Rompiendo la maldición


 

Jeremías  17:5  Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

Jeremías  17:5  (Versión PDT)  Esto dice el Señor: «Maldito el ser humano que confía en su semejante; el que se apoya en otros seres humanos mientras se aparta del Señor.

El ser humano al tener carencias el enemigo aprovechó e introdujo maldición. Cuando uno confía en alguien es maldito, por la maldición el hombre terminó confiando en otro hombre, o sea. la confianza en otro hombre fue el resultado de una maldición.

El término maldición se puede definir como una oposición o un bloqueo al desarrollo que Dios quiere hacer en nuestras vidas.  Por ejemplo: Si Dios determinó que tú eres alguien que iba a anunciar Su palabra, que va a levantar el nombre de Cristo en alto, pero cuando se manifiestan las maldiciones hay una oposición a ese desarrollo.

La bendición: Es un buen deseo, un buen  decir.

¿De dónde surge la maldición que lamentablemente no nos permite confiar plenamente en el Señor?  Veamos:

1Timoteo 2:14  Y Adán no fue engañado,  sino que la mujer,  siendo engañada,  incurrió en transgresión.

Adán no fue engañado, sino que comió con conciencia. Una de las cosas que me impresiona es que él no tuvo la capacidad de ser un redentor para su esposa, al contrario, pudo más la influencia de ella, que lo que Dios había provocado en él.  Podemos notar que se rompe algo, la mujer le da de comer a su marido, y el hombre no fue capaz de decirle “NO”, sino que de alguna manera el encanto de la mujer sedujo a Adán, por ende él no fue capaz de decir “NO”, y la consecuencia del acto de ella lo vemos en este versículo:

Génesis 3:16  A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces;  con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

Esa fue la maldición para la mujer, al ver que Adán no tuvo la valentía y la fuerza para  decirle que “NO”  a su mujer, Dios actúa y determina una maldición sobre ella, podemos ver que esa maldición tiene un nombre, se llama  “Dependencia Emocional”.

Hay  hombres que no pueden crecer o fluir por causa de una mujer, y viceversa, y  muchas veces no es solamente por una codependencia emocional hacia otra persona, sino, hacia todo lo que hay en la tierra, es decir, la maldición de la codependencia emocional no nos permite fluir y experimentar la obra poderosa, grande y maravillosa de Dios, que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Características del dependiente emocional

  • Necesidad de estar en pareja, intolerancia a la soledad.
  • Baja autoestima, la cual provoca una necesidad de aprobación constante por parte de los demás, así como un gran temor al rechazo social.
  • Dificultades para decir “NO”. Se anteponen continuamente los deseos y necesidades de los demás a los propios.
  • Relacionado con el punto anterior encontramos que el dependiente emocional ocupa un papel de inferior en la relación de pareja, aunque eso no excluye que pueda suceder lo contrario, ya que también existe la dependencia emocional dominante.
  • Sentimientos no resueltos de culpa, rabia, ira, aislamiento y miedo. Estos sentimiento vienen sin ninguna causa, pero son eliminados por la pareja en cuestión al reconciliarse o escuchar un halago demostrándole su importancia.

Ejemplos de la dependencia emocioanl

El caso de Raquel:

Génesis  30:1-2  Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana,  y decía a Jacob: Dame hijos, o si no,  me muero.  Y Jacob se enojó contra Raquel,  y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

Raquel le estaba exigiendo a su esposo, en vez de pedirle a Dios,  su codependencia estaba en su esposo.

Por causa de la maldición, ella no podía interceder y buscar la voluntad de Dios, su felicidad dependía de su esposo. Nuestra felicidad no debe depender de un hombre sino de Dios, porque cuando dependemos de Dios somos felices y hacemos felices a otras personas.

Raquel le echaba la culpa a su esposo de su condición, de no poder tener hijos. Una persona  dependiente siempre culpa a otros de su problema, y necesita que otro actué.

El caso de Sarai

Génesis 16:3  (LBLA) Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Sarai, mujer de Abram, tomó a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer.

Sarai no creyó en la palabra que Dios le había dicho. Dios le había dicho que elloa y su esposo Abraham tendrían descendencia, pero ella no pudo confiar en Dios, y buscó a alguien que le hiciera el favor, es decir su dependencia no era en Dios, sino que necesitó de un semejante para que le diera descendencia. El problema es que la codependencia trae destrucción al hogar.

La Biblia dice que no es bueno que el hombre esté solo. Cuando un hombre o una mujer  dependen de Dios, Él es quien se encarga de darte tu pareja.

Cuando tenemos codependencia emocional andamos buscando desesperados, porque hay un vacío y necesitamos llenarlo, porque tenemos una maldición.

Una mujer que no dependa de Dios, provoca que su esposo busque  agares. Cuando una mujer confía más en Dios que en el hombre, Dios toma control de todo y le estorba el pecado al hombre.

Nosotros somos un complemento, es una bendición que Dios nos ha dado, pero nuestra felicidad no debe depender de nuestra pareja, nuestra felicidad depende de  Dios.

Caso de la Samaritana

Juan 4:16-18  Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

La samaritana tenía problemas de codependencia, por eso cambiaba de marido. El problema no eran los hombres, sino ella, por eso es tan importante poder entender que  nuestra felicidad no depende de la persona que está a nuestro lado, porque si es así, nunca vamos a ser felices, nuestra felicidad depende de Dios.

El caso de Sansón

Jueces 16:15-17  Y ella le dijo ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo?  Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón,  y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres.

Sansón era un hombre fuerte, con la quijada de un burro mató mil hombres, sin embargo, una mujer lo tiraba al suelo. Dalila manejaba su condición seductora para atraparlo, porque en él había un problema de codependencia.

Una persona dependiente emocional pierde la cabeza, se olvida de la redención y del Dios Todopoderoso.

Eclesiastés 7:26  Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso.

Hay un problema de codependencia emocional que necesita llenarse con algo externo, el problema es que por causa de esa maldición el hombre depende de otro hombre, pero hoy vamos a tomar autoridad sobre esa maldición para que nuestra vida no dependa ni de un hombre, ni de una mujer, ni de las circunstancias que están alrededor, sino que dependa del Dios Todopoderoso.

Si lográramos ser libres de esto seriamos felices. Qué bonito seria que no te afecte lo que hagan los demás, que bonito seria sentir paz en tu corazón y caminar con libertad y no estar atado a complejidades humanas.

Cuando identificamos el origen de nuestra condición y le permitimos a Dios que el obre en nuestras vidas, entonces Dios sana, restaura y completará su obra.

El pueblo de Israel era también dependiente emocional.             

Éxodo 32:1  Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Hay ministros que tienen miedo de decirle la verdad a la iglesia, ¿Por qué Aarón no les dijo? No señores, no vamos a hacer eso, eso es abominación a Jehová. No lo hizo porque Aarón era co-dependiente, el necesitaba quedar bien con el pueblo. La Biblia es clara, se necesitan ministros que dependan de Dios y no del pueblo.

Muchas veces caemos en el error de no llamar las cosas por su nombre, la Palabra dice: “Y conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres”. La verdad hace libre, las cosas se tienen que hablar como son: “Esto es pecado, esto no es así, esto es una fiesta que Dios abomina”.

Hay ministros que pueden ser co-dependientes emocionales, que necesitan quedar bien con el pueblo para que la gente no se les vaya. Que nuestra dependencia no sea de hombres, sino de Dios, no como en el caso de Aarón, que fue presionado por los líderes del pueblo y no fue capaz de decir que no.

1era de Samuel 8:4-7 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

El pueblo comenzó a notar que todas las otras naciones tenían rey y ellos querían uno, ya no querían ser gobernados por sacerdotes, entonces lamentablemente el pueblo de Israel tenía también un problema de co-dependencia emocional. Su alegría, su seguridad no dependía de Dios, querían ser igual de los demás pueblos, querían un hombre como rey, y la Biblia dice: “Maldito es el hombre que confía en otro hombre”

1era de Samuel 8:8  Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

Hagamos un resumen:

  • La maldición entró cuando el hombre no pudo decir “NO” y por causa de la mujer él come.
  • La mujer por causa de haber seducido a su esposo, su deseo quedó sujeto al de su marido, entonces ahí entró una maldición.
  • Una maldición en la que los hombres necesitamos de otros hombres para llenar ese vacío, por ende no podemos ser felices.
  • Vimos el ejemplo de hombres y mujeres que quisieron llenar ese vacío emocional, pero no pudieron.
  • Dios quiere ser tu todo, quiere llenar tu corazón. A medida que dependes de Dios, Él conoce tu necesidad y sabe en qué momento va a suplir esa necesidad.
  • Co-dependencia emocional que se rompa para que los ministros no dependamos de las personas, ni de los líderes, sino de Dios.

¿Cómo puedo vencer esta maldición?  

Mateo 4:4  El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Esta Palabra quiere decir, que tú necesitas del pan de la tierra, pero tú no puedes vivir solo de ese pan, necesitas de algo sobrenatural para poder vivir. Tú estás en la tierra, necesitas el pan físico, pero para poder vivir, no solo necesitas lo terrenal, necesitas algo que viene del cielo. Definitivamente en Cristo hay poder para romper la maldición de la dependencia emocional.

Gálatas 3:13  Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).

Cristo rompió esa maldición.

Juan 4:13-14  Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Quiero terminar con este rema acerca de la parábola de las 10 vírgenes que esperaban al esposo, voy a hacer preguntas en base a esa lectura.

¿Las 10 eran vírgenes? Si

¿Las 10 tenían lámparas? Si

¿Las 10 tenían vasijas? Si

¿Las 10 fueron a buscar aceite?  Sí, pero hay un detalle, unas no llenaron sus vasijas, pero otras sí. Hace dos años Dios me reveló algo. Me llevó a ese pasaje y me dijo:

Las 10 eran vírgenes y las 10 estaban esperando al esposo, pero unas llenaron sus vasijas y otras no. Las vasijas son las carencias emocionales que uno tiene. Una carencia emocional fue como la que Sansón tenía, una carencia emocional en la que Dios no llenó su corazón, sino que quiso llenarlo con una mujer. Esa carencia lo hizo perder sus ojos y morir.

La medianoche representa la prueba, en la medianoche se va a evidenciar quienes llenaron sus vasijas y quiénes no. En la hora de la prueba se va a evidenciar quien está lleno en sus vasijas, porque si no llenan sus vasijas, las carencias emocionales le van a pasar la cuenta.

Las insensatas tenían lámpara (Palabra revelada), y tenían aceite (Unción), pero se les acabó, su carencia le pasó la cuenta, por eso es tan importante ministrar a nuestra alma. La carencia emocional no es un espíritu inmundo, es una etapa no resuelta en nuestra niñez, porque en ignorancia nuestros padres hicieron cosas o permitieron que se desarrollaran espacios en nuestra vida.

Sal 51:3  Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.

Sal 51:5  He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.

David descubrió donde estaba su problema, entendió por qué tenía problemas con las mujeres.

Siempre se reseña la hazaña de que cuando David era un muchacho venció al gigante Goliat, y así es, pero cuantos saben que cuando fue a llevarle los panes a sus hermanos y vio que todos estaban atemorizados por el gigante Goliat, escuchó a alguien decir: “El que venciere a este gigante, se casará con la hija del rey”.

Una de las motivaciones de David de pelear contra ese gigante era tener la hija del rey, pero luego al tener a la hija del rey como esposa, como es normal, la quería pasear, la quería lucir, pero en realidad nunca llenó su corazón, nunca fue feliz porque la felicidad no depende de una mujer, ni de un hombre, depende de Dios.

 

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