El hombre y la obediencia a la voluntad de Dios

La relación de Dios con nosotros está basa en la obediencia, si queremos tener una buena relación con Dios debemos obedecerle.

1Samuel 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

Esta palabra fue dada en un momento en que Saúl quiso hacer sacrificio y Dios le manda a decir a través de Samuel: “No es el sacrificio en si lo que recibo, lo que veo es el corazón, la intención con la que das el sacrificio”. Cuando Samuel le llama la atención a Saúl, no le dice que no hiciera sacrificios, lo que hace es corregirle que cuando se acercara a hacer el sacrificio, lo hiciera con la actitud correcta, ya que Saúl lo hacía como un rito, no como un acto de adoración.

Fíjate que dice el obedecer y prestar atención, dos cosas fundamentales, hay que obedecer y prestar atención porque para obedecer hay que prestar atención. A veces leemos la Palabra y al rato no recordamos lo que leímos, porque no prestamos atención cuando Dios habla, por eso es que no debemos entretenernos en el culto con otras cosas porque nos saca de la presencia de Dios por estar más atentos a otras cosas menos importantes.

LO QUE COMPLACE A DIOS

Aquí hay una clara lección de lo que Dios espera de nosotros: obediencia antes que sacrificios.

Cualquier cosa que intentemos hacer para Dios que no envuelva obediencia a Él, será un ritual vació.

No es que obedezcas haciendo lo que tú quieres, sino como Dios te dijo que lo hicieras.

LA OBEDIENCIA Y EL TEMOR QUE NOS LLEVA A MENTIR

Es cuando obedecernos a Dios, pero en el transcurso de la obediencia sucede algo que nos lleva a mentir.

Génesis 12:11-13 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.

¿Cómo reaccionamos a la presión de grupo, cuando estamos en una posición o situación en la que debemos evidenciar lo que hay de Dios en nosotros?

Abraham mintió por miedo a morir, pero, ¿Cual es el temor que te lleva a no evidenciar lo que hay de Dios en ti? Cuando hacen un chiste en los que se burlan de Dios, ¿Nos reímos para que no nos hagan menos o pedimos respeto por lo que creemos? Digo no puedo burlarme de nada que tenga que ver con Cristo o con Dios, o me quedo callado, no es discutir, sino defender tu fe, tienes que defender delante del mundo lo que eres y en lo que crees.

Cuando no defiendo mi fe, hago lo mismo que hizo Abraham, hay un temor de la imagen que puedo proyectar. Muchas veces no nos postramos, no ponemos el rostro en tierra para adorar a Dios por temor a que dirán siendo yo quien soy, se nos olvida lo que dice Efesios 2, que el más grande se humilló, se anonadó a sí mismo, se hizo menos que los ángeles que Él mismo creó.

Si tú y yo no hablamos en nuestro edificio, con nuestros amigos, en nuestro trabajo, el Señor va a hablar y va a mostrar lo que quiere hacer con nosotros.

LA OBEDIENCIA Y EL CONCEPTO QUE TENGO DE MI MISMO

El concepto que tengo de mi me lleva a no obedecer a Dios porque creo que Dios no puedo hacerlo a través de mí, no creo en mi capacidad, creo que Dios puede usar al pastor, al líder, pero no a mí, pero si Dios puso a hablar a una burrita, puede hacer hablar a cualquiera.

Éxodo 3:10-11 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?

Moisés fue llamado por Dios en medio de una zarza ardiendo de forma sobrenatural, pero no se imaginó cuando Dios le habló y le dijo quítate tus sandalias porque el lugar donde estás es santo, pero no se imaginó lo que Dios le iba a pedir, que libertara a Su pueblo, porque cuando Dios lo llama Moisés se vio en el espejo y dijo ¿a mí????

Con lo primero que Dios tuvo que luchar con Moisés fue con su autoestima, la cual estaba dañada por la forma en que fue criado: ni hebreo, ni egipcio. Le faltaba identidad en quien él era realmente.

¿Qué sucede cuando no sé lo que soy, ni soy cristiano ni soy del mundo?

Para obedecer a Dios necesitamos tener identidad, saber quién soy, que el Señor haga en mi vida lo que el quiere hacer para poder comportarme como Él quiere.

Éxodo 3:13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Moisés tuvo por primera vez que enfrentarse a su falta de autoestima, cuando Dios le dijo que fuera en el Nombre que es sobretodo nombre: El Gran Yo Soy. Faraón no vería el nombre de Moisés sino el de Dios.

Éxodo 4:10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Dios le dijo a Moisés: ¿No soy yo quien te di la boca?, pero como no quieres hablar pondré a Aarón que hable por ti. Dios le derribó a Moisés todos los argumentos que Él le puso para no obedecer.

Dios quería enfrentar a Moisés con sus áreas débiles.

¿Cómo nos miramos nosotros y como lo hace Dios? La Biblia dice que no tengamos más alto concepto del que tengamos que tener, este es un versículo mal utilizado, porque creemos que la Biblia nos manda a tirarnos por el suelo, pero lo que Dios no quiere es que tengamos más alto concepto del que Él nos dio. Dios no quiere que nos creamos imprescindibles, sino que sepamos que Él es el Todopoderoso.

Quizás nos miramos en el espejo y decimos no sirvo, no valgo, pero Dios nos ve como un valioso diamante porque Él pagó por nosotros el precio más alto que se puede pagar.

LA OBEDIENCIA Y MI ZONA DE COMODIDAD

Ester 4:11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.

La historia que se narra en el libro de Ester tiene que ver con un personaje llamado Amán, el cual armó un plan para matar a todos los judíos. Mardoqueo, el tío de Ester, lo sabía, y le mandó un mensaje a Ester diciéndole que ella era la única que podía cambiar el destino de los judíos, que entrara donde el rey y denunciara el plan macabro de Amán contra los judíos, pero la respuesta de Ester fue lo que dice el versículo anterior, si entro puedo morir.

Entonces Mardoqueo le respondió a Ester, que el hecho de que ella estuviera en la corte y fuera la reina, no quitaba que era judía, que la única manera que había de salvarse era si entraba a la cámara del rey, sino de todos modos moriría, esto hizo reaccionar a Ester.

Había un plan en marcha para destruir a los judíos. Mardoqueo supo de donde vendría la solución de parte de Dios. La llegada de Ester a ser la esposa del rey Asuero formaba parte del pan de Dios para salvar a Su pueblo.

Dios hizo que Vasti se revelara al rey para que pusieran a Ester por reina, porque en el momento preciso Dios la iba a usar.

Mardoqueo rompió la zona de confort de Ester cuando la enfrentó con su realidad: Ella era judía, y como tal también moriría cuando se ejecutara el plan puesto en marcha por Amán.

Ester 4:16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

Es cuando estamos dispuestos a romper nuestra zona de comodidad, quizás es venir al culto todos los domingos, pensamos que no hay que ser tan fanático, que no hay que estudiar la Biblia, ni asistir a discipulados, total, no voy a ser pastor podrías decir, pero necesitas conocer la Palabra de Dios para que ningún viento de doctrina te mueva.

Ester reaccionó y llegó a entender para que Dios la creó, el propósito de Dios para con ella. De su zona acomodada, Dios la llevó a ser intercesora por su pueblo, no le dieron una carga, sino un premio, un privilegio. Dios no te pone carga, te pone un privilegio.

LA OBEDIENCIA Y MIS PREJUICIOS

Jonás 1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.

Nínive era la cuidad más importante de asiria. Más adelante se convertiría en la capital del gran imperio Asirio. Jonás había aprendido a odiar a los asirios por sus atrocidades, tenía temor de que gente tan mala se arrepintiera.

Jonás decidió interponerse a la puesta en marcha de la misericordia de Dios para los que no eran judíos. Dios quiere salvar a los que quiere y a Su manera. ¿Estamos de acuerdo con eso? No hay esquema para Dios cuando de salvación se trata, Él salva como quiera.

El problema de Jonás fue, que él pensó que Dios le estaba pidiendo demasiado. La clave es poder entender que la misma misericordia aplicada a mi vida, está disponible aun para el más malo, para aquel que a mis ojos no tiene salvación.

Todos tenemos una oportunidad para salvarnos, hasta Judas la tuvo, pero dejo que los remordimientos lo vencieran.

LA OBEDIENCIA QUE TRAE BENDICIÓN

Rut 3:3 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.

Aquí vemos como Noemí, como figura del Espíritu Santo, llevó a Rut hasta Booz para que él se casara con ella.

Rut 3:4-5 Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer. 5 Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.

“Haré todo lo que tú me mandes”: Esa debiera ser nuestra actitud para con Dios.

La clave para Rut fue la obediencia a su suegra Noemí. Como extranjera que era, pudo haber dudado de lo que le decía Noemí, porque para ella esa era una costumbre extraña.

El Espíritu Santo nos pide que deberíamos de decir así lo hare.

El resultado de la obediencia fue el nacimiento de Obed, padre de Isaí, padre de David, linaje de donde vino el Mesías. La obediencia ubicó a una extranjera como antepasada de Cristo.

¿Qué hubiera sido de nosotros si no obedecemos al Espíritu Santo?

Dios nos pide obediencia en cinco formas, cinco es número de gracia.

1-Ante el temor que nos lleva a mentir.
2-Ante el concepto que tengo de mí mismo. Si Dios te llama dile si, no importa cómo te veas a ti mismo, si te pide actuar en Su nombre hazlo, el Espíritu Santo te va guiar y te dirá que decir.
3-Para abandonar mi zona de comodidad, salgamos de ese evangelio acomodado que no tiene compromiso, que no me lleva a sacrificio, ese evangelio ligth, salgamos de esa zona, atrevámonos a padecer por el Evangelio si fuera necesario.
4-La obediencia para dejar atrás los prejuicios, aun el más malo de todos puede salvarse y alcanzar misericordia, aun del que te abusó, del que te golpeó, del que te canceló.
5-La obediencia que nos trae bendición. Rut obedeció y más de tres mil años después estamos hablando de ella, no se imaginó que el acto de obediencia la llevaría a ser recordada y a su obra después de tres mil años, hoy hablamos de Rut porque ella se atrevió a obedecer, pero ¿cómo nos recordaran a nosotros?.

No importa lo que nos pida Dios, lo que tengamos que hacer, se bendecido para que obedezcas a Dios sin reservas y seas de bendición.

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