La Trampa del Enojo


“Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió”.
1 Reyes 21:4 (RV60)

El rey Acab está muy enojado y su respuesta fue acostarse y no comer… esta actitud es común en los niños cuando no obtienen lo que quieren, lamentablemente, no se limita a niños y podemos verla en un rey que no podía obtener algo que quería, ya que por ley, Nabot no podía venderle la herencia de sus hijos, así que él sabía que no podía obligarlo, lo que le hacía sentirse frustrado e impotente, a pesar de su poder como rey. ¿Qué hacemos cuando estamos enojados? En Efesios 4:26-27 se nos dice algo muy importante: “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo” (NTV). Lo que nos dice que el enojo no es un pecado en sí, pero la manera en que respondamos ante esta emoción sí puede serlo, ya que en medio de esta fuerte emoción podemos hacer cosas de las cuales podríamos arrepentirnos después, pues en medio de la ira no hacemos lo que a Dios le agrada (Santiago 1:20, DHH).
¿Qué debemos hacer cuando nos sentimos enojados? Debemos accionar en lugar de reaccionar, ¿cuál es la diferencia? La reacción es una respuesta reflejada ante un estímulo, no se piensa, solo se responde… el accionar conlleva detenernos a pensar y analizar la situación y la mejor manera de abordar y solucionar el conflicto. La Biblia nos ayuda mucho, pues allí encontramos verdades que nos permitirán calmarnos y obrar de la manera en que Jesús lo haría. Por ejemplo, pasar por alto la ofensa, perdonar, saber que nuestra lucha no es carnal o física, sino que detrás hay un mundo espiritual tratando de robarnos la paz; orar, bendecir, interceder y dar gracias, pues sabemos que al final, todo obrará para bien a quienes Le aman. No es fácil, pero Dios nos ha dejado equipados con Su Espíritu Santo para fortalecernos y guiarnos.

Oración

Señor, necesito de Ti y del Espíritu Santo para poder quitar de mi toda respuesta que no te glorifique, y ser sustituida por hábitos espirituales como la oración, el perdón, intercesión… Anhelo hablar y actuar de maneras que te agraden, quita de mi toda reacción que pueda darle lugar al enemigo en mi vida y en la vida de los que me rodean. Te lo pido en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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