El Ministerio que Permanece


Jeremías 15:18-21 “¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables? 19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. 20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.”

Cuando Jeremías es levantado por el Señor, Israel estaba en un punto de mucha vileza. Israel iba a ser llevado cautivo a Babilonia. El ministerio de Jeremías era contrario a lo que la gente estaba acostumbrada a escuchar. Dios lo levanta en un tiempo sumamente difícil, incluso lo podían ver como un profeta falso, enfrenta mucho vituperio, mucho rechazo, no es el típico ministerio donde van bien las cosas.

Jeremías le preguntaba a Dios en el versículo 18 porque su sufrimiento no terminaba. El  estaba siendo probado, enfrentando persecuciones, rechazo, por qué si estaba haciendo Su voluntad.

Señor, ¿tú vas a ser algo pasajero en mi vida? ¿Qué pasa que Tú no haces algo, no intervienes en mi vida, a pesar de estar haciendo Tu voluntad?  Esto se puede parecer a los momentos de crisis que muchos están pasando, incluso ministros que son llamados a cumplir un ministerio y comienzan a enfrentar las aflicciones, las dificultades.

Hemos sido llamados a ser reyes y sacerdotes, pero el diablo se levanta para tratar de ponernos en persecución, para que nos asustemos y nos desanimemos, y es ahí cuando necesitamos discernir, saber que todo ministerio va a tener tiempos difíciles. Aquellos que sufren dificultades, tantos siervos de Dios en diferentes lugares, todos se habrán hecho la pregunta ¿será que Dios está conmigo o no está?

Cuando vienen esas dificultades la respuesta de Dios a Jeremías es: “si te convirtieres yo te restauraré”.  Jeremías le responde: “pero Señor, ¿cómo le vas a decir así a tu siervo?”.  El Señor le dice: “Jeremías te estás alejando de mí, vuelve a tu propósito, vuelve a lo que yo te he llamado, tienes que volverte a mí. Yo te voy a restaurar a pesar de la oposición del diablo.

El Señor nos ha enviado como ovejas en medio de lobos. No todo va a ser fácil, pero hay que hacer la voluntad del Señor. Jeremías, si te conviertes a mí, si te vuelves a mí, te voy a restaurar.

Jeremías tienes que convertirte a mí (le dice el Señor), él pensaba que estaba todo bien, vuelve a enfocarte, vuélvete al propósito, vuelve a poner la mirada en Mí, le dice. Estás poniendo tu mirada en cosas que yo no te mandé, la economía, los números, las matemáticas. Vuelve tu mirada a Dios y verás que las cosas van a cambiar.

La Biblia dice que Pedro en Mateo capítulo 14 vio a Jesús caminar sobre las aguas y le dijo: “Señor, si eres tú, manda que yo también camine sobre las aguas”. En el versículo 30 Pedro comenzó a ver el fuerte viento. Luego de que caminó sobre las aguas, tenía puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, pero tuvo miedo y se empezó a hundir porque quitó su mirada del Señor. Comenzó a ver el fuerte viento y tuvo miedo, vio las circunstancias y tuvo miedo.

Alguien llamado por Dios, pero acorralado por el miedo, pone su mirada en estas cosas y no en el Señor, Él que nos ha llamado en este día, nos dice: “pongan los ojos en Mí, olvídense de las circunstancias, de la economía, de los hombres, de la política. Cuando pones la mirada en Él se puede, cuando le exaltamos y cuando lo levantamos. En cualquier lugar de América la economía está difícil, dicen que no se va poder.  Sí se puede, cuando ponemos la mirada en el Señor.

Retomemos el llamado de Dios a Jeremías, conviértete a mi Jeremías. Es más profundo de lo que podemos meditar. Vuélvete a mí, cada vez que estamos mirando otras cosas, eso nos produce ansiedad, pero Dios nos dice: Mírame a Mí, yo te voy a levantar, te voy a quitar toda preocupación y toda ansiedad. Si te conviertes a Mí, yo te voy a sanar, yo te voy a liberar, te voy a traer paz sobre tu casa, tu familia, yo lo voy a hacer contigo, lo que me he propuesto sobre tu casa, tu familia, vuélvete a mí, yo también he mirado las circunstancias. Vuélvete al camino.

En algún momento de la vida hemos escuchado a las circunstancias, pero vuelve a enfocarte. Todo el que está desenfocado va a ver las cosas horribles, pero cuando pone los ojos en Jesús, lo que Él prometió, Él lo va a cumplir. Él va hacer, lo que se ha propuesto hacer contigo, si Él te ha llamado, Él estará contigo. En Mateo 28 al final del versículo 20, nos dice que estará con nosotros hasta el fin del mundo.

Él está con nosotros, así que enfóquense, pero nos dice: Delante de Mi estarás, vas a estar delante de Mí, vas a ver Mi Gloria, vas a hacer Mi voluntad. Ahora le está diciendo algo más, tienes que aprender a entresacar lo precioso de lo vil. No se puede mezclar lo precioso y lo vil, hay que entresacarlo, hay que hacer separación, lo que es precioso debe estar separado de lo vil. La promesa que viene de ese condicionante es: “Tú serás como mi boca, boca de Dios, ministerio profético. Jeremías tenía un ministerio profético, hablar por parte de Dios. Tienes que aprender a entresacar lo precioso de lo vil.

Si queremos ver Su mano, Su Gracia, Su Gloria, Su poder natural operando, tenemos que aprender a entresacar lo precioso de lo vil.

Una de las funciones sacerdotales la vemos en:

Ezequiel 44:23 “Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.”

Dios le dice a Jeremías que, para poder enseñarle esto al pueblo, primero tienes que aprender a sacar lo precioso de lo vil. Cada vez más Dios está cumpliendo Su Palabra y se manifiesta. Tenemos un privilegio hermoso de haber sido preparados para adorar. Hay muchas iglesias que están secas, que de avivamiento solo les queda el nombre y muchas veces tienen que ver con esto, que se perdió la Gloria de Jehová y es por esto, porque han mezclado. Jeremías, recuerda mantenerte entresacando lo precioso de lo vil.

En Europa se encuentran las iglesias, edificios como museos; mezquitas musulmanas donde solamente queda el nombre. Hubo gente que no supo mantener encendida la antorcha y se fue apagando. En este tiempo tan especial, muchos de ustedes regresarán de lugares lejanos. El Señor hoy te dice que es aquí, no es salir corriendo, es donde yo te he plantado; y si allí me honras y si allí entresacares lo precioso de lo vil, si te enfocas en Mí, serás como mi boca, podrás hablar mi Palabra con autoridad y vas a ver mi Gloria.

Cambio de linaje sacerdotal

Ezequiel 44:15-16 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. 16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

¿Qué fue lo que pasó? Estando David muy viejo, casi a punto de morir, se levantó Adonías en contra de David para reinar en su lugar. En 1ra de Reyes, capítulo 1, narra esta historia en donde Abiatar uno de los sacerdotes se va con su gente con Adonías, pero el sacerdote Sadoc dijo: “yo no me muevo por circunstancias”.

Sadoc dijo no, yo no soy del que está arriba, yo me mantengo en la voluntad de Dios y ese gesto sirvió para que hubiera un cambio en el linaje del sacerdocio. El sacerdocio que permaneció fue el de Sadoc, por esa fidelidad en los momentos difíciles, por mantenerse fiel en las circunstancias, por mantenerse en el orden de Dios.

Dios demanda que te mantengas en fidelidad donde Dios te ha plantado, en la casa que Dios te ha establecido. Sobre los fieles pondré mis ojos, dice el Señor, la fidelidad importa. Por lo que Dios dice: “Si quieres un ministerio que permanezca, está lo que Dios le dice a Jeremías y está lo que Dios le está diciendo al sacerdocio, la fidelidad.  Los hombres premian el éxito y Dios la fidelidad.

Jeremías 15:20 “Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.”

De manera que Jeremías serás como mi boca, conviértanse ellos a ti y pelearán contra ti, pero no te vencerán. Aquellos ministros que están enfrentando oposición, es normal, van a llegar las dificultades, pero si se mantienen en fidelidad, entresacando lo que es profano van a ser como un muro plantado, te van a hacer oposición, pero obtendrás la victoria, porque Dios está contigo, para guardarte y para defenderte. Si se levantara el enemigo, no hay que ser profeta para saberlo, pero si nos mantenemos en el orden de Dio. Él te va a guardar y a defender.

Uno de los primeros cambios en el orden sacerdotal lo vemos en el manto de Eli. El descuidó ciertas cosas, fue muy permisivo con lo que estaba sucediendo con sus hijos, y Dios levantó a Samuel. Dios lo trajo porque estaba buscando un sacerdote fiel. A Dios le interesa el ministerio que te ha dado.

Si quieres tener una casa firme, que la casa no se te caiga, hay que obrar conforme a Su corazón. Si decides obrar y complacer tu corazón, entiende que el corazón es perverso, habla de emociones, de deseos. No es lo que sientas en tu corazón, es conforme a lo que Dios diga. Por eso Dios dice en el tiempo que hubo el primer cambio sacerdotal: “Un sacerdote fiel que haga conforme a mi corazón.”

Muchos matrimonios están fracasando y no es por problemas económicos o de otras índoles, sino porque hay personas que quieren seguirse a ellos mismos, se van solos, buscan un psicólogo en vez de someterse a Dios. El matrimonio se te cae o permanece dependiendo de lo que uno haga.

Dios dijo: “Yo me suscitaré un sacerdote fiel que haga conforme a mi corazón, no conforme al de él”. Un corazón operando de acuerdo al corazón del Padre, del Espíritu Santo, tu casa permanecerá firme y tu ministerio. Dios está buscando alguien que opere no de acuerdo a sus pensamientos y sus emociones, sino a lo que Él diga, a que tome decisiones, que camine en la vida de acuerdo a su corazón, de acuerdo al corazón del Padre.

El orden sacerdotal puede ser revertido por falta de fidelidad. Puede ser por gente que opera por su corazón y no por el corazón del Padre. Jeremías arrepiéntete, vuelve a mí, conviértete, pon tu mirada donde debes tenerla, vas a poder conectar con el corazón del Padre y vas a poder caminar. El ministerio que hace la voluntad de Dios permanece para siempre, no será una moda más que pasó y se acabó porque no hicieron la voluntad de Dios. El que hace la voluntad del Padre permanece para siempre.

Ministro del Señor, ¿quieren permanecer para siempre? Preocúpate por enfocarte en aquel que te ha llamado. El Padre reclama: “Conviértete a mí”. Porque cada vez que escuchamos y le prestamos demasiado oído a lo que dice fulano, nos estamos descuidando.

Viendo siervos de Dios necesitando a fulano más que a Dios, como a lo que Marx dice, porque Platón dice….y a veces en la iglesia los están exaltando. Jeremías, conviértete a mí, enfócate a mí, cuando hables nunca te va a faltar la palabra, vas a poder operar victoriosamente en cualquier lugar donde vayas.

Hay que volver a enfocarnos en aquel que dio todo por todos, en El y solo en El, no importan las olas teológicas, las cosas que parezcan medias raras. Pongamos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

Él que está inclinando el rostro, están teniendo problemas, dardos de fuego, es la hora de acabar con esto. Si piensas ahí no queda nada, es el diablo tratando de acabar, ahí queda todo, Hay que enfocarse en Cristo, en hacer la voluntad del Señor. Enfócate en lo que te han asignado como hombre y la mujer en lo que le han asignado como mujer.

Si quieres que tu ministerio y tu casa permanezcan opera según el corazón de Dios, no del tuyo.

 

 

 

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