Dios: Padre Nuestro, Padre Mío

Hoy vamos a ver lo que el Señor tiene para nosotros. Vamos a ir a la Palabra de Dios.

Juan 20:17 “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”

Eso significa que el Dios del cielo es nuestro Padre y también es nuestro Dios.

Este mensaje salió de un devocional que me enviaron hace un mes, el cual hablaba de Dios como padre y la verdad que me impactó, porque a pesar de que yo estoy claro y consciente, como se que lo estás tú, de que Dios es nuestro padre, se que a veces se nos olvida y vivimos como si Él no fuera realmente nuestro padre.

DIOS ES NUESTRO PADRE

Aunque nuestras experiencias con nuestros padres terrenales pueden haber distorsionado nuestra perspectiva del Padre celestial, podemos aprender a verlo tal como Él es a través de las Escrituras. Lo que estoy tratando de decir es que tal vez la relación que tuvimos con nuestro padre no fue la mejor, o quizás ni siquiera viste a tu padre, o porque murió, o porque no te crió, o porque aún viviendo en la casa no estuvo cerca.

Hay padres que aún viviendo en la casa están ausentes porque no participan de nada en la vida de sus hijos, porque entienden que su misión, es lo que vieron en sus padres, heredaron el modelo que vieron de ellos, de abuelos, le contaron de los bisabuelos y ellos funcionan de la misma manera y repiten el patrón.

Para muchos padres y madres, pero sobre todo para los varones, se es un buen padre cuando tú te aseguras de que a tu hijo no le falte nada material. Lamentablemente muchos de nosotros valoramos el ser buen padre en base de que a mi hijo no le faltó nada, le di ropa, le di casa, le di comida, buena educación y con eso es suficiente y déjame decirte que no, porque la provisión a la que tú y yo somos llamados no es solamente lo material.

Yo también tengo que proveer para mis hijos lo emocional, esto habla de abrazarlos, besarlos, decirles que les amamos, estar con ellos en el colegio, ir a buscar la nota, en la medida de lo posible, siempre que las circunstancias lo permitan, ir a llevarlos y buscarlos al colegio, tomar el tiempecito de hablar con ellos en el carro.

En otras palabras, estar presente en la vida de tu hijo o tu hija. Eso es lo emocional, pero también está la parte espiritual, porque yo como padre y sacerdote de mi casa debo poner el ejemplo en lo referente a buscar a Dios. En mi casa yo tengo que poner el ejemplo de ser el adorador, quien lee la Palabra, que la vive, que lo que predico tengo que vivirlo. Yo no puedo ser una persona en la iglesia y otra persona en mi casa.

Entonces como padre, yo tengo que suplir lo material, lo emocional y lo espiritual en la vida de mis hijos. Afortunadamente, en el cielo tenemos un Padre que provee las tres cosas para nosotros: nos sostiene emocionalmente, nos sostiene espiritualmente y nos sostiene desde el punto de vista material.

¿Sabes dónde tú encuentras esto? Leyendo las Escrituras. Si tú quieres conocer al Padre tienes que buscarlo en las Escrituras, porque ahí es que Él se va a revelar a tu vida, en lugar de verlo de la forma no adecuada, con ideas preconcebidas, veremos muchas evidencias de Su amor y de Su cuidado y descubriremos una sensación de seguridad única, que nunca antes habíamos conocido.

Cuando conocemos al Señor, Dios transforma nuestra vida de una manera impresionante, porque eso es lo que Dios hace, y el modelo que nosotros podemos tener quizás distorsionado de lo que es un padre de la tierra, Dios se preocupa y se ocupa en cambiarlo, y nos hace ver un Padre que cuida, que protege, que guía.

Mateo 6:9 “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”

Jesús empieza diciéndole a los discípulos que tienen que empezar a orar diciendo: Padre nuestro, y nuestro Apóstol nos ha enseñado, y así es, que Cristo no vino a la tierra a enseñarnos a Dios como Creador.

Cristo vino a la tierra a enseñarnos al Dios del cielo como nuestro padre, y por eso no perdió oportunidad de poder enseñarnos que el Dios del cielo no es solamente Su Padre, sino que también es nuestro Padre. Por eso comienza la oración modelo diciéndole a los discípulos cuando comiencen a orar, comiencen diciéndole al Dios del cielo: Padre nuestro. Esto lo podríamos personalizar, decir Padre mío, decirle a Dios, eres mi Padre y me gusta hablarte como tal.

Cuando Cristo enseñó a sus discípulos a orar, les dijo que llamaran a Dios “Padre nuestro” . Lo hizo así porque Él solía dirigirse a Dios como Padre mío. La idea era que los discípulos pudieran llegar a compartir esa relación familiar privilegiada.

Decirle a Dios Padre es un privilegio, privilegio que costó caro, salió caro el precio que el Padre pagó para que tú y yo le llamáramos Padre. El precio que se pagó fue muy alto, costó la sangre de Su Hijo, eso hace que tú y yo pertenezcamos a una familia maravillosa, hasta cierto punto privilegiada.

AUNQUE PADRE Y MADRE ME DEJAREN

Me gusta lo que David decía:

Salmos 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.”

¿Cómo se sentía David? Solo. Si David dijo: Mi padre me recogerá. ¿Dónde estaba él?, ¿De dónde se recoge algo? la respuesta es del suelo, David estaba en el suelo. Si tú y yo no nos mostramos como padre y madre para nuestros hijos, ellos estarán en el suelo, y lo más doloroso es que tus hijos se expresen un día diciendo: Aunque padre y madre me dejaron, con todo Jehová me recogió.

La garantía del Padre del cielo es que como Él no falla, es seguro que nos va a recoger.

El dolor provocado por la ausencia de uno o de ambos padres puede persistir hasta la edad adulta y por eso usted ve mucha gente que anda buscando desesperadamente quien los ame, porque tienen un vacío adentro de amor, sobre todo si por la razón que fuere esa persona fue rechazada desde el vientre de su madre, entonces usted ve que se pasan la vida buscando quien los ame y por eso muchas veces buscan amor en el lugar equivocado, con la persona equivocada, y le dicen a uno: ¿pero tú me amas, tú me quieres? porque tienen un vacío adentro, pero Dios puede ocupar ese lugar en nuestras vidas, llenar ese vacío y sanar esa herida que posiblemente todavía tienes abierta.

No sé si aquí puede haber gente que todavía tiene temas pendientes con uno de sus padres, o con ambos.
Quizás no puedes llamar a tu papá o a tu mamá, que tienes algo adentro que te impide perdonarlos o amarlos. Yo quiero decirte que el amor de Dios que inunda tu vida puede hacer que logres leguar a amar a tu papá o a tu mamá a pesar de lo que hicieron. Difícil de entenderlo, pero es la realidad.

Cuando yo me convertí a Cristo hubo dos verdades, quizás las dos verdades más grandes, más potentes, más poderosas que yo recibí a la edad de 17 años y 9 meses. Yo me convertí con la cartera. En mi conversión siendo un adolescente, yo entendí que el afortunado, el bendecido por darle a Dios era yo.

Yo disfruté bendecir a mis padres, ayudar a mis padres económicamente hasta que murieron, hasta sin necesitarlo. Me mantuve tratando de ayudar a mis padres en todo lo que pude, ayudarlos en lo que ellos me permitieron, porque yo decía que mientras ellos respiraran yo tenía que ayudarlos y para mí era un privilegio ver a mis padres ancianos y ayudarles con lo que yo pudiera.

El tema es que así como yo disfrutaba hacer eso y me sentía contento de hacerlo, si para el Padre del cielo yo puedo también diezmar, pues lo hago, con esto yo siento que lo ayudo, es mi Papá, aunque no lo necesite.

Por la Gracia de Dios, en la época en que yo estaba en el colegio yo sacaba el diezmo de la merienda que me daban, que era un peso diario, diez centavos de cada día eran 70 centavos por semana, y todos los domingos llevaba mi sobrecito con mis 70 centavos. Era lo que yo tenía, ese era mi sueldo, esa era la mesada. Eso fue lo primero que aprendí.

Lo segundo que aprendí y se me hizo vida fue: Honra a padre y madre para que te vaya bien y se alarguen los días que Jehová te da en la tierra. A pesar de que yo tuve muchas situaciones con mi papá, por las que tal vez no habían motivos para amarlo, yo aprendí a amar a mi papá, a pesar de todas las situaciones y problemas y de su forma de ser, como él estaba, pero tenía mi dolor y el Señor siempre me puso en la mente y yo se lo decía a mis hermanos cuando estábamos dolidos: él podrá ser lo peor, pero es mi papá, y mientras él sea mi papá lo voy a perdonar y lo voy amar a pesar de él.

Dios cambia conceptos, porque aunque padre y madre me dejaren, con todo Jehová me recogerá. Yo le agradezco con todo porque aunque yo tuve un padre con problemas, Dios nunca ha sido problema para mí, al contrario, ha sido mi salvación, mi sustento, el Dios al que puedo creerle y ha sido fiel, siempre conmigo.

Vamos a ver algunas maneras en las que nuestro Padre celestial se interesa por sus hijos. Ojalá tú descubras en esta mañana que en una de estas formas es la que tú necesitas hoy ver a tu Padre, interesándose por ti, por lo menos yo me identifico con todas.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: AMA

Lo primero es que nuestro Padre que se interesa por nosotros nos ama.

1 Juan 4:16 “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”

Si tú quieres saber cómo permanecer en Dios la clave es, ama. El amor de Dios por nosotros es grande y es incondicional ya que se basa en su naturaleza. Dios te ama y no depende de ti, no depende de mí. ¿Cómo explicarlo? Alguna vez tú has estado delante de Dios y le has dicho al Señor: Yo no entiendo porque tú todavía me sigues amando, porque con todo lo que yo hago, si yo fuera tú…..¿Alguna vez lo has pensado? o no me digas que tú siempre te ves [email protected] delante de Dios. Nunca hacemos nada, no nos equivocamos, no metemos la patita, nunca hacemos nada por lo que entendamos que la misericordia de Dios tenga que aplicarse a nuestra vida.

Yo siempre digo que no sé cómo Dios tiene tiempo para ti, porque conmigo Él se entretiene. Por eso yo sé que Él es Dios, porque a pesar de todo Él es incondicional en Su amor, porque se basa en Su naturaleza, Dios nos ama no por los méritos que podamos tener, es difícil entenderlo.

Los mismos discípulos en un momento dado dijeron: Manda fuego, destrúyelos, ¿saben cuál fue la respuesta de Cristo? Ustedes no saben de qué espíritu sois. Por qué nosotros funcionamos de forma diferente. Cómo entender a un Dios que me ama a pesar de que yo le digo que no voy a fallar y fallo, a pesar de que conozco lo que Él quiere y no lo hago, a pesar de que le prometo fidelidad y no lo hago, no lo vivo, y a pesar de eso Dios sigue amándonos, y aún más, hay un pasaje de la Biblia que nos dice que Él nos ama tanto que calla de amor (Sofonías 3:17).

Si tu sientes que nadie te ha amado, quiero darte una buena noticia: Dios te amó antes de que tú nacieras. Por eso es que se nos hace un cortocircuito en la cabeza, porque no podemos entender a Dios. ¿Cómo es que Dios nos amó antes de que naciéramos? pero es así.

¿Tú puedes entender que Dios te hizo con Sus manos?, ¿tú puedes entender que tú no eres un accidente, que Dios se sentó a diseñar el color de tu pelo, tus ojos, tu nariz, tus piernas flaquitas o gorditas?, como sean, pero fue Él que las hizo. Que bendición que tú puedas entender esto y tú salgas con otra visión, sabiéndote amado/amada, aunque te hayan fallado los que tú amas, Dios nunca te va fallar. Aunque te hayan dejado, Dios nunca te va dejar. Te imaginas a un Dios que te ama tanto, tanto, tanto, que no sólo nos perdona con todo lo que hacemos y encima de eso, prefirió morir a perderte.

El Dios del cielo prefirió morir para no perderte y dio Su vida para tenerte. El amor de Dios por nosotros es grande y es incondicional, ya que se basa en Su naturaleza, mas que en los méritos que podamos tener. Ese amor de Dios es tan poderoso que echa de nosotros no sol el vacío de amor, sino que también se lleva el temor.

Nosotros podemos asegurar con toda propiedad que nosotros somos amados por nuestro Padre del cielo, así que nunca más digas y nunca pienses que tú eres una persona desvalida de amor, porque tu padre no te ha amado. Con el de la tierra tal vez tengas alguna situación que tendrás que ventilar y perdonar, porque el del cielo te ha amado antes de que tú nacieras y te ama hoy.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: DISCIPLINA

El padre del cielo que se interesa por nosotros también nos disciplina y dice la Palabra:

Hebreos 12:5 “Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él;”

Eso quiere decir que si el Padre te está disciplinando es porque te considera Su Hijo.

Lo peor que a tí y a mí nos puede pasar, no es la prueba, sin importar lo dura que sea, no es una enfermedad, un asunto económico, la pérdida de un ser querido. Lo peor que nos puede pasar es que no nos pase nada, porque si te lo traduzco al idioma que manejamos, eso significa que te soltaron y hay momentos en los que Dios hace esto porque lo hizo con Sansón y no lo hizo para que se perdiera, sino para que sintiera lo que es estar con el Espíritu y sin el Espíritu, porque Dios no abandona la obra de Sus manos, pero lo más importante es si a ti te están apretando y te están pasando por la prueba dura y te están disciplinando por alguna situación, dale gracias al Padre porque te están disciplinando con amor y te están disciplinando porque eres hijo y eres hija.

El término disciplinar viene del griego paideia, que significa la instrucción correctiva de enseñar y disciplinar al niño hacia la madurez, o sea, que Dios no nos disciplina para matarnos, nos disciplina para que maduremos. La disciplina de Dios no es para destruirnos, sino para que crezcamos, para que seamos maduros. Lo más terrible que puede pasarle a un hijo es un padre consentidor.

El ser reprendido es señal de ser hijo del Padre. Un Padre que ama lo suficiente para disciplinarnos de modo que lleguemos a la madurez. Nuestro Señor nos reprende porque Él quiere que seamos maduros.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: ESCUCHA

Lo tercero es un Padre del cielo que se interesa por nosotros y nos escucha. Aquí quizás hay gente que no ha tenido el privilegio de un padre que los escuchara, que le dedicara diez minutos para preguntarle ¿cómo te fue hoy, ¿cómo te fue en el colegio?, ¿qué pasó?, ¿qué hubo? Cuéntame.

Salmos 55: 16-17  “En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.”

Eso quiere decir que tu y yo podemos hablarle a Dios siempre, sabiendo que Él nos está escuchando. Cuando nosotros oramos captamos toda la atención de nuestro Padre Dios. Nosotros tenemos un Padre que inmediatamente nosotros nos inclinamos, Él nos escucha, no hay interrupciones porque con el Padre del cielo no hay ese problema, no hay ocupaciones que impidan que Dios nos pueda escuchar. Él no está tan ocupado que pueda ponernos en hold, (en espera), para atender otra llamada, no, Él tiene Su oído inclinado hacia tí, hacia mí, hacia nosotros.

Al orar estamos poniendo prioridades que son legítimas cada día delante de Dios.

Nosotros al orar estamos diciéndole a Dios lo que estamos sintiendo, las prioridades que estamos viviendo y lo que puede pasar es que al orar Dios nos conteste ordenando esas propiedades, porque tal vez lo que para mí es prioritario para Dios no lo es. Dios está observando lo que más te conviene y colocará las prioridades como Él sabe que uno lo necesita.

No necesitamos interlocutores para hablar con nuestro Padre, no necesitas que alguien especial venga a pedirle a Dios por ti, ni tampoco a nadie con un don especial que ore por ti, porque tú puedes ir directo al Padre. Hay personas que tienen dones, como el de sanidad, pero el problema es poner nuestra mirada en el que tiene el don y no en el que se lo dio.

Para hablar con Dios no hay filas, ni citas, es una línea directa, que está a nuestra disposición 24/7, una línea que nunca suena ocupada, sin excusas. Somos afortunados de tener un Padre así.

Es como cuando la persona que está enamorada que desde que suena el teléfono uno lo toma. Hay veces que el Espíritu Santo nos dice: Llama a tu Padre y llamamos a una línea que siempre está disponible y no está ocupada, porque tenemos un Padre en el cielo que nos escucha.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: PROVEE

Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

Todo lo que os falta conforme a Sus riquezas. Dios asume toda la responsabilidad como Padre que es de satisfacer todas nuestras necesidades. Podemos confiar plenamente en esto. Dios no sólo provee para la tierra, sino que también lo hará en el cielo. En otras palabras, Dios se va a pasar la eternidad proveyendo para nosotros.

El va a ser nuestra luz en el cielo, es con Su Luz que vamos a andar. Un Padre que provee. Debemos sí establecer de forma clara y precisa, cuál es la diferencia entre las necesidades que podemos tener, y los deseos y caprichos que llegan a nuestra mente y corazón. Dios suplirá todas nuestras necesidades conforme a Sus riquezas en Gloria.

A veces cumplirá algún deseo que podamos tener, a lo que llamamos un caprichito, que Él sepa que no nos va a hacer daño y nos conviene. Porque a veces nosotros no sabemos pedir como nos conviene, entonces puede ser que no recibamos todos los deseos de nuestro corazón. Al confiar en Dios, las actitudes y los apetitos pueden cambiar de desear todo lo que vemos a aceptar Su provisión y aprender a vivir por Él.

Hace muchos años yo hice un pacto con Dios, si tú lo quieres hacer lo puedes hacer, pero a mí me ha ayudado muchísimo y me cambió mi perspectiva de la vida y mis expectativas. Antes estaba demasiado preocupado por cómo iba a pasar mis días aquí en la tierra y se me estaba olvidando de lo más importante y es cómo iba a pasar la vida eterna. Estaba cambiando mi primogenitura por un plato de lentejas. Hice un pacto con el Señor, dejo de afanarme, confío en Tí, Tú eres mi proveedor, reposos en Tí, descanso en Tí, y Tú sabes lo que yo necesito. De ahora en adelante, ni tanto que me olvide de Tí ni tan poco que blasfeme, dame lo justo. Tengo alrededor de dieciocho años viviendo así.

Si Dios nos da conforme a Sus riquezas, significa claramente que Él no es escaso a la hora de proveer. Sus riquezas abarcan toda la creación, de forma que no hay nada que podamos necesitar que Dios no pueda proveer, porque no hay nada imposible para Dios.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: GUÍA

Proverbios 3:5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

Enderezará: Yashar (H3474): derecho, enderezado, agradable, bueno.

Significa que Dios va a enderezar la senda de aquellos que creen y confían en Él. Eso va a hacer que caminemos recto, que si vamos de lado nos va a enderezar y va a ser agradable para ti, y lo que es más tremendo, va a ser bueno. Quiere decir que Dios va a enderezar la senda de aquellos que creen y confían en Él. La idea de fiarnos en Dios lo que quiere decir es que nos apoyemos en Él.

Te pregunto, ¿en quién nos apoyamos?, ¿en el trabajo, la cuenta del banco, la tarjeta de crédito?, ¿qué tengo?

Que apoyes da la idea de poner todo el peso sobre algo, descansando y confiando en esa persona o cosa sobre la cual uno se apoya y la clave para recibir la dirección de Dios es ponerlo a Él en primer lugar en nuestra vida. Ahí está la clave. ¿Quieres que Dios te guíe? ponlo a Él en tu vida en primer lugar.

La pregunta es: ¿en cuáles esferas de la vida reconocemos a Dios? Quizás sólo lo reconocemos en algunas áreas, pero en aquellas en las que intentamos restringir o pasar por alto Su influencia, son las que nos causarán más dolor.

Muchas veces nosotros queremos que Dios nos guíe, pero a veces nosotros queremos seleccionar en qué Dios nos va ayudar y Dios nos está diciendo que es en todo, no es en lo que tú quieras, es en todo, y en las áreas donde no quieres que Dios te guíe, te aseguro ciento por ciento que es donde vas a llorar.

Porque la Palabra dice que hay caminos que al hombre le parecen derechos y al final su camino es camino de muerte. A veces pensamos que nosotros vamos derechito sin preguntarle a Dios, pero de repente chocamos. Si mantenemos a Dios en primer lugar en nuestra vida entonces Él nos guiará porque llevará a cabo sus propósitos en nosotros.

Utilicemos la Biblia como guía y sigamos la dirección de Dios. El va a enderezar todos nuestros caminos al encaminarnos y protegernos. ¿Quieres saber qué hacer? Lee la Biblia, ahí vas a conocer la voluntad de Dios. No necesariamente te la van a decir desde un púlpito. Hay personas que se montan en aviones para escuchar algún profeta, pero la Palabra profética más segura es la Biblia, tú no tienes que comprar un vuelo para eso, nada más te tienes que sentar en tu casa y leer la Biblia.

EL PADRE QUE SE INTERESA POR NOSOTROS: PROTEGE

Salmos 121:1-5  Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová,que hizo los cielos y la tierra.  3  No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.  5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.”

Él es mi guardador, Él es mi sombra, a mi mano derecha.

Salmos 121 6-8  “El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 7 Jehová te guardará de todo mal;Él guardará tu alma. 8 Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”

Este cántico expresa la seguridad y la confianza en la protección de Dios de día y de noche. Dios no sólo es todopoderoso, sino que también vela por cada uno. Nada lo hace desviar Su atención de nosotros, En Él estamos seguros.

El Señor nos escuda espiritual, emocional y físicamente y lo hace filtrando cada experiencia que tú y yo podamos estar viviendo hoy a través de Sus dedos soberanos, viendo y teniendo contados incluso hasta cada cabello que cae de nuestra cabeza. Tenemos un Dios que se ocupa de nosotros y termino diciéndote ese es nuestro gran Padre.

Dile Padre, Padre mío, eres mi Padre y yo soy Tu hijo o hija. Que privilegio es tener un Padre tan grande. Yo te bendigo para que salgas de aquí, sabiendo como nunca que eres un hijo o una hija de Dios, que tienes un Padre en el cielo que te cuida, que te guarda, que está pendiente de ti 24/7, que conoce tus necesidades y conoce mis necesidades antes de que las pidamos.

Jehová Jireh nosotros lo traducimos como Jehová proveedor, pero la traducción literal es se proveerá, y eso tiene que ver con un Padre, que aunque no entendamos, porque es difícil de entender de verdad, que cuando tú y yo venimos a exponerle la necesidad que tenemos, Él ya sabía que esa necesidad estaba y antes de que nosotros le pidamos, Él ya hizo la respuesta de lo que nosotros necesitamos.

En la Biblia hay dos ejemplos de esto. En el Monte Moriah, cuando Isaac iba a ser sacrificado por Abraham, la Palabra dice que fue la primera vez que se utilizó el término Jehová Jireh. Isaac le preguntó a Abraham: Aquí está la leña, aquí está el altar, pero el cordero dónde está y Abraham le contestó: No te preocupes mi hijo, que Jehová se proveerá de cordero.

En el momento justo que Abraham iba a matar a Isaac hubo una voz que lo detuvo, la voz de Dios: Ahora sé que me temes., no lo mates, y dice la Palabra que Abraham levantó su vista hacia atrás y había un carnero que estaba atrapado en una enramada y ese fue el sacrificio. ¿Usted cree que Dios en ese momento formó un carnero para que se apareciera ahí? Dios lo guió a que fuera y se enredara justo detrás de Abraham, para que supliera su necesidad.

Cuando Pedro dijo que él y el Señor Jesús iban a pagar los impuestos, Cristo le dijo a Pedro (parafraseando) ¿acaso el hijo del dueño de la casa paga atributo?, pero para no dejarte en vergüenza, ve al mar, tira el anzuelo y verás que ahí aparecerá lo que vas a utilizar para pagar lo tuyo y lo mío, y cuando Pedro fue y tiró el anzuelo había un pez con la boca abierta que enganchó el anzuelo y ahí estaba el estatero con lo que se pagó el impuesto de Cristo y el de Pedro. Ese pez nació mucho antes y a alguien se le cayó el estatero y ese fue el pez que atrapó Pedro.

Es un Padre del cielo que antes de que le pidamos Él ya se ha provisto para ti y para mí y yo te bendigo para que tú lo creas. Yo no sé en cuál de estas facetas tú necesitas ver a Dios como Padre, yo lo necesito en todas  y te bendigo en para que creas que tú tienes un Padre en el cielo que te guía, que te escucha, que te protege, que cumple para ti sus responsabilidades de Padre, total y cabalmente.

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