Aprendiendo a escuchar la voz de Dios para ser tierra y ciudad deseables

Cuando Dios diseñó  al ser humano, lo hizo para estar cerca y tener comunicación con Él. Cuando el Alfarero Divino hizo del barro del polvo al ser humano y lo estaba modelando con sus manos, sopló  en él aliento de vida, dándole el espíritu y en ese momento fue el hombre un alma viviente, es decir que de la combinación de lo físico (el barro) con lo espiritual (aliento de vida), formó el alma y por eso es que nosotros somos seres tripartitos, pues tenemos espíritu, alma y cuerpo. El alma quedó intermedia, por eso un día está en el cielo  y al otro en el suelo. Dios nos habla a través del espíritu.

El ser humano fue diseñado en el huerto para oír la voz de Dios, por eso cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron detrás de las hojas de los árboles, tomaron hojas de higuera para taparse y entonces escucharon la voz de Dios y tuvieron miedo, es decir que ellos estaban acostumbrados a escucharla, ellos conocían a su Creador, pero como habían hecho mal, como consecuencia del pecado, el enemigo programó en ellos el miedo.

Cuando el hombre se durmió, vino el enemigo y sembró cizaña, es decir que cuando comió del fruto prohibido, le sobrevino la muerte  espiritual y se le cerraron los ojos espirituales, pero también el oído espiritual. El primer sentido que el hombre le entregó a la serpiente fue el oído, cuando la mujer empezó a hablar con ella. Nunca hables con la serpiente, sino más bien repréndela, córtale la cabeza. Jesús nunca habló con la serpiente, sino que la reprendió usando la Palabra. La serpiente engañó a Eva en sus sentidos y el primer sentido engañado fue  el oído, después ella vio que el fruto era bueno, por lo que el segundo sentido engañado fue la vista, luego se acercó, tomó el fruto y al tocarlo, el próximo sentido engañado fue el tacto, entonces dice que después se lo acercó para comerlo, así que  sintió su olor y sabor cuando lo comió, engañando así los sentidos del olfato y el gusto.

La Biblia dice que como la serpiente engañó a Eva en sus sentidos, estos se han extraviado de la sincera fidelidad a Cristo. Debido a que el primer sentido engañado fue el oído, al volver a Jesús, Dios nos tiene que restaurar el oído espiritual. El último sentido que el hombre, en lo humano, pierde es el oído, por eso aun cuando la persona está en estado de coma o a punto de morir, de alguna manera puede escuchar.

Génesis 3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 

Hay personas que se esconden de la presencia de Dios, como Adán y Eva, hay otros que hacen como Jonás, que huyen de la presencia de Dios; hay personas que juegan con la presencia de Dios, como lo hizo Sansón, quien pensó que esta nunca se apartaría de él y luego pudo ver que sí se le apartó, aunque le regresó en un momento determinado. En el caso de Saúl, la Palabra dice que la presencia de Jehová se fue de él y un espíritu malo lo poseyó.

FUNCIONES DEL OIDO EN LO  NATURAL

En lo físico, los oídos tienen dos funciones: una es oír y la otra es mantener el equilibrio. En lo espiritual también tienen las mismas funciones, porque escuchamos la voz de Dios, lo cual te hace tener el verdadero equilibrio. La  Ley del Péndulo trata, por ejemplo, de gente que estuvo demasiada aferrada a la ley, entonces conoce la gracia, pero se va al otro extremo del libertinaje y  no es asunto ni de ley ni de libertinaje, sino de la gracia de Dios. La ley del péndulo tiene que ver también con personas, que al perder el equilibrio, están siguiendo novedades hoy más que nunca, pero no nos mandaron a eso, sino a tener novedad de vida, por eso tenemos que conocer la Palabra, ya que el oír la voz de Dios no es solamente escuchar un mensaje; es creerlo, vivirlo, es entenderlo y ponerlo por obra.

En lo natural, nuestro oído tiene tres partes: oído externo, oído medio y oído interno. Nuestro oído tiene tres partes, como el tabernáculo  tenía tres partes, como nuestro cuerpo tiene tres partes. Lo interesante es que la audición se presenta después que las vibraciones sonoras cruzan el tímpano hacia el oído interno, entonces las vibraciones se convierten en señales nerviosas en el oído interno y son transportadas al cerebro por medio del nervio auditivo.

¿Qué tiene que ver esto en lo espiritual? ¿Qué pasaría si por alguna razón se tapa el oído medio? ¿Podría llegar el  sonido al oído interno? Hay sordera total y parcial. Hay gente que no oye, otras que oyen un poquito, otras que oyen regular y otras que no oyen nada.

CAUSAS POR LAS CUALES VIENE LA SORDERA PARCIAL O TOTAL

Hay muchas causas, pero las principales son:                                                                                                                                                 

 

  1. ENFERMEDADES. Infecciones en los ojos, mal  tratadas o mal curadas que pueden provocar, si no se cuida, sordera total o parcial.
  2. ACCIDENTES. Hay personas que se les ha perforado los tímpanos por el efecto   del fuerte sonido de una turbina de avión.
  3. EXCESO DE RUIDO O VOLUMEN. El exceso de ruido o volumen puede dejar a una persona sorda poco a poco.

También hay enfermedades espirituales que dejan a la gente sorda, accidentes que dejan a la gente sorda espiritualmente y también cuando hay exceso de ruido del mundo, la gente se comienza a poner sorda para no oír la voz de Dios.

LA CAIDA CERRÓ EL OIDO ESPIRITUAL

Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 

 

El hombre conocía a su Creador, había oído su voz y aunque nos cueste entender, Dios nos diseñó para tener comunicación con nosotros y Él siempre ha querido hablarnos, pero nosotros a veces no escuchamos Su voz. Cuando éramos niños, Dios nos hablaba, pero a medida que fuimos pecando, eso se fue perdiendo.

El último milagro que Jesús hizo en vida fue pegarle la oreja a uno de los soldados que  aprehendieron a Jesús, porque Pedro se la  cortó y cayó a tierra. Pedro todavía no estaba pulido aunque había estado tres años y medio con Jesús y de la misma forma quizás hubo hombres que aun andando con Jesús, no estaban lo suficientemente pulidos y te cortaron el oído espiritual, calló en tierra y por eso no oyes, pero la buena noticia es que  el final siempre será mejor. La Biblia no recoge lo que pasó con aquel soldado al que Jesús le pego la oreja, pero quizás ese milagro lo marcó positivamente. Si el enemigo utilizando algún personaje te rompió tu tímpano espiritual, recuerda que hay uno que pone nuevos tímpanos espirituales y se llama Jesucristo.

Deuteronomio 6:1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;

Israel  había estado más de  400 años siendo esclavos en Egipto, es decir que estaban habituados a la esclavitud y por eso pensaban y actuaban  como tal, pero el nombre de Dios es para  cambiar nuestro concepto de esclavos que adquirimos cuando lo éramos estando  en el mundo. Dios no quiere que su pueblo  sea esclavo, sino conquistador de una tierra y Canaán se pelea centímetro a centímetro a filo de espada.

Deuteronomio  6:2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. 

Ellos tenían que oír los mandamientos, estatutos y decretos para ponerlos por obra, para tener temor de Jehová, que es el principio de la sabiduría  y para que sus días fueran prolongados. La palabra “prolongados” nos habla de prosperidad, de abundancia.

Así también, Dios nos da su Palabra:

  • Para ponerla por obra
  • Para tener temor de Jehová 
  • Y para que nuestros días sean prolongados y seamos prosperados.

Deuteronomio 6:3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. 6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 

Jehová es uno en esencia, uno en unidad perfecta, pero se manifiesta en tres personas y a veces nos cuesta entender eso. Por ejemplo, nosotros tenemos un cuerpo, también un alma que siente, que se emociona, que se entristece, que se alegra, pero también tenemos una parte espiritual por dentro, un soplo de vida, entonces aunque tenemos tres partes, somos uno. Si una persona lo golpea en la cara, está golpeando su parte física; si lo insulta, golpea su alma y si quisiera anular su fe, golpearía su espíritu. Así que siendo tres, es uno y viceversa. Así es  Dios, uno solo en esencia, pero nosotros creemos en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios les decía esto, porque ellos iban a entrar a Canaán que era una tierra de gente  idólatra, por lo cual tenían muchos dioses. Entonces Dios quería advertirlos para que no se volvieran como ellos, sino que creyeran en un solo Dios y no anduvieran detrás de ídolos falsos.

Deuteronomio 6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

En otras palabras, tenemos que amar a Dios con nuestro espíritu, con nuestra alma y con nuestro cuerpo, y como la palabra que se repite en el versículo es “todo”, tenemos que amarlo con todo, por completo. Él se entregó totalmente por nosotros y por eso nos pide que nos entreguemos totalmente a Él, que lo amemos completamente. Hay gente que ama más a otras personas y a cosas materiales que a Dios, lo que indica que en realidad no lo aman. Dice la Biblia que hubo gente que amó más a las tinieblas que a la luz (Juan 3:19).

Deuteronomio 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

Cuando la Biblia menciona el corazón, habla de sentimiento, de emoción, de razonamiento. No quiere indicar que debemos tener la Palabra por encima o sobre nuestras emociones y razonamientos, porque no se trata de lo que sienta o crea, sino de lo que la Biblia dice.

La Escritura nos dice en el libro de Judas que en el último tiempo la cizaña se va a aprovechar de las personas sensuales, que son aquellas que solo se mueven por sentimientos y que no tienen al espíritu. Nunca te muevas por lo que sientas, por eso las profecías no son para dirigir, sino para exhortar, para edificar y para consolar.

Precisamente la Palabra debe estar “sobre”, pero también tiene que estar “en” y “encima” y ser una lámpara. Jamás permitas que la gente te manipule, sé dirigido por la Palabra de Dios.

Deuteronomio 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 

Una de las cosas que más daño hace es cuando separamos la iglesia de nuestra vida, de nuestro trabajo. La Palabra es para que uno la reciba y la ponga por obra en  todo lugar. La Biblia nos enseña que una de las claves es repetirla y hay gente que no le gusta que le repitan, pero cuando Dios nos repite algo, eso es lo que tenemos que aprender.

 Ahora que la neurociencia ha avanzado, se han hecho estudios de lo que la repetición puede hacer.

  1. RECEPCION.  Esto es lo primero. Por ejemplo, yo estoy dando esta prédica y ustedes la están recibiendo en su oído, pero si alguien tiene el oído tapado, no puede recibirla, por eso hay gente que debe pedirle a Dios tener el oído espiritual para oírla y recibirla.
  2. REPETICION. Esto es parte del aprendizaje. Cuando éramos niños, nuestros padres fueron creando en nosotros los distintos hábitos de higiene por medio de la repetición diaria.
  3. REGISTRAR. La repetición hace que el cerebro registre. Cuando los israelitas iban a conquistar la ciudad de Jericó, el Señor les dijo que tenían que dar una vuelta completa a la ciudad diariamente, durante seis días y el séptimo, que era el último, tenían que dar siete vueltas, así que en total dieron 13 vueltas, luego de las cuales,  los muros de Jericó cayeron, tomando la ciudad y a partir de ahí fueron conquistadas las demás ciudades de Canaán. Con esto,  el Señor les estaba enseñando continuidad, ya que está demostrado que si se repite una acción durante seis días y el séptimo día se hace el mayor esfuerzo, el cerebro registra y fija la acción. Si durante 21 días se repite una acción de forma continua, se forma un hábito, porque la repetición hace que el cerebro registre y al registrar retiene.
  4. RETENER.  Hay enfermedades como el Alzheimer que hace que se vaya borrando  la memoria a corto y largo plazo del ser humano, sin embargo hay una parte que el cerebro retiene. Hay cosas que Dios te incrusta y que quedan retenidas en ti y esto hace que las recuperes en el momento que las necesitas.
  5. RECUPERAR. La Palabra dice que el Espíritu nos recuerda lo que tenemos que decir, es decir que la recuperamos y la podemos decir en el momento indicado. A veces uno se sorprende de respuestas que uno da en un momento determinado y que uno mismo se pregunta de dónde vino y es que el Espíritu Santo te recuerda lo que ya está retenido en ti y por eso lo puedes recuperar, lo puedes usar;  por eso la Palabra está en tu boca de constante, por eso debemos meditarla de día y de noche porque  “Será como  árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo,
    Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará
    “ (Salmos 3:1)

 

Deuteronomio 6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 

La Palabra de Dios está en nuestro  corazón, pero al momento de actuar esta se hará vida. La Palabra es para que se extienda en tu mano y te prospere, pero también en los frontales de tus ojos, para que veas todo a partir de la misma.

Debemos  aprender a escuchar la voz de Dios y a obedecerla, porque en el momento quizás no puedas ver nada, pero al pasar el tiempo verás la obra de Dios en tu vida, fruto de tu obediencia y fe en Él.  Dios no será nuestro todo hasta que no sea lo único que tengamos.  Todo lo que hagas de corazón para Dios, no para los hombres, Él lo recompensará.

Deuteronomio 6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. 

Qué  la Palabra de Dios sea el cimiento y la columna de tu casa. Qué sepas que Él guardará tu entrada y tu salida, desde ahora y para siempre. Él te guardará y te prosperará en el campo, en la ciudad y en todo lugar a donde fueres. La Palabra es para creerla, para vivirla, para ponerla por obra.

JEHOVÁ LLAMA A SAMUEL

1 Samuel 3:1 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 

 

1 Samuel 2:22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. 2:23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. 2:24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. 

 

Cuando uno ve pecado y lo tolera, el oído se llena y se tapa. Elí  oía y permitía  todas las cosas malas que sus hijos hacían,  por eso ya no oía la voz de Dios, quien lo desechó de su presencia.

1 Samuel 3:2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3:3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 3:4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 3:5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. 

Cuando uno es niño, Dios nos llama, pero pensamos que es el hombre, porque cuando Dios quiere hablar puede usar hasta una burrita.

1 Samuel 3:6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 3:7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. 3:8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. 3:9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. 3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. 

Qué curioso que el que ya no escuchaba la voz de Dios, enseñaba a otro a escucharla. Ya no era el oído exterior, medio o exterior que escuchaba la voz de Dios, sino que Samuel escuchaba desde el corazón, porque la voz de Dios se oye en el corazón.

1 Samuel 3:11  Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 

Samuel fue levantado como un profeta, que nunca dejó caer Palabra a tierra.

Hay un montón de “Elíes” que ya no oyen la voz de Dios, pero Él está buscando a  los “Samueles”, a gente que le diga: “Heme aquí, tu siervo oye”.

Hebreos 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.

Dios siempre está queriendo hablarle al hombre, pero este no le ha querido escuchar.

Hebreos 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo

Debemos anhelar escuchar la voz de Dios, para hacer, no lo que nos agrada, sino lo que a Él le agrada, porque cuando lo haces, recibirás algo especial. Cuando Dios te dice algo, obedece, porque Él siempre te abrirá puertas de bendición.

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