El primero y el último milagro de Jesús al resucitar

El llenar la red fue el primero y el último milagro de Jesús resucitado, pero esto lo veremos de una manera más detallada luego de plantear los Yo Soy de Jesús que se presentarán a continuación:

Los siete Yo Soy de Jesús en el libro de Apocalipsis aparecen en los siguientes versículos:

Apocalipsis 1:8 “Yo soy el Alfa y la Omega, Principio y Fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

Apocalipsis 1:11 “Que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.

Apocalipsis 1:17 “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el Primero y el Último”.

Apocalipsis 2:23 “Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que Yo Soy el que escudriña la mente y el corazón”.

Apocalipsis 21:6 “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida”.

Apocalipsis 22:13 “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el Primero y el Último”.

Apocalipsis 22:16 “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la Raíz y el Linaje de David, la Estrella Resplandeciente de la mañana”.

Si retomamos el primer Yo Soy planteado en el libro de los Apocalipsis y anteriormente mencionado, podemos darnos cuenta que el concepto de Alfa y Omega quiere decir que Jesús es El que era, El que es y El que a de venir.

Todos tenemos un principio y un fin, nuestra alfa común es que fuimos creados por Dios y que en Adán todos pecamos. Nuestra Omega o final es que si aceptamos a Cristo en nuestro corazón ni Él ni yo nos acordamos de nuestro inicio, es decir, que todos nuestros pecados fueron olvidados porque en Cristo tenemos un nuevo inicio, una nueva vida en Él y nuestra omega o final es la vida eterna que tendremos juntamente con Cristo.

LA PRIMERA PESCA MILAGROSA

Lucas 5:4 “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”.

Jesús estaba en el lago de Genesaret y vio dos barcas, dentro de esas barcas habían pescadores limpiando sus redes, uno de ellos era Simón Pedro, a quien Dios le pidió bogar mar adentro, que en ese contexto y lenguaje quería decir, rema 5 kilómetros mar adentro. Pedro le responde inmediatamente al Señor que él y sus hombres han remado toda la noche completa sin hallar nada.

Lucas 5:5 “Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu Palabra echaré la red”.

Cristo escogió esas dos barcas porque Él deseaba mostrar Su poder, escogió esas dos barcas que habían pasado por una noche de fracaso, porque no pudieron pescar nada durante toda la noche, Cristo le pidió a Pedro entrar a su barca para mostrarnos que cuando las cosas no andan bien en nuestras vidas, podamos permitirle que Él tome el control absoluto de las cosas que entendemos que no tienen solución.

Cuando Pedro denominó a Jesús “Maestro”, en el original la palabra que usó fue esta:

Maestro= Epistates (G1988) Denota jefe, comandante, supervisor. Lo usan los discípulos para dirigirse al Señor, más en reconocimiento de su autoridad que de su instrucción.

De la misma manera, cuando interpretamos el verso donde Pedro le expresa a Jesús “más en tu Palabra echaré la red” el concepto usado es Palabra=Jrema(G4487) Denota aquello que es hablado, que no se queda solamente en el logos (escrito), sino que cobra vida, porque se reconoce la Autoridad del que la está hablando y se cree.

Cuando tú y yo reconocemos a Jesús como nuestro jefe, haremos lo que Dios nos pida sin acudir a método convencionales o lógica humana, porque reconocemos Su poder y autoridad sobre nuestras vidas y sobre todas las cosas.

Lucas 5:6 “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”.

Los dueños de las barcas eran Pedro, Juan y Jacobo, ellos poseían muchas redes, por lo que Jesús les pidió que cuando bogaran mar adentro “echaran las redes” (Lucas 5:4), es decir, todo lo que poseían, para mostrarles Su poder. Pedro solo echó una red, no las redes como Jesús le indicó, y por esa causa se rompía dicha red, pues carecía de la capacidad de acaparar toda la cantidad de peces atrapados.

Muchas veces tenemos la mente pequeña o limitada para creer, que si le entregamos todo a Dios, Él pueda hacer Su obra completa en nosotros. Dios es experto en llegar a nuestras vidas en noches de fracasos y llenar nuestras redes, es decir nuestras vidas y llenarnos de bendiciones.

En cuanto a la pesca milagrosa, podemos ver que tampoco la red pudo contener toda la pesca, pues se rompía, más a pesar de la perdida, se llenaron dos barcas de peces.

Lucas 5:7-8 “Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”.

Pedro asimiló este milagro maravilloso que acababa de ocurrir en aquella barca, que aun habiendo lanzado una sola red y esta habiéndose roto por la gran cantidad de peces, se pudieron llenar dos barcas. Cuando Pedro le declara a Jesús “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”, claramente Pedro confiesa la deidad de Dios y confiesa su pecado, porque ante todo reconoció Su poder.

El concepto de Señor anteriormente utilizado en este verso se refiere a Kurios (G2962) denota a Señor, alguien que ejerce poder.

1 Corintios 12:3 “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo”.

Aquí se muestra que el Espíritu Santo era quien estaba redarguyendo a Pedro para admitir su condición de pecador y de necesidad de Cristo en su vida.

Lucas 5:9-10 “Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.”

Existen diferentes tipos de pescas, las de redes y las que se realizan con anzuelos, las de redes consisten en las predicas a multitudes y las de anzuelo las que se realizan de manera personal con alguien para darle a conocer de Cristo y su necesidad de Él.

Lucas 5:11 “Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.

JESÚS RESUCITADO Y LA SEGUNDA PESCA MILAGROSA

Entendiendo la señal de los tiempos descrita en Mateo 16: 2-3 cuando dice: “Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! ¡que sabéis distinguir el aspecto del cielo!, más las señales de los tiempos no podéis!”.

Juan 21:1-8 “Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos”.

En este lago donde Jesús realizó su último milagro estando resucitado, existían tres variedades principales de peces:

1. La sardina Kineret, que quiere decir Galilea. La sardina se utilizó para un milagro de provisión.
2. Musht (Peine), este pez mide 40 centímetros de adulto y puede llegar a pesar 4.43 libras.
3. Biny (Barvo) mide 75 centímetros en su estado maduro y puede llegar a pesar 15.21 libras.

Según investigadores científicos, en algunos estudios se han demostrado que esta última pesca milagrosa realizada por Jesús, los peces que se obtuvieron fueron los Biny (Barvo),

Juan 21:11 “Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió”.

Si multiplicamos 153 X 15.21 que representa la cantidad de libras que puede llegar a tener este pez, nos da un total de 2,327 libras de pescado, es decir, más de una tonelada.

Dirigidos por Jesús, 153 peces grandes fueron atrapados prácticamente en la orilla, mas a pesar de arrastrarla entre siete, y de pesar tanto, “la red no se rompió”, es decir: no se perdió nada.

Juan 21:14 “Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos”.

Dios desea ser nuestro Gerente General, ser quien tome las iniciativas en nuestras vidas, el desea ser nuestro Señor en todo y por sobre todas las cosas y que tal como se expresa en Apocalipsis 3:20 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

 

 

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