La Gracia que nos convierte en lo que El Padre está buscando

El Padre está buscando verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.

2 Corintios 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.

Este verso destaca una gran verdad, y es que la cosecha está íntimamente ligada a la cantidad que sembremos, igualmente la calidad de la cosecha está vinculada al tipo de semilla, pues no todas las semillas germinan en todo tipo de terreno.

2 Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

Este verso resalta que la mejor semilla es la que sale de un corazón agradecido y consagrado a Dios.

Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Dios envió a su único Hijo para salvarnos, Él ama a toda la humanidad, pero se deleita aún más en el dador alegre, que es el que entendió que a Dios se le da por gratitud, por amor, por honra y por reconocimiento, porque sabe a Quién le está dando. Dios ama al pecador, pero no al pecado, pero aquí se refiere a los hijos que entendieron que adoración es dar.

A Dios se le da lo mejor, hemos aprendido a darle a Dios lo mejor de lo mejor, a Dios no se le da sobras. El altar de Caín tuvo frutas, pero no fruto, él dio una ofrenda de la tierra, como una limosna, pero a Dios no se le da eso, pero Abel, dentro de su rebaño de ovejas, escogió los primogénitos y de éstos lo más gordos, dio lo mejor de lo mejor, para El Mejor.

El Padre busca verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.

Juan 4:23 “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.

Cuando Jesús quiso hablar de adoración buscó una samaritana. Los judíos y los samaritanos no se querían, porque los samaritanos eran idolatras, pero dice la Escritura que le era necesario pasar por Samaria, por una aldea llamada Sicar, que significa falsedad y dice que ella sacaba agua del pozo de Jacob, que significa engaño.

La hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y verdad, pero si habla de verdaderos es porque hay falsos. Dios no busca adoración, busca adoradores que le adoremos en espíritu y en verdad. Necesitamos del Espíritu Santo y de La Verdad, Cristo, para ser un adorador.

Salmos 50: 12 “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud”.

Dios pregunta que si Él tuviera sed, ¿Nos pediría agua a nosotros? Claro que no, sin embargo, Dios hecho hombre le pidió a la samaritana dame de beber. La Biblia dice:

Salmos 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”.

Entonces, ¿Por qué le pidió agua? La misma Palabra nos responde:

Salmos 50:14-15 Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; 15 e invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.

¿Qué pide Dios? Que sacrifiques alabanza

La Palabra profética y el nacimiento de Jesús

Jesús no murió en cualquier lugar, sino en el monte calvario o de la calavera. Cuando se ve este monte desde arriba, se mira que tiene forma de un cráneo y encima pusieron la cruz incrustada en la calavera. Cuando uno ve una calavera en lo que piensa es en muerte, esto sucedió para que se cumpliera la profecía dicha por el profeta Oseas: “Oh muerte, yo seré tu muerte.”

También el profeta Miqueas nos habla de la Palabra profética y el nacimiento de Jesús.

Miqueas 5:2 “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

Leer la Biblia nos tiene que llevar a comprender que Jesús es el Hijo de Dios, que el Verbo se hizo carne, que habitó entre nosotros y vimos Su gloria como el Unigénito lleno de gracia y de verdad, pero el Verbo al hacerse carne un día ocupó tu lugar y el mío.

Me gusta mucho la expresión de un hombre que dijo: No fueron los claves lo que Te sujetaron a esa cruz, fue Tu amor por mí.

El profeta Miqueas setecientos años antes del nacimiento de Jesús, profetizó que de Belén saldría el que sería Señor en Israel y sus salidas son desde la eternidad, pero al final iba a morir y resucitar, pero Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Cuando hay una palabra profética de parte de Dios, Él hace cosas inconcebibles para nuestra mente para que esa Palabra se cumpla.

Lucas 2:1-3 “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad”.

A este gobernante se le puso en la cabeza hacer un censo, Dios movió lo que tenía que mover para hacer el censo, puso en el corazón de un gobernante impío que se hiciera un censo para que se cumpliera lo dicho por la profecía setecientos años antes.

Lucas 2: 4-7 “Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

Dios se encargó del censo porque si no Jesús hubiese nacido en Galilea, pero estaba escrito que sería en Belén, como decía la Palabra profética. Cuando Dios ha dicho algo de ti, una Pablara profética, ésta te persigue, porque lo que Dios dice, lo cumple.

Dice la Palabra que estando ellos en Belén se cumplió el tiempo del alumbramiento. Se utiliza el verbo alumbrar pues hace referencia de que estaba naciendo La Luz del mundo, Jesús.

Dios permitió que no hubiera lugar en el mesón, para que Jesús naciera en un pesebre, en un establo, que eran unas cuevas donde se ponían los animales y el pesebre era una caja donde les ponían la comida. Nació en un pesebre porque un día iba a nacer en mi corazón que hedía más que el pesebre, porque apestaba a orgullo, pero el amor de Dios puede más que todo mi pecado.

Nació en un pesebre, en un establo, porque se tenía que cumplir lo dicho por el profeta Isaías: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento”. Porque también estaba profetizado que a los suyos vino y los suyos no le recibieron.

Estos nos quiere decir que la Biblia tiene fiel cumplimiento, y que Jesús es el Hijo de Dios.

Lucas 2:8 “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”.

De repente a estos pastores se les aparece un ángel y les da las buenas nuevas.

Lucas 2:11-12 “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Una señal sirve para indicar algo, un lugar, tiempo, dirección. Había dos señales, la primera era que el niño estaría envuelto en pañales. La pablara pañal era la tela que se usaba para vela mortuoria, porque cuando morían las personas, los envolvían en esa tela. La señal indicaba que nació alguien para morir, nacía La Vida para que los que estábamos muertos tuviéramos vida por medio de Él. Tenía que morir y resucitar para darnos vida eterna.

La segunda señal era que Él iba a estar en un pesebre, para que se cumpliera que Él nacía para ser rechazado de los suyos, porque a los suyos vino y no le recibieron, pero a los que le recibieron les ha dado potestad de ser hijos de Dios.

Lucas 2:13-14 “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, ¡Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

Cuando nació Su Hijo el Padre no se aguantó y dijo, tengo que avisar y le dijeron a los pastores, pero también le dijo a los ángeles, mi Hijo nació, hagamos fiesta. Donde nace el Hijo hay fiesta, por esto cuando un pecador se arrepiente hay fiesta en los cielos.

Los ángeles hicieron fiesta y decían Gloria a Dios. Ahora está el parámetro de cómo debe ser la alabanza, pero la alabanza genuina le va a dar gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz.

Lucas 2:15 “Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado”.

De Jerusalén a Belén debe haber unos 10 o 12 kilómetros, los pastores pasaron a Belén a ver a Aquel de quien le habían hablado.

Lucas 2:16 “Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre”.

Vieron todo como les habían dicho.

Lucas 2:18 “Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían”.

Preguntamos; ¿Se postraron ante Jesús?, ¿Lo adoraron?, ¿Le ofrecieron presentes? La respuesta para todas las pregustas es no. Solo hablaron de la experiencia. Llegaron al pesebre y vieron a José, María y el niño. Esto nos hace pensar que hay personas que ven, que se emocionan, pero que no adoran y por eso hablan de experiencias que Dios les ha permitido vivir, mas no se postran, ni adoran, ni ofrecen nada al Señor.

Recordemos que adorar es dar, porque primero debemos darnos nosotros.

Abraham antes de dar a su hijo, dijo: Iremos y doraremos, él se dio primero. El Padre se propuso dar a Su Hijo y lo dio por nosotros, el adorar más grande es Jesucristo, Él fue la ofrenda de olor fragante ofrecida por todos nosotros.

En la actualidad, cuántas personas al igual que aquellos pastores tienen la revelación de que Jesús nació y vive y por eso hablan de experiencias que Dios les ha permitido vivir, aun alaban, mas no se postran, ni adoran, ni ofrecen nada al Señor, y el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren,

Lucas 2:20 “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho”.

Tuvieron la revelación auténtica, sabían que el Mesías había nacido. Muchos saben esto pero al igual que estos pastores, al verlo y al venir a Su casa, lo que hacen es hablar de sus experiencias pero no adoraron, no se postran.

Los que tuvieron la revelación del Espíritu

Mateo 2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.”

Esos magos eran sabios, estudiosos, astrónomos que llegaron a Jerusalén para adorar a Jesús, pero no puedo adorar teniendo pleito con mis hermanos, mis hijos, mi esposo o esposa, porque el principio sigue siendo el mismo: No se puede adora con odio, resentimiento y amargura.

Dice que venían del oriente porque se tenía que cumplir una profecía:

Isaías 60:6 “Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová’’.

Este versículo nos enseña que los que llegaron, esos magos o sabios, no eran tres, no es como la tradición lo enseña. Aquí se habla de multitud de camellos.

Salmos 72:10-11 “Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él, todas las naciones le servirán”.

Estaba profetizado que se postrarían para ofrecerle oro, incienso y mirra, debían reconocerlo como rey porque Él es Rey de reyes y Señor de señores. Nuestra fe no descansa en tradiciones de hombres, sino en Palabra profética que aunque pasaron cientos de años se cumplió, porque lo que Dios promete lo cumple.

Mateo 2:2 Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Ellos venían del oriente, algunos estudiosos entienden que venían de la región de Babilonia, porque tiempo atrás, Dios permitió que se llevaran a cuatro hebreos a Babilonia: Daniel y sus tres amigos. Ellos se propusieron no contaminarse con la comida del rey, por temor al Dios al cual servían.

A los tres amigos de Daniel los echaron a un horno siete veces calentado, por no adorar una estatua que había mandado a hacer el rey Nabucodonosor, porque solo adoraban a su Dios.

Años más tarde, a Daniel lo echaron al foso de los leones, porque el rey Darío promulgó una ley, que mandaba que por treinta días al que demandara petición de cualquier dios u hombre fuera de él, fuera echado al foso de los leones.

Dios cerró la boca de los leones para que no hiciesen daño a Daniel y el rey Darío ordenó que en todo su reino todos temieran y temblaran ante el Dios de Daniel, porque reconoció que era el Dios viviente, es decir, que el conocimiento de la Palabra quedó en esa región.

Los reyes que llegaron al ver a Jesús se postraron, los pastores de Belén de Judá no se postraron, ellos vieron la estrella y la siguieron para buscar al Rey de reyes. Esa estrella era especial, guiaba a Jesús, ellos lo vieron como Rey, porque estaba diciendo que Jesús no era sólo Rey de los judíos, sino que sería rey de gentiles y de todo el mundo.

La profecía que se cumplía era:

Números 24:17 “Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set”.

Decía que en Israel iba a nacer una estrella que aplastaría la maldición (las sienes de Moab) y destruiría a los hijos de Set, porque como hay hijos de Dios hay hijos del otro. El problema de muchos es que Dios los levanta y creen que fueron ellos, pero la estrella es Jesús. Decimos que la estrella era Jesús, porque lo dijo Él mismo. Veamos esta Palabra.

Apocalipsis 22:16 “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Cristo simbólicamente nos dice: “Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”. La estrella guiaba a los reyes del oriente a donde había nacido el niño, es figura del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad.

Mateo 2:3 “Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él”.

La adoración verdadera turba la grandeza. Cuidado cuando ridiculizamos lo de Dios.

Mateo 2:7-8 “Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore’’.

Parece que le dijeron que la estrella había aparecido hacia como dos años, porque Herodes mandó a matar a todos los menores de dos años.

Mateo 2:9-11 “Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.”.

Habían salido de su región, la estrella los guiaba, pero al llegar a Jerusalén, dejaron de confía en la estrella y metieron el intelecto, razonaron y se dijeron que los reyes nacen en palacios y por eso fueron donde Herodes, y dejaron de ver la estrella.

Cuando metemos el razonamiento, dejamos de ver la dirección de Dios, cuando salieron del palacio la estrella volvió a guiarlos. Herodes los mandó a Belén de Judá, cuidado, la grandeza nos puede desviar de la dirección de Dios.

Si leemos vemos que llegaron a la casa, esto fue en Galilea, una cosa es los pastores, otra cosa es cuando llegaron los magos, pudo haber paso dos años. Dice que vieron al niño con su madre, no dice que se postraron ante ella, sino ante el niño, se postraron, lo adoraron y abrieron sus tesoros.

El adorador al ver a Jesús se postra y reconoce que todo lo que tiene se lo ha dado Dios. Los magos le entregaron a Jesús: oro, incienso y mirra.

El oro es reconocimiento de Su divinidad, hace referencia de alguien que es Dios y es Rey. El metal más caro de aquel entonces era el oro.

El incienso en la antigüedad se le ofrecía a deidades, reconocían que Él era el Hijo de Dios, pero también Apocalipsis dice que el incienso son las oraciones de los justos. Se estaba profetizando que un día estaría Jesús a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.

La mirra habla del sufrimiento, porque como hombre fue herido, llevó el rechazo, era Rey pero siendo Dios se hizo hombre para padecer por ti y por mí.

Mateo 2:12 “Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Tuvieron revelación de quien nacería, la perdieron por un momento cuando fueron a buscar a Herodes, vieron a donde los llevó la estrella, al ver a Jesús se postraron y abrieron sus tesoros para darle oro, incienso y mirra pero no se terminó la revelación.

Los pastores tenían la revelación, pero al ver a Jesús no se postraron, pero los magos si se postraron, ¿con quienes te identificas, con los que hablan de lo que Jesús ha hecho, o con los que están dispuestos a abrir sus tesoros?, ¿Estás dispuesto a abrir tu boca para adorar? El Padre busca verdaderos adoradores, recordando que adoración es dar. Hay una gracia que nos convierte en lo que El Padre anda buscando.

¿Cómo comienzas y terminas tu día? No te acuestes sin ser agradecido, el pecado más horrible es la ingratitud, dale gracias a Dios por lo bueno y por los obstáculos, porque eso te servirá para elevarte. Termina el día sonriendo porque el corazón alegre hermosea el rostro.

Dios dice que nos hagamos como niños, porque la alabanza la perfeccionó en los que gritan y en los que maman.

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