La justicia que resucitó para darnos Su victoria

No está aquí ha resucitado

Mateo 28: 5-6 “Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”

La justicia que resucitó para darnos su victoria

La justicia que tuvo que morir por que siendo Dios se hizo hombre y murió, pero al tercer día resucitó. Cristo es Justicia de Dios en nosotros, pues esa justicia tuvo que morir y resucitar para darnos Su victoria.

Tenemos que conocer a Jesús cada vez más, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Es una justicia que se dio para darnos Su victoria.

Mateo 28:1-2 “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.”

En Adán todos pecamos, en Adán todos morimos, pero cuando venimos a Cristo tenemos el derecho de ser hijos de Dios; y si eres hijo de Dios, Dios es tu padre. Cuando ves a Dios como tu padre no juegas a la religión, no vas a ver el templo como una iglesia sino como tu casa, la casa de tu padre.

El ángel tenía una misión de Dios y una fuerza especial.

Mateo 28:3-4 “Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.”

Las mujeres buscaban a Cristo muerto, como hay mucha gente buscando a Cristo muerto, pero si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe.

Mateo 28:6-8 “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 7 E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 8 Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos,”

El evangelio es buenas nuevas y debemos hablar del Cristo que resucitó. Las buenas nuevas es que Jesús venció el pecado, venció a la muerte, venció a los demonios. Cristo está vivo. El se hizo maldición y rompió toda maldición y está vivo.

Mateo 28:9 “he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: !!Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.”

Para los discípulos de Cristo hay revelación especial. Al único ante el cual hay que postrarse y adorar es a Jesucristo.

Mateo 28:10 “Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.”

Aunque el ángel ya les había dicho a las mujeres lo que debían hacer, Jesús se les apareció porque veía que ellas tenían temor.

Los ángeles no son nuestros hermanos, le sirven a Dios, no son hijos de Dios. Jesús no derramó Su sangre para salvarlos a ellos; derramó Su sangre para salvarnos a nosotros y darnos el derecho más grande, ser hijos de Dios, hermanos de Jesús.

Jesús es Hijo de Dios por naturaleza, por esencia; nosotros fuimos hijos por adopción. Primero fuimos hijos por que fuimos creados, pero pecamos y en Cristo somos hijos en adopción. Lo que más les costó creer a los discípulos fue que Cristo y el Padre eran uno. Jesús les dijo: El que me ha visto a mi ha visto al Padre, por que el Padre y Yo uno somos. Hay que entender uno en unidad, en esencia, en propósito; pero el Padre es una persona y el Hijo es otra persona.

Marcos 16:14 “Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.”

Primero lo vieron resucitado las mujeres y luego sus discípulos, pero a quien le decían que Jesús estaba vivo no le creían… hasta que Jesús se les tuvo que aparecer.

Mateo 28:11-13 “Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. ”

Los discípulos no creían, pero los soldados y los inconversos que mandaron a apresar a Jesús si creyeron.

Mateo 28:15 “Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.”

Notemos que a aquella gente no creyente, no le costó creer que Jesús había resucitado, por eso dieron dinero a los soldados de la guardia para que dijeran que los discípulos se habían robado el cuerpo de Jesús.

Algunos discípulos no creían incluso aun habiendo visto a Jesús resucitado. Algo que le cuesta creer al creyente es que Jesús está vivo, que venció la muerte. El tiene las llaves de la vida y de la muerte.

No se puede resucitar sin primero haber muerto

2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Jesucristo es Dios y Dios es luz; en El no hay tinieblas. El misterio de la piedad es que el Verbo se hizo carne, Dios se hizo hombre, siendo 100 % Dios y 100% hombre. Cuando se hizo hombre era para sustituirnos a nosotros. En Adán todos pecamos, en Adán todos morimos; pero viene el postrer Adán, Cristo, y el que no conoció pecado, el que es el Cordero limpio, puro y sin mancha, es crucificado.

Cuando el Padre nos mira, no nos ve a nosotros sino a Su Hijo que murió por nosotros, y no mira nuestra justicia, porque no es por nuestra justicia que somos salvos. Dios pone el querer como el hacer según Su buena voluntad.

1 Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;”

Cristo es el Justo porque Él es la justicia

Jesús siendo justo se puso en el lugar de nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios. La Justicia cedió Su justicia para salvarnos, siendo libre se hizo siervo de la Ley.

Cristo tenía toda la justicia de Dios, porque Él es la justicia de Dios, la cedió al morir en la cruz para cederla a nosotros al resucitar. Cuando el Padre nos mira a nosotros, no es a nosotros en si mismo; es que nosotros estamos vestidos de la piel del Cordero, de la gracia de Dios, de la salvación, Él nos mira en Cristo Jesús.

Cuando oramos, ¿Cómo lo hacemos?, ¿Con nuestra justicia o con la justicia de Dios en nosotros?
Mucha gente lo que hace es orar en su justicia, la de ellos, y no en la de Dios en nosotros.

El Justo, Cristo, se pone en el lugar que nos tocaba a nosotros los injustos, eso se llama sustitución, para llevarnos a Dios. El ocupó tu lugar y el mío, El cedió.

Cristo, el Cordero de Dios limpio, puro y sin mancha. El Padre lo hace pecado por nosotros para que al morir y resucitar, por Él y Su sangre, seamos limpios de todo pecado.

Levítico 13:45 “Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: !!Inmundo! !!Inmundo!”

La lepra en la Biblia es figura del pecado, que poco a poco se te va regando en el cuerpo y quita la sensibilidad.

La lepra y las dos aves para limpiarla.

Números 12:10 “Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.”

La lepra en la Biblia representa el pecado. La primera mención de la misma en una persona fue en María, por murmurar y revelarse ante Moisés.

Levítico 13:46 “Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada.”

La gente mientras más pecadora es, poco a poco se va quedando sola, hasta sin familia. Para cualquier pecado que el hombre tenga hay una respuesta. Dios permitió la lepra pero también hay una forma de ser limpio de ella.

Levítico 14:1-5 “Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote, 3 y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso, 4 el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo. 5 Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.”

La ley era una sombra, una figura de lo que habría de venir. Una vez hubo alguien que vino a morir por ti y por mí, el Cordero de Dios.

Las dos aves y los leprosos

Hebreos 10:5 “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo.”

Su cuerpo era la vasija donde el entró para morir por ti y por mi. El tenía que derramar Su sangre. La primera avecilla habla del sacrificio de Cristo, cuando Él tuvo que morir, derramar Su sangre y luego resucitar.

Levítico 14:6 “Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;

Jesús vino a morir en este mundo donde había aguas, corrientes doctrinales y erróneas, y vino a morir por nosotros. Derramó Su sangre preciosa, el Verbo se hizo carne.

Levítico 14:7 “y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.”

La Justicia resucitó para perdonar pecados, limpiarnos, justificarnos.

Hebreos 2:14 “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,”

Jesús se puso en nuestro lugar, murió y descendió a las partes más bajas; pero era imposible que la muerte lo pudiera retener por que era y es el Hijo de Dios, el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Venció a la muerte y ahora tiene las llaves de la vida y de la muerte. Si tenemos temor de la muerte es porque no hemos entendido que Jesús Cristo murió y resucitó, venció a Satanás y venció a la muerte. Cuando creemos esto vamos a poder decir como el apóstol Pablo: “para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia.”

La justicia que resucitó para darnos victoria sobre el enemigo

Hebreos 2:15 “y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”

Hay personas que por temor a la muerte ya no buscan de Jesús, pero en los lugares donde más se ha levantado el diablo, donde aun hay persecución de cristianos, es donde más cristianos se están convirtiendo.

1 Corintios 15:20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

Cristo fue el primero en resucitar para nunca mas morir.

Salmo 65: 11 “llega el año a su fin y está lleno de bendiciones, por donde quiera que pasas dejas gran abundancia”

Salmo 65: 11 “Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura.” (Palabra de Dios para Todos (PTD))

Cristo es nuestra justicia. Cuando venimos a Cristo y dejamos que El sea nuestra justicia y le creemos, El rompe y arregla todo lo torcido, lo bueno lo pone mejor.

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