Muchas Veces Callados Nos Vemos Mejor


“¡Si tan sólo se quedaran callados! Es lo más sabio que podrían hacer.”
Job 13:5 (NTV)

Son varios los versículos que nos exhortan a controlar nuestra lengua (Proverbios 17:28; Eclesiastés 5:3; Amós 5:13), pues en las muchas palabras no falta el pecado (Proverbios 10:19), y es que la lengua es la fuente de muchos pecados (Santiago 3:6). Este miembro tan pequeño es muy importante, puede ser de bendición o de maldición (Santiago 3:10) y el dominarla es señal de madurez espiritual (Santiago 3:2). Por su parte, la Biblia nos da el ejemplo de David quien pedía a Dios que le pusiera guarda a su boca, freno para no hablar lo que no debía (Salmo 141:3), pues esto es algo que no logramos en nuestras fuerzas. Dios nos diseñó con dos oídos y solo una lengua, esto con el fin de decirnos que debemos poner mayor énfasis en escuchar que en Hablar (Santiago 1:19). Es importante tener cuidado de las palabras que vamos a decir, si serán de edificación, consolación, exhortación, guiadas por el Espíritu Santo y no por nuestras emociones, pues causarán, probablemente más daño que bien. Evaluemos si es necesario hablar o si es suficiente con escuchar. Si vamos a decir algo, pidamos a Dios su dirección para hacerlo. No hablemos por hablar, hablemos con sabiduría de lo Alto, de lo contrario, callemos, que aún hacerlo será una muestra de sabiduría.

Oración

Señor, hoy mi petición es que mis labios sean agradables a Ti y que no sean instrumento de pecado sino de bendición. Padre de lo Alto, limpia mi boca para no pecar contra Ti, ponle freno para no hablar guiado por las emociones sino por Tu Palabra y bajo la unción de Tu Espíritu, Te lo ruego en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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