El Sembrador y la Vida en Abundancia

Hoy hablaremos acerca del Sembrador y la vida en abundancia. La semana pasada hablamos del poder de una semilla, la cual forma frutos que tienen semillas. Cuando entendemos que somos frutos de Dios, entendemos que si el grano de trigo no cae a tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto, la muerte de Jesús trae mucho fruto.

Debemos de ser semilla de Cristo, porque si un melón tiene semillas de melón y la sandía de sandía, si nosotros somos semillas de Cristo, entonces tenemos semillas de Cristo.

De nada sirve la mejor semilla si no hay una buena tierra. Debemos de pedirle al Señor que nos ayude a ser una buena tierra en nuestros campos para la gloria de Él, que podamos dar producir al ciento por uno.

Debemos de recibir esta Palabra para planes, proyectos y que el Señor la active para Su gloria, que nos ponga fe, perseverancia, paciencia. También que nos de los frutos del Espíritu Santo: mansedumbre, paz, gozo, bondad, benignidad y todo lo que hay de Él.

De nada sirve tener la mejor semilla si no tenemos un buen campo donde sembrar. Las semillas las debemos de colocar en un lugar indicado, no podemos colocar una semilla encima del cemento, aunque tengamos la mejor semilla, si la colocamos en el lugar que no es indicado ¿de qué nos sirve?.

Hoy vamos a aprender como ser un buen campo a través de la parábola del Sembrador.

Jesús habló de cuatro campos:

-El primero el que está junto al camino.
-El segundo el de espinos.
-El tercero es el de piedras.
-El cuarto es el que produce, pero la parábola del Sembrador no se refiere solo a cuatro campos, son seis campos.

Jesús dijo que Él es el Sembrador y la semilla es Su Palabra, pero depende del campo en el que caiga.

Tuve la oportunidad de ir a una finca, y en esta había una parte que la utilizaban para sembrar y otra parte que era como de piedra, donde el terreno era muy duro, es decir, en la misma finca había más de un tipo de terreno. Jesús comparó los campos con personas donde se siembra, hay personas que reciben la Palabra con gozo y hay otras que no y no dan fruto.

En el Evangelio de Mateo, capítulo 13, Jesús comparte siete parábolas, pero primero vamos a definir qué es una parábola. La parábola es utilizar cosas que la gente conoce, aspectos naturales, para enseñar aspectos espirituales, es decir, utilizar cosas de la tierra para dar enseñanzas de lo que hay en el cielo. Jesús enseñaba a las personas y utilizaba su idioma y le hablaba acerca de siembra.

Mateo 13:1-2 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

Una de las cosas que aprendemos de Jesús es que debemos de hablar en el idioma de las personas. Jesús iba con los pescadores y les decía: ¿me prestas tu embarcación?, como le dijo a Pedro. Nos enseñó que debemos subirnos a la barca de otro con gracia y respeto.
Debemos de imitar más a Jesús en la práctica, Él se sentó junto al mar porque sabía que había mucha gente, buscaba los momentos oportunos donde había muchas personas, aprovechaba las barcas prestadas y las utilizaba para predicar.

La riqueza del mar no es porque está arriba, sino porque está abajo, toda el agua que baja de las montañas y los ríos, desciende al mar. Nunca debemos de pensar que siempre vamos a estar arriba, porque la vida es como una rueda, a veces arriba y a veces abajo, pero si tu centro es Cristo, no importa que estés arriba o estés abajo, porque vuelves a subir, porque tu vida es Cristo.

Mateo 13:3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

Las semillas se esparcen y de acuerdo a la cantidad, será tu cosecha. No debemos de pensar que solamente se siembra dinero, sino también se siembran actitudes, amor, fe, paz, gozo. Debemos de sembrar en los cinco campos: primero, nosotros mismos; segundo, nuestra familia; tercero, la congregación; cuarto, el campo misionero; el quinto campo es tesoros en el cielo.

Parábola del Sembrador y los seis tipos de campos

Primer terreno: Junto al camino

Mateo 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Cuando El Sembrador salió a sembrar, esparce las semillas y empiezan a caer en diferentes terrenos. Parte de las semillas cayeron junto al camino, que es el lugar donde la gente camina, pasan carretas, las semillas quedan visible y vienen las aves y se las comen.

Hay gente que escucha La Palabra, pero si la actitud es estar junto al camino, la semilla se la comen las aves del cielo. La actitud de junto al camino es estar en el lugar pero no estar atento a lo que hay en ese lugar, es que estamos en un lugar porque estamos acompañando a alguien, porque estamos solteros, porque suceden situaciones que nos llevan a ir a algún lugar. Es querer gozar de los beneficios junto al camino, pero no estar en él. Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.

Más adelante los discípulos dijeron: no entendemos la parábola, en Mateo 13:19. Jesús explica este tipo de terreno.

Mateo 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Hay un Reino de Dios y hay un reino del enemigo, hay un Reino de la Luz y también hay un reino de las tinieblas, y el reino de nuestra luz es Jesucristo; y si hay un Rey hay súbditos y quien manda es el Rey. En muchos lugares lo que se enseña es que sí ya tú eres de Jesús, debemos ordenarle y mandarle.

El Reino nuestro tiene un Rey que se llama Jesucristo, que es el Rey de reyes y Señor de señores, Él es el que manda y no nosotros. Hay gente que entiende que es Él que nos tiene que mover y no nosotros a Él, es Él que nos tiene que dar la gracia para hacer las cosas y nosotros no podemos exigirle.

Cuando no entendemos algo, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado, es decir, aquella Palabra que llegó al corazón es quitada.

En nosotros hay momentos en que tenemos áreas que están junto al camino, por ejemplo, cuando debemos de perdonar y no lo hacemos, estamos junto al camino, pues oímos que debemos de perdonar y nos negamos, y como no estaba arado el terreno, nos arrebatan la Palabra, y lo que hemos aprendido. Si Dios nos perdonó, nosotros también debemos de perdonar a los demás.

Lucas 8:5 El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.

Cuando nos hablan de que fue hollada, significa que es pisoteada y desvalorizada. Cuando el profeta llegó con David luego de cometer el pecado con Betsabé, éste le dijo: por cuanto desechaste La Palabra, por cuanto la menospreciaste. Este fue el origen del pecado de David, que La Palabra cayó junto al camino y la menospreció, y las aves del cielo se la comieron.

La Palabra debe de ser lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestros caminos. Las aves del cielo representan al enemigo y sus demonios, que arrebatan la semilla. Debemos de ver qué tipo de terreno somos.

Uno de los temas más difícil es el del diezmo, porque se oye y cae junto al camino y es arrebatado, y decimos: cómo le daré mi dinero al pastor. Si La Palabra dice que el diezmo es robarle a Dios, es porque no es de nosotros, es de Dios. Debemos de ver a Dios como Rey, sino miramos a Jesús como Rey, sólo queremos pedir. El diezmo no se da, se devuelve, es tu primicia para Dios y la cosecha es para ti.

Lucas 8.12 Las semillas junto al camino son los que oyen, pero que luego viene el diablo y les quita del corazón la Palabra, para que no crean y se salven.

Cuando escuchamos La Palabra nos salvamos de errores, de malas decisiones. La Palabra de Dios es la que nos salva.

Segundo terreno: Poca tierra

Mateo 13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.

En el caso del primer terreno, la semilla no germinó porque fue comida por las aves, en el caso del segundo terreno, la semilla pudo germinar, pero como hubo un montón de piedras, no pudo profundizar porque había poca tierra y al salir el sol se quemó.

Mateo 13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Hay muchas personas que tiene terreno pedregoso. La Biblia habla que cualquiera que sea piedra de tropiezo a un pequeño, más le valdría ponerse una piedra de molino y arrojarse al mar. Estas son personas que fueron cristianas y sirvieron de tropiezo a otras personas por sus testimonios frente a los demás.

Debemos de poner los ojos en aquel que murió y resucitó, y se llama Jesucristo, Él nunca ha fallado, no nos han mandado a aceptar palabra de hombres, es a Jesús. Puede ser que hayas visto malos testimonios, hay personas que no tienen raíces en sí mismo porque odian los testimonios.

Debes tener cuidado con la piedra de la culpa. En la Biblia la piedra representa la culpa, pues dice La Palabra: quien esté libre de culpa que tire la primera piedra, si manejas culpa, en el momento en que te caiga la semilla, no podrá germinar, porque tienes piedras. Pero ninguna de esas piedras se puede quedar porque la piedra más grande fue removida y Jesús murió y resucitó y ninguna piedra lo pudo detener.

¿Cuál es tu piedra? ¿será la incredulidad, o será dureza? quizás a tu padre le pediste un huevo, y en lugar de huevo te dio una serpiente o un escorpión; o le pediste un pan y te dio una piedra, quizás un papá que en lugar de usar sus manos para bendecirte te maltrataba. Dios te puede sanar de eso que no te explicas.

Las manos Dios nos las dio a los padres para agarrar una varita y cuando el hijo se porta mal, usar la vara, pero no un garrote. Ahora bien, si se va a usar la vara, hay que explicar por qué.

Jesús explica este terreno en estos versículos.

Mateo 13:20-21 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

Esta es la persona que oye La Palabra y la recibe con gozo, pero si tiene una piedra de culpa o acusación, la semilla no llega a germinar. El que esté limpio de culpa, que tire la primera piedra y siempre anda culpando a los demás.

Tercer terreno: Con espinos

Mateo 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Los espinos te hablan de un terreno sucio. Crecieron y ahogaron la semilla porque no la cuidaste (La Palabra), quiere decir que no te preocupaste por aquello que te ahoga, y si crecen los espinos ahogan la planta y le impiden que crezcan.

Explicación de Jesús

Marcos 4:18-19 Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,
19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Los afanes son los espinos a la luz de La Palabras y los afanes de este siglo es por ejemplo tener un cuerpo en forma sin importarle la salud, porque el propósito de hacer ejercicio es que estés sano, pero podemos ver personas con cuerpos en forma y están bien enfermos, con úlceras por pasar hambre.

No sólo eso, también la ropa, los zapatos que queremos, tener hasta 500 pares de zapatos, y como alguien dijo: para qué tantos pares de zapatos si solos tenemos dos pies, para qué tantos relojes si solamente tenemos dos manos. Esto no quiere decir que no te arregles, porque tampoco podemos llegar al otro extremo.

El engaño de las riquezas es que nos dicen: el que más tiene es más feliz, eso es un engaño, pero hay gente que por tener más y más se olvidan de la relación familiar, amistades y vecinos. Las codicias de otras cosas entran y ahogan La Palabra y la hacen infructuosa. Si tienes la confianza en lo material, recuerda que eso es temporal, pero si tu confianza está en Dios, aunque la higuera no florezca, aunque no haya vacas en los corrales, aunque no haya ovejas en la majada, con todo yo me gozaré en el Dios de mi salvación.

Cuarto terreno: Buena tierra

Mateo 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

En realidad aquí vemos tres terrenos:

1-Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto al 100%
2-Otra dio al 60%
3-Otra dio al 30%

Si hay una parte del terreno que produce el 60% ¿para quién produjo el otro 40%? Y si solamente se tiene la tierra produciendo al 30% ¿para quién se está produciendo el 70%?

Conclusión:

Puedo dar amor porque soy millonario en amor y puedo cosechar de eso. Dios le da semilla al que siembra.

Junto al camino se mendiga.
Terrenos con piedras: incredulidad, duda, acusación, ser de tropiezo.
Terrenos con espinos, que es donde están el afán por las riquezas y la codicia.
Terrenos que dan fruto al sesenta por ciento
Terrenos que dan fruto al treinta por ciento
Terreno que produce al 100%, esto es, todo rloendido a Dios.

Los terrenos que produjeron al 60% y al 30%, ¿para quién producen la diferencia?

Debemos de elegir qué es lo que debemos de quitar de entre nosotros, aquello que nos ha alejado del camino porque escuchamos lo que le pasó o vimos de alguien que era cristiano, debemos de cambiar nuestra actitud y mantenernos en el camino.

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