El Precio de Nuestra Redención


“La redención no se consigue tan fácilmente, pues nadie podrá jamás pagar lo suficiente como para vivir para siempre y nunca ver la tumba.”
Salmo 49:8-9 (NTV)

¡Qué revelación tan poderosa y valiosa tuvo el salmista! Este Salmo contiene grandes tesoros y en éstos versículos encontramos uno de esos tesoros: el valor incalculable de la redención. Nadie puede pagarlo, por más riquezas que el hombre logre acumular no puede obtener la redención, es decir, el rescate o liberación de la muerte eterna, que es la paga del pecado. Nada, ninguna acción, por “buena” que creamos hacer, podría redimirnos, sólo Cristo al derramar TODA Su sangre, lo hizo. Él nos sustituyó al morir en la cruz y pagó el precio. Para hacer efectivo este regalo divino sólo necesitamos reconocer a Jesús como Hijo de Dios y Salvador, y recibir por fe ese regalo valioso. Recibimos la redención por gracia, no tenemos que pagar por ella, pero eso no quiere decir que no sea valiosa, por el contrario, Cristo la obtuvo a un precio muy alto, detengámonos unos minutos hoy para dar gracias a Jesús por pagarlo.

Oración

Gracias Jesús por pagar el precio de mi redención, la cual no obtenemos ni con dinero ni con obras, sino por fe. ¡Cómo no agradecerte por darme este precioso y valioso regalo! Esta mañana me postro ante Ti para alabarte y adorarte con todo mi ser. ¡Te pertenezco solo a Ti, amén!

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