Los cielos abiertos y los intérpretes de los deseos de Dios

Conforme uno ama y conoce a las personas, le puede detectar sus deseos, aun si pedirlos.

Los niveles de los deseos de Dios en nosotros

Jesús dijo en Mateo 7:24: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Niveles:

  1. Oidores de los deseos de Dios: Escuchan la Palabra de Dios, Jesús dijo que esto puede ser cualquiera.
  2. Oidores y hacedores de sus deseos: Escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra. Dios quiere que Su Palabra se haga vida en nosotros y de el fruto para lo que Él la envió.
  3. Intérpretes y hacedores de los deseos de Dios: Aunque no oigamos la Palabra de voz, somos intérpretes y hacedores de Su Palabra.

Lucas 6:46 “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que Yo digo?”

Hay mucha gente que puede llamar a Jesús Señor y no hacer lo que Él dice. El señorío de Cristo sobre nosotros está supeditado a hacer Su voluntad, a ejecutarla, a creerla y a ponerla por obra.

Lucas 6:47 “Todo aquel que viene a Mí, y oye mis Palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.”

Es semejante al hombre que edificó su casa sobre la roca, y cuando vino río, lluvia, tempestades, la casa no cayó porque estaba sobre la roca. Entonces hacer la voluntad de Dios es hacer la casa, nuestra vida, empresa, todo lo nuestro, sobre la roca, porque la garantía de que no caiga es dónde está tu cimiento.

A veces se nos predica que porque somos cristianos no pueden venir ríos, lluvia, tempestades, vientos…pero si tu casa está sobre la roca, esa es la garantía, la casa no cae.

Los intérpretes de Dios son los que no necesitan escuchar Su voz, porque primero han escuchado los deseos de Su corazón, porque le conocen, le creen y lo entienden.

Isaías 43:10 “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.”

Al Padre se le conoce por el Hijo, pero hay que conocerlo. Iniciamos el conocerlo cuando Cristo llega a nuestra vida. Para creerle tiene que haber confianza. Cuando uno ama, cree. Hay que amarlo porque en el amor va implícito la fe de creerle.

David de pastor de ovejas, a intérprete de los deseos de Dios    

Cuando llegamos a interpretar lo que Dios quiere, es porque lo conocemos y sabemos lo que Él va a hacer. Dios a sus amigos no le oculta nada. Por ejemplo, Abraham era su amigo. Dios dijo: “Voy a destruir Sodoma y Gomorra, ¿podré encubriré a mi amigo Abraham lo que voy a hacer?.” Lot no sabía lo que Dios iba a hacer porque no era amigo de Dios, pero Abraham si lo sabía.  Conocía Abraham tanto a Dios que le pregunta si l-va a destruir el justo con el injusto y Dios responde que no. Abraham estaba interpretando los deseos de Dios al regatear sobre los justos, pero no habían justos porque Lot no discipuló ni siquiera a su familia.  Uno puede interpretar los deseos de Dios.

El concepto que tenía la ley de David

Deuteronomio 23:2 “No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová.”

Por el pecado de sus padres, David estaba condenado a no entrar al templo. Él no tenía ninguna culpa, pero nació con el estigma de ser hijo bastardo y no podía entrar al templo. La ley decía no, la Gracia le dijo sí.

Salmos 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

El era rechazado por la religión. También por su padre que lo envió lejos a cuidar ovejas y por su madre que no estaba con él.  Pero Dios lo pone en alto. La Biblia termina diciendo de David, el ungido de Jehová, el dulce cantor de Israel, el varón que fue levantado en alto. Cuando Dios nos toma de abajo, no nos deja a medias, nos lleva y nos pone en alto.

Él era rechazado por su misma familia, por la religión y por la sociedad.

El concepto que tenía la familia de David

1 Samuel 17:28 “Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.”

Fue su padre que lo había enviado a llevarle queso a sus hermanos. Su familia tenía un mal concepto de David. El concepto que tenga la religión y la familia influye, pero el que más influye debe ser el concepto que tengamos de nosotros mismos.

El concepto que tenía David de él mismo

1 Samuel 18:18 “Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o que es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?”

Le tocaba buscar el premio por haber vencido a Goliat, casarse con la hija del rey y convertirse en príncipe para luego ser rey. Los Goliat no los envía el diablo, los envía Dios para ascender a los suyos, de pastores de ovejas a príncipes de Su pueblo. Así que, si se te está levantando un Goliat, dile: ¡Señor gracias!, porque esos Goliat son para ver la Gloria de Dios, y si crees que es demasiado grande, ¡más grande es nuestro Dios!

David no lograba sentir que tiene derecho a la victoria porque se siente de menos.

1 Samuel 18:22 “Y mando Saúl a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del rey.”

David no quería ir ante el rey. El mayor gigante lo tenía dentro de él, autoestima baja.

1 Samuel 18:23 “Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?”

La autoestima baja de David venía del menosprecio de sus padres, del desprecio de la religión y la sociedad. Uno es producto de su pasado, pero no hay que ser prisionero del mismo. Pasado=prisionero, pero viene Cristo y echa a lo profundo de la mar todos nuestros pecados y no se acuerda más de ellos y nos hace libres.

David entendió el concepto que Dios tenía de él

Salmos 139:13 “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.”

No eres producto de una violación, de una casualidad, eres producto de un plan de Dios. Dios es nuestro creador, es nuestro Padre. Cuando vamos a Cristo no somos productos de momentos de los hombres, somos producto del plan, del propósito del Dios.  Antes de estar en el vientre de nuestra madre, estuvimos en el corazón de Dios, en Su mente y en Sus manos, porque Él nos hizo.

 Salmos 139:14 “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.”

Alma mía alaba a Dios y no olvides ninguno de sus beneficios. El intérprete de Dios sabe que no vino a esta tierra por casualidad sino por un deseo de Dios.

1 Crónicas 17:16 “Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová y dijo: Jehová Dios, ¿Quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído a este lugar?”

Esta vez, no era un ¿quien soy yo? de desprecio a si mismo, esta vez lo decía porque había entendido que Dios lo había elegido y levantado en alto. Nunca se nos debe olvidar nuestro origen. Cuando nos olvidamos de nuestro origen perdemos identidad, nuestras raíces.

1 Crónicas 17:17 “Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios.”

David con el tiempo ya no se miraba fracasado, derrotado, producto de lo que la gente decía; él se miraba en el plan de Dios y se miraba bendecido.

Por negativo que sea el concepto que tengan las personas de nosotros, nada se puede comparar con el concepto que Dios tiene de nosotros en Cristo Jesús.

Excelencia= juperbolé de G5235; lanzamiento más allá que los demás. Si la meta es 100 Dios te va a lanzar para que vayas más allá de los demás.

Eso no es asunto de motivación humana, esto es Dios en nosotros. Fuimos diseñados para hacer las cosas más allá de los demás.

David haciendo para Dios más allá que otros

1 Crónicas 17:1 “Aconteció que, morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.”

Cuando trajo el arca, David fue prosperado e hizo cosas tremendas de parte de Dios.

1 Crónicas 17:2 “Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.”

Hay cosas que pueden estar en el corazón de nosotros que son deseos de Dios, pero no es que tengamos licencia para hacer todo lo que uno quiera, tiene que haber un equilibrio.  Intérprete de Dios no es hacer lo que uno quiera, sino es el deseo de Dios y el propósito para el cual te mandó a esta tierra.

1 Crónicas 17:3-9 “En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: Vé y dí a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite. porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?”

Porque cuando eres amigo de alguien, cuando lo conoces, interpretas los deseos de esa persona. Dios le preguntaba a David que de dónde había sacado esa idea. Mucha gente cree conocer a Dios y no sabe lo que le gusta.

1 Crónicas 29:1 “Después dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomón mi hijo ha elegido Dios; él es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios.”

David no podía construir la obra porque había derramado mucha sangre, pero un hijo suyo sí. Dios nunca nos va a pedir nada que Él no haya hecho primero por nosotros.  Dios no nos mandó a hacer cosas pequeñas para Él, porque lo más grande que puede haber es que alguien se salve, nos mandó a predicar el evangelio.

Antes de que nosotros hagamos algo grande para Él, Él hizo algo grande para nosotros. Preparándonos para que hagamos algo grande para Él, porque nuestro Dios es grande.

Dios nos da áreas y territorios; y no importa qué áreas y territorios, si Dios está contigo te da la victoria. Una casa grande, porque nuestro Dios es grande. Los cielos de los cielos no lo pueden contener. Dios tiene el tamaño que le pongas.

Algunos ven a Cristo como niño, otros como joven, como maestro, o en la cruz; y ahí se quedaron. Jesús murió en la cruz y al tercer día resucitó y está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.

David haciendo para Dios más allá que otros

1 Crónicas 29:3 “Además de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios:”

La persona que logra ser intérprete de Dios ama a Dios y también ama a su casa. Dios quiso que tuviéramos una casa para congregarnos, y en la casa de nuestro Padre hay abundancia de pan.

1 Crónicas 29:5 “Oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artífices. ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?”

Jesús no se entregó a la fuerza, lo hizo voluntariamente. Él debe ser la motivación de dar para la obra de Dios.

Voluntariamente=nadáb. Impeler, impulsar; dar, presentar, aportar espontáneamente, contribuir.

Ofrecieron voluntariamente 

1 Crónicas 29:6 “Entonces los jefes de familia, y los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente.”

1 Crónicas 29:9 “Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.”

La motivación no es ser visto de los hombres, que nos fuercen. El que ha tenido algo que Dios ha hecho, quiere hacer algo para Dios.

Alabanza al máximo exponente

1 Crónicas 29:10 “Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro Padre, desde el siglo y hasta el siglo.”

1 Crónicas 29:13 “Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu Glorioso Nombre.”

Una verdadera adoración y alabanza de aquellos que han entendido que Dios nos dio para darle.

La forma correcta de dar voluntariamente

1 Crónicas 29:14 “Porque ¿Quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.”

La motivación para dar:

  • Por Amor, porque el Padre nos dio a Su Hijo.
  • De forma voluntaria, como el Hijo se dio de forma voluntaria.
  • Por reconocimiento, porque reconocemos que todo lo que tenemos de Él lo hemos recibido.
  • Por honra, debemos honrar a Jehová con nuestras primicias y nuestros graneros serán llenos, porque honramos a Dios como Padre.
  • Por gratitud, porque de los agradecidos se vale Dios, y de los resentidos se vale el diablo.
  • Por siembra, porque el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará; el que siembra escasamente, escasamente cosechará.
  • Con alegría, porque Dios ama al dador alegre.
  • Con generosidad, porque Dios nos ha dado generosamente.
  • Con fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios.

La mejor semilla es la que sale de nuestro corazón y por amor se siembra, con alegría y fe, en los Campos del Señor, que son:

  • Nosotros mismos, el que siembra para su carne, de su carne segará corrupción, pero el que siembra para el espíritu, de su espíritu cosechará vida eterna.
  • Nuestra familia, es nuestra viña.
  • Nuestra congregación
  • El campo misionero
  • El cielo, dice la Palabra que hagamos tesoro en el Cielo, que las cosas que hagamos para Dios y demos para Dios de corazón se traducen en nuestra eternidad.

Hay cosas que Dios nos las da rápido, y hay cosas en las que Dios tiene que tratar con nosotros. Hay que persistir. Paciencia es saber esperar de forma tranquila porque sabes quién te lo prometió, y sabes que va a llegar a Su tiempo. Porque, aunque la visión tardare, espéralo a Él porque sin duda vendrá, y no tardará.

Los intérpretes de los deseos de Dios y la alabanza

1 Crónicas 29:11 “Tuya es, oh Jehová, la Magnificencia y el Poder, la Gloria, la Victoria y el Honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el Reino, y Tú eres excelso sobre todos.”

1 Crónicas 29:12 “Las riquezas y la Gloria proceden de ti, y Tú dominas sobre todo; en Tu Mano está la Fuerza y el Poder, en Tu Mano el hacer grande y el dar poder a otros”.

Compartir

Deja un comentario

X

Opciones para ver el culto en vivo:


Ver en la web: Clic aquí


Para Móviles y Tabletas: Clic aquí


Suscribiéndose a nuestro Canal de Youtube: Clic aquí


A través de Facebook Live: Clic aquí


Jana: una película que muestra cómo el amor de Dios restaura vidas

Ir al artículo.