Llamados a ser fieles como Samuel

Llamados a ser fieles como Samuel

Quiero compartir algo sobre la vida de Samuel. Me preocupa lo que sucede en estos tiempos y busco la guía de Dios. Estamos viendo muchas cosas, viene el derramamiento del Espíritu Santo y paralelo a esto, viene un avivamiento del otro lado, del mundo espiritual de las tinieblas, y como creyentes debemos conocer todas las enseñanzas de Samuel. Necesitamos guía y luz de parte de Dios.

Viene el derramamiento del Espíritu Santo, viene una cosecha, pero del otro lado también veremos cosas que van a suceder, no menciono su nombre porque él no tiene nombre, él es un adjetivo, él no tiene un nombre. Le dicen acusador, destructor, engañador, mas no tiene nombre, él perdió su nombre y por eso no lo menciono, pero vendrá un resurgimiento un avivamiento del mundo de las tinieblas.

1ra. Samuel 2:18 “Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino.”

Vemos que Samuel ministraba en la presencia del Señor.

1ra. Samuel 3:1 “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

Aquí vemos que Samuel también ministraba en la presencia de Eli.

1ra. Samuel 3:2-8 Aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

Lo que sucedió aquí fue que Samuel estaba durmiendo y Jehová lo llamó. Jehová desea hablar contigo más de lo que tú quieres oírlo. Él siempre te va a hablar porque Él desea hablarte más que lo que tú quieres escucharlo.

El último juez de Israel había sido Sansón y había terminado todo mal, una tribu casi completa quedó destruida, la tribu de Benjamín, de esa tribu era Saulo de Tarso (Pablo). Si hubieran matado a todos los de la tribu de Benjamín Pabl,o no hubiera nacido.

Dios nunca se rinde pase lo que pase. Él quiere reinar en cualquier situación, quiere que todos lo vean, ser reconocido en las naciones; cuando no hay gobierno, cuando hay crisis, no importa el líder que surja, Él quiere que lo vean, quiere reinar, no cambia nada, Él quiere que todas las naciones lo alaben, ese es el propósito de Dios.

Entre el libro de Jueces y 1era de Samuel hay un libro de por medio, el libro de Rut, una joven de Moab, otra nación, en su historia vemos que ella va a vivir a Belén que significa casa del pan, y allí se encuentra con un hombre de Belén, un hombre llamado Booz y se casan, de esa relación nació el abuelo del rey David y de esa descendencia viene Jesús, pero mientras todo esto sucedía, había un sistema religioso corrupto y no había Palabra de Dios y los filisteos merodeaban, daban vueltas para ver por donde se metían, pero Dios nunca cambia sus propósitos, que es reinar, que lo vean y las naciones lo alaben y es por esto que nace Samuel.

El nacimiento de Samuel es interesante, Dios no permitía que Ana tuviera simiente, Dios cerró su matriz. Es interesante porque Ana o Jana, significa gracia. Cuando Dios cierra una puerta, déjala cerrada porque algo grande va a venir, algo grande va a nacer y será un regalo de gracia.

El masculino de Ana, Jana, es Joan, Juan, otro regalo de gracia, ya que la madre de Juan también era estéril. Cuando la gente dice: eso no viene, entonces Dios viene y dice, toma este regalo.

1ra. Samuel 2:18 “Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino.”

Vemos que Samuel ministraba delante de la presencia de Jehová, pero también dice que ministraba delante de Eli y esto lo hacía al mismo tiempo, como vemos en el versículo anterior y en el siguiente.

1ra. Samuel 3:1 “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

Samuel no solo ministraba delante de Elí, también lo hacia delante de sus hijos, que eran dos jóvenes sinvergüenza y criminales. Vemos que Samuel veía todo lo que sucedía en el tabernáculo y veía como robaban, se quedaban con las mujeres y esto mismo es lo que estamos viendo hoy.

Yo he visitado muchas iglesias, por todos lados del mundo, pero cuando entro a una congregación y siento que tiene un propósito y saben que lo tienen, le pido al Espirito Santo que me dé una palabra para fortalecer ese propósito. Yo entiendo el ADN de esta congregación, veo el ADN del padre y los hijos de esta congregación. Ustedes no están en esta tierra para ser otra iglesia, ustedes están aquí para que, por medio de la adoración y la palabra, inunden la tierra hasta que Dios venga con un fósforo y encienda todo.

Yo traigo una voz profética de aviso y le digo a los ministros que deben tener cuidado de lo que pasa a su alrededor.

Los comprometidos con el Señor no podemos hacernos de oídos sordos, porque puedo estar delante de Dios y teniendo comunión con Dios, pero al mismo tiempo tengo que ver todo lo que se hace y sucede alrededor y vamos a escuchar peores casos sobre la gente comprometida con Dios, y no podemos hacernos de oídos sordos cuando veamos lo que los hijos de Elí están haciendo.

Samuel no se fue de la casa de su mamá, fue su madre que lo llevó al templo y ella hizo un voto nazareo con respecto a su hijo, sería totalmente apartado para Dios. Los nazareos hacían un voto para Dios, los padres de Sansón hicieron voto para que él no se cortara el pelo. Ana hizo un voto con Samuel y fue apartarlo totalmente para Jehová. Este voto hizo que a Samuel se le abrieran los iodos y pudiera escuchar la voz de Jehová. Samuel escuchó a Dios porque tenía los oídos abiertos.

Samuel se quedó a vivir en el templo y mientras vivía allí, el pueblo de Israel se fue a la guerra contra los filisteos, pero a los ancianos de Israel se les ocurrió llevarse el arca al campo de batalla, para que ayudara a Israel a obtener la victoria. La gloria partió y Samuel lo ve.

Todo esto sucedió siendo Samuel un jovencito y un sacerdote de Dios comprometido, y a pesar de todo lo que vio permaneció. El arca estuvo fuera veinte años, murieron Elí y sus hijos, pero Samuel se quedó como juez y como profeta, aun sabiendo que el arca del pacto no estaba, porque Samuel fue fiel a su llamado.

Seamos fieles al llamado de Dios no importa lo que veamos, porque cosas peores veremos, pero seamos fiel como Samuel. Anoche hablábamos de como muchas personas fieles están desvirtuadas del camino, eran grandes ministros y de repente están ofreciendo fuego extraño y seguiremos viendo más cosas.

Lo que pasó con Samuel es que su madre cada año le llevaba una túnica y esta le tenía que durar todo el año, por eso cuando se la ponía le quedaba grande, pero esa madre estaba determinado el crecimiento de su hijo.

A ustedes les han determinado el crecimiento desde hace mucho tiempo atrás, están creciendo aceleradamente, esto es para que sientan el peso de esa túnica, pero no para que se sientan bien. Cada año crecerán, el altar crecerá, los adorares crecerán, la atmosfera de adoración sobre el país crecerá, pero al mismo tiempo se escucharán cosas que están pasando en los altares y no pueden escandalizarse.

Hoy como nunca antes estamos oyendo estas cosas y algunas veces pensamos pero que está pasando, por qué en esos momentos yo debo estar ministrando delante de Dios al lado de mucha gente que está haciendo cosas indebidas, entonces debo recordar que Samuel no se fue.

Los judíos en el muro van a lamentarse, los rabinos oran llorando y se visten de túnicas blanco y negro. Deberían vestirse de azul y blanco, pero se visten de negro porque están de luto porque no tienen templo, no tienen arca y si no tiene arca no tienen presencia de Dios.

Imaginemos a Samuel que desde pequeño ministraba en el tabernáculo, como se sentiría cuando vio el arca saliendo, él diría ahora no hay gloria.

Por eso cuando él fue a ungir a David reconoció algo en ese niño, a alguien que amaba la gloria de Dios, a diferencia de Saúl que no le importaba la gloria de Dios, le importaba la de los hombres, pero Samuel entendía que David amaba y le cantaba a la Gloria de Dios.

La vida de Samuel fue muy difícil porque ministró sin gloria, pero fue fiel y pudo ver a David levantarse, aunque murió antes de su apogeo, vio al hombre que traería la Gloria de Dios a Jerusalén. El vio la próxima generación que sería una generación de gloria.

Cuando el arca regresó a Jerusalén, que fue llevada por los Levitas en sus espaldas, ya Samuel había muerto, pero pudo ver que eso pasaría, porque el vio el futuro de la gloria de Dios por medio de David. Samuel no se rindió por lo que estaba viendo a su alrededor. Nosotros tenemos que creer, que si no vemos nosotros el gran avivamiento que viene, lo verán nuestros hijos, pero tenemos que ser fieles como Samuel.

Una vez con el arca en Jerusalén ellos se gozaron porque tenían la Gloria de Dios en casa. Es lindo ministrar delante de la presencia de Dios, pero Samuel también veía todo lo que pasaba en el tabernáculo y el vio como la gloria de Dios quedó en manos de los filisteos.

Dios le da generaciones de adoradores a gente fieles, gente que aunque vea lo que vea se mantiene fiel a Él y permanece. Esto es una palabra de ánimo, verán más cosas, pero no se desanimen.

1 de Samuel 3:9-111 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.

Samuel escuchó la voz de Dios que lo llamaba, pero creía que estaba escuchando a Elí, lo mismo sucedió la segunda vez que Dios le habló, ¿saben por qué? porque cuando estás creciendo la voz de Dios será la voz de tu líder. Porque a través de tu líder Dios te dirá que debes de hacer, porque la voz de Dios muchas veces es igualita a la de los líderes. Se fiel a Dios, se fiel a tu líder, porque llegará un momento en que tú mismo escucharás la voz de Dios.

Se fiel a la casa, a la voz de tu líder, hasta que oigas la voz de Dios por ti mismo. Se fiel veas lo que veas. Samuel fue fiel y pudo ungir a la próxima generación, ungió a David. Deben tomar una decisión y hacer otro pacto con Dios de que serán fieles a la casa, a la voz de Dios y a sus líderes, vean lo que vean, sean FIELES hasta el final.

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