Confrontando en el Espíritu


“Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea.”
Nehemias 5:7 (RV60)

Muchos judíos se habían estado quejando con Nehemías porque estaban siendo objeto de usura por parte de los judíos ricos, práctica que iba contra la Ley de Dios y Nehemías se enojó (Éxodo 22:25). Sin embargo, Nehemías no actuó guiado por emociones, por el contrario, se tomó tiempo para meditar y analizar lo que debía de hacer y decir. Como creyentes estamos llamados a confrontar el pecado (1 Timoteo 5:20), pero esto no nos da permiso de actuar dirigido por nuestras emociones. Es necesario que meditemos, que busquemos el rostro del Señor y la dirección del Espíritu Santo para luego confrontar con la autoridad que proviene de Dios y Su amor (Proverbios 27:5). Nehemías enfrentó a los grandes, a los ricos, no hizo acepción de personas, sino que los confrontó a todos (2 Crónicas 19:6-7). Esto nos recuerda que Pablo confrontó a Pedro cuando fue necesario (Gálatas 2:11), esta actitud muestra nuestro amor por los demás, ya que sabemos que el pecado los alejará de Dios y no queremos eso para sus vidas. Pidamos al Señor sabiduría y autoridad al momento que debamos confrontar el pecado y no lo toleremos, ni ignoremos.

Oración

Señor, examina mi corazón, límpiame y lléname de Tu gracia para caminar en rectitud delante de Ti. Espíritu Santo, llena mi boca, dame sabiduría para tener palabras firmes y llenas de amor que confronten y lleven al arrepentimiento. No quiero ser partícipe del pecado, ni quiero ser indiferente, sazona mis Palabras con la gracia de Tu Espíritu Santo para que Tu Nombre sea glorificado. ¡Amén!

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