Cristo es mi Pastor

Primera predica Congreso de la Palabra por el pastor José Arturo Estévez

Cuando decimos que Cristo es nuestro Pastor, podemos ubicarnos en una fila, no se sabe en qué lugar, al decir mío me apropio de Él.

Veamos cuatro facetas de la función de Cristo como Pastor

I-CRISTO ES MI PASTOR

En nuestra experiencia, el sentirnos ovejas es una bendición, Cristo no pastorea cabritos. Ver a Cristo como Pastor en las diferentes facetas en que Él se nos muestra, nos permitirá experimentar lo siguiente:

1-Seguridad: Saber que Cristo es mi Pastor me debe dar seguridad, porque Él tiene cuidado de mí, no sé qué hace con los demás, como resuelve la vida de otros, se cómo resuelve la mía.

2-Conocimiento de en Quien hemos creído: Cuando Cristo se nos revela cómo Pastor, vamos a estar muy claros de en Quien hemos creído, porque Cristo establece una relación íntima conmigo de conocimiento pleno. Cristo no es un nombre, no es una historia, un cuento, una filosofía, es una vivencia diaria con Él.

3-Nos hace confiar que alguien mayor y más poderoso está velando y pelea por nosotros: Yo no peleo mis batallas solo. En una ocasión me sentí solo, el Señor habló a mi corazón y me dijo a lo que tú llamas soledad, es Mi voz que callé para escuchar la tuya.

Salmos 23 es el salmo por excelencia que muestra a Cristo como pastor, veámoslo versículo a versículo.

Salmos 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Aquí hay una afirmación de fe que necesita una gran dosis de confianza y de conocimiento de aquel que afirma esto, para que Aquel a quien se refiere.

El conocimiento se adquiere por experiencia, no es logos, no es que sepas, es experiencia.

David fue categórico, no hay vacilación ni duda: Él es mi Pastor y no otro dios y por esto estoy seguro de que nada me faltará.

Salmos 23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

Nos muestra a Cristo como Pastor que provee para nosotros lugares de delicados pastos que provocan o llevan al descanso.

Cuando David decía esto era que la mayor de las abundancias sin Dios es solo un pasto seco, por eso hay gente con toda la abundancia del mundo que se suicida. El lugar de delicados pastos no es la abundancia, son los brazos de mi Padre.

El creyente que saborea la bondad de Dios en todo lo que disfruta, aunque tiene poco del mundo, es pasto verde.

Dice la Palabra en Proverbio 15:17 “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio”. Cuando puedes disfrutar tu comida o ponerte la ropa que tienes sin llorar por la que no tienes, cuando te gustan tus pies aunque tengan callos, eso es pasto verde.

Cuando te levantas en la mañana y le dices a Dios no sé cómo va a ser el día de hoy, pero yo confío en Ti. No tenerle miedo al mañana, porque sabes que Dios tiene el control de tu vida. Cuando no te desesperas por las cosas que otros tienen y tú quieres tener. Para los pastores, cuando te conformas con la iglesia pequeña que tienes y no anhelas la grande de otro.

El Señor da quietud y nos hace estar contentos en cualquiera que sea la situación, como dijo el apóstol Pablo.

Muchos dicen que Cristo es su Pastor, pero siempre tienen una cara de calamidad, siempre están en una prueba, porque si Dios no los mete ellos mismos se meten.

Cristo como mi Pastor provee para nosotros aguas de reposo: Las consolaciones del Espíritu Santo son para nosotros las aguas de reposo a las cuales son conducidos los santos, los arroyos que fluyen de la Fuente de agua de viva.

El agua que nos nos permite tener sed jamás, es el agua que le ofrecieron a la samaritana.

Salmos 23:3 Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Beber el agua de reposo que no da sed jamás, conforta mi alama.

Los que andan en sendas de justicia la cual es Cristo, son conducidos a las aguas de reposo, del consuelo y del perdón.

Ninguno de nosotros tenemos justicia para pararnos delante de Dios, nos paramos con la justicia de Cristo.

Salmos 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

El valle de sombra de muerte puede ser la expresión de la aflicción más severa y terrible.

Es un valle de sombra de muerte, lo que significa que es solo sombra: La sombra de la serpiente no pica, ni la de la espada mata, porque es solo sombra.

Es el espacio que hay entre el rebaño que está aún en la tierra y el que ya se fue.

No tengo que morirme para experimentar la muerte, cuando pasamos por una aflicción tan grande que nos tiene en el piso podemos sentirnos como muertos, estamos en el valle de muerte, pero en medio de esa aflicción el Señor nos habla. David dijo no temeré mal alguno porque Tu estarás conmigo.

Jesucristo con Su muerte y resurrección no garantiza que la muerte es solo sombra para el que cree: donde está oh muerte tu aguijón, donde oh sepulcro tu victoria y muerte Yo seré tu muerte.

Salmos 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Mientras nuestros angustiadores esperan aguarnos la comida o quitárnosla, Dios adereza, adorna, prepara la mesa en presencia de ellos.

El unge (porque nosotros somos los invitados) nuestra cabeza con aceite y pone nuestra copa a rebosar del gozo de la salvación que siempre está llena.

No importa quien se levante contra mí el gozo del Señor es mi fortaleza.

Salmos 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

No los problemas, no las dificultades, me seguirán. No entiendo cómo es que hay cristianos que piensan que si Dios me bendice hoy, mañana viene una prueba, creen que en la medida que Dios les bendice vienen las pruebas, pero Dios es mi Padre, Él no quiere eso para mí. Es como que un padre terrenal le de a su hijo un regalo y luego un correazo.

La bendición que Dios te da te prepara para los problemas, no es lo mismo la enfermedad con Cristo que sin Él, no es lo mismo la escases ni la soledad con Cristo que sin Él.

Por eso (LBLA) dice: El bien y la misericordia me guiarán hasta que vuelva a la casa del Padre.

II-EL ES EL BUEN PASTOR

Juan 10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

El mal pastor huye, el buen pastor se entrega y Cristo se entregó por nosotros, lo dio todo por nosotros, lo dejó todo por nosotros.

Esta es otra dimensión, en la que el Pastor ya no solo provee, sino que se da hasta la muerte, se sacrifica por mí.

Es reconocer y vivir sabiendo que El Padre es que nos dio a Su Hijo ¿No nos dará juntamente con Él todas las cosas?

Cuando tengo una relación con mi buen Pastor, estoy consciente de que si Él fue capaz de darse en la forma en que se dio, se ocupa de nosotros.

La sangre de Cristo es la que permite que estemos aquí, que seamos hijos de Dios y si Él fue capaz de hacer eso, ¿que no podrá hacer? Solo que Él nos da lo que necesitamos, no caprichos, porque Él no murió por nuestros caprichos, antojos, aunque Él es tan bueno que a veces nos complace algunos deseos, en Su tiempo y conforme a Su voluntad.

El Pastor es el dueño de las ovejas y las cuida por amor. Para Él no es solo una tarea más, sino que se dedica a amarnos y da Su vida por nosotros.

¿Cristo es nuestro dueño? Entonces porque no lo obedecemos.

Para Cristo el pastorearnos no es un trabajo, es un deleite, lo hace por amor, no por obligación, Él no tiene que pastorearnos, El Padre a Él no le dobló el brazo para que viniera a morir en la cruz, Cristo lo hizo voluntariamente, lo hizo por amor nos amó tanto que prefirió morir a perdernos.

Juan 10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

En la faceta de Buen Pastor, Cristo hace que Sus ovejas le conozcan y con esas ovejas se cumple lo que dice Juan 10:27-29:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

Eso habla de que tenemos la oportunidad de ser protegidos por Dios, guardados por Él.

III-EL ES EL GRAN PASTOR

Hebreos 13:20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno.

Aquí Cristo no solo ha dado Su vida por las ovejas, sino que está resucitado, victorioso. Él ya recorrió el camino por nosotros.

El Buen Pastor es el mártir que muere y el Gran Pastor es el vencedor. Es el que ha permitido que por Su sangre derramada en Su muerte y por Su resurrección, obtengamos la promesa.

Conocimiento esta verdad podemos entender lo que dice Juan 14: 1-3:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Él podía hablar así porque Él es El Gran Pastor.

Eso significa que el día que nuestro corazón deje de latir, si Cristo no ha venido antes, sabemos que no se acabó, comenzó y eso lo podemos vivir.

Hebreos 13:21 Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

La buena promesa es que haremos la buena obra por estar en Su voluntad y va a hacer en nosotros lo que es agradable delante de Él, por Su obra en la cruz.

IV-EL ES EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES

1Pedro 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Cristo vendrá montado en Su caballo blanco, para darnos la corona incorruptible de gloria y esta es la culminación de Su función como Pastor. El terminará de pastorearnos el día que nos ponga la corona de gloria.

Ya no es el Pastor que solo pastorea, o el Buen Pastor que da Su vida por nosotros. No es solo el Gran Pastor resucitado. En esta última faceta (que es la que nos falta por ver) donde volverá triunfante, dándonos la corona que Pablo esperó.

La corona de la que Pablo habló, que dijo estaba reservada para los que aman Su venida, para eso es necesario decir como Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2 Timoteo 4:7-8)

Volverá glorioso, hermoso, majestuoso y nosotros le veremos y nos inclinaremos para que nos sea colocada la corona que nunca jamás nos será quitada.

Cristo se muestra en cuatro facetas como Pastor, tres de la cuales las viviremos ahora y una que todos la viviremos cuando la trompeta suene, cuando con voz de mando, trompeta de Dios descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán primero y los que estemos seremos arrebatados para encontrarnos con Él en las nubes, pero todo comienza con Tú eres mi Pastor, dile a Cristo: Tú eres mi Pastor y porque lo sé nada me faltará.

Pero también Él es el Buen Pastor, el Pastor que dio la vida por Sus ovejas, y no es teoría Él la dio.

Además es el Gran Pastor, que resucitó y está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.

Por último, Él es el Príncipe de los pastores que un día vendrá a darnos la corona de justicia.

Compartir

Deja un comentario

X

Opciones para ver el culto en vivo:


Ver en la web: Clic aquí


Para Móviles y Tabletas: Clic aquí


Suscribiéndose a nuestro Canal de Youtube: Clic aquí


A través de Facebook Live: Clic aquí


Jana: una película que muestra cómo el amor de Dios restaura vidas

Ir al artículo.