Pidiendo Para Nuestro Deleite


Entonces Sansón oró al Señor: «Señor Soberano, acuérdate de mí otra vez. Oh Dios, te ruego que me fortalezcas solo una vez más. Con un solo golpe, déjame vengarme de los filisteos por la pérdida de mis dos ojos».

Jueces 16:28 (NTV)

Esta es una de las pocas oraciones de Sansón que se registran en la Biblia. En cada una de ellas, Dios lo escuchó y respondió. Sin embargo vemos aquí que él hizo una petición guiado por sus emociones, no por el Espíritu de Dios. Él pidió ser fortalecido para vengarse del pueblo filisteo por lo que le habían hecho, no para cumplir la voluntad de Dios. Sansón sabía que Dios lo había elegido para comenzar la obra contra los filisteos, pero se olvidó de esto y se enfocó en sus sentimientos de venganza, para finalmente morir junto con los filisteos, pues ese fue su deseo (v. 30). ¿Cómo son nuestras oraciones? ¿Nuestras peticiones se basan en nuestros sentimientos o en buscar hacer la voluntad de Dios para nuestras vidas? ¿Guardamos en nuestro corazón sentimientos que no honran a Dios y que nos hacen perder la visión del llamado que Dios nos ha hecho? Sansón perdió sus ojos, pero realmente esto fue una consecuencia de su pecado, de su lujuria. Era por sus ojos que entraba la tentación que lo llevaba finalmente a pecar. Jesús dijo que si nuestros ojos eran ocasión de caer, era mejor entrar tuerto al Reino de los cielos que ir con los dos al infierno. Dios utilizó aún a los filisteos para quitar aquello que causaba su ruina y lo llevaba a pecar continuamente. Si él hubiera reconocido su pecado, los hubiera entregado y rendido a Dios. Dios quería a un Sansón completamente consagrado a Él, y esto incluía sus ojos, pero él no fue fiel a Dios en esta parte. Examinemos hoy nuestra vida a la luz de la Palabra y miremos qué cosas son las que nos llevan a pecar y rindámoslas hoy, entreguemos todo nuestro ser al Señor y consagrémonos a Él. Él nos ama y hará lo que sea necesario para que cumplamos Su propósito. Pidamos al Espíritu Santo que nos muestre cuál es la condición de nuestro corazón para que roguemos por perdón y limpieza de todo pecado y de toda raíz de iniquidad.

Oración

Señor, mi anhelo es ser fiel a Tí y cumplir Tu propósito en mi vida, por esto ruego, Espíritu Santo que examines mi corazón y me muestres su condición para rendirlo a Ti por completo. Desarraiga toda raíz que quiera desviarme de Tu camino y que me incline al pecado. Quiero consagrarme por entero a Ti, en el nombre de Jesús. ¡Amén!

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