Oídos Sensibles


“El oído pone a prueba las palabras que oye igual que la boca distingue los sabores.”
Job 12:11 (NTV)

Qué gran verdad expone Job aquí. Jesús dijo en varias ocasiones, “el que tenga oído para oír, oiga”. Debemos escuchar, pues Dios inclina Su oído a nuestro clamor, pero también debemos tener discernimiento para poder desechar aquellas palabras y consejos que no provienen de Dios sino del hombre o del enemigo. Las palabras y mensajes que escuchamos provienen de una de tres fuentes: Dios, el hombre o el enemigo. Algo importante para poder distinguir lo que escuchamos es no dejarnos llenar el oído de basura, necesitamos mantener oídos limpios para que no se contamine nuestra mente. Hay muchas cosas que pueden dañar o cauterizar nuestro oído, por ejemplo el chisme, murmuración, quejas, música que no honra a Dios, comentarios o chismes que no glorifican a Dios. Cuando participamos de este tipo de conversaciones o prestamos nuestros oídos para escuchar doctrinas engañosas y más, se nos va a dificultar discernir el consejo que viene de Dios. Es importante que escuchemos y distingamos la fuente del consejo y de la palabra para evitar seguir consejos errados que nos alejen de Dios y de Sus caminos, por ello, la invitación hoy es a examinar nuestros oídos y pedir limpieza, que nuestros oídos sean circuncidados y sensibles a la voz de Dios.

Oración

Señor, afina mis oídos para escuchar Tus palabras, distinguirlas y obedecerlas. Derrama espíritu de discernimiento sobre mí, de Tu gracia para obedecer Tu dulce voz. ¡Amén!

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