Jesús y el pescado asado con el panal de miel

 

Cuando Jesús hizo los milagros, no lo hacia solo para satisfacer una necesidad de las personas. Todo milagro, toda provisión, todo lo que Jesús hizo tenía un propósito extraordinario para el momento, para bendecir las vidas, pero también a nosotros, Sus discípulos.

La primera señal que hizo fue cambiar el agua en vino. Utilizó seis tinajas vacías y pidió que las llenaran de agua. Hasta que no estuvieron todas llenas no realizó el milagro. A veces el Señor nos pide algo y obedecemos parcialmente; ya tenemos la tinaja llena a la mitad y creemos que ya es suficiente, lo que se comienza se termina. Cuando ya estaban llenas, cambió el agua en vino, agua simple, en el mejor vino.

El último milagro que Jesús hace, lo realizó cuando habían estado pescando los discípulos toda la noche y no habían pescado nada.

El primer y último milagro de Jesús, Su alfa y Su omega, los comenzó con nada, con vacíos. Cuando Él vino a esta tierra lo pusieron en un pesebre vacío y cuando murió lo pusieron en una tumba y la dejó vacía. Jesús dice: Yo soy el Alfa y Omega, Principio y Fin.

Jesús se aparece a siete de sus discípulos

Juan 21:9 “Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.”

Jesús se les aparece a sus discípulos de una forma bien particular, les pregunta: ¿Hijitos, tenéis algo de comer? Y ellos le respondieron que no, no habían pescado nada en toda la noche.

Dios puede usar tus ceros, tus noches de fracaso para glorificar Su nombre, si lo ponemos a Él de número uno, adelante, porque el cero cobra valor cuando tiene un uno adelante.

Primero fueron pececillos y panes para darle de comer a la multitud, luego el Señor les permite sacar 153 peces grandes, enormes, de 15.6 libras cada pez, y además les tenía el pescado número 154 cocinado por Él, esperándolos. Siendo Jesús El Señor de señores, el Resucitado y aun les sirve.

Juan 21:13 “Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.”

Jesucristo les sirvió. El Resucitado les sirvió. No importa el puesto que tengamos, Él no vino para ser servido, sino para servir, y los que somos sus discípulos debemos aprender de Él. En este reino los que quieran ser grandes nos tenemos que hacer pequeños, el que quiera ser servido que sirva a los demás. El que vea este Reino desde otra óptica, no es de Dios, es del reino de este mundo.

Jesús lo dijo, que en las naciones los gobernantes mandan y se enseñorean de ellas, pero con nosotros, en el Reino de Dios, no debe ser así.

Juan 21:14 “Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.”

“El pescado asado y al panal de miel”, Jesús resucitado, pidiendo a sus discípulos de comer.

Jesús les había dado de comer pescado anteriormente a sus discípulos, multiplicó los panes y los peces, le llenó la red a Pedro, les dio 153 pescados a sus discípulos y el pescado asado. Muy pocas veces Jesús pidió algo. Le pidió agua a la Samaritana y al final de cuentas no se la dio, pero Jesús le dio la vida eterna. Jesús le pidió la barca a Pedro y luego se la entregó llena. Pidió el pollino de asna, y luego lo devolvió. Cuando Jesús te pide algo te lo devuelve bendecido.

Jesús apareciendo resucitado durante cuarenta días

Hechos 1:1 “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,”

La clave de Jesús era que hacía y luego enseñaba. Nosotros ahora enseñamos mucho y hacemos poco.

Hechos 1:2-3 “Hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.”

Se les apareció a diferentes personas, a los apóstoles, a los quinientos, en esos cuarenta días. Si hay un Reino, hay un Rey. Él es Rey de reyes y Señor de señores.

La Palabra hay que observarla, interpretarla y aplicarla (OIA). Hay mucha gente que sabe Palabra pero no la vive.

Jesús se pone en medio de ellos

Lucas 24:36-38 “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 38. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?

Jesús empezó a hablarles de lo que se decía del Él en la Ley, los profetas y en los Salmos. Tenemos que leer la Ley, en la Ley está Jesús. En los cinco libros del Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, ahí está Jesús.

Los discípulos le pidieron a Jesús que se quedara un poco más, pero no estaban seguros que era Él. Dios le va a poner a arder el corazón a gente para abrirle los ojos y que vean que Él está vivo. En los mensajes lo más importante es el Señor y Su Palabra.

Hablando de eso, llegaron los discípulos que iban camino a Emaús y dijeron que Jesús estaba vivo. Y Jesús se puso en medio de los incrédulos, se les apareció. A Jesús sus discípulos lo confundieron con un fantasma. Le damos más credibilidad a lo negativo que a lo real.

Lucas 24:39-40 “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.”

Les ensenó las manos y los pies cicatrizados. La señal de los pies nos dice que tenemos que ir, y la señal de las manos que tenemos que hacer discípulos a todas las naciones.

Lucas 24:41 “Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?”

Jesús resucitado, exaltado, no tenía necesidad de comer, pero pidió de comer. Lo hizo para acercarse a los discípulos y que le creyeran que era Él.

Jesús, al inicio de Su ministerio, le pidió a Pedro prestada su barca y le dijo: Tira la red, con la misma llenó dos barcas de pescado. Luego multiplicó cinco panes y dos pececillos y comieron los discípulos y una multitud, además Pedro participó de un milagro que los demás discípulos no.

Mas ya resucitado, les dijo a los siete, que tiraran la red a la derecha y atraparon 153 peces enormes, para luego darles Él mismo el pescado número 154, asado y con pan. Hay un tiempo en el que Él te da y hay tiempo en el que Él te pide.

Cuando entraron a la tierra prometida, Dios le dijo a Israel que iban a comer de árboles frutales y tendrían que sembrar y cosechar, mas antes de entrar les había dado maná.

Habían recibido de gracia el maná, pero ahora les tocaba sembrar porque serían primicia para Dios. Todos los frutos que caen y no se tocan se vuelven abono. Si no siembras, no cosechas.

Lucas 24:42-43 “Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43 Y él lo tomó, y comió delante de ellos.”

Esta es la clave, le dieron parte de un pez asado.

En la fiesta de la Pascua, la orden era comerse al cordero de forma completa (el mismo era un prototipo del Codero de Dios, Cristo Jesús).

Cuando uno recibe a Jesús tiene que comérselo completo y no dejar nada para el otro día, no se debe de comer crudo, ni sancochado, sino asado, bien asado al fuego.

Hay gente que se lo come crudo, a su manera; sancochado, que solo recibe una parte y sigue con enseñanzas del mundo, y dice: Sí, yo creo que Jesús era un profeta, pero también Buda y Mahoma. Jesús fue el Profeta, el Hijo de Dios, el Unigénito, el Primogénito, el que murió y resucitó, Él que está vivo.

Había que comerse al cordero simbólicamente, asado bien asado, no crudo ni sancochado.

Éxodo 12:8 “Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.”

Eso era cuando iban a salir de Egipto, que iban a poner la sangre en los dinteles.

Éxodo 12:9 “Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.”

Ahora hay un arrebatamiento, el Señor va a absorber a los que estamos bien asados por el fuego de Su Amor, Su Palabra, por el fuego del Espíritu Santo.

Éxodo 12:10 “Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.”

El mensaje era: No dejes nada para mañana, hoy es el día de salvación.

El que nos mandó a no comer el Cordero, ni crudo ni sancochado, ahora se come una parte del pescado, la asada, bien asada.

Deja que el fuego de la pasión, la consagración, el entregarse completo a Jesús te cocine bien.

El Señor nos comparó con peces, por eso les dijo a los discípulos que seríamos pescadores de hombres.

Solo el que está en el Fuego de Su Amor, del Espíritu, de Su Palabra, etc. estará asado, bien asado, para que El Resucitado lo absorba, cuando sea el arrebatamiento.

Más los sancochados y los crudos, tendrán que experimentar el fuego del día de la ira. Los sancochados pasarán los primeros tres años y medio; y los crudos, los siete años del horno siete veces calentado.

Lucas 24:31-32 “Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”

Lucas 24:43 “Y Él lo tomó y comió delante de ellos.”

La parte del pescado asado, pasó a ser parte del Resucitado, es decir, al estar en Él, cambió su naturaleza, fue transformada.

1ra Corintios 15:51-52 “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

¿Y el panal de miel, qué pasó? La miel abre el entendimiento espiritual

Lucas 24:45 “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;”

La miel y la revelación que abre los ojos

1ra. Samuel 14:27 “Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.”

La miel se agarra con vara, no con el dedo para no darle una interpretación personal.

1ra. Samuel 14:29-30 “Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel. Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?”

El panal de miel y la palabra de Dios como deleite

Salmos 119:103 “¡Cuán dulces son a mi paladar tus Palabras¡ Más que la miel a mi boca.”

Porque la Palabra es delicia. Muchos andan apasionados con deportes, por vicios, locos por cualquier cosa, Dios quiere gente loca por Cristo.

Proverbios 16:24 “Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.”

Proverbios 24:13 “Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, Y el panal es dulce a tu paladar.”

¿Qué parte del pescado somos? ¿La cruda, la sancochada, o la asada, bien asada? ¿Comimos ya el pescado, la miel de la revelación de Él y de Su Palabra?

Se llama definición, consagración, ahora dejemos que el fuego del amor, de la pasión, el fuego de la Palabra nos cocine, no dejar nada para mañana, compartirlo con la familia.

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