Destruyendo las puertas de nuestros enemigos II

La Palabra dice: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; (Salmos 1:1) y no se está refiriendo a alguien que nació en un hogar cristiano, sino a alguien que nació de nuevo, en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche (Salmos 1:2).

Una de las claves para meditar en la Palabra es quedarse con un versículo antes de ir a dormir y así te quedas “rumiando” la  Palabra de Dios toda la noche para ser como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. (Salmos 1:3).

LAS PUERTAS DE BRONCE

Salmos 107:13 Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones; 107:14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.107:15 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Cuando la tribulación te hace clamar a Jehová, es una bendición, porque la palabra dice: Clama a mí y yo te responderé… (Jeremías 33:3).

Cuando se clama a Jehová, tres cosas hace Dios con nosotros:

  1. Nos saca de las tinieblas. Dice la Escritura que por causa de las tinieblas, el hombre no ordena sus ideas. Las tinieblas nos hablan de desorden, vacío y oscuridad, pero que lindo que las tinieblas no prevalecen ante la luz verdadera, que es Cristo.
  2. Nos saca de la sombra de muerte. Nos da cobertura ante la muerte.
  3. Rompe toda prisión. Las peores prisiones son las cárceles mentales, como por ejemplo pensamientos obsesivos que a muchas personas les impiden dormir y tratan de aliviar su angustia con pastillas, cuando la solución más efectiva es clamar a Dios.

Por estos tres beneficios, vale la pena clamar.

Isaías 45:2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 

En la antigüedad, las ciudades estaban amuralladas y mientras más grandes eran sus murallas, más fuertes eran la ciudades. Las ciudades más fuertes tenían puertas de bronce, porque si las hacían de madera el enemigo podía atacar con flechas en llamas para quemarlas y tomar posesión de ellas.

El enemigo  utiliza distintas “puertas de bronce” para dañar cristianos. En la Biblia, el bronce nos habla de sufrimiento.

Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos

Jesús fue:

  1. Despreciado.
  2. Desechado entre los hombres. Hay gente que te utiliza para sacarte provecho y luego te bota.
  3. Varón de dolores. La traición produce dolor.
  4. Experimentado en quebranto.
  5. Menospreciado.

Jesús recibió estas cinco cosas por nosotros. Si  has experimentado alguna de ellas, yo vengo a decirte que hubo uno que en la cruz del calvario recibió todo para romper esa puerta de bronce, ese ataque, ese sufrimiento que todo eso te ha causado, porque hoy no eres despreciado, sino acepto en el amado.

 El altar del sacrificio, en la entrada del templo, donde colocaban al cordero para sacrificarlo,  estaba cubierto de bronce. El bronce nos habla de sufrimiento, todo lo que tenía que padecer Cristo en la cruz del calvario. Cristo no solo murió, sino que fue prácticamente torturado y además fue víctima del “bullying” al máximo exponente, ya que se burlaron de Él, poniéndole un letrero que todo el que entraba a Jerusalén veía  encima de la cruz que decía: “Jesús, rey de los judíos”; le quitaron su ropa, fue golpeado, le pusieron  una corona de espinas en su frente, clavos en sus manos y pies. Si alguien alguna vez te hizo algo similar, recuerda que Jesús pasó por todo eso, cargó con nuestros padecimientos y nos enseñó que la clave para sanar  nuestras heridas es el perdón, ya que Él murió perdonando: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc. 23:24).

Apocalipsis 1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.1:14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 1:15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

 

Juan vio a Jesús glorioso, pero lo vio también con los pies como de bronce bruñido, para que nunca se nos olvidara que para alcanzar dicha gloria, en su caminar, Él tuvo primero que padecer por nosotros. A veces nuestro mayor sufrimiento es causado por personas que nos rodean, los cuales nos menosprecian y se burlan de nosotros, pero el Señor nos dice en  el Salmo 23:1  Jehová es mi pastor; nada me faltará, y nos dice también: 23:4  Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.


En este caminar, pasaremos por momentos difíciles o “valles de sombra de muerte”, pero no tenemos por qué temer, ya que Dios estará con nosotros en todo momento. El término angustiador nos habla de personas que buscan la forma de molestarnos, levantando calumnias y haciéndonos ver sólo nuestras faltas y errores, pero el Señor nos dice que no veamos eso, porque Él está preparándonos una  “mesa aderezada” delante de ellos.

Apocalipsis 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 1:18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades

El Señor tiene las llaves de tu vida y de tu muerte, por lo tanto, no te vas a ir ni antes ni después, sino cuando Él quiera.

LA VIUDA Y LAS PUERTAS DE BRONCE

La Biblia nos narra la historia de una mujer que un momento determinado, le vino su sufrimiento. Esta mujer era una viuda que tenía un solo hijo y donde estaba viviendo había una hambruna muy fuerte y entonces salió de la ciudad y estando cerca, fuera de la puerta, en esa miseria, en esa “puerta de bronce”, en ese sufrimiento para ella y su hijo, el profeta Elías, guiado por el Señor, se le acercó para pedirle que le diera de comer, porque Dios le había dado a ella la orden de que lo sustentara. En Sarepta de Sidón habían muchas mujeres viudas, pero  el Señor la escogió a ella  a pesar de que era muy pobre y estaba pasando hambre, porque Él tenía un plan y entonces cuando el profeta le pidió de comer, ella le abrió su corazón y le dijo que   sólo tenía un puñado de harina, un poco de aceite  y  estaba buscando dos leños para hacer una torta para ella y otra para su hijo, y luego dejarse morir. Aquella “puerta de bronce” la había llevado a pensar que su única salida era la muerte.

Hay personas que no ven salida cuando se les presentan situaciones difíciles ya sea económicas, sociales o familiares y entonces el enemigo aprovecha y pone en sus mentes la idea de la muerte, pero esas puertas de bronce el Señor las deshace con su poder y destruye los cerrojos de hierro para que sean libres y conozcan la puerta del cielo que es puerta de bendición.

1 de Reyes 17:16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. 

La  viuda le dio de comer primero al profeta Elías y entonces el Señor multiplicó la provisión de manera tal que comieron el profeta, ella, su hijo y toda su familia durante muchos días.

 Yo les hago una pregunta: Si eso pasara con nosotros, ¿creeríamos en el Señor, en su Palabra y en el profeta?

Isaías 45:2  Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 45:3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. 

Esta promesa fue cumplida en aquella viuda. Esa “puerta de bronce”, esa miseria, esa pobreza, que estaban pasando ella y su hijo fue quebrantada por el Señor e hizo pedazos esos cerrojos de hierro, proveyendo a ella y toda su familia de tal manera que no les faltó nada durante mucho tiempo.

1 de Reyes 17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. 17:18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? 
 

Después del milagro de provisión que Dios había hecho con aquella mujer viuda a través del profeta Elías, su hijo enfermó y murió, pero su reacción  fue de culpar a Elías, quien  lo único que hizo fue bendecirla, guiarla y hacerle ver que Dios era real. Ella creía que Dios la estaba castigando por sus iniquidades, lo cual quiere decir que había cosas dentro de ella que todavía la culpaban y la acusaban y por eso era que aun habiendo visto  la abundancia, no podía ver a Dios.

Muchos de nosotros, en un momento determinado, hemos sido como aquella  mujer viuda, que a la hora de la prueba o situación difícil,  no podemos ver que la gracia de Dios nunca nos ha faltado y pasamos por alto los milagros de provisión que Él  ha hecho con nosotros, por estar pensando en nuestras iniquidades.

17:19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. 17:20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo? 17:21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. 
17:22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. 

Cuando Elías le reclamó a Dios por haber permitido la muerte del hijo de la viuda, este no recibió respuesta, pero cuando clamó y le pidió que le devolviera la vida al niño, Él lo escuchó y le respondió. Dios no quiere que le reclamemos o que peleemos con Él, sino más bien que clamemos, que le pidamos  y hallaremos bendición.

17:23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. 17:24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.

Cuando Dios hizo el milagro de la provisión y de la multiplicación, aquella viuda no creyó, pero al ver el milagro de la resurrección en su hijo, entonces comprendió que el profeta Elías fue enviado por Dios para bendecirla. La puerta de bronce por la escasez ya había sido despedazada por el Señor, más necesitaba ver la resurrección de su hijo para creer. Hay personas que no agradecen las provisiones de Dios, por estar pensando en sus iniquidades, que necesitan como esta mujer, ver la manifestación del poder de Dios para  creer.

Hay personas a las que Dios les ha hecho el milagro de provisión y nunca les ha faltado nada, pero en su familia hay gente muerta espiritualmente, que habiendo oído o conocido de Dios, ahora andan en el mundo alejados de Él, publicando fotos en las redes sociales en lugares de pecado, con una botella de alcohol, queriendo aparentar que son felices. Si tienes un familiar que estuvo en Dios y ahora lo vez alejado, yo vengo a decirte que quizás viste provisión, pero ahora vas a ver resurrección, porque volverán a casa como el hijo pródigo.

Hay personas que ya han experimentado la destrucción de la puerta de bronce de la escasez y de la pobreza, pero necesitan ver un milagro en sus hijos o en sus familias para que crean en otro nivel.  

Hay personas a  las que Dios ha prosperado, suplido, multiplicado y abierto puertas, sin embargo, su aflicción no son los bienes materiales, sino sus hijos, sus familias, porque cada vez los ven más alejados de Dios, pero el Señor los puede libertar, no importa lo bajo que hayan caído. Él puede romper esas puertas de bronce y esos cerrojos de hierro.

LA VIUDA DE NAIN Y LAS PUERTAS DE BRONCE

La palabra “Naín” significa hermosura, belleza. Ella era de una ciudad hermosa.

Lucas 7:11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 

Jesús andaba en aldeas, caseríos y en todos los lugares, llevando el evangelio. Siempre que Él iba a algún lugar, lo hacía no con la idea de hacer turismo sino que lo hacía con un propósito; entonces quiso ir a Naín y lo acompañaban muchos de sus discípulos y detrás de estos iban una gran multitud de personas que probablemente habían escuchado de los milagros que Jesús había hecho. Note que iban dos grupos: la multitud de gente que iba a ver, pero también muchos discípulos que iban con Jesús. ¿Con cuál de los dos grupos te ubicas?

Lucas 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 

Fíjese que todo pasaba en la puerta, al igual que la viuda de Sarepta de Sidón que en la puerta de la ciudad fue rota su miseria.

En este punto se reunieron entonces tres grupos:

  1. Muchos de sus discípulos
  2. Una gran multitud
  3. Mucha gente de la cuidad que iba con la viuda llevando a su único hijo que se había muerto.

¿Con cuál te ubicas tú?

En la antigüedad, el único sustento de una viuda era su familia y en este caso, se le había muerto su único hijo, por lo que a parte del dolor y el sufrimiento por su pérdida, esta viuda se había  quedado sin sustento y totalmente desprotegida.

Estando la viuda en esa puerta de bronce de sufrimiento, llega Jesús a ese lugar  y cuando Él pasa, algo pasa, así que por un lado venia la muerte, pero por el otro lado venía la vida que es Cristo.

Lucas 7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 

Debemos imitar a Jesús, porque Él veía a las personas con compasión y no con desprecio como muchas veces nosotros vemos a las personas del mundo,  para que sus puertas de bronce y sus cerrojos de hierro sean rotos.

Las lágrimas de una madre no caen a tierra, porque hay un Dios vivo que oye, pero también mira esas lágrimas. Aquella viuda tenía todas las razones humanas para llorar, sin embargo Él le decía que no lo hiciera.

Lucas 7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 

Jesús tocó donde estaba su dolor, donde estaba su hijo. Para la multitud que sólo miraba de lejos, esa acción de tocar el féretro y hablarle al joven muerto era algo sin sentido, una locura, pero no  para sus discípulos quienes ya habían oído hablar de la resurrección de Lázaro.

En resumen:

  1. El Señor la vio. Debemos aprender a ver como Jesús, porque cuando Jesús mira, se compadece y no puede haber pasión por las almas si no hay  compasión, por eso se llama “Con-Pasión”.
  2. Se compadeció de ella
  3. Le dijo: No llores
  4. Se acercó
  5. Tocó el féretro
  6. Dijo: Joven, a ti te digo, levántate


Lucas 7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 

Él hace volver el corazón de los  padres a los hijos y de los hijos a los padres, porque rompió esa puerta de bronce, esa puerta de sufrimiento que iba a dañar a aquella mujer.

Isaías 45:2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 45:3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. 

 JESUS Y LA COMPASIÓN

Mateo 9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 9:36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor 9:37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.9:38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

El poder de Dios era movido por la compasión. ¿Cómo miramos nosotros a las personas? ¿Cómo miramos al pecador, al de cuello blanco, al estafador, al político mafioso? Debemos verlos como pobres personas, que necesitan arrepentirse y hacer como Saqueo, devolver cuatro veces lo que se han robado.

Mateo 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Antes de  sanar, Jesús miraba a la gente con compasión. ¿Cómo la estamos viendo nosotros? La compasión es el ingrediente, la clave.

Mateo 15:32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. 

Discípulos, denle de comer.

¿Cómo miras a la multitud? ¿Cómo miras a  tus  vecinos? ¿Los miras con desprecio o con compasión?

Salmos 107:13 Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones;
107:14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.107:15 Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombre107:16 Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

Ese es el Dios que yo conozco, que quebranta las puertas de bronce y desmenuza los cerrojos de hierro.

Mira a esas personas que te han fallado como Jesús las miró, no las veas con piedras; míralas con misericordia, con compasión, para que se desate el poder de Dios. Ama a quien te aborrece, bendice al que te ultraja, ora por quien te calumnia; si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer y si te pidiere cargar una milla, carga dos. Mira con misericordia, mira con ojos de compasión, saca el resentimiento y el odio de tu corazón para que Dios te escuche y te bendiga.

Compartir

Deja un comentario

X

Opciones para ver el culto en vivo:


Ver en la web: Clic aquí


Para Móviles y Tabletas: Clic aquí


Suscribiéndose a nuestro Canal de Youtube: Clic aquí


A través de Facebook Live: Clic aquí


Jana: una película que muestra cómo el amor de Dios restaura vidas

Ir al artículo.