La Justicia de Dios y el peligro de ignorarla

Hay un peligro al ignorar la justicia de Dios.

TU VAS HOY A PASAR EL JORDÁN

El anhelo de Israel era ser libre, salir de Egipto, pero luego de que Dios los liberta, por desobedientes, duraron 40 años dando vueltas en el desierto. Llegó el momento de salir, pero para llegar a la tierra prometida tenían que cruzar el Jordán, con las instrucciones que Dios les dio. Recordemos que todo lo que le pasó a Israel es para amonestarnos a nosotros.

Deuteronomio 9:1 Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo;

La toma de Canaán tiene enseñanzas para nosotros:

-No hay salida de Egipto sin desiertos.
-No hay Canaán sin gigantes.

Los enemigos que Israel tenía que vencer para conquistar la tierra prometida eran más poderosos que ellos. Dios permitió que fuera así para hacerles entender que ellos no los podrían vencer si Él no estaba con ellos. No es asunto de nosotros, sino del que está con nosotros.

Deuteronomio 9:2 un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac?

Entre los enemigos que Israel tenía que vencer estaban los anaceos. Ellos eran los descendientes de un gigante llamado Anac, del cual hacen referencia los doce príncipes que fueron a inspeccionar la tierra prometida luego de la salida de Egipto. Esto se narra en Números 13:33: “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.”

Ellos los miraban tan grandes, que a su vez se miraban como langostas. Al animal que ellos se refieren no es a la langosta del mar, era a los grillos verdes que gritan mucho, que son aún más pequeños.

El idioma del diablo se llama mentira y su vehículo temor, pero el que teme no ha sido perfeccionado en el amor, porque el perfecto amor echa fuera todo temor.

Deuteronomio 9:3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho.

En otras palabras no eres tú sino Dios contigo. Era Dios quien pelearía por ellos, Si era Dios el que peleaba era Él que merecería toda la gloria. Este es el tema, el peligro de ignorar esto, la justicia de Dios es Cristo.

Deuteronomio 9:4 No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.

No pienses estoy aquí porque soy bueno, porque valgo, Dios les dice cuidado, no es por tu justicia. Es por la justicia de Él. Fue por la impiedad de esas naciones, que se habían corrompido tanto, dicen los estudiosos de esas civilizaciones que se ayuntaban con bestias, que consultaban a los muertos, tenían incesto, necrofilia y Dios manda a su pueblo a no hacer lo que hacían esas naciones.

DEFINICIÓN DE JUSTICIA

Justicia=tsedacá de H6663; derecho, rectitud, honradez, figurativamente: prosperidad.

Para que no digas por mí, porque a Dios le pertenece toda la gloria. Somos dados a pensar que nosotros nos merecemos las cosas, pero todo lo tenemos por gracia.

Todo se lo dijo a Israel para amonestar a los que iban a alcanzar los últimos tiempos.

NO PIENSES EN TU CORAZÓN

Deuteronomio 9:5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón era por la impiedad de esas naciones.

Deuteronomio 9:6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú.

Las personas saben que cuando Dios repite constantemente las mismas palabras es porque quiere que le pongamos atención. Se lo repetía a Israel para que lo asimiláramos nosotros.

1era. a los Corintios 4:7 Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Juan 3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Unos discípulos de Juan fueron donde él a decirle: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. A lo cual Juan respondió que no puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Deuteronomio 9:7 Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes a Jehová.

Lo que provocó la ira de Dios en el desierto no era solo que murmuraban y desobedecían, sino porque ellos reclamaban su justicia, porque decían para que nos trajiste a esta tierra a morirnos de hambre y nos sacaste de Egipto, donde estábamos bien. La rebeldía de los hombres viene cuando no entendemos la Justicia de Dios y mientras mas peleamos nuestros derechos, menos hemos entendido la Justicia de Dios.

Deuteronomio 9:8 En Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová contra vosotros para destruiros.

Porque en el fondo no entendían el amor ni la justica de Dios y peleaban la suya.

La causa del enojo de Dios contra Israel no fue la desobediencia, ni la rebeldía, sino que ignoraron la Justicia de Dios por la de ellos.

Cuidado con ignorar la Justicia de Dios, cuando nos sentimos tan buenos que creemos que no necesitamos a Dios, cuando solo vemos defectos en las personas.

LA JUSTICA DEL PRODIGO Y LA JUSTICA DE GRACIA DEL PADRE

EL PRODIGO PIDIENDO SU JUSTICIA

Dios nos hizo, pero muchos nos olvidamos del Padre y nos perdimos en el mundo, hasta que nos dimos cuenta que no nacimos para eso. Aunque en particular no hicimos nada, en Adán estábamos condenados, porque en Adán todos pecamos.

Lucas 15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

El pródigo sabía que como hijo tenía una herencia.

Lucas 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.

Él no era un impío, era hijo. El padre le dio su justicia para que viera a donde lo iba a llevar, La justica del pródigo lo llevó a la pocilga.

Lucas 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

Veamos la herencia del pródigo como su justicia, tenía derecho, el padre se la pudo haber negado, pero se la dio para que entendiera que la justicia de nosotros separada de la de Él, que es la que vino del cielo, no es de bendición. Lo que Dios nos da no es malo, pero cuando lo anteponemos a la Justicia de Dios nos lleva a perdernos.

Cuando nos vestimos de nuestra justicia lo primeo que hace es separarnos del amor del Padre y se evidencian las letras “D” del diablo:

Distancia: Separación del Padre

Desvaloración de la herencia: Cuando valoro más mi justicia que la de Dios en Cristo, porque cuando uno piensa que lo que tiene lo merece, porque se esforzó, estudió y se preparó, se nos olvida que fue Dios quien nos dio la capacidad y la gracia para estudiar.

Revisa si desvalorizas lo que tienes, a veces lo que tenemos es lo que no se compra con dinero: una familia, la salud. Si lo desvalorizas estás poniendo por delante tu justicia. Cuidado porque uno valora cuando no tiene, cuidado porque nos lo pueden quitar para enseñarnos.

La Justicia de Dios nos enseña a ser agradecidos.

Desperdicio de bienes: Dinero, tiempo, valores.

Si quieres sabe si vives tu herencia pregúntate si desperdicia tus bienes solo para estar a la altura de otros. Si desperdicias tu tiempo y te vas separando de Dios, eso es tener tu ropa no la de Cristo.

Degradación moral: Dice la Biblia que vivió perdidamente.

EL PRODIGO Y EL RESULTADO DE SU JUSTICIA

Lucas 15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

Que coincidencia, cuando al pródigo no le quedaba nada, fue cuando vino hambre en la provincia lejana, y por eso la gente no le quería dar nada. Eso no era coincidencia, era un plan de Dios. Era que Dios quería vaciarlo de su justicia. La herencia no se gasta de un día para otro, cundo uno agarra su justicia y pierde el orden de Dios va degradándose.

Un abismo llama a otro abismo, una bendición trae otra bendición, Dios le dijo a Abraham: te bendeciré y serás bendición (Génesis 12)

Lucas 15:15-16 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

Veamos a donde lo llevó su justicia, su herencia, su derecho. Cuidado cuando uno comienza a sentirse el último refresco frio en el desierto.

La justicia de uno lo puede llevar a lugares donde uno nunca se imaginó, en cambio la Justicia de Dios te lleva de nuevo a casa, a tener cosas que nunca habías tenido. La justicia de uno lo puede llevar a hacer cosas de las cuales se arrepiente luego.

El pródigo deseaba comerse las algarrobas de los puercos, pero dese el cielo daban la orden de que no se las dieran, porque su cuna no estaba en la pocilga sino en la casa del Padre.

EL PRODIGO PERDIENDO SU JUSTICIA PARA ALZCANZAR LA JUSTICIA POR GRACIA

Lucas 15:17-18 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Es en ese momento donde inicia la adquisición de la justicia del Padre, porque ya no tenía ninguna.

Lucas 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

Él renunció a su título de hijo, pero el padre jamás renunció al de padre.

Lucas 15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

No solo tuvo el deseo de Dios, de volver a hacer las obras del principio, de ir a la casa del padre, sino que actúo.

El padre lo besó, hizo pacto con él, se acercó a él. La justicia del Padre no es por lo que hagamos hecho, Él nos salva por gracia y Su Justicia nos la da por amor, Su Justica es Jesucristo.

Se fue muy bonito y cambiado, pero llegó con ropas de pocilga, ¿cómo olería esa ropa? así huele nuestra justica, porque no vale, la que vale es la de Dios en nosotros.

Lucas 15:21-22 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

La justicia del prodigo lo llevó a perder su vestido, la de Dios lo regresó a la casa del padre, quien lo vistió, le puso anillo, autoridad en nuestras manos y calzado para un nuevo caminar.

Lucas 15:23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

Al que quería comerse la comida de puercos el padre le daba el becerro gordo. La justicia de Dios nos devuelve a la casa del Padre, Él se regocija contigo y tú con Él.

Lucas 15:24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

La justicia del prodigo lo llevó a alejarse de su familia, de su gente, pero la de Dios te recuera quien eres, te lleva a tener comunión con Dios.

Lucas 15:25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;

El campo representa el mundo, dijo Jesús en Mateo 13:38. Para el padre darle la herencia al hijo menor tuvo que darle la del mayor, y por ser el primogénito le tocaba el doble de la herencia.

Lucas 15:26-28 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.

Cuando oye la música y las danzas, del hijo que se regocijaba con su padre, el hermano mayor se molestó. La fiesta no era en honor al hijo perdido, era la fiesta del padre, porque recuperó a su hijo, die la Palabra que el padre dijo hagamos fiesta porque este es mi hijo que se había perdido, y es hallado.

Dice la Biblia que hay fiesta en los cielos cuando un pecador se arrepiente.

La justica propia te hace no entender la Justicia y la Misericordia de Dios, creemos que otros no la merecen.

Lucas 15:29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.

La justica propia no lo dejaba ver que le dieron la doble porción. Hay muchos hijos que no se gozan los que les da el Padre porque están pendientes de lo que le dan a otros.

Lucas 15:30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

Jesús predicó esta parábola a gente que se creía buena, fariseos, sabuceos y escribas. Si analizamos el contexto y las parábolas que la anteceden, la de la oveja perdida y la de la moneda perdida, nos indican lo que Jesús quería mostrar, que los que están vestidos en su justicia no alcanzan la Justicia del Padre, que en nuestra justicia no tenemos nada pero que con la del Padre lo tenemos todo.

Lucas 15:32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Nuestra justica nos impide entender que si estamos reunidos en la Casa de Dios que es la iglesia, cantando alabanzas y danzando, no es nuestra fiesta, sino del Padre porque muchos hijos hemos vuelta a casa.

 

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