En la puerta, detrás de la puerta, junto a la puerta

Sara era estéril y en esa cultura no tener hijos era tremendo. Cuando Dios le dijo a Abraham que le daría un hijo, Sara entendió que se lo daría a él mas no a ella, por eso le dijo que se acostara con su criada para que esta concibiera un hijo de él. En otras palabras, hay personas a las que Dios les habla, pero piensan que las promesas se las dará a otros, no a ellos.

La Biblia nos muestra una Sara que le creyó a Dios. La Palabra insta a las mujeres a que seamos como ella. Para transformar su incredulidad, lo primero que Dios hizo fue cambiarle su nombre el cual era “Sarai”, que significa “princesa caldea”, es decir que ella seguía aferrada a su pasado. Hay personas que no sueltan su pasado y ni siquiera logran formar un hogar a causa de eso, que siguen guardando recuerdos de algo que ya murió. Dios no te dará algo nuevo hasta que no sueltes lo antiguo.

Génesis 17: 15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.

Nótese que a Abram le puso la “H” en medio, y lo llamó Abraham, que en hebreo significa “Padre de multitudes”, y a Sarai le quito la “I” de “insujeta”, ya que en la Biblia habla de que Sara era sujeta a su marido, pero al principio no era así. Entonces la llamó Sara que quiere decir “Princesa de multitudes”. Le cambió su forma, su nombre, su identidad. Cuando entiendes tu identidad de hijo de Dios en la eternidad, entonces entiendes tu identidad como hijo de Dios en lo temporal, en esta tierra.

Para sacarte de detrás de una puerta de incredulidad, Dios tiene que cambiarte el nombre, el concepto. A veces te ponen nombres o etiquetas de que no lograrás nada, de que no sirves, porque vives en un país “tercermundista”, pero sólo existe un mundo, no somos del tercer mundo, sino del tercer cielo. Cambia tu nombre, deja que Dios ponga lo que Él quiera en Cristo Jesús.

Génesis 17:16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Ella no creía que Dios la podía bendecir, tenía baja autoestima, pero te vengo a decir que Dios toma lo que está en el suelo para levantarlo. En el lugar donde el diablo nos quiso vencer, Jesús nos hace más que vencedores. La estéril iba a ser madre de naciones. De ella nacieron reyes, porque estaba profetizado que del pueblo de Israel iban a salir reyes, David vino de ese linaje. Abraham tuvo a Isaac, éste a Jacob, quien tuvo 12 hijos, uno de ellos llamado Judá. Jesús vino de la tribu de Judá, para que no fuera un sacerdocio a la manera del mundo, sino a la manera de Dios.

La mamá de Judá era Lea, que significa “la despreciada”. Jacob amaba a Raquel, pero le dieron a Lea. Muchas veces nosotros pedimos a nuestra “Raquel”, pero Dios nos da a “Lea”. Hasta que no aceptemos nuestra “Lea”, no nos van a dar nuestra “Raquel”. Jacob tuvo a dos mujeres, pero con quien tuvo a Judá fue con Lea, “la despreciada”. ¿No te llama la atención que, a las personas despreciadas son justo a las que Dios levanta?

Génesis 17:17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

La risa de Abraham fue de asombro, mientras que la de Sara fue de incredulidad. Detrás de la puerta hay risa, pero de incredulidad. Risa de burla, por no entender que no hay nada difícil para Dios.

¿Cómo está tu vida, delante o detrás de la puerta?

Génesis 21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.

Hay dos cosas ahí que nos cuesta entender: Lo que Dios dice y dice que hará lo cumple. Él primero le dijo a Abraham que tendría un hijo, no con su criada, sino con Sara, quien se descalificó al pensar que no podría porque estaba vieja o porque era estéril.

Mucha gente se mueve en la letra “d” de duda, desconfianza (de sí mismo y de Dios), dolor, descontrol, depresión, diablo, desilusión, desánimo, desaliento, etc., pero te vengo a decir que nosotros tenemos a alguien con la letra “D” mayúscula que se llama Dios Todopoderoso.

No te conformes sólo con las prédicas, busca en la Palabra que Dios te hable a ti, esa será una marca. Dios puede utilizar una profecía para hablarte, pero te puede hablar directamente a ti.

Génesis 21: 2-3 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

La matriz de Sara era estéril y “concebir” quiere decir que tuvo la capacidad de tener una criatura en su vientre durante nueve meses. Una cosa en “concebir” y otra es “dar a luz”. Dios hizo un milagro en Abraham para que pudiera engendrar, porque hay una fe para engendrar fuera de tiempo y de lo que el mundo dice; hay una fe para que puedas hacer cosas que todo el mundo te ha dicho que es imposible, nunca se te pasa el tiempo, nada hay imposible para Dios. Hay una fe para engendrar, una para concebir y otra fe para dar a luz. Son tres etapas.

Isaac quiere decir “risa”. Uno se rio porque creyó y otra por incredulidad. Nosotros en español escuchamos “Isaac”, pero ellos en hebreo escuchan “risa”.

Hebreos 11:11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

Sara pasó de detrás de la puerta hacia delante de la puerta, “porque creyó que era fiel quien lo había prometido”. Él es fiel, por eso nunca se te olvide que Apocalipsis dice que cuando Él venga por segunda vez, no lo hará en un burrito de forma humilde, como la primera vez, sino que vendrá en caballo blanco y Sus ejércitos celestiales con Él.

El primer título que se le dio cuando Él regresó fue: “fiel y verdadero”, luego otro título o nombre: “El verbo de Dios” y después otro título: “Rey de reyes

y Señor de señores”. En la práctica, quiere decir que no lo vamos a ver como “Rey de reyes y Señor de señores”, si no lo hemos conocido como el “Verbo de Dios”, ni como “fiel y verdadero”, por eso en este año de la Vida y Vida en abundancia, tú vas a conocer la fidelidad de Dios.

Génesis 21:6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

Dios trasladó a Sara de detrás de la puerta hacia adelante, y lo hizo cambiándole su nombre, haciéndole romper patrones que traía de la antigüedad, pero también lo hizo conociendo la fidelidad de Dios. Ella conoció al Dios fiel y creyó en Sus promesas.

Te bendigo para que empieces a conocer a Dios como Fiel y Verdadero. Le vas a creer como nunca, en el nombre de Jesús.

1 Samuel 4: 18 Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años.

Elí estaba al lado de la puerta del templo. El que había estado en el Lugar Santísimo, el que una vez entraba y miraba la Shekinah de Dios y salía para bendecir, un día se fue poniendo obsoleto y fue a parar al lado de la puerta del templo. Por eso yo les insto a que sigamos la oración del Apóstol Pablo: “que acabe mi carrera con gozo” (Hechos 20:24).

Una cosa es como comenzaste y otra cómo vas a terminar. Hay gente que le pone más énfasis a como comenzó o como está viviendo, pero el énfasis debe ser en cómo vas a terminar. ¡Yo lo bendigo para que termine con gloria, amén!

Juan 10: 7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

Juan 10: 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

En ambos pasajes nos está repitiendo lo mismo: Jesús es la puerta. Cuando nos repiten varias veces lo mismo es porque es importante y es necesario que lo aprendamos.

Marcos 3:13-14 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y
estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.

Jesús llamó a muchos, pero de esos estableció a doce, para estar con Él y enviarlos a predicar, esa es una de las claves. El llamado primario es a estar con Él y luego predicar Su Palabra. Hay gente que quiere salir a predicar sin antes haber estado con Él en intimidad. El llamado del ministerio apostólico es dedicarse a la Palabra y a la oración (Hechos 6: 2-4).

El primer nombre que aparece en la lista de los doce fue Simón al que puso por sobrenombre Pedro. Lo pusieron delante porque era importante. El aparece entre los doce porque entró por la puerta y salió, además anduvo con Jesús; pero el punto es que una cosa es entrar y otra permanecer en la puerta.

Juan 18:15 Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote;

Al patio del Sumo Sacerdote no podía entrar cualquiera, era un lugar privado donde solo podían entrar la élite religiosa, pero el otro discípulo era su amigo.
Ahora leamos el mismo pasaje en otro evangelio:

Lucas 22:54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

Pedro era cristiano y había entrado por la puerta, sin embargo, seguía a Jesús de lejos. Estamos hablando del único que había caminado sobre las aguas, quien presenció junto a Juan y Jacobo la resurrección de la hija de Jairo, ellos fueron los únicos que vieron a Jesús transfigurado cuando subieron al monte. El que había estado muy cerca de Jesús, ahora lo seguía de lejos y cuando uno hace eso es porque tiene miedo de que le pase algo. Como a Jesús lo llevaban preso, el decidió seguirlo de lejos para que no se lo llevaran también a él.

Juan 18:16 Más Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro.

Estaba fuera de la puerta física, pero también estaba fuera de la puerta que es Cristo, fuera de la voluntad de Dios. Esa fue la puerta de la negación, donde al entrar, Pedro negó al Señor tres veces.

¡Cuidado! Puede llegar un momento en el que estés siguiendo a Jesús de lejos. Alguien puede llevarte a un lugar que desconocías y de repente comiences a negar al Señor.

Juan 18:17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy.

La primera negación de Pedro fue luego de atravesar la puerta, negó ser discípulo de Jesús.

Juan 18:18 Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego; porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.

Pedro estaba con los que se burlaban de Jesús, los que lo escupían. La Palabra de Dios dice que no debemos sentarnos en sillas de los escarnecedores (Salmos 1:1). De repente comienza a juntarse uno con personas que hacen chistes y se burlan de Jesús.

Juan 18:25 Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No lo soy.

Aquí continuaba negando ser discípulo de Jesús.

Juan 18:26-27 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.

Hay gente que dice que el gallo al que se refiere este pasaje era una persona que pasaba con una lámpara diciendo el horario de la noche, porque les cuesta entender que cuando Dios quiere volver a alguien apóstata, hasta a un gallo puede usar; cuando Dios quiere hablar, hasta una burra usa; cuando Dios quiere hacer algo, lo hace.

Lucas 22:60-61 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Lo que más me conquistó de este pasaje fue que Jesús no lo golpeó, no lo insultó, no lo llamó traidor, sino que miró a Pedro. Aquí hay personas que necesitan que Jesús las mire, porque quizás han fallado en sus expectativas o le han fallado al Señor en algo. Necesitamos conocer al Señor que mira, no para juzgarte si no para decirte: “Yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32)

Lucas 22:62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Salió de ese lugar, de la puerta de la negación y comenzó a llorar amargamente de arrepentimiento. Judas lloró de remordimiento. El arrepentimiento que es de Dios es para vida. Hay gente que llora de remordimiento, mas no se arrepiente.

Marcos 16:1-7 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.
Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.
Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.

Jesús mandó a que les informaran a todos los discípulos que Él había resucitado, pero mencionó de manera especial a Pedro.

Juan 21:17 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.

El Señor se les apareció resucitado siete veces y en una de esas, le preguntó tres veces a Pedro si este lo amaba. Este era el test final.

El mensaje que yo te vengo a hablar no es del Dios que condena. Comencé a orar por este mensaje y Dios me habló y me dijo que le hablara a personas que han negado Su nombre con sus actitudes, a quienes se les revelará y Le conocerán como El Dios de misericordia.

En el original Jesús le preguntó a Pedro si lo amaba, con amor ágape, de estar dispuesto a entregarse, pero Pedro le contestaba que lo quería, con amor phileo. Por segunda vez le preguntó lo mismo y Pedro le contestó igual; A la tercera vez, Jesús se puso a su altura y entonces no le preguntó si lo amaba, sino si lo quería, a lo que Pedro le contestó que Él lo sabía todo y que sí lo amaba.

Quizás alguien está siguiendo a Jesús de lejos, porque ha cometido alguna falla. Dios quiere verte a ti directamente y cuando te marque con Su mirada no volverás a ser el mismo.

Necesito gente que entendió el mensaje y le quiere decir: “Yo te quiero conocer, Señor, no quiero estar detrás de la puerta, sino en la puerta”.

Dios te hablará directamente, Él está buscando personas que oigan Su voz. Pedro, Juan y Jacobo se convirtieron en columnas de la iglesia del principio. A la sombra de Pedro se sanaban los enfermos, Pedro fue llamado para resucitar a Dorcas, porque tenía la gracia para resucitar muertos; Pedro fue a Cornelio, la primera puerta que se abrió a los gentiles. Aquel Pedro que negó tres veces al Señor, con el primer discurso que dio, tres mil personas aceptaron al Señor.

Necesitamos una mirada de Jesús, y no sé cuántas veces Lo hemos negado con nuestra conducta y carácter. Hoy Dios está visitando y viendo personas a las que les dice: “Cuantas veces te he hablado, pero pones tu vida detrás de la puerta, porque piensas siempre todo lo imposible y no te ubicas en Aquel que dice que “al que cree todo le es posible”. Hoy vas a renunciar a toda actitud de escuchar la Palabra detrás de la puerta.

Aquí hay gente que se siente culpable porque Dios le dijo algo, no lo hizo y piensa que Él se olvidó, pero hoy Dios te dice que no Lo quieras, sino que lo ames como Él te amó, porque el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo soporta. Su amor fue tan grande que estuvo dispuesto a morir por nosotros.

¿Cómo está tu testimonio delante de las personas, niegas que eres cristiano? Aquí hay gente que pasó por zaranda y fue tan fuerte que pensó que lo iba a destruir, pero el Señor te dice que serás testimonio de que Él levanta una vez más lo que es de Él. Tú le fallaste a Dios, pero Él no falla.

Hoy Dios te da una gracia. Si entraste o te entraron a aquella puerta de incredulidad, de personas religiosas que lo que hacían era destruir a Jesús, hoy el Señor te dice que salgas de esa puerta, porque serás puerta de bendición. En el nombre de Jesús, el Señor te ha mirado y de esa mirada de amor no puedes escapar.

Aquí hay personas que el Espíritu Santo les está mostrando a alguien cerca de su casa, de sus amigos, familiares cristianos que están caminando de lejos y han entrado a una puerta equivocada, pero pueden volver a la puerta verdadera que se llama Jesús. Hoy el Señor le dice a una persona que conoció a Jesús, que se está apartando, pero Dios lo pone en el lugar correcto y puede utilizarlo para levantar a esas personas que están siguiendo a Jesús de lejos

Te bendigo en el Nombre de Jesús para que vuelvas a ese primer amor. No dejes de congregarte.

Dile al Señor que Lo amas y que te utilice. Dios nos dejó el ejemplo de Pedro para mostrarnos que, así como lo hizo con él, te puede levantar a ti también.

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