoteo 2: 5 Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento.
2 Timoteo 2:6 “El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha.” (NVI)

Nadie se hace grande, haciendo las cosas más fáciles. No se puede tener un buen matrimonio, una buena casa, haciendo las cosas fáciles; no tendremos algo grande sin compromiso.

Debemos tener tres trajes proféticos en nuestra mente para nuestra descendencia.

El de soldado: Naciste siendo soldado, porque estamos en una constante batalla quieras o no, pero sabemos quién es el ganador.

El de atleta: Porque nuestra vida es una carrera.

El de labrador: Toda la vida vas a cosechar lo que has sembrado.

Pablo utiliza siete metáforas para hablar de figuras espirituales a Timoteo. Para Pablo motivarlo en este aspecto, lo compara con tres analogías o metáforas.

BUEN SOLDADO

2 Timoteo 2:3-4 Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado se enreda en los asuntos de la vida civil, porque de ser así, no podría agradar al oficial que lo reclutó. (NTV)

Todos podemos ser buen soldado. Ya naciste con un traje de soldado, estamos siempre en una guerra con Cristo por delante, por eso sabemos quién es el vencedor y debemos de pelear como vencedores. La Biblia habla constantemente de batallas, por eso Pablo le dice a Timoteo que sea buen soldado de Jesucristo.

Un buen soldado sacrifica su comodidad, renuncia a su horario libre, no actúa por lo que siente, sino por el llamado que tiene de su superior. Un cristiano casual se deja manejar por emociones, porque dice: “hoy no siento orar, no siento leer la Biblia o visitar a los necesitados”. Muchas veces somos inflexibles con el tiempo de Dios; pero un buen soldado debe disponer todo su tiempo para Él.

A Samuel, Dios lo entrenó muy temprano. Mientras dormía, Dios lo llamaba porque quería que aprendiera a escuchar Su voz. Debemos tomar el ejemplo de Elí de como enseñaba a Samuel para enseñarle a las nuevas generaciones a escuchar la voz de Dios. Dios le habla de madrugada a Samuel y éste va a preguntarle a Elí si lo había llamado, luego, Dios vuelve a llamarle y este otra vez Samuel va a Elí a preguntarle. Samuel no se quejó cuando el Señor le habló de madrugada. ¿Cómo te sentirías si te despiertan de madrugada?

Debemos tener más disponibilidad de escuchar antes que de hablar. Un buen soldado está a tiempo completo para Dios. Todo lo que hagamos que sea para el Señor. Si queremos ser lo que Dios quiere que seamos, El tratará con nuestras comodidades. Debemos ser flexibles. Un buen soldado está vestido para la ocasión.

Efesios 6:12-13 “Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.” (NTV)13 Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes.

Nadie puede decir que eres más que vencedor si no estás atravesando una batalla.

Efesios 6:14 Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios. (NTV)

El cinturón de la verdad, esto se refiere a que debemos ser íntegros. La integridad significa ser completos, una sola pieza. Hay gente que su vida es un pastel, tienen una porción en su trabajo, una en su casa, una en su vida social y otra para la iglesia, eso se llama falta de integridad. Un buen soldado es integro, es la misma persona en todas partes.

Efesios 6:15 Y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. (NVI)

Esto nos habla del testimonio. Cuando Lázaro resucitó nadie lo esperaba, pero Dios lo permitió para fortalecer la fe de sus hermanos, porque esto iba a permitir que la gente no solo fuera por ver a Jesús, sino también por lo que Él había hecho en Lázaro, él era un testimonio viviente del poder de Cristo. Por eso los fariseos intentaron matar no solo a Jesús, sino también a Lázaro, para matar así el testimonio. La religiosidad buscara matar el testimonio.

El mundo verá lo que Dios ha hecho en tu vida como un testimonio. Hablemos de lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas. La Biblia que el inconverso lee primero es tu vida, tu testimonio, porque tú eres una carta viva.

Efesios 6:16 “Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo.” (NTV)

Esto significa la seguridad y la certeza de lo que Dios nos ha dicho. El diablo es especialista en cambiar las cosas que Dios ha dicho de ti, y ahí necesitamos levantar el escudo de la fe. Es importante leer la Biblia para tener la certeza de la Palabra y cuando el diablo nos diga algo contrario, recordarle lo que Dios ha dicho de nosotros, porque, ¿Cómo vas a recordar algo que no hayas registrado en tu mente y corazón?

Efesios 6:17 “Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.” (NVI)

Esto se refiere a nuestros pensamientos. Hoy dicen que uno es lo que come, pero realmente uno es lo que piensa, según la Biblia. Si los pensamientos fueran comida, ¿te estás nutriendo o envenenando? Es muy importante lo que está en nuestra mente, a través de la lectura de la Palabra de Dios, la cual es la espada del Espíritu.

Efesios 6:18 “Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.” (NVI)

Recuerda, ya naciste siendo soldado. Estas enlistado en el ejército. Lo que debes elegir ahora es ser o no un buen soldado, lo cual implica esforzarse para agradar a Dios siempre.

ATLETA COMPETITIVO

La diferencia entre una carrera de cien metros y un maratón es que la de 100 metros implica correr rápido para llegar a la meta; la de maratón, en cambio, toma mucho más tiempo y hay que tener resistencia. La vida no es una carrera de cien metros, sino es un maratón con una mentalidad a largo plazo.

2 Timoteo 2:5 “Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento.” (NVI)

1ra. Corintios 9:24 “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis.” (LBA)

En esto hay principios:

1. Debes tener en mente ganar, no solamente competir. Esto es contrario a lo que nos han enseñado desde niños, que lo importante es competir. Todos estamos en una carrera, pero no todos llegamos a la meta. No corras con tu propia fuerza. La vida es una carrera con una meta en mente. Si quieres llegar no puedes ser un cristiano casual.

2. Un buen atleta tiene disciplinas privadas. La diferencia entre un cristiano casual y uno comprometido es que el casual juega cuando siente hacerlo, como un entretenimiento, pero no tiene en mente un premio. Piensa en un cristiano así, ¿Puede un cristiano casual llegar a la meta? ¬El cristiano casual no gana así. Tenemos que ser creyentes comprometidos.

El cristiano casual no puede ser lo que Dios quiere si solo lee la biblia y ora cuando lo siente, debe ser intencional y eso implica disciplina. Hoy en día vivimos un cristianismo casual, actuamos por lo que sentimos y no creceremos así, no vamos a desarrollar la mente si pensamos así, tienes que correr hacia la meta, debes esforzarte como un buen soldado atleta.

Debes tener la disciplina de la comunión, tener un discipulado es ser disciplinado. En esta vida cristiana no puedes correr solo, sino que necesitamos la comunión de unos con otros. Si quieres correr rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve en comunión con otros.

El orar es una disciplina privada. Ora a tu Padre en lo secreto y el señor te recompensará en público. Valdrá la pena la disciplina?

Debemos elegir ser un cristiano casual o uno comprometido. Tienes que renunciar a tu tiempo libre, a tu comodidad, tienes que tener disciplinas privadas, para agradar al Señor.

1ra. Corintios 9:25 “Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno.” (NTV)

Todo atleta que anhela un premio debe disciplinarse, sin ella no podrá obtener nada. Tenemos que tener la meta en Cristo Jesús.

1ra. Corintios 9:27 “Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.” (NTV)

Si queremos hacer algo grande para Dios, si quieres disciplinarte, y tener más tiempo, seguramente tendrás que renunciar a algo para elegir lo mejor, quizás tendrás que renunciar a las cosas buenas que te están impidiendo hacer algo excelente.

1ra. Corintios 9:26 “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.” (NVI)

Si los atletas se disciplinan para lograr un premio que es perecedero, cuanto más nosotros por algo que es eterno. Tenemos que correr con una mentalidad a largo plazo. Algunos cristianos corren como Hámster en una jaula, dan vueltas y vueltas y así no van a llegar a ningún lado. Tienes que tener en mente la visión creativa de Dios para que puedas llegar a la meta. Todo se piensa y se diseña, no fuimos producto de la casualidad, sino que Dios tuvo un cuadro creativo de nosotros.

Hebreos 12:2 “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.” (LBA)

Debemos tener un propósito, correr hacia una meta poniendo los ojos en Jesús.

Hebreos 12:1 “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” (NVI)

Nada de lo que hacemos se queda en secreto, porque el cielo nos está viendo. Hay cosas que no necesariamente son pecados pero te pueden impedir correr hacia alcanzar la meta y ser excelente, como amistades, relaciones que no agradan a Dios.

LABRADOR ESFORZADO

2 Timoteo 2:6 “El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha.” (NVI)

El labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero la cosecha. Si quieres una buena cosecha, no te comas la mejor semilla, debes preservarla para la siembra. El trabajo duro, implica hacer el mejor esfuerzo para el Señor.

Renunciemos a un cristianismo casual, para hacer grandes cosas en el Señor. Por eso Pablo le decía eso a Timoteo. En otras palabras, da lo mejor de tu vida para el Señor, esfuérzate para ser la persona que Dios ha planeado que seas. Nadie da lo mejor para Dios si tiene una mente casual. Hay que ser un buen atleta y un labrador esforzado. Ser la mejor persona que Dios quiere que seas.

El éxito es que estés en el lugar que Dios quiere que estés, que hagas lo que Él quiere y que sientas lo que Él quiere. Si quieres tener éxito en Dios, tenemos que esforzarnos y renunciar a ser un cristiano casual, que es gobernado por sus emociones.

Emocionalmente, espiritualmente ¿dónde tú estás? Renunciemos en el nombre de Jesús vivir un cristianismo casual y ser cristianos comprometidos con Su propósito, con Su plan y Su voluntad. No haremos grandes cosas para Dios si somos cristianos casuales.

Padre, bendícenos con ser disciplinados, lo cual es hacer no lo que queremos sino lo que debemos. Permítenos esforzarnos en ser labradores que trabajamos duro con la fortaleza que nos das. Amén.

 

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