Lo que nació en el cielo y Jesús lo hizo realidad en la tierra

No todo lo que uno recibe en la tierra se originó aquí, por ejemplo, el amor no nació en la tierra, porque Dios es amor y siempre ha sido. La bendición nació en el cielo, acaso no dice “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de Misericordia y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones”. Luego en Efesios 1 dice “Bendito el Dios y Padre que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús, antes de los tiempos de los siglos.”

La Gracia tampoco nació en la tierra. 1ra de Pedro dice: “La Gracia que nos fue dada antes de los tiempos de los siglos.” Hay cosas que Dios las creó en los cielos y Jesús vino a manifestarlas en la tierra, por eso cuando vino el Hijo dijo “Y vimos Su Gloria, lleno de Gracia y de Verdad.”

¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

Mateo 18:1 “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”

Los discípulos se acercaban a Jesús para pedirle o preguntarle cosas. Hay tiempos en los cuales se mete un espíritu de rivalidad entre las personas, hay un tiempo en donde todos están creciendo juntos, pero de repente uno comienza a crecer más y otro menos, y el que menos quiere ser más y comienza una contienda.

Los discípulos estaban preocupados por saber quién era más grande. ¿Conoce discípulos cristianos que están viendo quién es más grande? El Evangelio es como el manto de Jesús, sencillo, pero con poder.  Uno siembra, otro riega, Dios es el que da el crecimiento. Esto no es de hombres, la Gloria es de Dios.

El hombre caído y su naturaleza pecaminosa, asocia la autoridad con el dominio de otros para beneficio personal. Si naciste de nuevo, tienes un viejo hombre que está viciado conforme los deseos engañosos del mundo.

Esa vieja naturaleza es la que le pide todavía al hombre, y asocia el concepto de autoridad a estar encima, a tener dominio. Por ejemplo, ¿somos ovejas o cabras? Las cabras tienen un delirio por siempre estar encima y mostrar que son más grandes y superiores que las otras, y se pelean por el lugar más alto. A veces hasta se hieren con tal de estar arriba, y al final es un ratito arriba y después tienen que bajar.

Las ovejas no, las ovejas son parejas, pero las cabras siempre quieren estar dominando encima, en el lugar más alto, así que cuando vea algún cristiano con actitudes de querer dominar y estar encima, y hasta hiere para estar encima, esa no es actitud de oveja, es actitud de cabra.

Las cabras y las ovejas se parecen, pero no son lo mismo. Porque hasta la forma, el balido de la oveja no es el mismo que el de la cabra. El de las cabras es: meee, meee, y cuando se centra una vida en ser cabra es: atiéndemeee, mírameee, cuidameee, escúchameee,  visítameee. Pero la oveja no dice así, dice: veee, ven y ve,

¿Quién es más grande?  Orgullo de por medio, autosuficiencia, actitud de cabra. Entonces Jesús comienza a darles una serie de enseñanzas, y de repente toca una pieza clave, comienza a decirles a sus discípulos algo que era importante, y les habla del perdón.

El perdón no nació en la tierra, sino en el cielo. Por eso el Padre mandó a Su Hijo a la tierra, para perdonarnos aquí y que el Hijo nos enseñara el verdadero perdón.

Cuando los hombres pecamos en la tierra, fueron el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que tomaron la decisión de perdonarnos.

¿Acaso no dice la Biblia que de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo, y lo dio para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna? Para darnos Su Hijo tenía que perdonarnos. La paga del pecado es muerte. La dádiva de Dios es la vida eterna, pero para darnos la vida eterna tenemos que aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador y Él perdonar nuestros pecados.

Dios es amor y dentro del amor de Dios está la faceta del perdón. Si entendimos el amor de Dios en nosotros que nos perdonó, tenemos que perdonar, pero también pedir perdón. Son dos facetas, hay que perdonar, pero hay personas que no saben pedir perdón.

A la mujer con pensamiento integral le cuesta más perdonar y al hombre con pensamiento fraccionado pedir perdón. Al final seamos hombres o mujeres tenemos que aprender a perdonar y a pedir perdón.

El perdón que vino del cielo enseñado en la tierra

Jesús les dice a sus discípulos:

Mateo 18:19 “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

Habla de ponerse de acuerdo, y una de las cosas más difíciles es ponernos de acuerdo en la tierra.

Acuerdo= sumfonéo de G4859; ser armonioso, sinfonía, ponerse de acuerdo, armonizar, concordar, convenir.

Los instrumentos se ponen de acuerdo, los de percusión, de viento, de cuerdas, cada uno suena diferente y se ponen de acuerdo, están en la misma tonalidad. El Espíritu Santo nos pone de acuerdo, eso es lo más difícil ponerse de acuerdo.

El poder del acuerdo es un poder poderoso que nosotros como iglesia, como hijos de Dios deberíamos experimentar. En la Biblia aparecen siete poderes, entre ellos el poder del amor, el poder del perdón y el perdonar, el poder del acuerdo, pero para ponerse de acuerdo tenemos que aprender a sonar bonito, aunque seamos diferentes.

Cuando Jesús dijo eso reaccionó uno de los discípulos, Pedro.

Mateo 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Pero que estuvieren de acuerdo, sino no está el Señor ahí.  Si estamos de acuerdo, todo lo que pidamos al Padre en nombre de Jesús, nos será hecho.

Mateo 18:21 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”

Pedro y Juan andaban juntos. Pedro era acelerado y Juan era tranquilo. Siempre van a poner los complementos. Siempre va a haber uno acelerador y otro freno. ¿Y si el carro tiene acelerador y no tiene freno o tiene freno y no tiene acelerador? Entonces cuesta ponerse de acuerdo.

Pedro era de los que preguntaba y él mismo se respondía, pero su respuesta no fue casualidad, cuando él dijo hasta 7 veces, era porque había una corriente rabínica fuerte en ese momento, que decía que había que perdonar hasta 3 veces. Entonces Pedro queriendo llevarse de más, dijo yo voy a decir hasta siete, sin embargo, Jesús le respondió que hasta 70 veces 7, no es 490, es escribir 70 veces el número 7, lo cual te da un número infinito.

Pedro entendió que no se podía poner de acuerdo porque prevalecía su instrumento y él quería dominar; y si no dejamos que Jesús prevalezca, no nos ponemos de acuerdo. Pedro quiso poner la medida religiosa de ese momento, y fue más generoso, y puso siete veces, pero el primer principio del perdón es:

El perdón no se basa en la medida de los hombres, en la medida que le pongamos en la tierra de perdonar. No es con medida humana porque el perdón no nació en la tierra, nació en el cielo.

El perdón del cielo que vino a la tierra

Mateo 18:22 “Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”

Como el perdón no nació en la tierra, jamás debe hacerse bajo medidas o parámetros humanos, religiosos, etc. Sino como vino del cielo, “tiene que ser con la medida del Amor de Dios”, el perdón es sin límites, por eso Jesús dijo setenta veces el número siete.

Porque así es el perdón de Dios, que no tiene límites. No es medida de la tierra, es asunto de medida del cielo.

Mateo 18:23 “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.”

Las parábolas que Jesús usaba eran ejemplos que muchas veces utilizaban lo natural para dar enseñanzas espirituales. Utilizaba lo físico. Aquí habla de un rey y de siervos. ¿Quién es el rey? Cristo. ¿Y quiénes los siervos? Somos nosotros.

Mateo 18:24 “Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.”

Este hombre debía 10 mil talentos, lo que equivaldría unos US$3,000,924, entonces debía una gran cantidad.

Mateo 18:25 “A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.”

En la antigüedad, al que debía lo vendían a quien era el acreedor, con su familia y todo lo que tenía. Cuando nosotros debemos hay un acreedor que te cobra, que se llama diablo. Si vamos a Cristo, la buena noticia es que Él en la cruz del calvario dijo consumado es, yo te pago toda deuda, nadie te puede cobrar, si vamos a Cristo y actuamos como Cristo. Pero hay gente que no va a Cristo y entonces el enemigo lo ata a él, ata a su esposa, ata sus finanzas, ata todo, pero el perdón de Dios también tiene que ver con cómo vivimos en la tierra.

Si la persona no tiene a Cristo y no entiende esa verdad, no va a Jesús y no recibe la gracia para que toda deuda que dejaron nuestras generaciones sea pagada, pero si viene a Cristo, Él lo paga todo y cancela las deudas, rompe las cadenas familiares.

Mateo 18:26 “Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.”

En nuestra deuda para con Dios, nadie podía salvarse a sí mismo, y como no podíamos pagar nosotros por nuestra deuda, mandó el Padre a Su Hijo a pagarla por nosotros y pagó el precio más alto, Él no pagó oro, no pagó plata, pagó la sangre preciosa de Su Hijo.

El carácter del Señor

Mateo 18:27 “El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.”

Usted mira cómo lo hizo Dios, aquí están los ingredientes del perdón, el cual es una suma de ingredientes que tienes que mezclarlos en Dios para poder perdonar.

  • El primer ingrediente: Movido a misericordia.
  • El segundo: Lo soltó.
  • El tercero: Le perdonó la deuda.

Al que le habían perdonado tenía que haber estado contento, agradecido porque le habían perdonado, sim embargo veamos lo que ese siervo hizo.

Mateo 18:28 “Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.”

Él fue rígido y el otro fue misericordioso con él.

Cien denarios equivalen aproximadamente a US$74 dólares. Al que le habían perdonado más de US$3,000,000.00, no perdonaba una mínima cantidad.

¿Qué representa esto? Cuanto Dios nos perdonó a nosotros, es que lo que el Padre pagó en Su Hijo para salvarnos, fue más que el oro y la plata de todo el mundo, fue la sangre preciosa de Su Hijo. Era la deuda que nunca hubiéramos podido pagar, pero Él mandó a Su Hijo a pagarla, consumado es, todo está pagado. Esa es la grandeza del Evangelio, no es culpa, no es castigo, no es condenación, porque Él llevó nuestra culpa, nuestro castigo, nuestra condenación; porque ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo Jesús.

Pero el siervo perdonado no perdonaba, no entendió que lo habían perdonado para perdonar. ¿Para qué Dios nos perdonó?  Para que entendiéramos el perdón, y el que lo vino a enseñar fue Jesús.

Mateo 18:29 “Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.”

Cualquier deuda que no quieras perdonar es pequeña a la par de lo que Dios te perdonó en Cristo Jesús. El perdón no nació en la tierra, el perdón nació en el cielo; y Él del cielo tiene que enseñarnos y darnos la Gracia.

“Yo perdono, pero no olvido”, que fácil hacer canciones “que te perdone Dios porque yo no puedo”

Mateo 18:30 “Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.”

Él metió a otro en la cárcel, pero sin darse cuenta, al meter al otro a la cárcel y no perdonarlo, él se estaba metiendo en una cárcel. Hay un montón de gente encarcelada porque no perdona.

Mateo 18:31 “Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.”

El rey representa a Cristo y representa el carácter del Padre que en Cristo nos perdonó. ¿Quiénes son los siervos? Nosotros. ¿Y a cuántos nos perdonaron la gran deuda? , ¿Y ya perdonaste la pequeña deuda?

Es que el “yo” nuestro es tan grande, que hacemos pequeño al gran Yo Soy. El mundo necesita oír este mensaje del perdón y perdonar, porque se está llenando de odio, hay un montón de gente allá afuera con odios raciales, es un nuevo tipo de guerra, es la peor, es terrible, porque no se perdona, porque no se pide perdón.

Mateo 18:32 “Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.”

  • Primero era un siervo endeudado.
  • Luego pasó a ser un siervo perdonado de toda deuda.
  • Al no perdonar pasó a ser un siervo malvado.

Malvado=ponerós G4192; dañino, malo, malvado, calamitoso; maligno, perverso.

Cuando alguien no perdona se convierte en siervo malvado y dañino. El yo prevalece. El Señor nos dirá un día cuando aprendamos a perdonar:

Juan 15:15 “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.”

Después de siervos perdonados, siervos amigos, viene en Romanos 6:18 “y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.”

Nos convertimos en siervos de justicia, donde la gente mira a Dios en nosotros porque perdonamos.

Mateo 18:33 “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”

Ósea, si Dios tuvo misericordia y nos perdonó, ¿Qué vamos a hacer nosotros?

Mateo 18:34 “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.”

Esto enoja a Dios. ¿Y quiénes son los verdugos? Los torturadores que son espíritus que te están torturando cuando no perdonas. Aunque estés relajado en un resort y de repente viene el recuerdo de la persona que no has perdonado y te hizo daño, o en tu cama descansando, se te va el sueño y el rencor te persigue y te encarcela donde estés.

Hay gente entregada a verdugos, no goza lo que tiene, porque es un resentimiento, siempre está molesto, siempre está con una actitud hostil, siempre está con espinas, a la defensiva y a la ofensiva.

Le entregó a los verdugos hasta que entendiera la lección de misericordia, de amor. Eso suena fácil, pero hay que vivirlo.

Mateo 18:35 “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Que fácil suena…

Marcos 11:25 “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.”

El perdonar está accionado a que Dios nos perdone. No es que tenemos que pagarle algo a Dios, es que Dios quiere que seamos como Él.

Lucas 6:37 “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.”

¿Y si no perdono? Te entregan a verdugos para que entiendas, porque Dios está interesado en que aprendas la enseñanza. ¿Libre o en la cárcel? Cuando encarcelas a otro no perdonándolo, lo tienes encarcelado, pero tú lo puedes soltar y también te sueltas tú.

Lucas 23:34 “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.”

Este es el final de todo: ¿Qué hizo Cristo en la cruz del calvario?, ¿Cómo terminó sus días en la cruz del calvario? Jesús murió perdonando, y resucitó al tercer día bendiciendo.

Lucas 24:36 “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.”

Pero eso no es un saludo, es una bendición. Era Shalom a ellos, una bendición. ¿Por qué no perdonamos?, ¿Por qué no olvidamos? Porque no hemos aprendido a morir a nuestro yo, pero cuando uno perdona hace libre a la persona y te haces libre tú.

Esto nació en el cielo y Jesús lo vino a enseñar en la tierra. El perdón nació en el cielo.

-¿Cómo se puede entender y vivir? Aceptando a Jesús.

-¿Cómo se puede entender ese perdón? Entendiendo cuanto nos han perdonado.

Aunque consideres que no eras malo, en Adán todos pecamos, todos morimos, no hay uno bueno, no hay justo, ni siquiera uno, todos éramos pecadores, ya solo por el pecado adámico, el pecado que heredamos en Adán, ya con eso era suficiente, pero Jesús perdonó todos los pecados y nuestras maldiciones.

Hay un momento en que Dios nos llama a perdonar, a veces hay gente que trae aun contra Dios, resentimiento. Hay personas que tienen resentimiento contra otras y nos las perdonan, y hay gente que ni si quiera se perdona así misma, pero si Dios nos perdonó ¿Quién es el diablo para acusarnos?

No perdones porque la gente lo merece, perdona porque Dios te perdonó, perdona porque Dios quiere hacerte libre, porque mientras no lo hagas estás atada tu, tu familia, tus bienes, bajo torturadores, y no vas a lograr prosperar teniendo eso, no vas a salir de ahí hasta que no pagues el último centavito de la deuda. ¿Y cómo lo pago? Entendiendo que alguien lo pagó por ti.

La fórmula del perdón, que es movido a misericordia, suelta la persona y lo perdona. Al soltar, perdonar, olvidar, amar y bendecir nos liberamos de enfermedades, pobreza y situaciones.

Hay gente que acusa a Dios de cosas que ellos mismos hicieron, pero no ven que al final Dios siempre los amó, los cuidó. Fue el pecado, fue la maldad que provocó todo eso, no fue Dios.  Satanás les ha hecho creer que Dios fue que hizo eso malo. Eso es mentira del diablo.

Dios hizo todo bueno, pero por el pecado le echamos la culpa a Dios. Fuimos nosotros, pero Él nos ama, y por eso nos perdona. Esa persona, mientras todavía pienses en ella y pienses en eso con dolor, es porque todavía estás [email protected] y no has ido a Jesús, porque si eres sano, cuando te sanas ya no vas a pensar en quien te hirió, sino en quien realmente te salvó, y tu vida no va ser una herida sino una señal.

Jesús perdonó. Te tienes que perdonarte a ti [email protected], hiciste algo y eso te culpa, cada cierto tiempo te viene, pero si retrocedieras la película no lo volverías a hacer, porque aprendiste. Si ya Dios te perdonó, ¿quién es satanás para acusarte?

Ya es el tiempo que recibas ese perdón y que perdones, para que sueltes, vas a ver libre a esa persona, pero también vas a ser libre tú.

Muévete a misericordia, suéltalo, porque cuando lo sueltes tus manos van a ser libres para recibir la bendición del cielo. Perdónalo. Hasta que no lo perdones no vas a ser libre, olvida, ama con el amor de Dios y bendícelos para que se conviertan.

 

 

 

 

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