Claves para alcanzar verdadera seguridad en un mundo inseguro

 

Salomón escribió más de cinco mil proverbios, sin embargo, Salmos 127 fue el único salmo que él escribió, le denominaban el salmo gradual, debido a que se realizaba sobre gradas.

Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”.

Este primer verso destaca dos verdades importantes: La primera es que si hacemos al Señor dueño de nuestra casa, esta no caerá, porque Él es nuestro fundamento. La segunda verdad no es solo la seguridad de proteger a tu familia, tus pertenencias, más bien consiste en la protección de la ciudad donde habitamos.

Salmos 127:2 “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño”.

La tercera promesa que encontramos en el verso 2, es que si por alguna razón sufrimos de insomnio o dificultades al dormir, a excepción de etapas en que el ser humano lo sufre por cambios hormonales significativos, el insomnio tiene una causa espiritual y consiste en la falta de conocimiento del amor de Dios, por esto, este pasaje es muy explícito cuando dice: “Pues que a su amado dará Dios el sueño”.

Salmos 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”.

La cuarta promesa que Dios nos da es que los hijos son bendición, por esta razón, en la Biblia encontramos pasajes con frases como concibió, dio a luz un hijo, y se destaca al mismo tiempo como luego de nacer los hijos son y deben ser bendecidos.

Salmos 127:4-5 “Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta”.

La aljaba era el bolso donde iban las flechas y servían para unirlas. La quinta promesa que Dios nos da por medio de este pasaje es que nuestros hijos serán flechas para bendición y promesas de Él.

Proverbios 19:3 “La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón”.

Este versículo nos recalca que debemos poner a Dios por encima de todo, y consultar siempre nuestros planes con Él, de este modo garantizaríamos que estamos actuando conforme a Su voluntad y no a la nuestra. Aplicando este principio, conseguiremos agrado delante de Dios y sabiduría, y no la insensatez que muchos afrontan por reclamarle a Dios cuando las cosas no van bien.

El origen de la inseguridad, el temor y la violencia en el ser humano

El origen de la inseguridad surgió con Adán y Eva, cuando luego de haber sido tentados, estos violaron el mandamiento de Dios de no comer de aquel fruto, y pecaron por su desobediencia.

Génesis 3:8 “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.”

El temor, de igual manera, nació en el instante en que Adán y Eva se escondieron de la presencia de Dios, pues luego de haber probado del fruto, sus ojos fueron cerrados y al abrirlos sabían del bien y del mal.

Génesis 3:9-10“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”

Los sentimientos de Adán y Eva luego de la caída fueron vergüenza, concupiscencia, religiosidad y miedo. El miedo es una de las armas más terribles del enemigo, que siempre usará para escondernos de la Presencia de Dios y limitarnos a escuchar Su Voz.

Proverbios 29:25 “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado”.

Este verso nos destaca que no hay razón para que vivamos una vida con temor, si existe un Dios que venció el temor con Su perfecto amor.

Génesis 4:6 “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?”

El ensañarse, la envidia, la depresión son otras consecuencias de la caída de Adán y Eva al pecado.

Génesis 4:7 “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”.

Dios le estaba diciendo a Caín, que él podía aceptar o rechazar el pecado, pues en sus manos había una responsabilidad de sus actos ante Dios.

Génesis 4:8 “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”.

Esta historia nos destaca una realidad muy similar a la que vivimos hoy en día, Caín estaba seguro de lo que quería hacerle a su hermano, más Dios que conoce los corazones le confrontó haciéndole responsable de sus actos, y aun este luego de ser confrontado estaba premeditado por la maldad en su corazón tal y como lo expresa 1 Juan 3:12 cuando dice: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”.

Génesis 4:9-10 “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.”

Dios confrontó a Caín, a pesar de que Él conocía lo que él había hecho a su hermano, esto nos muestra que su maldad lo llevó a la indiferencia y a la mentira ante Dios y ante su pecado.

El alma inestable y el ancla de Dios en un mundo turbulento

Dios no miente y no cambia

Hebreos 6:17 “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento.”

La promesa es que todo aquel que está en Cristo alcanzará misericordia y por la fe vivirá. La inmutabilidad quiere decir que no cambia, que es constante, que es estable.

Hebreos 6:18“Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros”.

Sabemos cómo creyentes que nada es imposible para Dios, pero solo hay dos imposibles en Dios, es decir, imposibles en Su propia naturaleza y es que es imposible que Él mienta y que Él cambie.

Hebreos 6:19 “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.”

Necesitamos del ancla de Cristo ante este mundo de maldad, inseguridad e incredulidad. Si volvemos a Cristo nuestra ancla, tenemos la esperanza que Él no miente ni cambia pese a las situaciones.

 

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