La superabundante gracia de Dios y el tabernáculo de David parte VIII

DAVID PIDE CONSTRUIRLE UNA CASA A DIOS

1 Crónicas 17:1 “Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.”

David fue un jovencito rechazado por los hombres, porque era hijo bastardo, la misma ley lo condenaba; sin embargo, siendo un pastorcito de ovejas, ¿cómo aprendió a leer? pero no solo recibió esto, aprendió lo más grande, David fue de las pocas personas que en el Antiguo Testamento llamó a Dios padre.

David tuvo el anhelo de llevar el arca que anduvo rodando los cuarenta años del reinado de Saúl de nuevo a Israel, se la trajo a su casa y a su ciudad. El tabernáculo de David era sencillamente una tienda de pieles y adentro el arca. David entendió que estaba bien de forma provisional, pero él se miraba en una casa de cedro hermosa y entendía que el arca no podía estar en una tienda de pieles, cuando Dios se lo ha dado todo. Entendió que Dios necesitaba una casa y nace un anhelo, una casa grande porque Dios es grande, porque Dios quiere que tengamos lugares donde adorarle y alabarle.

La semana pasada vimos que David nombró cantores, y los dividió en tres grupos, uno lo dirigía un sacerdote que se llamaba Etán, nombre que quiere decir atar, otro era Asaf, que quiere decir Dios reúne y Hemán, que quiere decir fiel. Dios está reunión a la gente fiel, porque Él es fiel y verdadero.

A Etán Dios le cambió el nombre a Jedutún que significa el que da alabanza. El mensaje que Dios mandó es que Él está reuniendo a la gente fiel para que le demos alabanza, porque en ese tiempo fue David que levantó el tabernáculo, pero ahora es Dios que lo está levantando en gente como nosotros que anhelamos darle alabanza.

1 Crónicas 17:1 “Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.”

David comienza a darse cuenta que él en casa de cedro y el arca en una tienda, como él siendo un hombre con una buena casa y el Dios que le había dado todo en un segundo o tercer lugar. El tabernáculo de David es gente que ama a Dios y Él ocupa el primer lugar en nuestra vida y pensamos en lo que le agrada a Dios y queremos exaltarlo.

1 Crónicas 17:2 “Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.”

En otras palabras, es el mismo Dios que pone este deseo en ti.

1 Crónicas 17:3-4 “En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: 4 Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite.”

¿Por qué Dios no le habló directamente a David?, ¿por qué uso a Natán? es que Natán fue el que cuando David se desvió Dios lo uso para hacerlo volver en sí, porque los Natanes no los usa el diablo, los usa Dios para hacer volver en si a sus Davides, al propósito original.

Natán era una disciplina tutelar, fue quien cubrió y preservó a David, por eso hay personas que cometen faltas, en las semanas pasadas hablamos de tener el arca y cajita de ratones, pero el que confiesa su pecado y se aparta, alcanza misericordia, pero necesitas quien te supervise, quien te guíe, cobertura.

El tabernáculo de David es entender autoridades delegadas, el prodigo regresó a casa, él podía vestirse solo, pero el padre dijo, siervos vístanlo, él pudo haber dicho no, yo puedo hacerlo solo, no quiero esa ropa, pero como venía manso aceptó que los siervos lo vistieran. El que reconoce autoridad delegada reconoce al que la puso.

Dios dijo: “Tú no me vas a edificar una casa porque tú has derramado demasiada sangre, lo hará un hijo tuyo”, pero los padres sabemos que los éxitos de nuestros hijos no son solo de ellos sino también de nosotros y Dios escogió a Salomón. Dios dijo a David, no he pedido que me construyeran una casa, ¿de donde te sale construirme una casa?, veamos estos versículos.

1 Crónicas 17:5-6 “Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. 6 Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?”

Dios nunca le pidió a nadie construirle una casa y Dios dice que por donde anduvo nunca dijo que le construyeran casa, le quería decir a David, dime a quien le dije que yo quería una casa. David fue un oidor de los deseos de Dios, oyó que el arca estaba afuera y la trajo, pero no solo fue oidor y hacedor, no se quedó ahí, fue un intérprete de los deseos de Dios. Hay cosas que Dios las anhela, tenemos que buscar entender que Dios anhela en República Dominicana, en nuestra ciudad o en nuestro trabajo. Cuanto más conocemos al Señor, interpretamos lo que Él desea.

1 Crónicas 17:7 “Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel.”

Siempre que Dios va a hacer algo grande con uno le recuerda su origen. No olvides de donde te sacó Dios, no podemos seguir adelante sino volvemos a nuestro inicio y nuestro inicio se llama Jesucristo.

Dios le dice a David que Él levantó a Goliat para que David fuera príncipe, porque Saúl dijo que el que venciera a Goliat se casaría con su hija. Dios levanta los Goliat para ascenderte de pastorcito de ovejas a príncipe de Su pueblo. Porque para David ser rey primero tenía que ser príncipe. Pero estamos en la generación que quiere que se lo den todo y no quieren vencer.

1 Crónicas 17:8 “Y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra.”

¿Cuantos han oído hablar del rey David? Un bastardo del cual el papá ni se acordaba de él, pero a Dios nunca se le olvidó. Es el tiempo que los pequeños se vuelvan grandes, que los ignorados sean levantados por Dios.

1 Crónicas 17:10 “Y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa.”

David quería edificar casa a Dios, cuando tú y yo nos ocupamos de la casa de Dios, Él se ocupa de nuestra casa. No está hablando de que hay una garantía de que si tú fuiste fiel a Dios tus hijos lo serán, porque hay hijos torcidos, como los hijos de Elí, pero él permitió el pecado de ellos, pero Samuel nunca pecó y sus hijos también se extraviaron, pero luego vino un nieto de Samuel, que fue de los principales cantores en el tabernáculo.

Tú no puedes decir soy así porque mis padres fueron así, tú tienes que decidir si quieres seguir la cadena de maldición o romperla en el nombre de Jesús.

El tabernáculo de David es que Dios levante ese tabernáculo en ti y te edifique Él casa a ti a tu familia, a tus hijos, a tus nietos y a tus bisnietos.

1 Crónicas 17:11 “Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino.”

Dios le decía a David, tú te puedes ir, pero continuaré haciendo la obra con tus hijos y te voy a levantar un hijo. Dios le habla a David de su hijo Salomón, pero también le habla de edificarle un reino eterno, de levantar un rey eterno, le hablaba de que de su tribu, de esa descendencia, vendría Cristo, le hablaba de Salomón, pero era una profecía de que levantaría a uno con trono eterno.

1 Crónicas 17:12-13 “El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13 Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti.”

Le dice yo no voy a quitar mi misericordia de Salomón, él hizo cosas terribles, pero Dios no lo mató, porque prometió tener de él misericordia. Dios lo trató, lo disciplinó, porque cuando hay una promesa sobre tu vida, Dios lo que promete lo cumple.

1 Crónicas 17:14 “Sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre.”

Profecías que se referían a Salomón, pero otras se cumplieron en Cristo.

1 Crónicas 17:15 “Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.”

Le dijo que su hijo iba a ser rey y construiría una casa, pero también que de su descendencia vendría Cristo. Cuando Dios te da una visión esa visión te persigue.

QUIEN SOY YO Y CUAL ES MI CASA PARA QUE ME HAYAS TRAÍDO HASTA ESTE LUGAR

1 Crónicas 17:16 “Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar?”

¿Quién soy yo? Ya habían pasado muchos años, ya David era un hombre adulto. Años atrás él hizo las mismas preguntas, pero del lado negativo, ahora él lo decía con agradecimiento, porque entendía que todo lo que tenía era por la gracia de Dios, porque en el lugar donde el diablo te quiso vencer, Jesús te hace más que vencedor.

El tabernáculo de David son personas que tenían algún problema y Dios lo utilizó para Su gloria.

Años atrás fue lo contrario. Cuando David venció a Goliat, esto fue lo que dijo.

1 Samuel 18:18 “Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?”

Como David fue menospreciado desde niño tenía un complejo. David venció a un gigante afuera, pero tenía otro adentro, pasa con muchos, que Dios le promete, pero dicen no lo voy a alcanzar. Hay que matar ese gigante dentro porque si Dios dijo que si, es si y amén.

David tenía una autoestima baja, pero la superó entendiendo el amor de Dios. Él dijo: “Mi embrión vieron tus ojos” (Salmos139:16), David pudo ver el ADN tres mil años atrás, además dijo: “fui entretejido en lo más profundo de la tierra” (Salmos 139: 15). La palabra que se usa para entretejido quiere decir bordado en cadena, como es el ADN. David entendió que no era producto de la casualidad de un padre que embarazó una muchachita, no era un bastardo, era producto de un plan de Dios.

Nadie tiene tu ADN, tus huellas dactilares, tu iris, porque eres un modelo exclusivo de Dios, por eso tienes que descubrir tu propósito. No importa quién eres tú, sino quién es Él, Él es el Gran Yo Soy. Ese es el tabernáculo de David y Dios lo está restaurando en tu vida y en la mía.

1 Samuel 18:23 “Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?”

Como te miras y como te sientes el enemigo te mira, la Biblia dice que de los doce espías que fueron a reconocer la tierra prometida, cada uno representaba una tribu, diez espías dijeron el fruto es bueno, la tierra es buena, pero vimos a los hijos de Anac, raza de gigantes, y éramos a nuestro parecer como langosta, como grillitos, y así le parecíamos a ellos (Números 13:33). Como tú te miras te ve el enemigo, pero no es como me miro yo, ni como nos mira la gente, es como Dios me mira.

1 Crónicas 17:17 “Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios.”

Dios lo miró como un hombre excelente, porque Dios nos mira en Cristo y aunque nos cuesta entenderlo, Dios no nos mira sentados en la iglesia, Dios nos mira sentados en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Para el mundo, si hay una meta de llegar hasta un punto y tú llegas en el tiempo correcto, eso se considera excelente, pero en la Biblia excelencia no es eso. Excelencia la palabra es:

Excelencia = juperbolé de G5235; lanzamiento más allá que los demás, i.e. (figurativamente) supereminencia.

Excelencia para Dios es llevarte más allá de los demás y esto solo puedo hacerlo si Dios me lleva, porque el hombre tiene un límite, pero Dios no. ¿Cómo pudo reinar David, inventar instrumentos, tocar el corazón de Dios, dejar un legado? porque Dios lo tomó y lo llevó más allá para ser excelente.

1 Crónicas 17:25 “Porque tú, Dios mío, revelaste al oído a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti.”

El tabernáculo de David es que cuando Dios te delega algo para trabajar.

2da Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”

Llega el tiempo de la excelencia de Dios y si Dios te lleva vas a poder hacer mas que los demás, y aunque tengamos fallas, la grandeza de Dios es que tenemos este tesoro en vasos de barro.

El tesoro es que tenemos el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión con el Espíritu Santo. Cuando entendemos el poder que actúa en nosotros y lo que nos lleva más allá, aunque el hombre te va a poner un límite, Dios te va a llevar más allá.

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