Las victorias de mis batallas

1era predica culto unido 2018 por el Pastor Milton Méndez

Estamos en el año de la vida y en abundancia. Esta mañana vamos a ver una faceta de esa vida abundante en todas las batallas y desafíos que enfrentamos cada día.

Romanos 8:37 (BLA) Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó.

Dios quiere pelear tus batallas. Cada vez que declaramos que somos más que vencedores, es lógico que deduzcamos que estamos en una batalla o que estamos atravesando una batalla. Cuando hablamos de que somos más que vencedores, es por que estamos en una batalla.

Nacimos con un traje de soldados, porque en nuestras vidas vamos a librar muchas batallas, porque no crecemos sin desafíos, no crecemos en la comodidad. No peleamos batallas porque lo elegimos, es que nacimos siendo soldados.

Existen batallas financieras, emocionales, físicas, espirituales, etc.

Hoy vamos a ver siete enemigos mortales de nuestras batallas que debemos vencer. Pero antes vamos a ver unos puntos muy importantes.

DIOS QUIERE PELEAR TU BATALLA

Dios quiere pelear tu batalla, pero Él no hará nada que tú no permitas. Quiero hablarte de personas que reconocieron esto.

David dijo en una ocasión:

1ra. de Samuel 17:47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Dios quiere pelear tus batallas, no con lanzas y espadas, solo debes saber que Él entregará en tus manos la victoria.

Mas adelante un profeta le habló al rey Josafat y dijo:

2da. Crónicas 20:15 Y dijo: “Atiende, pueblo de Judá entero y habitantes de Jerusalén, y tú, oh rey Josafat. Esto les dice Yavé: No teman ni se asusten ante esta gran muchedumbre; porque esta guerra no es de ustedes sino de Yavé.

¿Cuántos queremos que Dios sea quien pelee nuestras batallas? Tal vez tengamos un conflicto emocional, financiero, relacional, de salud, no importa el conflicto o situación que tengamos, Dios es que pelea nuestras batallas. Él es suficiente.

¿Qué debemos hacer para que Dios pelee nuestras batallas? No sería honesto decir soy más que vencedor, sin entender que estamos en una batalla. La vida cristiana es de desafíos, la pregunta es ¿quién está a cargo? para entenderlo mejor vayamos al libro de Josué y veamos el contexto de esta situación:

Muere el líder, Moisés, y Dios le dice a Josué que el sería el próximo líder y un momento antes Josué viendo a la ciudad de Jericó, estaba visualizando la estrategia de cómo era que iba a introducir el pueblo de Israel a esa ciudad amurallada e inaccesible. Estaba haciendo un inventario sobre como lo iban hacer.

Josué 5:13 (LBA) Estando Josué cerca de Jericó, levantó la vista y vio a un hombre de pie delante de él, con una espada desenvainada en la mano.

¿Qué entiende usted por una espada guardada, por una espada sin desenvainar? y ¿qué significa una espada desenvainada?, ¿cuál es la diferencia?

Cuando Josué ve a ese hombre con la espada lista para entrar en acción, Josué fue donde él rápidamente y vemos que le pregunta:

Josué 5:13 (LBA) ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?

En otras palabras ¿si eres de los nuestros, porque no estás donde estamos nosotros, por qué estás aquí?

Veamos la respuesta en esta versión que está muy clara.

Josué 5:14 (NVI) ¡De ninguno ¡ respondió.

Si estás en una situación donde se necesite conquistar y haces esa pregunta que hizo Josué, y la respuesta que te dan es ¡de ninguno! ¿Qué entiendes por esta respuesta?

Si a una persona le preguntas ¿lo quieres blanco o negro, frió o caliente, ¿Estás con nosotros o con ellos? Y te responde: ¡Con ninguno!

La pregunta que te hace Dios a ti hoy: ¿Quieres seguir haciendo batallas o quieres que Yo pelee por ti?

Dios no quiere tomar parte de tu problema, Él quiere tomarlo completo.

Cuando decimos: Señor, toma una parte de mi corazón o una parte de mi problema; le estás diciendo a Dios que solo quieres que Él resuelva una parte. ¡Pero Dios lo quiere todo y Todo es TODO! Tengamos cuidado cuando le entregamos parte de nuestros problemas a Dios.

Josué 5:14 (NVI) Me presento ante ti como comandante del ejército del SEÑOR.

Mientras Josué conversaba, tuvo una revelación y se dio cuenta que ese personaje era el capitán que iba a librar la batalla.

Josué 5:14 (NVI) Entonces Josué se postró rostro en tierra y le preguntó: ¿Qué órdenes trae usted, mi Señor, para este siervo suyo?

¿Para cuantos Jesús es nuestro Salvador? Hay una gran diferencia entre hacerlo nuestro Salvador y nuestro Señor.

El señor Jesucristo es nuestro Salvador, el Ungido, el Señor de todo. Entonces, ¿puedes darle un lugar como Salvador? ese es el punto de partida, Él quiere ser el Señor de nuestras vidas.

Muchas veces en nuestros problemas o en nuestras batallas como pastores, nos vemos en una situación como Josué. Pero Josué entendió que era El Señor que estaba en frente de todo y se postró y lo reconoció como Señor.

¿De qué lado estas tú? Te pregunta Dios en este día y te dice: Si estás conmigo yo me hago cargo, pero si estas contigo, tú te harás cargo con tus fuerzas.

Josué se preguntaba como lo haría, como iba a entrar a una ciudad que todo indicaba que era imposible de entrar. Josué se veía responsable de liberar esa batalla. Él pensaba que con su fuerza y estrategia lo iba a lograr.

Yo te pregunto hoy: ¿Tu batalla, es con tus fuerzas que la vas a ganar? Josué reconoció su insuficiencia e hizo al Señor, el Señor de su ejército. Josué se refugió en lo que vemos dice Salmos 23:1 “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.

¿Por qué no vivimos como dice este salmo? El Señor es mi pastor, pero Dios no va a pastorear a nadie que no lo haga Señor de su vida. Debemos hacerlo Pastor y Señor de nuestras vidas y no es a tu manera, es a la forma de Dios.

¿Le estamos dando el lugar de Señor en nuestro corazón a Dios?

2da de Crónicas 20:17 (NVI) Pero ustedes no tendrán que intervenir e esa batalla. Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean la salvación que el SEÑOR les dará.

Quedarse quietos, no significa no hacer nada. Josué podía ir a campo de batallas y estudiar el terreno y hasta celebrar la victoria antes de ir. Significa hacer las cosas a la manera de Dios.

Crónicas 20 17 ¡Habitantes de Judá y de Jerusalén, no tengan miedo ni se acobarden! Salgan mañana contra ellos, porque yo, el SEÑOR, estaré con ustedes.”

En una ocasión, Jesús sabía que había una persona enferma, esto lo vemos en Juan 5, haré un resumen: En Jerusalén, en un lugar llamado Betesda, se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho años. Jesús lo ve tirado en el suelo y le pregunta: ¿Quieres quedar sano? El enfermo le responde que no tiene quien lo ayude a entrar al estanque para ser sanado, y Jesús con toda autoridad le dijo: “Levántate, recoge tu camilla y anda”. Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado.

Juan 5:17 Pero Jesús les respondía: “Mi Padre aún hoy está trabajando, y yo también trabajo.”

Este verso me impactó y me ha cambiado la forma de ver muchas cosas, porque el Señor estaba afirmando que los fariseos, los religiosos, estaban indignados por lo que Jesús había hecho. Pero Jesús quería decir: Mi Padre trabaja los sábados y yo también.

El verdadero descanso de Dios significa hacer las cosas de Dios a la manera de Dios y cuando hacemos esto viene el verdadero descanso, porque nos asemejamos a Él.

Jesús no actuaba por Su cuenta, Él estaba sometido a la voluntad del Padre. Así como Jesús estaba bajo la autoridad del Padre, así debemos estar nosotros y el Padre actúa a Su manera no a la nuestra.

¿Cuál es tu Jericó? Todos tenemos un Jericó en nuestras vidas y Jericó era el punto de partida del pueblo de Israel para tomar todas las promesas.

¿Cuál es el Jericó que está haciendo que tu vida no continúe, que te ha estancado?, ¿Qué es lo que humanamente no te deja crecer o seguir en tu vida espiritual?

¿Cuál es el Jericó en tu congregación?, ¿Qué es aquello que humanamente no podemos hacer? Es en estas situaciones que el milagro sucede, cuando Él hace cosas que humanamente no podemos hacer. Puede ser una situación con tus hijos que no puedes controlar y no hay un control remoto con un botón que diga pausa, adelante, retrocede.

Josué 6:1 (LBA) Pero Jericó estaba muy bien cerrada a causa de los hijos de Israel; nadie salía ni entraba.

La vida cristiana es dinámica, como un matrimonio, siempre está moviéndose, no es estático, o está creciendo o se está estancado.

¿Que impide que tu matrimonio se fortalezca, que tu economía o tu relación con Dios crezca?, ¿Cuál es la fortaleza que está impidiendo tu vida en Cristo?, La pregunta sería: ¿Lo estás haciendo a tu manera o vas a confiar tu vida para que El Señor libre tu batalla?

Sabemos que pasó con Jericó. Dios hizo el milagro, un acto de confianza, ministraron al Señor y Él hizo el milagro. Todos en este momento tenemos una batalla, sino tienes una batalla es porque fuiste vencido.

Hay siete batallas esenciales que debemos librar. Una cosa es tener opciones y otra es tener necesidades esenciales tales como el agua, aire, alimento, puedes elegir como comer pero no puedes elegir dejar de comer.

Estamos viviendo tiempo muy difíciles, pero Dios da la gracia para enfrentarlos.

Si queremos ser parte de la iglesia arrebatada, debemos ver lo que Cristo le dice a las iglesias en Apocalipsis y dejar que Dio libre nuestras batallas.

SIETE ENEMIGOS MORTALES DE NUESTRAS BATALLAS QUE DEBES VENCER.

En Apocalipsis 2 y 3, en los mensajes a las siete iglesias, vemos cuales son esos enemigos mortales que debemos vencer.

Éfeso: Esta iglesia trabajaba y servía, pero perdió su pasión. Se puede servir sin amar, tener agudeza espiritual y doctrinal, la iglesia de Éfeso tenía agudeza para distinguir a los que no eran apóstoles, pero se estaban muriendo espiritualmente. Se puede servir sin amar, pero no se puede amar sin servir. Se puede dar sin amar, pero no se puede amar sin dar.

Éfeso era una iglesia donde su trayectoria cristiana, servicio y doctrina estaban por encima del amor a Dios. Su doctrina estaba por encima de Dios y es por esto por lo que Dios le dice que se arrepienta.

Esmirna: Era una iglesia a la que Dios no le dijo nada en contra, era una iglesia que sufría, pero no sufría por sus problemas, sufría por la hostilidad de Roma y de los judíos. A los de esta iglesia no le daban trabajo porque estaban comprometidos con el Señor. En estos días tenemos que vencer la falta de compromiso al Señor.

Pérgamo, Tiatira y Sardis fueron iglesias mediocres, frías, permitieron que la cultura romana invadiera sus vidas, tenían un cristianismo light, sin compromiso.

La comida dominicana no es light. La vida del cristiano debe ser como la comida dominica, la cual se caracteriza porque lo dulce es dulce, lo salado es salado, lo picante es picante. No tienen término medio en su sazón. Así debe ser tu vida cristiana, bien definida.

Tenemos que vencer la comodidad y comprometernos con el Señor. La iglesia de Sardis tenía paz de cementerio, la vida cristiana era tan secular que eran como el agua, inodora, incolora e insabora, no impactaban porque iban con la corriente. Tenemos que vencer eso.

Fidalelfia: Ejemplo de la iglesia final. Solo dos iglesias tuvieron el reconocimiento del Señor: Filadelfia y Esmirna.

Laodicea: Le dijeron pobre, ciega y desnuda. Esta iglesia no era fría, ojala hubiera sido fría, porque puedes estar fría por ignorancia, por no conocerla las buenas nuevas, pero un tibio lo es por no vivir una vida comprometida.

Dios quiere pelar tu batalla, pero no es a tu manera.

A las iglesias en Apocalipsis se les habla de ser vencedores, pero para esto tienes que dejar de hacer las cosas a tu manera y dejar que El Señor pelee tus batallas. Nuestra naturaleza es controladora, quizás eso impide que Dios pelee tu batalla, porque podemos hacerlo con nuestra manera, recursos y habilidad, pero tenemos que morir, no es fácil pero la recompensa es hermosa.

La cultura romana está vigente hoy día, Roma tenía una cultura muy liberal y por el otro lado estaban los judíos hostiles a la iglesia. Venzamos la doctrina romana del presente que está haciendo que muchos cristianismo sean como algunas de las iglesias de Apocalipsis, pero a todas las iglesias El Señor les decía: al que venza, al que venza, al que venza, al que venza, no vencemos a nuestra manera, permitamos que El Señor sea el capitán de nuestras vidas, démosle todo nuestro corazón, entonces Él peleará tu batalla.

Recuerda lo que Josué preguntó al Ángel que se le apareció y la respuesta del Ángel: Yo vengo a hacerme cargo.

La pregunta que te hago es: ¿quieres seguir haciéndolo a tu manera? Hagamos a Jesús Salvador y Señor de nuestras vidas.

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