De Buen Testimonio


«Mira, Samuel —le dijeron—, ya eres anciano y tus hijos no son como tú. Danos un rey para que nos juzgue así como lo tienen las demás naciones».
1 Samuel 8:5 (NTV)

¡Cuántas enseñanzas Dios nos deja en este versículo! Miremos algunas:
1. Los hijos de padres piadosos no necesariamente serán iguales a sus padres, ellos tienen que tomar sus propias decisiones en la medida que crecen. Como padres debemos procurar mantener un buen testimonio, lleno de fidelidad y pasión por el Señor, instruirlos en los caminos de Dios, orar por ellos constantemente y estorbar el pecado en sus vidas; no nos cansemos de sembrar el bien en ellos.
2. El pueblo de Israel estaba desconociendo el reinado de Dios sobre ellos y pedían un rey como las demás naciones. Cuántas veces escuchamos expresiones como: “es que todos lo hacen”. Dios había llamado a Israel a ser diferentes entre las naciones (Deuteronomio 7:6), pues Él quería una nación santa que le ministrara, pero al final terminaron incorporando prácticas paganas de las naciones vecinas para ser exitosos a la manera del mundo. Nosotros no somos llamados a ser como los demás, sino a ¡ser diferentes! A caminar con los ojos puestos en Dios y no en lo que hacen los demás, a vivir en santidad y comunión con el Señor.
3. Los israelitas creían que la razón de sus aflicciones estaba en el gobierno que tenían y no en sus pecados, ¿tiene esto algún parecido a nuestros días? Siempre estamos buscando culpables por la situación que vivimos, pero lo que vivimos es consecuencia de haber abandonado el verdadero fundamento, a ¡Cristo y Su Palabra! Nuestras leyes muestran cómo hemos ido sacando a Dios de nuestras vidas. ¡La solución es volvernos de corazón a Dios para ser transformados por Él!
4. Esta petición no tomó a Dios por sorpresa, ¡Él es Omnisciente! Ya Él había hablado a Moisés de que un día Israel tendría rey (Deuteronomio 17:14), sin embargo, la motivación no era la correcta, lo que conllevó consecuencias. Seamos cautelosos al presentar nuestras peticiones al Señor, de tal manera que las alineemos a Su Voluntad y no a nuestros caprichos, pues corremos el riesgo que nos de lo que le pedimos y tengamos que vivir la consecuencia de ello.

Oración

Señor, oro e intercedo por mis hijos ante Ti. Mi mayor anhelo es verlos a cada uno amándote de todo corazón y sirviéndote con pasión. Que Tu gracia me ayude a sembrar cada día en ellos Tu Palabra con un testimonio de ¡amor y pasión por Ti! Que ellos vean que Tú eres mi Rey, que a Ti me rindo cada día y que ellos te elijan por Rey de sus vidas, te lo pido en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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