¡Cristo, El Deseado!


“Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.”
Salmo 63:1-3 (RV60)

David escribió estas palabras mientras estaba en el desierto, experimentando sed física, pero más allá de eso, tenía sed del Dios Vivo, quien es La Fuente de agua para nuestra alma y espíritu. Nos hemos preguntado ¿por qué Dios permite desiertos en nuestra vida? Él quiere que Le anhelamos, que Le busquemos con pasión y veamos la manifestación de Su Poder y gloria al sacarnos de allí y llevarnos a pastos delicados y aguas de reposo. Los salmos se cantaban en los tiempos bíblicos, y aún hoy día continuamos entonándolos para Su gloria. Cantemos declarando estas verdades para ministrar nuestra alma y poder salir gozosos de las situaciones y desiertos que debemos atravesar. Cantemos y busquemos a Dios de madrugada, para que sea nuestra porción diaria. ¡Eres Mi Más Preciada Porción!

Oración

Amado Dios, poderoso y misericordioso, gracias por llegar un día a mi vida y derramar en mi corazón Tu maravilloso amor. Que mi alma se mantenga anhelándote cada día y deseosa de Tu presencia. Que mi rostro refleje el gozo y la paz que sólo se hayan en Ti, en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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