La superabundante gracia que nos lleva más allá del desierto II parte

La superabundante gracia que nos lleva más allá del desierto II parte

El desierto en Israel no es solo arena sino piedras, por eso el milagro más grande que ocurrió en el desierto cuando Dios sacó a Israel de Egipto, fue que durante cuarenta años Dios sostuviera dando agua y comida a más de dos millones de personas, eso quiere decir que nuestro Dios es Proveedor, pero nuestra meta no debe ser el desierto.

He oído hablar de tribus de beduinos que viven en el desierto en tiendas y se las ingenian para colectar agua, tienen su ganado y me cuentan que muchos de ellos son multimillonarios, y pudiendo tener casas prefieren continuar andando errantes en el desierto.

Pero Dios no nos programó a nosotros ni sacó a Israel de Egipto para dejarlo en el desierto, el desierto era un lugar de paso, pero le gustó tanto a algunos y eran tan necios, que el lugar de paso se les convirtió en lugar de muerte, porque muchos quedaron postrados en el desierto, pero hubo una generación antigua, Josué y Caleb, y una nueva generación, que entraron a la tierra prometida, pero para eso hay que ir más allá del desierto.

Éxodo 3:1 (RVA) es el texto que nos sirve de base:

“Apacentando Moisés las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, guió las ovejas más allá del desierto y llegó a Horeb, el monte de Dios.

Qué importancia hay en esto, lo primero es que la vida de Moisés estuvo dividido en tres etapas: en los primeros cuarenta años pasó a ser hijo de la hija del Faraón, eso no fue un plan orquestado en la tierra, era un plan del cielo. Dios les permitió a sus padres preservarlo, que lo pusieran en una arquilla de juncos a la orilla del río Nilo, y qué coincidencia que justo en ese momento se iba a bañar al Nilo la hija del Faraón. Estudiando la vida de esa mujer, conocimos que ella en lo natural nunca tuvo hijos, pero eso lo aprovechó Dios para que ella viera hermoso el niño y se salvara.

Todos conocemos la historia, la hermana de Moisés le dice a la Faraona que puede conseguirle una nodriza de las hebreas para que le críe al niño, y se lo lleva a la misma mamá y esta es la primera madre a la que le pagaron por lactar a su hijo. Luego dice la Escritura que cuando el niño ya era grande la hija del Faraón lo prohijó y le puso por nombre Moisés.

Los papás lo tuvieron escondido tres meses y él tuvo que haber tenido un nombre, porque al octavo día lo circuncidaban, pero Dios permitió que se lo quitaran y que se quedara con el nombre que le puso la Faraona, porque ella con ese nombre estaba profetizando, porque el nombre Moisés quiere decir escapado de las aguas y todo en la vida de Moisés tiene que ver con salvación por medio de agua.

Moisés estuvo en el vientre de una madre preocupada durante nueve meses porque había un decreto de que a todo niño varón había que tirarlo al Nilo. Escapó de las primeras aguas, de las aguas del Nilo.

Luego al que escapó de las aguas del Nilo porque Dios lo preservó, el miso Señor lo utilizó para salvar al pueblo de Israel y que escaparan cruzando el mar Rojo, cuando llegaron a las aguas amargas de Mara, Moisés entró el árbol en el agua y la endulzó, luego Dios lo utilizó para golpear una roca de la que salió agua fresca y cristalina.

Todos los milagros de Moisés estuvieron relacionados con agua, eso quiere decir que si pasó algo en tu niñez con lo que el diablo pensó que te iba a vencer, Dios lo va a usar para hacerte más que vencedor y será tu fortaleza.

Luego pasó cuarenta años en Madián, lugar de pleito, contienda, pero la visión de Dios no se recibe en Madián, en el pleito, en la contienda, hay que salir de ahí, Dios me habló con ese texto (Éxodo 3:1) cuando llegué a Dominicana y me dijo: Estoy buscando pastores y ovejas que estén dispuestos a ir más allá, a salir de Madián, por eso esta congregación nunca ha sido de pleitos ni contienda, sino que se predica a Jesucristo, El único que nos perdona.

Esas personas que piensan que están bien y que todos los demás están mal, esa es una posición farisaica. Los fariseos se creían clase aparte, pero Dios los llamó sepulcros blanqueados, se creían buenos pero bueno solo hay Uno, nuestro Dios.

Para salir de Madián hay que tomar decisiones y para hacerlo hay que tener una superabundante gracia para pasar por desiertos donde hay serpientes y escorpiones, pero también la provisión y la gracia de Dios.

Éxodo 3:2 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.”

Un Ángel en una llama de fuego en medio de una zarza, ese ángel de Jehová era una teofanía, era el mismo Señor que se apareció en el Antiguo Testamento como Ángel de Jehová, y que también se apareció según 1era de Corintios 10 como la roca de donde salía agua fresca y cristalina. Eran apariciones porque en el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios y Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad (Miqueas 5:2).

El Verbo de Dios, El Señor Jesús, ha tenido muchas salidas desde la eternidad, una de ellas fue la roca, pero en ese momento fue el Ángel de Jehová.

Dice la Palabra que Moisés en lugar de quedarse viendo al Ángel de Jehová que era el que ponía a arder la zarza, cayó en lo que caemos todos los hombres, se puso a ver el efecto y no al que lo produce, por eso es que se pierden los avivamientos, porque se ponen a ver al efecto y no al que lo produce. Él observó la zarza que ardía y no se consumía, es que cuando nuestro Dios te pone algo, no se te va a quitar aunque pasen los años, aunque el enemigo te envíe su cuerpo de bomberos no te apaga el fuego que Dios ha prendido.

La atención de Moisés se centró en el efecto, en la llama, que no caigamos en la trampa de decir: toda mi atención está en la Palabra, o está en la alabanza. Nuestra atención tiene que estar en la Palabra viva que se llama Cristo, porque Él es Quien provoca la verdadera revelación.

Deuteronomio 33:16 “Y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos.”

El hombre de la Ley reconoció que hubo una gracia que le fue dada en aquel momento, porque nadie se salvó en la Ley, porque nadie ha cumplido la Ley, porque ésta era para conocer el pecado, no para salvarse. Así como el termómetro es para conocer los grados de fiebre, pero no es la medicina, era necesario que viniera la medicina del cielo, porque la Ley no era la medicina. Sacrificaban animales, corderos o lo que fuera, con cuya sangre cubrían sus pecados, porque ellos lo hacían con la fe de que un día vendría el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Por eso Moisés oró para qué sobre José viniera esa gracia. La vida de José comenzó con un ataque de su propia familia. A los diecisiete años lo metieron en una cisterna, pero la gracia de Dios estaba con José, lo mandaron a Egipto y la gracia de Dios estaba con José, lo metieron preso y la gracia de Dios estaba con José.

Éxodo 3:4 “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.”

Aquí comenzó el llamado. La superabundante gracia que nos lleva más allá del desierto que nos permite meternos en el centro de la zarza que arde sin importar morir. El fuego de Dios no quema, sino que purifica y cuando nos metemos no nos importa morir porque cuando te metes a la visión de Dios, la visión de Dios se mete en ti y cuando uno tiene una visión real, uno está dispuesto a morir por ella y de ahí sale la frase: “si no estamos dispuestos a morir por una visión no podemos vivir por ella.”

La superabundante gracia que tuvo Moisés y que nos faculta también a nosotros para poder quitar el calzado de nuestros pies. No se puede realizar la visión de Dios con caminar antiguo, necesitamos hacernos como niños, volver a creer en Él.

Éxodos 3:5 “Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

En un desierto hay serpientes, escorpiones y si nos dicen quítate el calzado, no vamos a querer, pero Dios te dice quítate tu calzado para ponerte el de Èl que es espiritual, por eso dijo Cristo: “ He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará (Lucas 10:19).

LA SUPERABUNDANTE GRACIA DE DIOS EN NOSOTROS PARTE I (RESUMEN)

La superabundante Gracia de Dios que nos saca de Madián y no lleva: Más allá del desierto”, a ver el Ángel de Jehová y la zarza que arde y no se consume.

La superabundante Gracia de Dios que nos permite meternos en el centro de la zarza que arde, sin importar morir, para ser llamados por Dios.

La superabundante Gracia de Dios que nos faculta para poder quitar el calzado de nuestros pies (caminar antiguo, sensibilidad, dependencia total sobre el mundo espiritual, etc.)

La superabundante Gracia de Dios que cambia nuestra visión personal, por la de Él. La visión de Moisés trajo muerte, pero la de Dios trajo vida, provisión y liberación.

La superabundante gracia de Dios que cambiará nuestra vara, por la Vara de Dios, para golpear la Roca y que salga agua, abrir el mar Rojo, ect.

La superabundante gracia de Dios para que nuestra familia pase a ser parte de la familia de Dios, bajo Su orden. Moisés tenía hijos no circuncidados y cuando Dios quiso matar a Moisés, Séfora tomó a su hijo y lo circuncidó y le dijo a Moisés: ahora eres mi esposo de sangre, en otras palabras le quiso decir: Reconozco que la visión viene de Dios y tengo que sujetarme a ella y entonces pasó a ser la familia de Dios bajo Su orden.

Superabundante gracia de Dios para que lo nuestro se convierta en algo de Él y lo de Él en lo nuestro.

MENSAJE DE ESTA SEMANA

Para poder estar en un desierto por cuarenta años con más de dos millones de personas se necesitaba una gracia especial.

Qué difícil debe ser cuando la gente comienza a pedir. Dios les mandaba maná y ellos decían estamos saciados del maná, queremos carne. Se necesita una superabundante gracia para que disfrutemos todos juntos lo que Dios ha determinado.

Éxodo 5:22-23 “Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.”

Dios había mandado a Moisés y Aarón a que fueran delante de Faraón a decirle: “Deja ir a Mí pueblo a celebrarme fiesta en el desierto”, pero el Faraón pensó, éstos quieren ir al desierto a hacer fiesta porque están ociosos, y mandó a poner más carga de trabajo sobre ellos, les mandó a hacer la misma cantidad de ladrillos sin darles la paja, ellos mismos tenían que buscarla. Esto es una estrategia del diablo, cada vez que el pueblo se está metiendo con Dios el enemigo va a querer cargarlo. Dice la Escritura que era tal la carga que el pueblo no oía la voz de Dios que hablaba por Moisés.

Moisés cuando vio la estrategia de Faraón, la tomó contra Dios y le comenzó a decir porque afliges a este pueblo, comenzó a ver a Dios como malo. Hay momentos en los cuales uno no entiende lo que Dios está haciendo, pero lo que no entiendes ahora lo entenderás después. Dios jamás ha sido malo, Él no está en nuestra contra, está del lado de nosotros y si Dios con nosotros quién contra nosotros.

Éxodo 6:1 “Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.”

Jehová le decía a Moisés ahora vas a conocer la abundante gracia, luego la sobreabundante gracia pero al final la superabundante gracia de Dios, hay niveles.

¿Cuál mano era que libraría al pueblo de Faraón, la de Moisés o la del pueblo? era la mano de Dios, si la mano de Dios está contigo quién contra ti.

Éxodo 6:2-3 “Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. 3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, más en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.”

Más adelante a Jehová se le llama Jehová de los Ejércitos. Muchos han conocido a Dios como Dios omnipotente, pero tenemos que conocerlo como Jehová de los Ejércitos, El que pelea nuestras batallas, por eso dice la Palabra: “Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos” (Salmos 68:1). Hay quienes necesitan que Dios se levante en su vida, en su casa, en su familia en su empresa, en su barrio y que sean esparcidos sus enemigos.

¿Por qué Jehová de los Ejércitos? Ellos no podían llamar a Dios por Su nombre, porque la Ley no permitía conocer a Dios por Su nombre, sino que se conocía por Sus atributos, como El Shaddai, Omnipotente; Jireh, Proveedor; Nissi, mi bandera; Rafá, Dios de paz. Jehová, el Nombre de Dios, en hebreo se escribía con cuatro consonantes: YHVH, porque el hebreo antiguo no tiene vocales. Esas consonantes representan la forma del verbo ser, que vendría a significar: “Quien será, es y fue”.

En otras palabras, es como que Dios dijo: Me van a llamar Jehová porque Yo soy Él que fue, Él que es y Él que será, El Gran Yo Soy.

Éxodo 12:33 “Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos.”

Una nación que tenía esclavos por más de cuatrocientos años no los iba a dejar ir fácilmente, no iba a dejar ir su fuerza de trabajo, por eso se necesitaba una abundante gracia. Los egipcios al ver las plagas que Dios mandó usando a Moisés, los apremiaban para echarlos de su tierra. Es que al final de cuentas, Egipto no dejó ir a Israel, Egipto lo echó y te quiero decir que eso es una figura, cuando ocurra el arrebatamiento muchos en el mundo dirán: sí que se vayan porque no dejan que aprueben leyes que nos hagan felices.

Éxodo 12:35 “E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.”

A los que estaban echando le dieron indemnización de alhajas de plata, oro y vestido y al final ese oro y esa plata sirvieron para el templo. Desde ahí comienza a verse la abundancia de la gracia de Dios.

Éxodo 12:36 “Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.”

Abundante gracia para que Israel que había estado esclavizado por más de cuatrocientos años saliera libre con bienes materiales, pero ahora faltaba la sobreabundante gracia.

La sobreabundante gracia fue que salieran los hombres, sus mujeres, sus niños, sus ganados y todo lo que tenían porque recuerde que Faraón dijo: los dejó ir a ustedes pero no a sus niños, ni a sus ganados y Moisés le dijo nosotros saldremos y ni una pezuña de nuestro ganado se queda aquí, eso se llama sobreabundante gracia, porque por más que valga el oro y la plata vale más tu familia.

Abundante gracia para que salieran con oro, plata y buenos vestidos y sobreabundante gracia para que los dejaran salir con sus mujeres, sus niños y sus ganados, pero falta superabundante gracia.

Éxodo 12:40 “El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años.”

Los israelitas tenían mente de esclavos, pero Dios a los esclavos los quería hacer conquistadores. Los había mandado a conquistar una tierra, pero no lo podían hacer con mente de esclavos, por eso Dios tiene que renovar nuestra mente, porque Dios nos manda y decimos no se puede, no sirvo para nada, imposible, eso nunca se ha hecho, pero puede que Dios te esté Llamando a hacerlo por primera vez.

Éxodo 12:41 “Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.”

Israel estuvo cuatrocientos treinta años en Egipto y arriba estaban cuidándolos las huestes de Jehová. Eso la gente no lo mira, solo ven que salieron de Egipto, pero no se dan cuenta de que durante cuatrocientos treinta años los preservó Dios de esas potestades diabólicas de Egipto. Te quiero decir que hay un mundo espiritual por encima del material. Si Dios nos permitiera la vista espiritual veríamos que son más los que están con nosotros que contra nosotros. Esa es la superabundante gracia, que lo espiritual nunca los dejó.

Éxodo 12:51 “Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.”

¿Quién peleaba en los aires cuando salieron, cuando cruzaron el mar? pero hay alguien que ya venció, se llama Jesucristo. La superabundante gracia de Dios para que en ningún momento en los cuatrocientos treinta años que estuvieron en Egipto y al salir estuvieran descubiertos, sino que estuvieran cubiertos por los ejércitos de Jehová aún sin conocerlo. ¿Quién crees tú que te cuidaba antes de conocer a Dios?

Éxodo 14:1 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar.”

Dios le hablaba a Moisés y él tenía que obedecer y Dios lo mandó a un lugar para que el Faraón dijera: los hijos de Israel están encerrados en el desierto. Dios los mandó a un lugar donde iban a quedar encerrados, ese es el Dios nuestro que para que conozcamos Su superabundante gracia, muchas veces permite que estemos acorralados, que no haya salida ni para adelante ni para atrás, y cuando no hay salida de los cuatro puntos cardinales la única salida es hacia arriba.

Éxodo 14:4 “Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.”

Eso era para conocer a Dios no sólo como El Shaddai, sino como Jehová de los Ejércitos.

Éxodo 14:8 “Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.”

Dios los sacó con mano poderosa, el enemigo querrá hacer lo que quiera para regresarte, pero si estás en Cristo, es en el Nombre de Jesús que vas a la tierra prometida que Él ya nos dio.

Éxodo 14:10 “Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.”

En un principio clamaron a Jehová pero les pasó las de Pedro, que Pedro miró las olas y empezó a hundirse. Ellos dejaron de ver a Dios y dejaron de clamar, y entonces veamos lo que dice el verso siguiente.

Éxodo 14:11 “Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?”

Comenzaron a pensar en Egipto, a ver a Moisés y a Dios como malos y cuando comienzas a ver a Dios como malo el clamor se quita. ¿Por qué hay tan poco clamor? porque hay gente que no alcanza a ver a Jehová como el Dios bueno.

Éxodo 14:12 “¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.”

A ellos les gustaba ser serviles y aquí hay un pueblo que sabe un himno que dice: “ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo, indolente y servir”. Basándonos en ese himno de República Dominicana, ellos no merecían ser libres, porque querían ser esclavos, eran indolentes y serviles. Decían que era mejor servir a los egipcios, ese himno les descalificaba y hoy día descalifica a muchos, pero es por gracia y eso es lo que nos cuesta entender, que el Dios nuestro es Dios de misericordia, a pesar de como somos de tercos. Los hebreos comenzaron clamando y después estaban murmurando, chismeando y peleando.

Éxodo 14:15 “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”

Moisés acababa de dar un discurso a la gente diciéndoles no se preocupen, Jehová nos va a dar la victoria, pero él seguía clamando. Ellos tenían el mar enfrente y detrás los carros del Faraón y Moisés clamaba y el mismo Dios dijo: Clama a mí y Yo te responderé (Jeremás 33:3), pero Dios le dice no clames, marcha, ¿por qué lo regañó? porque venía la sobreabundante gracia.

La sobreabundante gracia vino cuando Dios le dijo alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo, pero quien lo iba a dividir era Dios.

Éxodo 14:16 “Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.”

La semana pasada vimos que Dios le decía a Moisés levanta la mano y él levantaba la vara, o le decía levanta tu vara y él levantaba la mano, porque él entendió que lo que era de Dios era de él, y lo de él era de Dios. Cuando entiendes eso es cuando entras a otro nivel, es cuando tu familia no es tu familia sino de Dios, tus deudas son tuyas, tú te metiste en ellas, pero si clamas a Dios y te metes a Su orden, Él te saca de las deudas.

Retomemos Éxodo 14:16, la orden era: alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, pero veamos lo que él hizo.

Éxodo 14:21 “Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.”

Había un acto de fe, era como que Moisés pensaba: yo levanto mi mano para que sea Tú vara. Es que esto hay que verlo con ojos espirituales.

Éxodo 14:22 “Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a la derecha y a su izquierda.”

Dios había dicho que Faraón los iba a perseguir, pero hay un límite. Dios permite que el enemigo te persiga hasta un límite. Hubo una gracia para que salieran de Egipto, una sobreabundante gracia para que Moisés levantara la vara y Dios levantara Su mano y que el mar se abriera y ellos pasaran en seco, pero faltaba la superabundante gracia y este 2019 es año de la superabundante gracia.

Dios quitó las ruedas de los carros de Faraón cuando estaban a la mitad del mar y los trastornó gravemente, los egipcios estaban viendo la sobreabundante gracia de Dios sobre Israel desarmando los carros de los egipcios en medio del mar, pero faltaba la superabundante gracia de Dios, veamos cuando vino en este versículo.

Éxodo 14:26 “Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.”

Esta es la superabundancia de Dios.

Éxodo 14:27 “Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.”

Antes de esto Moisés le había dicho a los hebreos que miraran a faraón y a los egipcios, que los miraran por última vez, que nunca más los verían (Éxodo 14:13), pero él no sabía que se iban a meter en el mar, estaban a la mitad en lo seco y pasaron toda la noche persiguiéndolos, pero Dios respaldó la palabra de Moisés, porque venía la superabundante gracia, no era sólo para abrir el mar y que pasaran en seco, era para que cuando pasaran al otro lado Moisés levantara la mano y dejara los carros de Faraón sepultados. Hay gente que ya fue libre pero no levanta su mano para que el enemigo no lo persiga.

La superabundante gracia de Dios para abrir y cerrar el mar Rojo, por eso Romanos 9:17 dice: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.”

Para mí la Biblia no es un libro histórico, sino es la Palabra de Dios que fue ayer, hoy y siempre y si tienes la superabundante gracia de vivir la Biblia en el momento en que lo necesitas, eso es gracia de Dios, hay momentos en que se te levanta hasta tú misma gente, hay momentos en que uno clama fuera de tiempo y hay momentos en que no clama, hay momentos para clamar y hay momentos para creer en lo que clamaste y a Quien le clamas.

Moisés libera al pueblo, pasan al otro y Moisés los oye llorar por sus familias.

Números 11:10 “Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés.”

Estaban del otro lado y comenzó Dios a mandarles maná y comenzaron a murmurar en sus tiendas y en sus casas y Dios viendo. Dios mira lo que uno habla en su tienda, entonces va Moisés y le reclama a Dios.

Números 11:11 “Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?”

Moisés miraba a Dios y al pueblo como malos, y decía; este Tu pueblo, se parecía a los padres que cuando los hijos se portan mal dicen a la madre este tu hijo. Moisés no miraba al pueblo como suyo y le decía a Dios y acaso parí yo todo este pueblo.

Números 11:12 “¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?”

Pero recuerden que lo anterior era que la familia de Moisés pasó a ser familia de Dios y la vara de Moisés pasó a ser de Dios, entonces el pueblo de Dios tenía que ser pueblo de Moisés.

Números 11:13 “¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos.”

Moisés se quejaba porque el pueblo quería carne y le dijo a Dios que ni matando todo el ganado que trajimos aquí comerían, decía que era demasiado soportar todo ese pueblo que era pesado en demasía, le pidió a Dios que le quitara la vida, estas son las oraciones que Dios no escucha.

Números 11:15 “Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.”

Necesitaba conocer la superabundante gracia, porque el pueblo de Dios no era de él y le decía a Dios quítame la vida.

Números 14:10-11 “Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, 11 y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?”

Era el Señor el que decía que el pueblo lo tenía irritado porque no le creían a pesar de todas las señales que había hecho en medio de ellos, a Dios le molesta que no se le crea.

Números 14:12 “Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.”

Esta es la oferta que Moisés rechazó, Dios le ofreció a Moisés quitarle ese pueblo de más de dos millones de personas rebeldes y le ofrece ponerlo sobre un pueblo más grande y más fuerte.

Era probatorio, la superabundante gracia de Dios para que el pueblo de Israel fuera pueblo de Moisés porque lea cómo le contestó Moisés a Dios.

Números 14:13 “Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder.”

Moisés estaba intercediendo por el pueblo, entonces ya no era pueblo de Dios sino de él, ese pueblo por el cual intercedió ya no solo era pueblo de Dios sino de él.

Hay momentos en que uno tiene que vivir estos pasajes, al principio cuando llegamos a este país se levantaron personas de manera fuerte, llegando al extremo de mandar una carta a Guatemala de que yo no era pastor, que no tenía amor por las ovejas, que había vendido la iglesia.

Dije yo dentro de mí: Señor, algo está pasando aquí, pero Dios permitió que se levantaran contra la misma obra y todo porque yo venía de otro país, de trabajar durante años al frente de discipulados de dónde salieron pastores, pero llegué a tierra Dominicana y Dios me dijo, tú me dijiste no me ruegues que te deje, que donde Tú fueres iré yo, que Tu pueblo será mi pueblo, entonces Dominicana tenía que ser mi pueblo, por eso muchos dicen que yo amo a Dominicana más que muchos dominicanos.

Dios hizo que se levantara todo aquello para que de alguna manera yo tuviera corazón de pastor y amara este pueblo y en el momento en que pude haberme regresado a Guatemala dije no era el momento, porque Dios estaba haciendo que este pueblo fuera mi pueblo, porque era pueblo de Dios, pero ahora era pueblo mío.

El apóstol que me cubría me dijo, regresa a Guatemala porque no he encontrado alguien que haga lo que tú hacías aquí, yo te necesito aquí, pero dije no, no he terminado aquí lo que Dios quiere, estoy en el lugar que Dios quiso que estuviera, por eso cuando se hace la voluntad de Dios no sólo recibes la gracia salvadora, sino que recibes abundante gracia y sobreabundante gracia.

Superabundante gracia es cuando la visión no es de uno sino la visión de Dios, es cuando la familia de uno no es familia de uno sino familia de Dios, es cuando nuestra vara no es nuestra sino de Dios, cuando Su mano es mi mano y mi mano la mano de Él, es cuando mis pies no son míos sino de Él, porque me dice donde tengo que ir, porque al final es cuando Su pueblo llega a ser mi pueblo, porque le pertenece a Dios.

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