Avivamiento de la obra del Señor en medio de Sus manos

Estamos viendo tiempos en los cuales se ve el mover de Dios, pero también el mover del enemigo. Que no te lleve la corriente de este mundo, seamos movidos por el Espíritu Santo.

Habacuc 3:2 ¨Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.¨

El texto nos habla de una oración de un siervo de Dios, que le estaba pidiendo a Él avivar la obra de Sus manos. El siervo se acuerda que somos polvo, pero hechura de Sus manos. Estamos viendo tiempos en los cuales se ve el mover de Dios, pero también el mover del enemigo.

Que no te lleve la corriente de este mundo, seamos movidos por el Espíritu Santo.

Al profeta Habacuc le tocó vivir un tiempo difícil.

Habacuc 3:3 “Dios vendrá de Temán, Y el Santo desde el monte de Parán. Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.”

Si usted lee el primer capítulo de este libro, empieza con palabras claves: “hasta cuando” y “porque”. En el primer capítulo Habacuc tiene un pleito con Dios diciendo que el problema está en el cielo.

El problema no está en el cielo, está en nosotros. La solución está en el cielo. Dios le dijo que dejara de estar reclamando, y que escribiera la visión en la tabla de piedra. El profeta se estaba moviendo por las circunstancias. No tenía la visión de Dios. ¿Cuál es tu visión en la tierra?, ¿para qué estás aquí?. Escribe la visión que Dios quiere para ti.

Habacuc 3:1 “Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.”

Siginiot, era un instrumento de cuerdas, significa algo dirigido con notación musical que indica que el cántico debe ser entonado con emoción, sensación de victoria, acompañado de instrumentos. Esto significa que el profeta Habacuc antes de orar alabala al Señor.

La Palabra dice que cualquiera que se acerca a Dios es necesario que crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan. ¿Pero entiendes y vives lo que cantas?. Esa es la importancia.

Este profeta no era una persona cualquiera, era una persona que alababa, oraba, adorara, pero también pedía. El Señor nos enseña que tenemos dos alas como el águila. Una representa salmos, himnos y cánticos espirituales; la otra representa oración, intercesión y clamor.

Habacuc 3:19 “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.”

Habacuc era un hombre que alababa, no solo pedía.

Hay muchas personas que no comprenden la estructura del Padre Nuestro que Jesús dejó en Su palabra. Lo primero es que Dios quiere que lo veas como Papá (Padre nuestro), que Él está por encima de todo (que estás en el cielo). Santificado sea tu nombre; apartado para Él. Venga Tu reino.

Hasta aquí aún no se ha pedido nada. Que el reino de Dios venga a la tierra, (hágase Su voluntad en el cielo como en la tierra). Habacuc pidió pan después de alabar (el pan nuestro de cada día dánoslo hoy). Habacuc entendía eso, el después de alabar, pedía. Era un hombre de alabanza, acostumbrado a ministrar al Señor por medio de aquella, por eso dice: “sobre mis instrumentos de cuerdas.” Aún no tengas un instrumento tienes cuerdas vocales que puedes usar para adorar y alabar a Dios.

Habacuc 3:2 “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.”

La Palabra debes oírla, vivirla, leerla, escudriñarla, declararla, creerla. !Aviva la obra!. Lo primero es avivar la obra de Dios. Es el avivamiento de Su obra y para que haya avivamiento debe haber palabra, oración y alabanza. Estamos viviendo tiempos finales, y en medio de esos tiempos Dios quiere avivar, porque la obra de la casa postrera será mayor que la primera.

Habacuc 3:2 versión PTD: “Oración del profeta Habacuc. Al estilo sigionot. Señor, he escuchado acerca de ti; siento un temor reverencial, por todo lo que has hecho, Señor, reaviva tus hechos; como hiciste en el pasado, dalos a conocer. Aunque estés lleno de ira, recuerda tu misericordia. Selah. Dios viene de Temán. El Santo viene del monte Parán. Selah.” Y dice al final Selah, que significa pausa. Tenemos que aprender a reposar y aprender a esperar.

Habacuc 3:3 “Dios vendrá de Temán, Y el Santo desde el monte de Parán. Selah. Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.”

En aquellos lugares se movió Dios en el monte Sinaí, pero después de la alabanza, dice que Su gloria cubrió los cielos y la tierra se cubrió de alabanza. En visitaciones de Dios es que viene Su gloria, la cual cubrirá los cielos y la tierra y se llenarán de alabanza. Y es en este tiempo que Dios aviva Su obra, para que Su gloria sea manifiesta y haya alabanza en toda la tierra.

El avivamiento más grande fue el Pentecostés, porque 120 eran los que estaban en el altar. Dios les dijo que fueran al aposento alto; la Iglesia del principio comenzó con este avivamiento. Dios les dijo que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran investidos de lo alto, sin embargo, no supieron esperar. Y tiempo después oyeron un viento recio, y comenzaron a predicar a todo el mundo, y se llenaron del conocimiento de Jesús. La iglesia de aquel entonces llevó la Palabra a todo lugar; no tenían celulares, pero tenían un corazón dispuesto, lleno del Espíritu Santo.

El primer avivamiento en el mundo fue en Alemania, en el año 1727, el cual fue la raíz del avivamiento de Gran Bretaña y en Estados Unidos, promovido por John Wesley y George Winsfield. Luego, un segundo avivamiento (1750-1791), el cual se extendió en Inglaterra y por toda Europa. Un tercer avivamiento (1800-1840) desarrollado en Estados Unidos, el cual avivó a la generación siguiente. Los avivamientos eran como los jueces del Antiguo Testamento, que después de su muerte se designaba a otro.

El avivamiento mundial del Espíritu Santo, en Australia, Nueva Zelandia, Gales, etc. Grandes hombres de Dios impactaron el mundo, duró aproximadamente 2 años. Fueron avivamientos hermosos. Pero el más notorio fue el de Gales, pues jóvenes y niños eran alcanzados. Era un avivamiento que hasta las cantinas, los bares y las cárceles estaban vacías. Los estados de futbol quedaban vacíos porque los jugadores estaban predicando la palabra. Sin palabra revelada no hay avivamiento en tu vida. ¿Pero que es realmente un avivamiento?, ¿cómo alcanzar un avivamiento a nivel personal, nacional, congregacional.?

¿Porqué se perdieron los avivamientos? En Turquía, por ejemplo, la iglesia de Cristo no pasa de 5,000 cristianos, aproximadamente. En Roma, que inspiró a la Carta a los Romanos, son aproximadamente 40 iglesias, pero, ¿qué es un avivamiento?. Para responder a esta pregunta definamos primero que no es: no solo es una multitud de personas que llegan a un lugar, que se caen del suelo, se ríen y se caen.

Un genuino avivamiento significa vidas y familias reconciliadas con el Señor, y la reconciliación es por medio de Dios. Él toma tus pecados y reconcilia tu vida con Cristo Jesús. Reconciliación no solo es aceptar a Cristo, es que te restaure el orden en tu casa, en tu familia, volviendo al modelo original de nuestras familias y que nuestra forma de hablar sea conforme al diseño original de Dios.

Vidas y familias restituidas en el Señor de todo lo robado por el enemigo.

Y el propósito de nuestra Iglesia es que sea una congregación con 3 R’s:

1. Reconciliación con Dios;
2. Restauración de tu familia, de tu vida, volver al modelo original;
3. Restitución: Lo que el diablo te robó, que te lo devuelva. Dios le devolvió a Job el doble de lo que le había robado, Restitución de tu paz, de tu salud.

Es por esto que nuestra misión como iglesia es formar ministros y discípulos fieles e idóneos en el conocimiento de Jesucristo; son restaurados, restituidos, y demostrar con nuestros hechos la eficacia del evangelio hasta lo último de la tierra; y nuestra visión como Congregación es ser punta de lanza a las naciones, impactándolas por medio del Señorío de Jesucristo y el conocimiento de Su Palabra.

¿Cómo alcanzar un avivamiento congregacional, o nacional? Sed pues imitadores de Dios como hijos amados.

Efesios 5:2 “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” El amor implica entrega, amar no es pedir, amar es dar. Cristo se entregó asimismo por nosotros, a El nadie lo entregó.

Génesis 4:4 “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”. Nos habla de un altar. No hay avivamiento sin altar. El primer altar a Dios fue el de Abel y su ofrenda, la cual vino del fruto de su corazón; el de Caín provino del fruto de la tierra.

Hebreos 11:4 “Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.” Para que exista fruto tuvo que primero haber semilla, de la misma manera para que tengamos fe primero debe de haber Palabra de Dios.

Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” La Palabra de Dios es la semilla que provoca fe en nosotros.

Génesis 4:5 “Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”

Todo comienza con la Palabra, porque la Palabra de Dios dice que la fe viene por el oír la Palabra de Dios.

“Altar individual con fuego de Dios”: Hay un altar individual que Abel puso delante de Dios. Pero antes de poner ese Cordero ofreció sacrificio. Primero viene la Palabra y luego la fe, y ese fruto produce certeza y convicción, y eso es lo que debe reposar en el altar.

Abel trajo lo mejor de lo mejor, pero antes de eso tuvo fe, porque escuchó Palabra. La Fe produce dentro de nosotros frutos, certeza y convicción. Cuando la tienes, tu vida se convierte en un altar, y eso se convierte en fruto y ofrenda, pero no de la tierra, sino del que proviene del altar de Dios. El texto dice que Dios hizo arder ese altar, pero Cain se enfureció. Los altares que arden son los que vienen de la Palabra de Dios.

Después de ese altar hubo un segundo altar: el de Noé, el cual cuando terminó el diluvio, todos los animales salieron del arca y Noé edificó un altar a Jehová, como cita el libro del Génesis 8:20 “Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.”

El altar familiar tiene una característica: se percibía un altar con olor grato. No fue como el altar de Caín, en el cual Jehová lo vio a él y a su ofrenda.

Génesis 8:21 “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.”

No hay poder más grande que la luz. Cuando vio un altar de familia, sintió un olor grato. Dice que Dios vio el altar de Abel con agrado y a su ofrenda. El altar familiar empieza cuando dos o tres personas están en Su nombre. Más también trae una evidencia de la misericordia de Dios y de Su amor, pues dice: “no volveré más a maldecir la tierra por causa el hombre.”

2da. Crónicas 5:6 “Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar”.

Nos habla de un altar congregacional. Cuando toda la congregación están unánimes, juntos, centrados en lo mismo. No venimos a un culto sino hacerle culto a Dios. Es ahí donde viene el altar congregacional. Primero descendió la nuve de Jehová y luego descendió el fuego del cielo, de aquí la importancia del Salmo 133:2 “!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen oleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.”

Habitar es bueno y beneficioso. Nuestra cabeza es Cristo de la cual desciende óleo sobre nuestra barba y esto nos habla de madurez. En la barba de Aarón ese oleo descendió y bajó al borde de sus vestiduras. El buen oleo solo desciende cuando estamos juntos y hacemos un altar congregacional.

Salmos 133:3 “Es como el rocío del Hermón que cae sobre las montañas de Sión. Allí el Señor da su bendición, la vida para siempre.” La gente que no se congrega no recibe el buen oleo. Cuando estamos adorando juntos ese oleo desciende sobre tu vida, recibes vida eterna porque quien manda salvación es Cristo Jesús.

Para que haya avivamiento debe haber un altar individual, el cual hace que Dios tenga agrado de nosotros y de nuestra ofrenda, porque viene no de la tierra sino de un corazón agradecido. Un altar familiar produce olor grato a Jehová y mueve a misericordia a nuestro Dios, y un altar congregacional al estar unánimes, juntos, Dios envía bendición y vida eterna.

Habacuc 3:2 “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.”

El texto nos habla de un temor reverente, !he oído tu palabra, te he alabado, aviva tu obra en medio de los tiempos.! Un avivamiento puede hacer cambiar tu ciclo negativo a uno positivo. Los años no solo te dejan canas sino que te dejan experiencias, y esas experiencias pasaron cuando te empiezas a mover. Cuando la rueda se mueve y te mueves abajo, pero si Cristo es el centro de tu vida eso que estuvo abajo, va para arriba. Aprende a tener y a no tener y darle gracias a Dios por todo. Aviva tu obra en medio de los tiempos, el avivamiento comenzó ya.

Efesios 5:2 “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Para que fuera olor fragante se tuvo que poner en un altar, que significa lugar levantado para Dios. Pero no hay altar, si no hay la Palabra que provoca la fe, y la fe que provoca la semilla, y el fruto para Dios es el fruto para el altar, por eso dice que pongamos el fruto de alabanza. Pero es cuando estamos dispuestos a morir a nuestro yo. No hay verdadero altar sin ofrenda de sacrificio, no hay altar verdadero sin fuego de Dios que consuma la ofrenda de sacrificio.

Yo te bendigo para que tu vida sea un altar al Dios vivo. Ya no es tiempo de estar huyendo; resiste al diablo y el huirá de ti. El libro de Habacuc termina diciendo: “aunque no haya nada, con todo yo me gozaré”. Esto no es para destruirte, sino para entrar al lugar alto. Levanta alabanza a Dios porque ahí es donde Él se agrada de ti.

 

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