La Visión de Dios

Muchos comienzan con una visión y con el tiempo esa visión se pierde y se convierte en ambición, mientras que otros comienzan con una ambición llamándola visión.

La línea divisoria entre visión y ambición es tenue, fácilmente vamos de una a otra casi sin darnos cuenta, sino estamos con el corazón y la mente apercibidos, no nos daremos cuenta de que lo que era visión se convirtió en ambición.

Hebreos 11:27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

De lejos todas las estrellas se parecen y nos confunden, pero no son iguales y hasta nombre tienen; sin embargo, con un telescopio se pueden ver y reconocerlas. Se requiere que nos sostengamos como viendo al invisible por el telescopio de la fe, con los ojos puestos en Jesús. A Él no lo vemos físicamente, sabemos que está pero no podemos verlo, tenemos que usar el telescopio de la fe.

Hay tanta gente que hoy día camina por la vida sin tener visión, parecería que no existe una razón por la cual vivir, por la cual luchar y querer seguir adelante, son aquellos para los que todos los días son iguales, para ellos son una rutina, no tiene una motivación para levantarse cada día.

La falta de visión a veces nos acomoda, otras veces nos paraliza, en cambio la visión te lleva a moverte, a accionar, a tomar decisiones, a hacer cambios, a hacer ajustes. Cuando estoy en una posición en la que no quiero cambiar, conforme con lo que tengo en ese momento, posiblemente la visión se me fue. El que tiene visión es proactivo, en busca de esa meta y Dios nos quiere con visión, no nos quiere acomodados.

DIOS ESPERA QUE USEMOS EL TELESCOPIO DE LA FE

Moisés se vio enfrentado a elegir entre la visión del mundo y la visión de Dios.

Hoy día muchos no tienen visión porque lo que tenían como visión terminó en fracaso, pero sucedió así porque esa no era una visión de Dios y por eso terminó en fracaso o quizás la abandonamos porque los tiempos y plazos que teníamos no se cumplieron, pero se nos olvida que la visión de Dios se consigue en Su tiempo.

Mucha gente pierde la capacidad de tener visión porque perdió la perspectiva entre las cosas de Dios y las del mundo.

La clave para poder renunciar a la visión del mundo y tomar la de Dios es poder ver el carácter fugaz que tienen la riqueza y el prestigio.

El problema de los hombres es que la visión la asociamos con dinero, pero la de Dios es una visión integral que involucra lo espiritual.

Es tan fácil dejarse engañar por la visión de las ventajas temporales de la riqueza, la popularidad, el nivel social y los logros. Para muchos la visión es riqueza, popularidad, subir en el rango social, pero la fe nos ayuda a ver más allá del sistema de valores del mundo, para ver el sistema de valores de Dios.

Las personas no logran diferenciar lo que es la visión dada por Dios y lo que es la ambición que la da el enemigo. La visión viene de Dios la ambición es del diablo. La visión es la fe de Dios y la ambición es la fe del diablo.

El reto del hombre es saber definir cuando lo que quiero y sueño es visión y cuando esto se ha convertido en ambición.

Dios quiere que vivamos en visión y Él nos lleva de visión en visión, porque Dios no se estanca, es como la luz de la aurora, Él no es conformista. Un padre quiere más y más para sus hijos, pero no se lo damos todo de entrada, porque a un niño de diez años no se le pone un carro en las manos.

Dios nos da la visión y la va cumpliendo en Su tiempo, pero no se trata de una edad cronológica, es espiritual, cuando Él ve que somos capaces de manejar lo que Él nos da sin que nos envanezca y nos aparte del camino.

LA VISIÓN TERRENAL

La visión terrenal es la forma como el enemigo nos engaña, haciéndonos creer que eso es visión de Dios.

La gente que tiene este tipo de visión se confunde, porque cree que la aparente bendición es señal de que ésta viene de Dios.

Dios me ha inquietado con Saúl, haciéndome ver que Dios nos puede bendecir sin estar de acuerdo con lo que hacemos. El pueblo de Israel pidió un rey y aunque Dios no estaba de acuerdo Él escogió a Saúl y lo bendijo y lo mandó a ungir. La abundancia económica no es señal de que Dios está de acuerdo con lo que haces.

Génesis 13:10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

Cuando Abraham puso a Lot a elegir, éste escogió la tierra que aparentaba ser más fértil y hermosa, la que era productiva, él vio la ganancia económica, pero no vio que implicaba vivir cerca de Sodoma, ciudad conocida por su pecado. Eso mismo sucede hoy día, muchos al igual que Lot, solo ven la ganancia económica, pero no miran las consecuencias.

La vida nos pone en la situación de tener que estar constantemente eligiendo entre ir en la dirección de Dios (visión) o ir en la dirección equivocada (ambición) lo que traerá consecuencias no solo para mí, sino para mi descendencia.

La visión nos aleja de Sodoma y la ambición nos acerca a ella.

LA VISIÓN TERRENAL, UNA FUENTE DE TENTACIÓN

Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

El problema de Eva fue el problema que tenemos hoy día, vio y nosotros nos metemos en problema porque vivimos viendo. El ciclo que Eva vivió es el que vemos cuando la visión viene de abajo y no de arriba, Eva:

1-Miró: Muchos se meten en problema porque viven mirando. La clave para no caer en la tentación es detener la mirada y no seguir mirando porque vamos a caer en la segunda etapa que cayó Eva.

2-Tomó
3-Comió
4-Dio: Porque lo más terrible es que para aliviar mi culpa lo voy a compartir, porque si otro lo hace, eso alivia mi culpa.

A menudo perdemos la batalla de poder diferenciar lo que es visión de la ambición, cuando ponemos la mirada en aquello que queremos sin preguntar primero si con eso agradamos a Dios o por el contrario lo desagradamos.

Salmos 119:36-37 Inclina mi corazón a tus testimonios,
Y no a la avaricia.
37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;
Avívame en tu camino.

Para que la visión no se diluya, como David debemos de pedir a Dios que incline nuestro corazón a Su palabra y no a la avaricia. Un avaro es una persona que todo lo que tiene es para él.

En nuestro mundo actual la gente codicia las ganancias económicas, debido a que el dinero representa para ellos poder, influencia y éxitos. El dinero llega a ser tan importante que se convierte en su dios. Debemos pedir como lo hizo David, que Dios nos ayude a preferir la obediencia (visión) antes que el dinero (ambición), ya que a la larga esto será para nuestro propio beneficio.

LA VISIÓN QUE DIOS QUIERE PARA NOSOTROS: LA ESPIRITUAL

La visión espiritual solo los creyentes en Cristo pueden poseerla. Esta visión nos permite ver claramente lo que Dios quiere para nosotros para hoy y para mañana. Esta visión es la que nos hace poner nuestra vista en la cosas de arriba y no en las de la tierra.

En el evangelio de Mateo, El Señor nos dice lo que debemos buscar primeramente, porque Él sabe de lo que tenemos necesidad.

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Cuando permito que la visión que haya en mi vida sea la de Dios, cuando permito que Él me diga lo que Él quiere para mí, esto no es que no pueda decirle a Dios como un hijo a un padre la visión que tenemos y Dios nos puede decir si está de acuerdo o no.

Esta visión es la que nos hace poner nuestra vista en las cosas de arriba y no en las de la tierra.

Juan 14:19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

El mismo Cristo le dijo a los discípulos que tuvieran la seguridad de que ellos tendrían visión, no solo la terrenal, sino la espiritual, que les aseguraría que cuando Él regrese a la tierra, ellos lo podrían ver. Esa es nuestra seguridad.

Colosenses 3:1-2 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Muchas veces le he dicho al Señor que tengo que hacer morir cosas en mí y otras las tengo que dejar que se mueren no alimentándolas y las dejo soltándolas y alejándome de ellas, pero Dios me hizo ver que se necesita algo más.

No basta con todo lo dicho, debo poner los ojos en las cosas de arriba para que venga la fuerza para dejar lo que no me conviene.

Poner nuestra vista en las coas de arriba (visión) es lo que nos garantiza que podremos hacer morir y podremos dejar la lista de las cosas que se mencionan en estos versículos:

Colosenses 3:5-10 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

Cuando nosotros ponemos nuestra vista en dirección al cielo, es cuando podemos recibir del mismo Dios la visión que enriquecerá nuestra vida y nos hará acercarnos a Él y no a la cosas de la tierra.

Salmos 34:5 Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.

Al poner nuestra mirada en los cielos, esta será la garantía de que en nuestros sueños, en la visión que tengamos, nunca seremos avergonzados, veremos la visión hecha realidad y cada promesa de Dios será cumplida.

Te reto a que tengas visión de Dios, dile a Dios heme aquí, pon en mi Tu visión.

El deseo de Dios para nuestras vidas es que lleguemos a saber diferenciar lo que es la visión de la ambición.

La Palabra nos da una promesa que tiene que cumplirse en ti y en mí, dependiendo de nuestra edad.

Joel 2:28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

CONCLUSIÓN

El deseo de Dios para nuestras vidas es que lleguemos a saber diferenciar lo que es la visión que Él tiene para nosotros, de la que es la ambición que el enemigo pone delante de nosotros y que nos saca de la voluntad de Dios.

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