El ataque del León y el Oso

Antes de David enfrentar a Goliat, tuvo que pelear con un león y un oso, lo cual le sirvió de preparativo para un día enfrentarse a Goliat. Si se te ha levantado un león y un oso es porque te llegará un “Goliat”, pero estos no son para destruir a los “Davides”, sino para ascenderlos de pastorcitos de ovejas a príncipes de su pueblo.

Cuando David se iba a enfrentar a Goliat todos tenían miedo, pero la Biblia dice en 1 Samuel 17:37: Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

Por eso cuando el enemigo te quiera tomar con sus garras, Dios te da la fuerza para que en el nombre de Jesús puedas salir. Satanás anda como león rugiente, buscando a quien devorar.

Los Ataques del León:

– El ataque del león rugiente (el león viejo ruge más)
– El ataque del león oculto (al deprimido de mente)
– El ataque de la boca del león (crítica destructiva)

Observemos que la Biblia no tiene ningún detalle de más, satanás cree que es león rugiente, pero en realidad el solo actúa como si lo fuera, es decir, finge serlo, por eso cuando el león es viejo, como no tiene la capacidad de correr tras su víctima, la misma naturaleza le permite rugir más para hacer entrar en temor, para amarrar, para poner lazo.

Proverbios 29:25 El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado.

Cuando los venados pequeños oyen ese rugido es tal el temor que se ponen tontos. En el ataque del león rugiente, vimos que mientras más viejo es el león más ruge. Aunque satanás anda como león rugiente, en realidad no lo es, porque el león de la tribu de Judá se llama Cristo.

También vimos como el enemigo utiliza el ataque del león oculto, al deprimido de mente; el ataque de la boca del león, la crítica destructiva, hay gente que se la pasa criticando al otro, y con la crítica están destruyendo a las personas, solo se fijan en el otro para criticar.

Vimos a la luz de las Escrituras, el ataque de la boca del león al perezoso y el león joven y la miel de la falsa liberalidad.

EL ATAQUE DEL LEÓN QUE PROVOCA REBELDIA A LA PALABRA DE DIOS

1 Reyes 13:1 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso.

Cuando la Biblia menciona la frase “Un varón de Dios”, no se trataba de cualquiera, era un gran título, y se podría decir que era como “un Elías”, persona reconocida.

Este varón de Dios no llegó por su cuenta, por palabra de Jehová llegó de Judá a Betel y en ese momento estaba reinando el rey Jeroboam, quien fue uno de los peores que hubo, ya que dañó a Israel, se encargó de arruinarlo, tanto así, que su casa fue raída, arrancada de parte de Dios. Este, juntamente con profetas falsos, quemaba incienso y hasta los huesos de las personas, porque usaba un altar que no era para Dios.

1 Reyes 13:2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

En otras palabras, dijo que iba a llegar un día gente de Dios que iba a quitar ese culto falso.

1 Reyes 13:3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.

Así como se profetizó esto, así mismo sucedió, porque lo que Dios habla se cumple.

1 Reyes 13:4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, ¡dijo! Prendedle! Más la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.

Hasta aquí la gente estaba sorprendida porque veía como se estaba cumpliendo lo dicho por Dios a través de este varón. Era evidente que era un real varón de Dios.

1 Reyes 13:5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

Y fue esto algo extraordinario, Porque cuando Dios habla y envía un profeta verdadero lo que dice se cumple. ¿Qué se habrá preguntado aquel rey con la mano seca y con el altar destruido?, ¿Pensaría si este realmente era un profeta de Dios?, ¿Habrá entrado en temor?

1 Reyes 13:6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

Este era un rey de Israel y pidió al profeta que rogara a su Dios, es decir, siendo rey de Israel no conocía a Jehová, al Dios vivo y verdadero, esto significa que no por ser parte de una nación, de una religión, ya conociste al Señor, sino que hay que tener un encuentro con Él.

“Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey quedó como antes”. Te pregunto a ti: ¿Hubieras tú orado por ese rey? Cuando se es de Dios, debemos tener Su naturaleza, porque más alta que los cielos es Su misericordia para con nosotros.

1 Reyes 13:7 Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.

Vuelvo a preguntar: si tú hubieras sido ese varón de Dios, ante esta propuesta del rey, ¿qué hubieras hecho?

1 Reyes 13:8 Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

Hasta aquí, si evaluamos a este profeta, ¿era de verdad, si o no?

1 Reyes 13:9 Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

Este varón no aceptó ir con el rey porque había salido con una orden de parte de Dios y el obedeció, no sucumbió ante la tentación de ser gratificado por el rey. A lo mejor pudieron haber otros que ante esta oferta la hubieran aceptado, pero a este varón le dijeron que no comiera ni bebiera y él obedeció. Y hasta aquí, si pesamos en la conducta de este varón, lo seguimos hallando un profeta verdadero.

1 Reyes 13:10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.

Continuamos viendo a este varón obedeciendo a Dios en todo el mandato, y de seguro que él llamaba la atención de la gente por las cosas que estaban pasando.

1 Reyes 13:11 Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey.

Aquí nos habla de un viejo profeta, esto no es lo mismo que un profeta viejo, sino que un viejo profeta quiere decir que hace mucho tiempo que tenía esto como un oficio, era una persona de experiencia.

La Biblia tiene detalles importantes que hay que prestarle atención, hay que abrir los ojos, porque en todo esto hay una enseñanza, en este caso la Biblia no nos está hablando de un profeta viejo. Vino el hijo de este profeta y le contó que estaba maravillado de todo lo que el varón de Dios había hecho con el rey, con su mano y con el altar, le contó todo y que se había cumplido según le habló Jehová a aquel varón.

1 Reyes 13:14 Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? Él dijo: Yo soy.
En este texto hay una tremenda enseñanza, la Biblia menciona a algunos personajes que se recostaron debajo de una encina y no les fue muy bien.

1 Reyes 13:15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan.

El viejo profeta habla con el varón de Dios y le hace la propuesta de ir a su casa, a lo cual él respondió:

1 Reyes 13:16 No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar.

Este varón de Dios continua bien, sigue obedeciendo el mandato que Dios le dio.

1 Reyes 13:17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.

Este varón tenía claro el mensaje, el repetía tal cual se lo habían dicho y se mantenía firme en esto. Todavía él iba bien, hasta aquí él se mantenía fiel a las palabras de Jehová, pero aquí viene ahora la estrategia, viene el rugido el león para engañar.

1 Reyes 13:18 Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.

El viejo profeta le habló mintiéndole, y sabemos que el que miente, hurta y destruye es satanás. Cuando se miente nos metemos a la esfera del diablo. Satanás vino para matar, destruir y robar, pero Cristo vino para dar vida y darla en abundancia.

Este hombre le mintió, él había comenzado siendo un profeta de Dios, pero en ese momento cuando llegó este nuevo profeta verdadero, el otro ya era viejo y estaba al servicio de Jeroboam, haciendo las mismas cosas que él. Cuando él mintió no podemos pensar que era de parte de Dios.

“Yo también soy profeta como tú”. En otras palabras, tú me estás hablando de que Dios te habló por palabras, pero yo también soy profeta, y aquí viene el engaño, el rugido del león: “un ángel me ha hablado por palabra de Jehová”.

Al varón quien le habló fue Jehová, y el viejo profeta decía que le habló un ángel de Jehová, pero, ¿quién es más grande, el Señor o un ángel? El rugido del león es que satanás puede utilizar personas, profetas, profetizas, viejos profetas, y profetas viejos para engañarnos, pero nunca lo que Dios dice en un momento determinado, irá en contra de lo que Él ya dijo, es decir, que Dios no se contradice. Cuando Él dice no, es no. Dios no amanece un día con el pie derecho y otro día con el pie izquierdo.

Un principio para permanecer en la verdad es conociendo lo falso, para poder distinguir lo falso de lo verdadero, hay que conocer lo que Dios nos dice, para poder discernir cuando las cosas no vienen de Él. Dios no puede negarse a sí mismo, Dios no dice hoy una cosa y mañana otra.

Este viejo profeta mintió. Hoy más que nunca hay muchas personas que dicen que un ángel les habló, que un profeta les dijo. Hay muchos jóvenes con un gran liderazgo que no saben esperar su tiempo y de pronto viene alguien y les dicen que con ese liderazgo deberían estar dirigiendo como pastores, haciéndoles ver que ellos son la solución para que las cosas salgan bien. Pura política, pero Dios no promueve rebelión. Un principio divino es que Dios no puede negarse a sí mismo.

Dios le dijo al varón que no comiera, pero viene el viejo profeta y le dice que a él Dios le dijo que sí podía comer. Ahora vemos personas que por error doctrinal toman lo que dice la Palabra: …“marido de una sola mujer”, pero entonces lo que hacen es que dejan la que tienen y se buscan otra, porque un profeta les dijo que la que tenía no era la suya o el suyo.

Colosenses 2:18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal.

Aquel viejo profeta le dijo que un ángel le había hablado de parte de Dios para que comiera, pero ¿qué le había dicho Jehová a él? Y este es el punto. Veamos un ejemplo bíblico.

Números 22:6 Ven pues, ahora, te ruego, y maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra, pues yo sé que el que tú bendigas bendito quedará, y el que tú maldigas maldito quedará.

El famoso Balac manda a llamar a Balaam para que maldijese a un pueblo, ofreciéndole pagar bien, pero al este saber que era el pueblo de Israel, le dijo que no podía, pues no se puede maldecir lo que Dios ha bendecido. Pero Balac mandó más adelante uno que le dijo que era una muy buena oferta, también se negó el profeta. Le volvieron a enviar príncipes más honorables que los otros para convencerlo de ir donde Balac.

El principio divino es que no se puede maldecir lo que Dios ha bendecido, no era el corazón de Dios maldecir a su propio pueblo. Balaam recibió a estas personas y les dijo que iba a esperar lo que le dijera Dios. Mientras más le ofrecían, este olvidaba lo que Dios le había dicho. Este es el lucro de Balaam, utilizar los dones por dinero. Esto es lo que estamos viendo, pero hay que tener cuidado de dejar entrar a tu casa a cualquiera que vaya a profetizarte, porque te puede manipular.

Hay personas acostumbradas a los ídolos, decía Pablo, acostumbradas a los brujos, sólo que ahora dicen llamarse profetas. Por eso la importancia de estar cubiertos.

1 Reyes 13:19-20 Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua. 20 Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver.

Vino palabra de Jehová al engañador, al mentiroso y esto es lo que cuesta entender. Algunos se preguntarán, por qué Jehová habló con un profeta mentiroso, y es que cuando Dios quiere hablar, utiliza lo que menos nos imaginamos. Faraón tuvo sueños de Dios, y José se los interpretó, pero los sueños eran de Dios, entonces aún los faraones que no son de Dios pueden tener sueños de Él.

1 Juan 11:49-51 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, 50 ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación.

Vemos en estos versos, como Caifás que no era de Dios, profetizó en aquel entonces que Jesús iba a morir por la nación. El apóstol Pablo decía, que si tú que tienes conocimiento te sientas en una mesa de ídolos, quizás para ti no sea nada, pero la conciencia del débil cuando te mira se puede contaminar y por tu conocimiento el hermano que conoció a Cristo se perderá.

1 Reyes 13:20-22 Cuando estaban sentados a la mesa, aconteció que Jehová habló al profeta que lo había hecho volver, 21 el cual clamó al hombre de Dios que había venido de Judá diciendo: «Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová, tu Dios, te había prescrito, 22 sino que volviste y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieras pan ni bebieras agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.»

En otras palabras, le dijo de parte de Dios que no volvería a la tierra de sus padres para ser enterrado, sino, que ahí donde estaba se iba a quedar. Seguro que el pensó que ese viejo profeta estaba loco, porque el profeta era él.

1 Reyes 13: 24 Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo.

El rugido del engaño del león trae muerte, cuando en lugar de obedecer a Dios desobedecemos. Por precio fuiste comprado, no te hagas esclavo de los hombres, Jesús pagó el precio más alto, no te dejes comprar ni sobornar, lo que Jesús hizo por ti vale demasiado, no lo cambies por nada de este mundo.

Le salió un león en el camino y lo mató, este no fue Sansón que mató un león joven, el león lo mató a él y su cuerpo estaba echado en el camino. Los leones comen después de haber matado, pero este era un león raro, que no se lo comió a él ni al asno.

1 Reyes 13: 26 Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo.

Vemos que se cumplió lo que el viejo profeta le había hablado.

1 Reyes 13: 28 Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno.

El león no se había comido el cuerpo ni al asno, y esto nos enseña que Dios da permiso para algo, pero pone límites porque te ama.

RESUMEN:

El ataque del león rugiente: Rugiendo para darte miedo. Quizás te está rugiendo el diablo y te dice que de esa no sales, quizás te está diciendo que Dios ya no te oye, o qué vas a hacer con tu familia, que no vas a tener para comer, porque el diablo es fatalista.

Cuando Israel estaba en el desierto, tres días se quedó sin agua, el pueblo comenzó a quejarse y decían que para qué Jehová los había llevado allí, que mejor se hubieran quedado en Egipto. Pero Dios nunca nos va a dejar, palabra fiel es esta: Que aun siendo infieles, Dios permanece fiel, y si a alguien el enemigo le está rugiendo, diciéndole que de esa no sale, el Dios que te libró del oso y del león, te va a librar de ese filisteo incircunciso.

El ataque del león al deprimido: Si te estás deprimiendo, si estás escondido en una cueva, sal de esa cueva en el nombre de Jesús.

El ataque de la boca del león: Si te han agarrado por redes sociales o por donde sea, te atacan y te dicen cosas, hay un león, un león verdadero, el de la tribu de Judá, Él ya venció.

El ataque de la boca del león al perezoso: Si por alguna razón no arrancas, si te acomodaste, la pereza no es estar necesariamente recostado, es no tener metas, expectativas, futuro, es cuando te acomodaste, cuando dices que hasta aquí llegaste. Un poquito de aceite y dos leñitas para hacer una tortita para mí y otra para mi hijo y luego morir (1 de Reyes 17:12).

El rugido del león de la falsa profecía que lleva a la rebeldía. La auténtica profecía de Dios jamás podrá negar la palabra profética más segura, la Palabra de Dios. Es fundamental que los padres enseñen a los hijos los principios divinos, enseñarles a ser fiel a Dios donde quiera que estén, si no somos fieles, lo que sembremos, eso vamos a cosechar, no hables mal de tu rancho, no hables mal de tu país.

Pero ante cualquiera de éstos ataques, agárrate de esa palabra.

Apocalipsis 5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Fue Su victoria, no es la tuya, es la victoria de Cristo en nosotros, es el rugido del verdadero León que te dice: ¡animo! porque vengo pronto. Nosotros no somos de los que volvemos atrás, un poquitito más y el que ha de venir vendrá y no tardará. No te desesperes, porque cuando la tormenta está más fuerte, después viene la calma, porque el León de la Tribu de Judá ha vencido y se llama Jesús.

Dios te quiere dar una victoria, somos un pueblo bendecido, privilegiado, y Dios te llama a vencer esos ataques del león.

 

 

 

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