Cuando la justicia de Dios es nuestro olor

Debemos cada día tener presente que cada uno de nosotros tiene un olor muy especial, un olor que la Biblia nos enseña en:

2da a los Corintios 2:14 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”

Seguimos leyendo y dice que nosotros tenemos olor de vida para los que se salvan, que es el olor de Cristo; pero también olor de muerte para los que se pierden.

MIENTRAS CRISTO ES REY

En el Cantar de los Cantares se nos habla de intimidad, del amado, Cristo, con su amada; simbólicamente esa Sunamita representa a Su iglesia, a Su esposa con la que se casa.

Cantares 1:12 “Mientras el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor.”

Mientras Cristo sea nuestro Rey, nuestras acciones huelen a Él. Es necesario que sepamos que es el olor de Cristo el que vamos a dar y no el nuestro. Es decir, es Su conocimiento, Su amor, Su justicia.

Ejemplo de esto es cuando las personas se maravillaban de escuchar a los discípulos hablar grandezas de Dios, en esos momentos Ellos tenían el olor del conocimiento de Dios.

Debemos aprender a ver a Cristo no solo como Salvador, sino como Rey, jamás puede ser más importante El Reino que El Rey. El Rey manda y los demás obedecen. Si hay un Rey, y este es Cristo, luego debe haber siervos y esos somos nosotros.

Es fácil verlo como Salvador, porque nos libra de la condenación eterna, pero verlo como Rey significa que Él manda, que Él gobierna, que Él es que tiene la autoridad, pero ahora hemos visto corrientes que erróneamente hacen ver que el hombre es el rey, el cual le exige, demanda y ordena al Señor, pero ¿cómo le vamos a ordenar al Rey, si somos los súbditos? No olvidemos de que Él es Rey y cuando Él es nuestro Rey, nuestro nardo va a dar Su olor.

Muchas veces dejamos que salga el olor de nuestro conocimiento, y la verdad es que nuestro conocimiento envanece y muchas veces nos echa a perder, porque dejamos aparte el conocimiento de Cristo.

Cristo es justicia de Dios en nosotros, fue a la cruz del calvario y cedió Su justicia para que seamos justos por medio de Él.

2da a los Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Sin haber conocido el pecado Él se hizo pecado por ti y por mí. No son nuestras obras que nos salvan, sino la obra del calvario.

Cantares.1:3 “A más del olor de tus suaves ungüentos, tu nombre es como ungüento derramado; por eso las doncellas te aman.”

Aquella que representa la iglesia reconoce que Cristo tiene un Nombre que es sobre todo nombre, y es que la justicia nuestra que es Cristo, tiene Su nombre, y para poder adquirir ese nombre debemos recordar lo que dice la Biblia en:

Filipenses 2:5-6 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse.”

El cual siendo Dios no escatimo el ser igual a nosotros. Cuántas veces hemos escatimado, nos aferramos a nuestro sentir, a lugares, a posiciones, a cosas que son pasajeras; y no nos damos cuenta que el más Grande no se aferró, mas bien se anonadó y se despojó a si mismo y se hizo siervo para poder llegar a ser nuestra justicia. El camino de la humillación es la exaltación a Dios.

Cantares1:13 “Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos.”

Cuando Cristo es nuestro Rey, es como cuando estamos enamorados, sólo hablamos de nuestro amado, lo valoramos, sólo queremos hablar de Él a las personas que nos rodean. Para nosotros es el más hermoso.

Cantares1:14 “Racimo de flores de alheña en las viñas de En-Gadi es para mí amado.”

En-Gadi era un oasis oculto en la base de un risco escarpado de piedra caliza, al oeste del Mar Muerto. Era conocido por sus palmeras fructíferas y su fragante aceite de bálsamo.

Ese oasis tiene una variedad de flores de alheña y estas tienen un olor tan fuerte y especial, que puede sentirse a kilómetros, lo cual atrae los insectos para que polinicen.

¿Qué sucedió en En-Gadi?, ¿Por qué era tan especial? La enseñanza espiritual de En-Gadi se encuentra en 1ra de Samuel 24:1-2.

“Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo: He aquí David está en el desierto de En-Gadi. Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, fue en busca de David y de sus hombres, por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses.”

En este lugar hay algo muy particular, y es que no emitimos nuestro olor sino el olor de Él, mientras Él sea nuestro Rey. Continúa la Palabra diciendo:

1ra. de Samuel 24:3-4 “Y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva. Entonces los hombres de David le dijeron: He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl.”

David tuvo la oportunidad de matar a Saúl, le hablaron de que ese era el día en que podía hacer con Saúl como quisiera. Tal vez le habían hablado que eso ocurriría y ahora había llegado el momento, pero esto no era de Dios y David lo sabía. Cuidado con las profecías que no están alineadas al corazón de Dios, por esto es que no lo mató, sino que simplemente le cortó un pedazo de su manto.

1ra. de Samuel 24:5-6 “Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.”

David reconoció la autoridad puesta por Dios en Saúl, que era un rey aunque anduviera en malos caminos. No toquemos a un ungido porque el único que lo puede tocar es Dios.

1ra. de Samuel 24:7 “Así reprimió David a sus hombres con palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino.”

David dio en esta acción el olor de Cristo y no el de él. En su olor lo mataría, pero en el olor de Dios le perdonó la vida y fue incapaz de tocarlo.

Hazte la pregunta: ¿Estará dando mi vida el olor de Jesús?

DESPRÉNDANSE SUS AROMAS

¿Para qué sirve el olor de Cristo? Quien tiene el olor de Cristo va a pasar pruebas, porque el evangelio también es tomar cruz, todos tenemos que pasar situaciones adversas en la vida, pero la prueba te puede hacer crecer o decrecer.

Cantares 4:16 “Levántate, Aquilón, y ven, Austro; soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas.
Venga mi amado a su huerto, y coma de su dulce fruta.”

Aquí es cuando ya has visto a Cristo como tu Rey. Aquilón era el viento huracanado del norte y Austro era el viento caliente que venía del sur. No importa que viento se levante, lo importante es que olor se desprende cuando la prueba viene.

Salmos 34:1-2 “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores.”

¿Qué olor damos cuando estamos en medio de la prueba? Hay gente que solo danza y alaba cuando tiene victoria, como lo hizo María la hermana de Moisés, que danzó y cantó después de haber cruzado el Mar Rojo, sin embargo después murmuró contra Él.

Hay una alabanza que surge de la emoción, pero hay una alabanza genuina y una adoración más profunda y es la que viene de Él, sin importar lo que pueda venir. En lo natural los vientos derriban los frutos de los árboles, pero sin embargo, por fuerte que sean, no pueden derribar los frutos del Espíritu que han sido puestos en nosotros.

El aroma que sale de nosotros se acaba pronto, pero el que viene de Dios dura para siempre.

Cantares 5:1 “Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.”

Cristo recogió su mirra y sus aromas cuando llegó; la mirra nos habla del sufrimiento por Cristo y sus aromas son Sus alabanzas. Gocémonos cuando estemos en diversas pruebas.

Además comió del panal. La miel y el panal son figura de la revelación que Él pone en nosotros.

Tomó Su vino y Su leche, señales del gozo que solo Él puede dar. Es cuando tenemos el gozo como fruto del Espíritu, y esto es la Justicia de Dios y no la nuestra.

Luego invita a comer a los amigos, lo que significa que debemos compartir los frutos del espíritu que tenemos con los demás.

Hechos16:23-24 “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.”

Esto ocurrió cuando Pablo y Silas fueron hechos presos, por haber destruido el negocio de unos que estaban usando una muchacha con un espíritu de adivinación.

Los azotaron mucho y los metieron al calabozo de más adentro, oscuro y con los pies en un cepo. La pregunta es: ¿Qué hubiéramos hecho nosotros?

Hechos 16:25 “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”

Aquí salió el olor de Cristo, porque la prueba lo que hizo fue ponerlos a orar y a cantar himnos a Dios. Salió el aroma de Cristo porque no pelearon su justicia y por esto Dios los liberó.

Hechos 16:26 “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

¡Qué terremoto tan raro que no destruyó las paredes, sino que solo abrió las puertas y se le soltaron las cadenas! Pero aún más, Pablo y Silas le predicaron al carcelero y así se salvó él y toda su casa.

LA JUSTICIA QUE NOS DA SU OLOR

Salmos 85:9-10 “Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.”

Su salvación es la salvación de Dios, la verdad es que Él siendo Dios se hizo hombre, tomó nuestro lugar en el madero y tuvo que sufrir por nosotros, pero la misericordia es que Dios lo mandó a salvarnos, porque Él nos ama por misericordia. La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron en la Cruz Del Calvario.

Sabemos que la paga del pecado es la muerte, entonces era justo que muriéramos, pero viene Él y toma nuestro lugar y es donde Él se hace justicia en nosotros. Él lleva nuestros pecados y como era el Hijo de Dios muere, pero resucita, para que tú y yo tuviéramos paz para con Dios.

Salmos 85:11 La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos.

Cristo fue el grano que cae a tierra para morir y así dar fruto, el cual somos nosotros.

Salmos 85:12 Jehová dará también el bien, y nuestra tierra dará su fruto.

Cuando nosotros recibimos la justicia de Dios que es Cristo, damos olor de vida a los que se salvan y olor de muerte a los que se pierden.

Salmos 85:13 La justicia irá delante de él, y sus pasos nos pondrá por camino.

Él es nuestro ejemplo a seguir y ha puesto sus pasos para que nosotros lo sigamos, el que tenía toda la justicia la cedió para ganarnos.

¿Cristo es tu Rey?, ¿Estás dando el olor de Cristo o qué olor estás dando?, ¿El olor de la gente?, ¿ El olor de las circunstancias?

Todo huracán, todo viento no es para destruirte, es para saber cuál es tu fundamento. Si tu fundamento, tu alabanza y tu justicia es Jesucristo, va a venir el amado y va a comer de Su fruto.

Tenemos que hacerlo Rey de nuestra boca, Rey de nuestros sentimientos, Rey de nuestras acciones, Rey de nuestras decisiones, para que podamos desprender Su aroma.

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