Lento Para La Ira


“Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas”.
2 Reyes 17:13 (RV60)

Dios nos muestra aquí un atributo de Su carácter que refleja Su gran amor, y es Su Paciencia, Su longanimidad. Aunque esta palabra suene extraña, la Biblia la define de manera sencilla: “Lento para la ira” (Éxodo 34:6; Salmo 145:8). Dios en Su gran bondad le dio a Israel más de una oportunidad para que se arrepintieran y se volvieran de sus caminos, pues Él estaba viendo hacia dónde los llevaba. Envió profetas a que les advirtiera, los socorrió cuando clamaron a Él y permitió dos invasiones previas de Asiria (2 Reyes 15:19, 29), como una forma de sacudirlos y hacerles reflexionar sobre lo que estaban haciendo. A pesar de todo esto, el pueblo de Israel continuó desobedeciendo cada uno de los mandatos de Dios, rebelándose a Su autoridad y menospreciando Su Poder (2 Reyes 17:14-18). Dios esperó pacientemente Su arrepentimiento genuino y conversión, pero no llegó y tuvo que enviarlos al cautiverio (2 Reyes 17:23). El deseo de Dios no es condenarnos, ni enviar juicio a nuestra vida, sino atraernos a Él para que veamos nuestra condición real y procedamos a arrepentirnos, nos apartemos del pecado y tengamos intimidad con Él (2 Pedro 3:9). Seguir al Señor tiene un alto costo, fidelidad y obediencia; pero no hacerlo también, ya que nos aparta de Su presencia por la eternidad. La buena noticia es que si nos decidimos por Él, Él nos dará la gracia para lograrlo, pues Él cumple los anhelos de nuestro corazón que están alineados con los del Suyo. Y Él anhela hijos obedientes y fieles. No estamos solos en este caminar, Su Espíritu nos anima y fortalece. ¡Aleluya!

Oración

Padre del cielo, ¡gracias por Tu gran amor y paciencia! Cuánto esperaste por mi, cuántas oportunidades, cuántas advertencias. Gracias Señor porque trabajaste en mi corazón y por Tu gracia ahora soy hijo Tuyo. Te ruego me tomes de Tu mano y no me sueltes jamás, no quiero vivir sin Ti. ¡Quiero vivir para Ti! Ayúdame a ser obediente y fiel a Tu voluntad, en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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