Las dos justicias: La que hace al rico pobre y al pobre rico

Proverbios 13:7 Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas.

Quizás de este proverbio salió el refrán popular: “hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero”, porque tiene casa pero no familia, buenas camas, con las mejores sabanas y almohadas y no pueden dormir, las mejores comidas pero lo único que pueden comer es vegetales hervidos, por la gastritis que les produce el estrés.

Resumen de la semana pasada

Las dos justicias del pródigo

La justicia de él lo llevó a la pocilga, pero la del Padre lo llevó a la casa. La herencia no se gasta en un momento, se va perdiendo poco a poco y si se pierde esa relación con Dios entran las letras “D” del diablo: distancia, desperdicio de bienes y degradación,

La justicia del pródigo era:

-La que le hizo pedir su herencia y ser rico.

-La que de casa rico lo llevó a la provincia lejana a ser pobre: Cuando yo peleo mi justica en lugar de enriquecerme me empobrece.

-La que de hijo lo llevó a desear ser jornalero: Un jornalero no tiene derechos, solo se paga lo que hizo. Hay cristianos que viven como jornaleros, siendo hijos, teniendo todo en la casa del Padre, se sienten jornaleros.

La justicia del Padre:

-La que estando en la pocilga lo hizo recordar a su padre, la abundancia del pan y su casa, entonces se comenzó a aplicar la Justicia de Dios, que podía devolverle lo perdido.

-La que comenzó a recibir cuando volvió en sí.

-La justicia de Dios nos devuelve a tener comunión del Padre con el hijo y del hijo con el Padre. Malaquías 4:6 dice: “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres.” Si siendo cristiano estás distanciado de tus padres estás viviendo tu propia justicia.

-La que le puso el mejor vestido, calzado y anillo: La de él le puso un buen traje, pero terminó sucio, oliendo a pocilga. Anillo, era la firma del padre, le devolvió la confianza.

-La que le hizo que se regocijara con su padre y el padre con él: La verdadera justica hace devolver el gozo a la familia.

¿QUE BIEN HARÉ PARA TENER VIDA ETERNA?

No es lo de afuera lo que determina las riquezas, es lo que está pasando adentro.

Mateo 19:16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

En las iglesias puede haber personas a la manera del joven rico. Jesús no solo hacia milagros, sino que evidenciaba el amor del Padre y este joven lo vio de lejos y se dio cuenta que él no tenía esto y se interesa por la vida eterna.

Por lo menos lograba entender que había vida después de la muerte, pero por otra parte, pensaba que él podía hacer algo para ganar esa vida y eso no es posible, porque al no poder nosotros hacer nada, vino Jesús para que tengamos la vida eterna. El que tiene al Hijo tiene la vida.

Quizás ese hombre estaba acostumbrado a esforzarse para alcanzar las cosas, pero para la vida eterna lo único que podemos hacer es creer y confesar con la boca que Jesús es el Señor.

Llamó a Jesús maestro bueno, el que vive bajo su propia justica ve a Jesús como maestro bueno, pero es verlo como Señor.

Mateo 19:17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Jesús responde que bueno solo hay uno, le estaba diciendo que él era Dios.

Mateo 19:18-19 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El joven rico le dice a Jesús que cuales mandamientos debe cumplir. Hay 613 mandamientos en la Biblia, solo hay 10 que fueron marcados desde el cielo y quedaron escritos. Cuando uno vive para su propia justicia uno desafía a Dios y le dice que más tengo que hacer porque ya dejé esto, lo otro, hice esto o aquello.

Pero Jesús sabía lo que había en el corazón de ese joven y le cita seis mandamientos:

De los 10 mandamientos de Éxodo 20 los primeros cuatro mandamientos son para arriba, es decir, te indican como debe ser tu relación con Dios y cuatro horizontales, relativos a la relación con los hermanos. Jesús le citó los seis horizontales, le quiso decir, si tienes conexión arriba tiene que verse abajo.

Mateo 19:20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

Le dijo pídeme algo más. A veces nos creemos más bueno que todos. La justicia de ese rico lo llevó a ser pobre. En ese momento el mismo Hijo de Dios le daba la oportunidad, tenía la vida, la verdad y el camino enfrente y la desaprovechó, como muchos desaprovechan muchos mensajes que oyen en la iglesia, porque se creen buenos.

Proverbios 18:23 El pobre habla con ruegos, mas el rico responde durezas.

¿Quieres saber bajo que justica vives? Analiza como respondes. La gente dura es sarcástica, pero en la ira del hombre no opera la Justicia de Dios.

Proverbios 22:7 El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.

Cuando vivo bajo mi justica me enseñoreo del que no tiene.

Jeremías 9:23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.

El joven rico se alababa en su sabiduría y en su valentía.

Santiago 1:11 Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Si uno se queda con esa jactancia empobrece, es la Justicia de Dios que te lleva de pobre a rico, por eso el mensaje de Jesús era bienaventurado, que quiere decir tres veces dichoso, el que tiene hambre y sed de justicia, es el que reconoce su necesidad de Dios.

Mateo 19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

La única persona a la que Jesús le dijo ven y sígueme y no lo hizo fue a este joven. Jesús probó el corazón de él.

Mateo 19:22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Su riqueza era su Dios, su ídolo, y no lo iba a rechazar. El estaba violando el primer y gran mandamiento. Éxodo 20:3: “No tendrás dioses ajenos delante de mí.”

El dios de ese hombre era mamón, el dinero, pero aun así Dios le dio la oportunidad de seguirlo, pero él prefirió su justicia.

Mateo 19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

No se refería rico a dinero, Abraham fue riquísimo, es rico en su justicia, hay personas que no tienen dinero pero están llenos de orgullo.

Mateo 19:24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

Jesús no se refería a una aguja de coser como la que usamos ahora. Se trataba de una puerta en forma de aguja que es muy baja y como los camellos son altísimos les es muy difícil pasar por esa puerta.

Mateo 19:25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Lo que Dios quiere decirnos es que nuestra justicia por más que hagamos no nos puede salvar, no compra nuestra salvación, no sirve para nada porque no es por obra, para que nadie se vanaglorie, es por gracia.

Mateo 19:26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Tenemos que ceder nuestra justica para que se vea la de Dios.

Mateo 19:27-28 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Pero eso fue a los doce apóstoles, pero y nosotros?

Los 12 apóstoles del Cordero van a juzgar a las 12 tribus de Israel, pero la promesa para nosotros está en Apocalipsis 3:20.

Apoc. 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Es opcional abrirle la puerta a Jesús. Aplicamos este versículo para inconversos, pero el Señor mandaba cartas a sus iglesias, osea que esto es para nosotros. Hoy día el Señor sigue tocando diciendo yo quiero tener comunión contigo.

Apoc. 3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

A ellos les toca juzgara a los 12 tribus pero nosotros nos sentaremos con Jesús en su trono.

Mateo 19:29-30 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

Hay dos justicias, cedamos la nuestra, nuestro conocimiento para que venga la de Dios, porque hay una justicia que empobrece y otra que nos hace ricos.

 

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