Claves para que nuestras semillas produzcan cosechas de bendición (I)

 

Lo primero que hay que entender a la luz de la escritura, es que una semilla no es cualquier cosa, es algo demasiado importante porque tiene potencial biótico, o sea, una vida, para poder reproducirse cuando es puesta en el lugar correcto, bajo condiciones correctas, germina y produce una vida, que produce fruto que tiene semillas en sí mismo.

Potencial biótico es que tiene la capacidad para poder germinar, crecer, reproducirse con frutos y con semillas dentro, para que continúe la multiplicación.

Cuando uno siembra una semilla, ¿cuántas semillas tendrá el fruto cuando se coseche? Esa semilla tuvo el potencial biótico, la vida, para poder germinar, producir y reproducirse y multiplicarse.

El Señor, una de las actividades que más utilizó para poder explicar verdades espirituales, fue la agricultura, como la parábola del sembrador, del grano de trigo que cae a tierra y muere.

El Padre es el Sembrador más grande que ha existido. Él un día sembró la semilla más valiosa, Su mejor semilla para producir Su mejor fruto, sembró a Su propio Hijo, para que Jesús al morir y resucitar, usted y yo fuéramos el fruto de Su aflicción. Así que, si estamos en Cristo, no somos cualquier cosa, una buena semilla produce un buen fruto.

Pero esa semilla siempre la asociamos con dinero, aunque la enseñanza que Pablo da en 2 Corintios 8 y 9, tiene que ver con sembrar dinero, pero no solamente el dinero es una siembra,
es que las actitudes nuestras son una siembra y el reconocimiento en público.

Dios nos puso para que llevemos fruto y mucho fruto, y analizamos cuando dice la vid tiene que ser podada para que lleve mucho fruto. A la luz de la escritura las semillas son muy importantes, siembra tu mejor semilla y obtendrás tu mejor cosecha.

Hay semillas diferentes, por favor, no piense solo en dinero, elevémonos un poquito más y pensemos en algo más hermoso que el dinero, aunque el dinero es una añadidura, pero ¿no es más importante que el dinero sembrar amor en tu familia?

La fe es una semilla, Jesús la comparó con un grano de mostaza. La comparó con algo pequeño que produce algo enorme.

La fe es la única semilla que antes de sembrarla fuera, produce fruto dentro de ti: certeza, convicción. Antes que siembre esa acción, esa semilla fuera, fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, entonces te produce certeza, convicción de algo que esperas.

Esperar viene de esperanza, no pierdas la esperanza. Eso es soñar, es seguir creyendo, no solamente es dinero, son actitudes. También está la semilla que produce un fruto más rápido que cualquier otro, una sonrisa.

También hay semillas malas, semillas de cosas venenosas, la mentira, la intriga. El que siembra vientos, cosecha tempestades. Hay un principio de que siembras una semilla y produce muchas. Ese principio es valedero para lo bueno o para lo malo, debemos aprender a sembrar semillas buenas, para tener una cosecha de bendición.

Es importante la ley de la primera mención, cuando vamos a ver un tema, debemos buscar donde Dios habla de eso por primer vez.

Importancia y valor de una semilla

Génesis 1:11 “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.”

Al tener semilla se reproduce, se multiplica. A los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien. Mi garantía no es mi amor, es el amor de Dios en mí. Si Dios lo permitió, algo grande va a hacer. Dios nos da la revelación, si lo amamos a Él todo nos ayudará a bien.

¿Cuál es la actitud? la fe de creer. Si sembramos en nuestro campo una semilla de fe, de Palabra de Dios, ¿Qué va a germinar? La Palabra de Dios es bendición y va a generar bendición en nosotros.

Vale tanto una semilla que hay un Banco Mundial de Semillas en un lugar escondido en el corazón del Ártico, para ayudarnos a empezar de nuevo en caso de una catástrofe.

Isaac y el poder de una semilla

Nosotros tenemos la semilla más poderosa que es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tiene poder creativo, Él dijo y fue hecho. La Palabra de Dios tiene poder y vida. Dios dice que las palabras que nos habla son Espíritu y son vida. La Palabra de Dios puede dar vida a los muertos, puede resucitar, convertir lo seco en fértil.

Agarramos conceptos humanos y no la Palabra, la Palabra es para leerla, para entenderla, para asimilarla, para vivirla, pero también para confesarla, declararla: Señor yo creo que Tu Palabra dice…

Vamos a hablar del poder la Palabra. Ya vimos la ley de la primera mención, ahora vamos a ver el primer acontecimiento relacionado con semillas.

Génesis 26:1 “Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.”

La Biblia nos habla que hay ciclos, de periodos, hay naciones que pasan por etapas de abundancia, pero hay momentos que pasan por etapas de escasez.

La Gracias es que no importa el ciclo que estés pasando, si tú tienes la bendición, tú vas a fructificar en todo terreno, en todo tiempo, no te va a faltar nada.

Uno necesita sembrar la semilla de la Palabra en uno mismo, en la familia, en nuestra congregación, en el campo misionero y allá en el cielo donde se hacen tesoros.

Esa semilla que voy a sembrar no solo es asunto de dinero, es asunto de actitudes, cómo nos comportamos, de semillas buenas. Sembrar buenas semillas para recibir buenas semillas.

Génesis 26:12 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.”

Mientras los demás se comían las semillas o las vendían, él las sembró.

Estamos viviendo en un mundo donde las familias tienen cada vez menos comunicación, no hablan, ni aun la pareja.

Hay demasiado oír la Palabra y poco aplicarla. Observo el texto, lo interpreto y lo aplico. Tenemos que sembrar en nuestro hogar, en nuestra casa, una semilla llamada comunicación. Comunicación es una palabra compuesta, común – acción. ¿Cómo vamos a tener una común acción en un punto si no tenemos comunicación? Es el momento de sembrar lo que escasea.

¿Qué hizo en tiempo de hambre Isaac? Sembró. ¿Y qué quiere decir Isaac? Quiere decir risa, gozo. ¿Y cómo sembró? Con gozo. Dios ama y bendice al dador alegre, no solo en lo económico, cuando damos para el Señor, sino también cuando lo que estamos haciendo lo estamos haciendo con gozo, aunque nos cueste sembrar en nuestra familia unidad, amor.

Además la semilla hay que regarla, cultivarla, llevarla a que de fruto, porque cuando tenga fruto tendremos muchas semillas.

Si quieres ver cosas que nunca has visto, atrévete a hacer cosas que nunca has hecho.

Todo me es lícito, mas no todo me conviene. Todo me es lícito, pero no nos dejemos dominar por ninguna cosa.

Cosechar al ciento por uno es una bendición, pero la verdadera bendición es la que enriquece y no añade tristeza con ella. Hay personas que Dios las ha prosperado y cuando las prospera se olvidan de Dios, hay muchas personas que aun en la prueba han sido fieles a Dios, pero hay pocas que en la abundancia han sido fieles a Dios.

La bendición es que puedas administrar, que puedas ser feliz con lo que Dios te ha dado. ¿De qué sirve que te dé la mejor cama si no tienes sueño?, ¿De qué sirve que te dé provisión y no puedas comer en paz?, ¿De qué te sirve si no hay salud?, ¿De qué te sirve si no hay amor?, ¿De qué te sirve si no hay unidad?

Génesis 26:13 “El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.”

Este principio lo entendieron los judíos, por eso usted ve la prosperidad de ellos. Nosotros hemos entendido que en Cristo está la verdadera prosperidad, no es solo lo material, es la cercanía con Dios. Esos principios son valederos para nosotros y las demás personas.

Son etapas, cuando dice que fue prosperado, está diciendo que fue prosperado para que aquello que le dio lo uniera a su familia, sobre todo lo uniera a Dios y tuviera bendición, descanso, que sintiera rica la comida que comía.

Se engrandeció, es de renombre, que lo vieron, que notaron que él era tierra fértil, porque parte de la bendición dice que cuando tu diezmas, la gente te mirará como tierra deseable, dirán: Yo quiero una vida así, yo quiero un hogar así, yo quiero unos hijos así, yo quiero una sonrisa como la que ellos tienen.

Sembró en tiempos de escasez. Si hay escasez de comunicación en nuestra casa, ¿Qué tenemos que sembrar? Si hay escasez de amor, ¿Qué tenemos que sembrar? Si hay escasez de unidad, ¿Qué tenemos que sembrar? También se tiene que sembrar en lo económico, pero no solo en eso, es algo más, es integral, Dios quiere la bendición física, anímica, pero sobre todo la espiritual.

La Palabra es la que convierte, transforma, prospera.

Sembró Isaac en aquella tierra:

1. Cosechó al cieno por uno, que bendición!!, lo prosperó, qué milagro!!.

2. Y le bendijo Jehová: Dios nos bendice para que con lo que nos ha dado sigamos fieles, sigamos llenos de amor, sigamos humildes.

3. Se enriqueció: Ahí entendemos que con lo que nos dieron estamos produciendo fruto y ese fruto fue oportuno.

4. Fue prosperado: Esa prosperidad viene porque ese fruto tiene semillas en sí mismo y se puede multiplicar.

5. Engrandeció, se hizo poderoso: Eso hace que la gente diga yo quiero algo así, te ve como tierra deseada.

El cinco representa la Gracia, la mano de Dios. Este principio vino desde que el hombre fue creado, del deseo de Dios, del propósito de Dios, que la caída, el diablo, no lo puede impedir, porque para eso vino Cristo, para deshacer las obras del diablo, para perdonarnos.

La misma bendición del principio al hombre y a su mujer

Cuando Dios creó al hombre, varón y hembra los creó, dice en Génesis 1:27.

Génesis 1:28 “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

El principio divino empezó la bendición con cinco fases: Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla y señoread. Es la Mano de Dios que se quiere poner en tu vida, en tu casa, para prosperarla; eso es lo que tenía José, que a donde llegaba prosperaba.

La Palabra que transforma, que prospera

Cinco campos de siembra para sembrar la semilla y que produzca cosechas de bendición.

1-Nosotros mismos

2-Nuestra familia

3-Nuestra congregación

4-Campo misionero

5-Tesoros en los cielos

Jesús dijo que no nos hiciéramos tesoros en la tierra sino en el cielo. Cuando hacemos algo para Dios con amor, eso va a trascender en tu vida eterna y en tus galardones.

Principios divinos de la siembra y la cosecha

Gálatas 6:7-8  “No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno cosechará lo que ha sembrado. El que siembra en la carne, y en la propia, cosechará de la carne corrupción y muerte. 8 El que siembra en el Espíritu, cosechará del Espíritu la vida eterna.”

La siembra puede ser en la carne, en tu carne, y eso se cosecha; pero si siembro en el Espíritu, la Palabra de Dios, en la oración, en la intercesión, adoración, porque todo eso es espiritual, en el Espíritu, estás sembrando para vida eterna, vas a cosechar.

El primer principio: Dónde siembras tu semilla, vendrá tu resultado.

Otro principio:

2 Corintios 9:6 “Recordad esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará; y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.”

El segundo principio: De acuerdo a la cantidad de tu semilla será tu cosecha.

Si uno siembra una tarea de tierra, su cosecha será relacionada a una tarea, así si siembra cinco o diez, así de acuerdo a su siembra es su cantidad.

2 Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Antes de cualquier cosa, hagámoslo de corazón, no con allante, no de pantalla.

El tercer principio: La mejor semilla es la que sale del corazón.

2 Corintios 9:8 “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”

Nuestra economía no está supeditada a nada externo, sino que poderoso es Dios para hacer que abunde en nosotros toda gracia. Abundancia es que tenemos tanto que podemos compartir.

Es la abundancia de Dios que nos bendice para ser bendición.

Las cinco claves para tener una cosecha de bendición

2 Corintios 9:10 “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia”

¿Ya sembraste amor?, ¿Perdón?, ¿Unidad? no es solo dinero. Mucha gente tiene carencias porque se está comiendo la semilla, la está vendiendo, o dejando que se le pudra, pero no la está sembrando. Dios da semilla al que siembra.

Da pan al que come. Oíste el mensaje, pero no te alimentó, la Palabra prospera cuando tú te comes esa Palabra, y te la llevas y la compartes con otros, en el trabajo, en el vecindario, en las redes sociales, en donde nos movamos.

Proveerá, pero es antes, para que sepas a dónde vas a conducir la bendición.

Son cinco: Es la mano de Dios que se pone en nuestras manos para bendecirnos.

Nuestro Dios solo da:

Semilla al que siembra: Si no siembras, no te dan. Si sembramos escasos, escasos vamos a recibir; si sembramos abundante, abundante vamos a recibir. Siembra amor, felicidad, unidad, bondad, bendición, porque cuando tú siembras vas a cosechar abundantemente.

• Pan al que come: ¿Nos estamos comiendo la Palabra de verdad, de corazón?

• Proveerá: Dios le va a proveer al que sembró la semilla que le dieron, al que comió Pan.

• Multiplicará: Siempre tendremos multiplicado.

• Aumentará los frutos de vuestra Justicia: Cristo es nuestra Justicia y hará que se produzca una abundante cosecha de Justicia.

¿Para qué Dios nos da esas cinco cosas? Una cosa es que me la de y otra cosa es Su propósito. ¿Para que la guarde, para que esté vanidoso? Toda bendición de Dios es para que estés bendecido tú y tu casa, y también enriquezcas a otros.

2 Corintios 9:11 “Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”

Cuando uno tiene tanta bendición, para que la salpiquemos y bendigamos a otros, y éstos den gracias a Dios.

2 Corintios 9:10 (PDT) “Ustedes no solo están supliendo las necesidades del pueblo de Dios, sino que también están sirviéndole a Él. La ayuda que ustedes ofrezcan servirá para que muchos le den gracias a Dios.”

Podemos ser canales de bendición, de gratitud, para que otros sean agradecidos.

¿En cuántos campos estás sembrando?, ¿qué semilla?, ¿qué cantidad estás sembrando?

• Nosotros mismos:

Semillas de fe: Sin fe es imposible agradar a Dios. Es necesario que cualquiera que se acerque a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Semillas de amor: Siempre tener amor para dar, y para nosotros mismos, perdonándonos porque Dios ya nos perdonó, entendiendo el Amor de Dios. Dice amarás a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. ¿Has sembrado semillas de amor?

Semillas de fortaleza: La debilidad es la oportunidad de conocer la fortaleza de Dios, en nuestra debilidad el poder de Dios se perfecciona.

Semillas de estabilidad: Si un día estamos en el cielo y otro en el suelo, si andamos de arriba para abajo, no logramos congregarnos, no logramos tener una unidad, no vemos a un pastor, necesitamos estabilidad espiritual, emocional.

• Nuestra familia:

Semillas de comunicación: Apaga el celular, apaga la computadora, apaga la televisión.

Semillas de confianza: Confiar en lo que Dios nos ha dado.

Semillas de paz: En la casa.

• Nuestra congregación

Diezmo/ofrenda: Lo dice en Malaquías, traed los diezmos al alfolí, hay alimento en mi casa.

Nuestro servicio a Dios

• Campo misionero:

Si no puedo con mis pasos, puedo con mis pesos. Orando, intercediendo, clamando.

Mateo 6:19-20 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”

Lo que tu hagas para Dios genera tus galardones para vida eterna.

Mateo 6:21 “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Lucas 16:9 “Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.”

¿Qué tienes que de Dios no hayas recibido? El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel, y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto, pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

Lo que tenemos aquí no es lo verdadero, es el probatorio. Cuando estemos allá nos van a dar lo verdadero.

Lucas 16:12 “Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo que es vuestro?”

Somos coherederos en Cristo Jesús de todas Sus riquezas en Gloria.

Semillas de justicia para cosechar bendición

Proverbios 11:18 “El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.”

Cristo es nuestra Justicia. Siembra, muestra a Cristo en tu familia, a la gente.

Sembrar la semilla y cuidarla para que de fruto

Eclesiastés 11:6 “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.”

Cuando sembremos la semilla, luego la tenemos que regar, quitarle la yerba mala, continuidad.

El cielo abierto y la lluvia que hace germinar la semilla

Isaías 55:9-10 “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come”

Cuando siembras tu semilla, viene el cielo abierto para mandar lluvia y la germina. De ahí sale la expresión que Pablo utiliza en Corintios.

Isaías 55:11 “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

No sabemos para qué la mandó Dios, pero la hará prosperar. Nosotros, al igual que Isaac que sembró en tiempo de hambre en la tierra la semilla de Dios, y por eso, La Mano de Dios se puso sobre la suya y lo bendijo, en esta tierra llena de inseguridad, tenemos que sembrar la semilla de la seguridad en Cristo Jesús.

Comencemos a declarar la Palabra. La comunicación es vital. En los lugares donde hay discordia, casa, trabajo, herencia, sembrar la semilla de paz, bendición y reconciliación.

Debemos sembrar las semillas de perdonar y de pedir perdón. Recordemos que Dios le da semilla al que siembra.

¿Por qué no soy próspero? porque no has sembrado.

Dios nos da semillas de amor, de fe, unidad, bendición, poder, sanidad, para sembrarlas en nosotros mismos, en nuestra familia, en nuestra congregación, en la obra misionera y en el cielo.

En la Casa de nuestro Padre Dios, la cual es nuestra casa, traer nuestros diezmos y ofrendas para que siempre tenga alimento. Que tengas un lugar donde te alimentes, donde tengas Palabra, donde edificarte.

En un mundo de mentira, sembrar la semilla de Verdad.

En un mundo de odio, sembrar la semilla del Amor de Dios.

Las claves para que nuestras semillas produzcan cosechas de bendición las estaremos viendo en las próximas entregas de este tema.

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