El amor de Dios que nos enseña a amar y a aborrecer

Este ha sido un año muy especial, en el que Dios nos ha regalado cosas muy hermosas. He sido favorecido en este año del amor de Dios con testimonios increíbles de gente de diferentes países, diciendo que solo con la proclama, Dios comenzó a liberar, porque la mejor medicina y el arma más poderosa es el amor de Dios. En un mundo lleno de odio, resentimientos, rencores y tantas guerras, el amor de Dios prevalece, así que gloria a Dios por este año.

AMANDO LO QUE DEBEMOS AMAR Y ABORRECIENDO LO QUE DEBEMOS ABORRECER

Apocalipsis 2:6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 

Aquí el Señor le habla a una de las iglesias que tenía todo, pero había perdido el primer amor, así que Él les enseña como volver y les dice que ellos aborrecen lo que Él aborrece.

Los nicolaitas eran gente religiosa, que llevaba la idolatría a extremos de pecado. Eran como las personas que dicen que la gracia es para pecar en todo, pero la Biblia dice lo contrario, que la gracia es para que no pequemos, porque ha sido manifiesta en nosotros. No estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, para que el pecado no se enseñoree de nosotros, no para darnos libertad de pecado.

Debemos aprender a amar lo que Dios ama y a aborrecer lo que Dios aborrece. Si somos hijos de Dios tenemos que tener Su naturaleza, porque el mundo a lo bueno le llama malo y a lo malo bueno.

Salmo 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Hay personas que desean ser prósperas y el secreto para alcanzarla es muy sencillo. La prosperidad más grande es la que viene de Dios, que te enriquece y no añade tristeza con ella. Esta se consigue amando a Dios por encima de todo, amando Su Palabra y meditando en ella de día y de noche, porque eso te hará ser como el árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo que hace prosperará. Bienaventurado el varón o la mujer que medita en lay de Jehová de día y de noche y en ella está su delicia (Salmos 1:2-3).

Salmo 119:13 Aborrezco a los hombres hipócritas; mas amo tu ley.

La gente hipócrita es la de doble cara. Viene de del latín hypocrisis y del griego hypokrisis, que significan acción de desempeñar un papel, por lo que la palabra hipócrita designaba a un actor contratado para fingir o hacerse pasar por aquel que no era. Son gente que habla de otros mientras no están presentes, pero delante de ellos se muestran amistosos.

Salmo 119: 163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.

Hay personas que mienten por cualquier cosa, que no tienen por qué mentir, pero lo hacen. El idioma del diablo se llama mentira, entonces si nos metemos a la mentira, a creerla o a darla, nos metemos en la esfera del diablo y por consiguiente nos irá mal; la verdad es la esfera de Dios. La mentira empobrece; la verdad enriquece, porque es de Dios.

¡Qué bello es amar la Ley, la Palabra de Dios!, ¡Qué hermoso es aborrecer la mentira y el engaño! La verdadera fuente que nos enseña todo eso es Dios.

LO QUE DEBEMOS DE AMAR LOS QUE CONOCEMOS EL AMOR DE DIOS

Deuteronomio 6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

Este fue el primer mandamiento que le dieron a Israel. Aquí quiero hacer un paréntesis. Algunos utilizan este versículo para decir que no creen en Jesús ni en el Espíritu Santo, porque dice que Jehová uno es, y dicen además que somos politeístas, porque creemos en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Lo que hay que entender es que hay números cardinales y ordinales. Jehová en número de orden es el uno, es decir, es le primero, pero aparte de ser el número uno, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno en unidad.

La Biblia dice que tenemos alma, espíritu y cuerpo, es decir que somos un ser compuesto de tres partes. Si golpeamos a alguien, le dolerá el cuerpo, pero si lo insultamos, le dolerá el alma, lo cual quiere decir que son dos cosas diferentes. Entonces hay que entender que cuando se dice que Jehová uno es, se está refiriendo a que es uno en unidad.

En el original la palabra Uno que se utiliza es ekjád (H258) propiamente unido, es decir: Uno en unidad, y también como número ordinal, es decir, Primero. Así que cuando dice que Jehová uno es, se refiere a que Él es el primero y que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno.

Para salvarnos intervino el Dios trino, porque el Padre planeó, el Hijo ejecutó y el Espíritu Santo reveló. Estos, siendo tres personas del Dios trino, son uno en unidad, uno en propósito y uno en esencia. Lo que pasa es que el verbo se hizo carne, siendo Dios se hizo hombre. Él es cien por ciento Dios, pero se hizo cien por ciento hombre, porque tenía que morir por nosotros. Él nace engendrado del Padre y la sangre de Cristo es la del nuevo pacto.

Así como una misma agua puede estar en tres estados (sólido, líquido y gaseoso), así también Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo son la misma esencia, pero son tres personas a los cuales adoramos.

Lucas 3:21-22 Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,  y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Jesús no tenía nada de que arrepentirse, por lo que no tenía necesidad de bautizarse, pero lo hizo para dejarnos un ejemplo. Aquí se muestra claramente al Dios Padre (la voz del cielo), al Dios Hijo (Jesús) y al Dios Espíritu Santo (descendió en forma de paloma). Son tres personas, tres manifestaciones de un solo Dios.

Deuteronomio 6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 

Amar a Dios significa hacerlo con todo lo que uno tiene, porque Él nos amó completamente y Dios nunca nos pedirá algo que no haya hecho primero por nosotros. La Biblia dice que Dios es amor, y nos dio la muestra de amor más grande:

En esto muestra Dios su amor para con nosotros, en que aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).

Entonces la muestra de amor del Padre fue que Su Hijo muriera por nosotros.

Muchos de nosotros estaríamos dispuestos a morir por un hijo, pero no por un enemigo, sin embargo, Dios mandó a Su Hijo no a morir por buenos, sino por malos, porque éramos enemigos de Él y dio lo que más amaba por lo que menos valía. La Palabra dice:

Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es (1Corintios 1:27-28)

Nuestro Padre Dios mandó a pagar el precio más alto por usted y por m, pagó la sangre de Su propio Hijo. Usted y yo valemos más que oro y plata, valemos la sangre de Jesús. No valíamos, pero al Él comprarnos, nos dio valor. No somos cualquier cosa, somos hijos de Dios.

Salmo 5:11Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.

Amar el nombre de Jesús es entender lo que Él tuvo que pagar para tener ese nombre, porque cuando Él entró a esta tierra, el verbo se hace carne y el Padre le escogió el nombre.

Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Jesús significa salvador, porque era el propósito para el cual venia. Luego, a los 30 años recibe el Espíritu Santo y entonces es llamado Cristo, que quiere decir, el ungido, el mesías; Jesucristo, el salvador ungido. Pero no se quedó solo con ese título, sino que Él murió, al tercer día resucitó, y al hacerlo fue llamado el Señor, o sea que nosotros creemos en JESUCRISTO EL SEÑOR.

Filipenses 2:6-11 El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

A Jesús no le importó tener la forma de Dios, sino que él voluntariamente estuvo dispuesto a hacerse hombre y a morir por nosotros, para que seamos hijos de Dios.

Amar el nombre de Jesús es entender que Él tuvo que despojarse para tener el Nombre sobre todo nombre, Él tuvo que hacerse siervo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Según los escritores de aquella época, la muerte de cruz era la muerte más horrible que existía, era especialmente para los criminales, los asesinos y las lacras más terribles, era una muerte pública.

Si retrocedemos dos mil años atrás en el monte de las calaveras y miramos tres personas que están siendo crucificadas, los dos que están en los extremos están normales, pero el que está en el centro tiene corona de espinas, lo miramos masacrado porque lo molieron a golpes, le quitaron sus ropas, le dieron latigazos, lo escupían, honestamente hubiéramos pensado que el que estaba en el centro era el peor de los tres, pero las apariencias engañan, Él era el justo, lo estaba haciendo por amor a nosotros, para llevar el Nombre sobre todo nombre; cuando nosotros entendemos el Nombre de Jesús, eso nos da la autoridad verdadera.

Salmos 69:35-36 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la poseerán. la descendencia de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella.

Cuando amamos el Nombre de Jesús habitamos en la cuidad de alabanza y adoración, y no nos falta nada, porque cuando tenemos el conocimiento del Dios vivo, es un culto directo en nuestra vida al Señor, porque amamos el Nombre sobre todo nombre, el nombre de Jesús.

Filipenses 2:5 -9 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.

Un diagnóstico de una enfermedad es un nombre, pero si conoces el Nombre sobre todo nombre, El nombre de Jesús, las cosas pueden cambiar.

Filipenses 2:10 Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra.

En el nombre de Jesús toda rodilla se doblará, pero la primera que tiene que doblarse es la nuestra, orando ante Él, reconociéndolo como Señor.

Filipenses 2:11 Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre, el Nombre de Jesús está implícito en:

  • Jesús el Salvador
  • Cristo el ungido
  • Jesucristo el Señor que murió y resucitó

Salmos 119:132 Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.

En el nombre de Jesús hay virtud, el que ama el nombre de Jesús es porque entiende lo que Él hizo, que siendo Dios se hizo hombre, murió y resucito para conquistar el Nombre sobre todo nombre.

Salmos 122:9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien.

Cuando amamos a Dios también amamos Su casa, por ejemplo, esto es un templo hecho por manos de hombres, pero cuando nosotros lo ocupamos para exaltar el nombre de Jesús, es la casa de Dios, y nosotros somos Sus hijos. Te hago la siguiente pregunta: ¿amas la casa del Señor? Porque cuando amamos la casa del Señor no se cumple el dicho que dice “Candil de la calle, oscuridad de tu casa”. Tú casa es saber que hay alimento, es traer el diezmo al alfolí para que haya alimento en la casa, pero hay personas que en cualquier lugar dan de todo lo que tienen, sin embargo, en su casa no aportan nada.

El Señor antes de darnos algo, lo primero que hace es que nos procesa, porque de lo contrario nuestro odre reventaría. Tenemos que ser procesados para que cuando tengamos le demos la gloria a Dios y nuestro odre no se reviente.

Salmos 26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria.

Hay que amar la casa de Jehová y cuidarla.

Salmos 40:16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.

Tenemos que amar la Salvación porque viene el arrebatamiento.

Salmos 119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.

Daniel 9:4 Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;

Dios guardas el pacto y la misericordia para los que lo aman, tenemos que amar a Dios, amar Su nombre, Su misericordia y Su pacto.

Proverbios 8:17 Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.

Los que tempranos me buscan, temprano de madrugada, cuando nos levantamos antes que salga el sol, a adorar y a darle gracias por un nuevo día, como dice El Salmo 118:24 “Este es el día que hizo el Señor, me gozaré y me alegraré en Él“.

Los que tempranos me buscan: Son aquellos que antes de tomar decisiones trascendentales buscan al Señor, desde temprano le piden dirección para saber qué carrera tomar, con quien me voy a casar, etc.

Los que tempranos me buscan, dice el Señor, para hacer que los que me aman tengan Su heredad, y que Yo los llene con mis tesoros. Dios llena de Sus tesoros no solamente en lo material, el tesoro más grande es el amor, la familia, la salud, el gozo, la congregación.

Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Cuando venga la tentación, hay que decirle que NO, porque hubo alguien que pagó el precio.

Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. (1Co 7:23)”. Jesús pagó un precio muy alto, cuando venga la tentación hay que echarla fuera en el nombre de Jesús.

Santiago 2:5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Debemos de amar a Dios, amar a Su palabra, amar al prójimo con el amor de Dios, como a nosotros mismos,

LO QUE TENEMOS QUE ABORRECER

Proverbios 6:16-19 Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.

  1. Los ojos altivos
  2. La lengua mentirosa  
  3. Las manos derramadoras de sangre inocente  
  4. El corazón que maquina pensamientos inicuos
  5. Los pies presurosos para correr al mal
  6. El testigo falso que habla mentiras  
  7. El que siembra discordia entre hermanos.

Quitemos de nosotros todo orgullo, toda autosuficiencia, ojos altivos, lengua mentirosa, porque todo eso aborrece Jehová, debemos de anhelar los ojos que reflejen a Jesús.

Malaquías 2:16 (RVA) “Porque yo aborrezco el divorcio, ha dicho Jehovah Dios de Israel, y al que cubre su manto de violencia. Jehová de los Ejércitos ha dicho: Guardad, pues, vuestro espíritu y no cometáis traición.”

Los divorcios se han entrado a las iglesias, con el amor y la gracia de Dios vamos a vencer, debemos amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece.

Señor, yo recibo la gracia de tu amor para amar lo que Tú amas, Tú amas las almas, amas la Palabra, Tú amas el matrimonio entre hombre y mujer. Señor, necesitamos de Tu amor y de Tu gracia para amar lo que Tú amas y aborrecer lo que Tú aborreces, en el Nombre de Jesús.

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