Los cinco regalos de Dios para Su pueblo

Romanos 9:3-4 “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas.”

Somos el Israel espiritual de Dios. Porque razón Dios escogió a Israel como Su pueblo no lo podremos saber nunca, no podemos llegar a entender Su amor y Su misericordia. Como entender que Dios nos amó desde antes de que naciéramos. Dios nos ama de pura gracia, lo hizo en Su soberana y absoluta voluntad.

Pablo realmente tenia dolor en su corazón porque él era testigo de cómo el pueblo rechazaba a Cristo, siendo su Mesías, como endurecieron el corazón para no ver quien era Su Salvador.

Romanos 9:1-2 “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.”

Israel todavía llora por un mesías que ya vino, por un templo físico cuando nosotros somos ese templo, ya no es un lugar para adorar, es que nosotros podemos adorar porque somos templo de Dios.

Romanos 9:3 “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne.”

Deuteronomio 7:7 “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos.”

Nosotros no éramos nada y Dios tuvo misericordia de nosotros, pero le plació darnos la oportunidad de conocerlo, no fue porque lo merezcamos, es por Su gracia, por Su bendición.

Los cinco regalos de Dios para nosotros

Regalo No. 1: La adopción como hijos

Somos hijos adoptados, con derecho a herencia, la Palabra dice que somos coherederos. Nosotros estábamos lejos, desechados, pero Dios nos acercó a Él y nos hizo hijos.

Gálatas 4:5-6 “Para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”

El Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. No somos una casualidad de la naturaleza, somos hijos de Dios y en Él lo tenemos todo, aunque parezca que no tengo nada, soy coheredero de todo lo que existe.

Todo lo que existe es mucho más de lo que nos imaginamos. La Palabra dice que un día iremos a anunciar la multiforme sabiduría de Dios a los confines celestiales.

El Espíritu Santo nos hace clamar Abba Padre. Abba es un diminutivo de padre, como papaíto, es una frase de cariño. Es como si le dijéramos a Dios papito. Eso lo podemos hacer nosotros, los ángeles no.

Gálatas 4:7 “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

Las personas normalmente si pudieran escoger ser de una de las doce tribus, escogerían ser de la tribu de Judá, porque es la más conocida, es la de David y Cristo, porque dice la Palabra que Judá subirá primero, es la alabanza, sin embargo, cuando se repartió la tierra prometida, se hizo entre todas las tribus, pero a la tribu de Leví no le dieron tierra porque el Señor dijo, Yo soy su heredad. Anhelemos heredar esa tierra en el cielo.

Hay una bienaventuranza atribuida a quien el Señor perdona iniquidades.

Romanos 4:7-8 “Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
y cuyos pecados son cubiertos. 8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.”

Bienaventurado quiere decir tres veces dichoso. Somos tres veces dichosos cuando no nos inculpan de pecado, porque la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, Cristo echó nuestras iniquidades y transgresiones al fondo del mar y no se acuerda ya más de esto, no es que no podamos pecar, todos pecamos, de una u otra forma, porque cuando sabemos hacer lo bueno y no lo hacemos estamos pecando, por eso siempre vamos a necesitar la sangre de Cristo en nuestra vida.

Pablo lo explica a continuación:

Romanos 4:9 “¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.”

La circuncisión nuestra no es del prepucio, el prepucio que se corta en nuestra vida es del corazón

Romanos 4;10 “¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.”

Lo que dice este versículo es que cuando llamaron a Abraham él no estaba circuncidado, cuando le dieron las promesas de la tierra prometida y de la descendencia como las estrellas del cielo, esa promesa de que seriamos hijos de Abraham, se la dieron antes del pacto de la circuncisión.

Romanos 4:11 “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia.”

Le dieron una señal de un pacto en la circuncisión porque le creyó a Dios antes de ese pacto. Le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Decimos que nuestra fe no es contada por justicia, porque siendo incircuncisos hemos sido llamados hijos de Dios, no solo como descendientes de Abraham, sino que es un derecho que el Padre nos regala por haber creído en el Nombre de Jesús.

Juan 1:11-12 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

Se refiere al pueblo de Israel, pero a los que creemos nos ha hecho hijo de Dios.

Juna 1:13 “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Tenemos que vivirlo, con solo saberlo nos deprimirnos, cuando lo vivimos el enemigo no puede con nosotros, aun en la prueba más grande sabemos que Dios está, porque soy un hijo de Dios, sabemos que nuestro redentor vive.

Regalo No. 2: La Gloria

El pueblo de Israel tuvo señales visibles de la presencia de Dios entre ellos.

Éxodo 24:16-17 “Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. 17 Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.”

La Gloria de Dios sobre el monte Sinaí era tan grande, que cuando Moisés bajó del Monte su rostro brillaba de una forma tan fuerte que el pueblo le pidió que se cubriera, le tuvieron miedo al reflejo de la Gloria de Dios en Moisés.

En aquellos días la Gloria de Jehová se expresaba lejana, solo un hombre un día al año podía verla descender sobre el Tabernáculo de Reunión, cuando el Sumo Sacerdote entraba a la presencia de Dios y si Dios aceptaba el sacrificio y perdonaba al pueblo por un año más, el sacerdote salía y el pueblo gritaba porque Dios les había perdonado. Hoy día hay una dispensación mejor para nosotros.

Efesios 3:17-19 “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

No dice un poco, dice anchura, longitud, profundidad, altura y conocer el amor de Cristo, nosotros podemos conocer la Gloria de Dios en la plenitud de Jesucristo. Recuerda que todo lo del Antiguo Testamento era sombra, nosotros sabemos en quien hemos creído.

La gente que te rodea debe ver la gloria de Dios en ti. Cuando pasamos por una prueba se expresa la gloria de Dios en nuestra vida. Al hablar de prueba solo pensamos en escasez, pero Dios también nos prueba en la abundancia, y esa prueba a veces hace que nos olvidemos de Él, de ahí que dijo el salmista no me des tanto que me olvide de ti ni tampoco que blasfeme.

La gloria de Cristo tiene que manifestarse en nuestra vida, en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en todo lugar donde vayamos o estemos y con todas las personas con las cuales nos relacionamos.

Regalo No. 3: El Culto

Las personas del Antiguo Testamento tuvieron que valerse de un complejo sistema de sacrificios para poder acercarse a Dios. Lo hacían usando hombres como portadores de sus peticiones y pecados para presentarlos al Padre.

Sacrificando animales, porque había ofrenda animal y vegetal, dependiendo de la infracción era el animal que se sacrificaba. Le ponían la mano en la cabeza al animalito para que se le pasara el pecado y le cortaban la cabeza al inocente que no tenía culpa, para que el pecado fuera perdonado. En la cruz del calvario todos le pusimos la mano a Cristo en la cabeza y nuestro pecado fue sobre Él, el inocente pagó por los culpables.

Hoy tenemos por medio de Cristo la bendición de no solo acercarnos a Dios confiadamente, sino que ya no necesitamos más sacrificios de animales, porque por nosotros fue hecho un sacrificio desde la eternidad, que es único y suficiente de una vez y para siempre.

Regalo No. 4: Los Pactos

El Dios que adoramos es un Dios de pactos.

Veamos algunos pactos:

1-Pacto Edénico (Génesis 1:28-31)

Fue hecho antes de la caída. Bajo este pacto el hombre y la mujer fueron colocados por Dios en un ambiente perfecto. Les fue dada una sencilla prohibición y fallaron. Estuvo en vigencia desde la creación de Adán hasta la caída.

2-Pacto Adámico (Génesis 3:14-19)

A causa del pecado, había necesidad de un nuevo orden; por eso Dios hizo este pacto, el cual no es solo la maldición de la serpiente, sino que también prescribe condiciones que serán efectivas hasta que la creación sea liberada de los efectos de la caída y reciba la promesa de un Redentor.

Le dieron la sentencia a Eva de que se multiplicarían en gran manera los dolores en sus preñeces; que su deseo sería para su marido, y él se enseñorearía de ella. Al hombre le dijeron que por haber obedecido a la voz de su mujer, maldita sería la tierra por su causa y con dolor comería de ella todos los días de su vida.

3-Pacto con Noé (Génesis 9:1-27)

El pacto que Dios hizo con Noé tiene tres partes: promesas de Dios, desafíos a Noé y profecías concernientes a sus tres hijos. En este pacto Dios define Su relación con la humanidad después del diluvio e instituye principios del gobierno humano.

Todo eso se fue a pique, porque la historia ha sido Dios haciendo pactos con el hombre y el hombre fallando. Cada vez que le pedimos perdón a Dios establece con nosotros un pacto pero le volvemos a fallar.

4-El pacto con Abraham (Génesis 12:1-3)

Este pacto consiste en las promesas hechas por Dios a Abraham: Que llegaría a ser una nación grande, que haría grande su nombre, que bendeciría a quienes lo bendijeren y que en él todas las familias serían bendecidas.

5-El pacto Mosaico (Éxodo 19:5-8)

Este pacto le fue dado a Israel a través de Moisés en el Monte Sinaí. Incluye la Ley moral en el Decálogo, la Ley Civil israelita y la Ley ceremonial de Israel. El pacto mosaico estuvo en vigencia desde el monte Sinaí hasta Cristo.

Cristo cumplió La Ley, ahora vivimos bajo la Gracia de Dios.

6-El pacto Davídico (2da. de Samuel 7:8-19)

Es la promesa de que el Mesías vendría del linaje del rey David y que el reino mesiánico nunca sería destruido. Este reino existe actualmente en forma espiritual, pero su cumplimiento se realizará con la segunda venida de Cristo.

7-El Nuevo Pacto (Jeremías 31, Mateo 26:27-28, Hechos 8:8)

El Nuevo Pacto fue anunciado a Israel en el Antiguo Testamento. Los elementos espirituales de este pacto le han sido dados a la iglesia, pero no se cumplirá totalmente hasta el final de la historia. Por Cristo nosotros podemos participar de esta Gracia. Él es el mediador para nosotros de un mejor pacto establecido sobre Su sacrificio, lo que asegura la bendición eterna bajo el Pacto hecho con Abraham para todos los que creen.

Regalo No. 5: La Promesas

El Antiguo Testamento está lleno de promesas hechas para los patriarcas y para Israel.

Una persona encontró en la Biblia un poco más de 3,000 promesas, ahí está todo lo que necesitamos. Hay una para cada uno de nosotros, se nos pide que la esperemos, pero para nosotros hay mejores promesas. El pueblo de Israel salió del desierto creyendo a las promesas y murieron esperándolas, pero tenemos mejores promesas.

Hebreos 8:6 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”

Tenemos mejor pacto, el Nuevo Pacto y mejores promesas. Si todas las personas del Antiguo Testamento, los héroes de la fe, vivieron por sus promesas y si la Biblia dice que nosotros tenemos mejores promesas, tenemos que celebrar porque todas la promesas de Dios se cumplirán.

2da. a los Corintios 1:20 “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

Conclusión:

Dios nos ha dado maravillosos regalos que debemos atesorar y valorar.

Regalo No. 1: La adopción como hijos

Eres un hijo de Dios, coheredero junto con Cristo de las riquezas del Padre

Regalo No. 2: La Gloria

Somos portadores de la gloria de Dios.

Regalo No. 3: El Culto

Dios te ha dado el medio para que lo puedas adorar, alabar cuando quieras. Estar en un culto a Dios es un privilegio, cuantos cristianos en el mundo quisieran tener liberada para adorar Dios y no pueden.

Regalo No. 4: Los Pactos

En su misericordia Dios nos ha dado los pactos. El pacto de Abraham por el cual nos alcanza a nosotros y podemos decir que somos hijos de Abraham. El Nuevo Pacto en la sangre de Cristo que nos ha redimido de nuestros pecados e iniquidades.

Regalo No. 5: La Promesas

Nos han dado las promesas que se cumplirán todas sin que falte ninguna para ti y para tu familia.

 

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