Los milagros que mas le costaron a Jesus

Jesús tenía el poder de la Palabra en sí mismo. Él es el Verbo de Dios, el que era en el principio con Dios y era Dios. Todo fue creado por medio de Él y para Él (Jn. 1:1,3). Por Su Palabra todo fue hecho. Por Su Palabra, Jesús sanó y liberó a muchos. Sin embargo, estaremos considerando dos milagros que Jesús realizó que conllevaron un proceso en varias etapas.

Marcos 7:32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

Marcos 8:22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

La Palabra nos presenta estos dos casos de personas que estaban aquejadas de un problema y fueron traídos por otros delante de Jesús. Ellos no llegaron por sí mismos, sino que alguien más creyó que la solución estaba en Jesús y por este motivo los trajeron.

Vemos que los personajes de estas historias fueron un sordo tartamudo y un ciego. Estas dolencias nos recuerdan cómo nuestros sentidos fueron cedidos al enemigo por causa de la desobediencia y el pecado.

Lo primero que el hombre entregó y perdió fue su oído espiritual. La serpiente comenzó a seducir a Eva con sus mentiras cuando le habló y Eva la escuchó. Antes de la caída, el hombre tenía una comunión espiritual con Dios. Pero luego de su pecado, Dios llamó a Adán y éste se escondió porque tuvo miedo al oír la voz de Dios.

Luego de que Eva escuchó a la serpiente que le dijo “Ah, con que Dios te ha dicho”…. La serpiente la puso a ver el fruto del árbol, y Eva comenzó a codiciarlo, y ahí entregó su vista espiritual. Y así sucesivamente, luego tomó el fruto y entregó su tacto; lo olió, entregando el olfato, y lo comió, entregando el sentido del gusto.

2Co 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Pero Dios quiere devolvernos nuestros oídos espirituales. No en vano la Palabra hace referencia muchas veces a estas palabras “el que tenga oídos para oír”. Pues no solo es oír, sino también escuchar.

El sordo de Marcos 7:32 también era tartamudo, esto quiere decir que no se podía expresar clara y eficazmente. Dios quiere también desatar nuestro hablar.

El otro nombre que recibió sanidad era ciego, y nos dice que Dios quiere quitar toda ceguera espiritual.

FELIPE, ANDRES Y PEDRO ERAN DE BETSAIDA.

Juan 1:43-44 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.

A simple vista nos puede parecer un hecho sin relevancia cuando la Palabra dice que Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida. Pero llama la atención que en la realización de estos dos milagros que estamos considerando, Jesús tomara a estas personas y las sacara fuera de su aldea Betsaida, antes de realizar los milagros. Esto despierta nuestra curiosidad por saber cuál era la característica de Betsaida como ciudad.

Mateo 11:21 !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.

Este verso nos deja ver que Betsaida era un lugar caracterizado por la incredulidad, pues a pesar de todos los grandes milagros y señales que Jesús hizo en ella, las personas no creían. Jesús, comparándola con Tirio y Sidón que eran ciudades impías, dijo que hasta ellos ya se hubieran convertido todos, de haber visto las maravillas y milagros que fueron hechos en Betsaida.

Del mismo modo, la Palabra nos dice que hubo lugares en que Jesús no realizó milagros a causa de la incredulidad de sus habitantes.

Tiro, Sidón y Betsaida fueron ciudades incrédulas donde la gente no creía. Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida. ¿Y tú, de dónde eres?

BETSAIDA Y EL MILAGRO DE LOS PANTES Y DE LOS PECES

Juan 6:5-7

Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.

En este milagro vemos una prueba para Felipe y para Andrés, los cuales eran de Betsaida. Primero Jesús se dirige a Felipe, y le manifiesta su preocupación por proveer de alimento a la multitud, dado lo avanzado de la hora, más o menos de 5:00-6:00 p.m.

Humanamente no era posible conseguir a esa hora, de improviso, alimento para esa gran multitud, estimada como en 20,000 personas. Ni siquiera en nuestros tiempos modernos, de fabricación industrializada, no se pudiera preparar sin una logística previa la alimentación de tal cantidad de personas. La respuesta de Felipe se basa en el plano meramente humano, diciendo que ni con el jornal de 200 días se podía lograr comprar el alimento suficiente.

Obviamente que Jesús conocía el corazón de Felipe, pero quiso confrontarlo para que saliera de su incredulidad y fuera creyente. Es que en el lugar donde el enemigo te ha querido vencer, Dios te hace más que vencedor. Y como prueba tenemos en el libro de Ester capítulos 6 y 7, el caso de Amán que preparaba una horca para ahorcar a Mardoqueo, dónde en realidad terminó siendo él ahorcado.

El paralítico que fue traído a Jesús no solo recibió una sanidad extraordinaria, sino que viéndolo desde un punto de vista más trascendental, recibió la autoridad para tomar control y dominar lo que lo tenía dominado y limitado a él. Pues antes dependía de su lecho, y aún este lecho que lo contenía le hacía daño, pues debía ser movido de posición frecuentemente para que no se llenara de llagas, o éste se le pegara a su cuerpo. Pero inmediatamente fue sanado, Jesús le dio autoridad y le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda” (Mr. 2:9). Ahora no lo contenía su lecho, sino que él cargaba el lecho y se lo llevaba.

Dios nos desafía para que rompamos con los moldes, tradiciones, estructuras, la lógica humana y las ministraciones negativas. Jesús estaba sugiriendo a Felipe un imposible desde el punto de vista humano, y Él lo sabía.

Juan 6:8-9

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?

Ahora interviene Andrés y dice que solo hay un muchachito que tiene 5 panes de cebada y 2 pececillos.

Las palabras de Andrés denotaron que el desvalorizó lo que tenía este muchacho.

La gente que es de Betsaida no cree y desvaloriza lo que otros tienen y los ridiculizan.

Primeramente, el pan de cebada era el pan de los pobres y los pececillos correspondían a gente muy pobre, porque eran los pececitos que quedaban atrapados en la red y eran desechados por los pescadores.

Así que no solo era muy poco, sino que era el alimento de un niño pobre; en quien, viéndolo desde el plano humano, ya se había realizado un milagro; pues llama la atención que este muchacho, a esa hora del día no se hubiera comido lo que tenía. Sin embargo, él estuvo dispuesto a dar todo lo que tenía, compartiendo lo que sería su última comida del día.

Jesús bendijo y multiplicó lo que el muchachito aportó, y fue multiplicado de tal forma que todos comieron hasta saciarte, y sobró.

Juan 6:10-12 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.

Jesús mandó a que se recostaran, pues Dios obra cuando estamos en reposo y no en el afán. Hasta a Adán lo pusieron a dormir antes de presentarle a Eva. Después que comieron hasta saciarse, Jesús mandó que se recogiera todo lo que sobró porque no quería que se perdiera nada.

Juan 6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Para la realización de este milagro, la materia prima la aportó un muchacho que le creyó a Jesús. Pero la oposición vino de dos discípulos incrédulos: Felipe y Andrés, porque eran de Betsaida.

BETSAIDA Y EL MILAGRO DE LA PESCA MILAGROSA

PEDRO ERA DE BETSAIDA

Lucas 5:1-4 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

Ellos habían estado pescando toda la noche pero no cogieron nada. A la mañana siguiente viene Jesús y toma una barca y se aleja un poco de la orilla y comienza a dirigirse a la multitud desde ella. Esta barca le pertenecía a Pedro, Juan y Jacobo. Cuando terminó de hablar, les dijo que tomaran las redes y las echaran de nuevo. Jesús los desafió para que hicieran algo también contrario lo que se hacía normalmente, porque lo natural era poner las redes en la noche e irlas a recoger en la mañana. Esto nos habla de que no debemos limitarnos a los moldes o patrones establecidos, sino que Dios es creativo hasta en los milagros.

Pedro le dice que lo hará porque Él se lo está diciendo, pero solo echa una red, cuando Jesús le habló en plural. Esto nos deja ver que ser de Betsaida implica también tener limitaciones. Disfrazado de falsa humildad, cuando en realidad es tener una visión o pensamiento limitado.

Lucas 5:6-7 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Solo echaron una red y se llenaron dos barcas, de modo que casi se hundían. Si aplicamos una regla proporcional, seguro que si hubieran echado dos redes, hubiera llenado cuatro barcas, y así sucesivamente.

A la gente de Betsaida Dios les habla en plural, de abundancia, pero ellos tienen en su mente la limitación.

BETSAIDA Y EL MILAGRO DEL CIEGO BARTIMEO

La liberación de Betsaida

Mr 8:22-23 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.

El ciego es traído a Jesús y le dicen que lo toque, pero Jesús lo primero que hace es tomarlo de la mano y llevarlo fuera de la aldea

Las manos nos hablan de establecer un puente de contacto. En las manos hay bendición. A Lázaro luego de resucitado, Jesús les mandó a quitarle las vendas de las manos y pies, primeramente. Hay manos que están atadas, secas, y que no retienen. Hasta en el mundo natural se hace referencia a personas que tienen buena o mala mano para realizar determinadas labores.

Como próximo paso vemos que le escupió en los ojos. ¿Qué extraño, verdad? El escupir en la antigüedad no solo era un insulto, sino que representaba maldición, por este motivo Jesús fue escupido cuando estaba en la cruz, porque murió como maldito

Maldito todo aquel que es colgado de un madero.

El hombre cuando abrió los ojos dijo que veía a la gente que se movía pero no la veía bien. Y es que sacar a la gente de su ceguera espiritual cuesta mucho.

Marcos 8:24 El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.

El reconocer a los hombres, de alguna manera indica que no era ciego de nacimiento, sino que había perdido la vista en algún punto de su vida. Es como nosotros que cuando somos niños creemos todo, pero luego la vida nos va haciendo escépticos y perdemos la fe.

Mar 8:25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.

Jesús le había impuesto las manos en la cabeza, pero ahora tuvo que poner sus manos sobre los ojos del ciego. Porque a veces hay que lidiar con la parte afectada directamente.

Finalmente, Jesús le dio la orden de que viera. Y ahí, vio claramente a todos desde lejos.

Marcos 8:26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

Le dio instrucciones para que no entrara en la aldea y no hablara con las personas de la aldea. Porque los incrédulos no creerán en el milagro de Dios ha hecho en ti, y aún te traerán palabras contrarias y negativas. Debes apartarte de la incredulidad.

Para la realización de este milagro Jesús:

1- Le tomó la mano.

2- Lo sacó de la aldea

3- Le escupió los ojos

4- Le puso las manos

5- Le preguntó si veía.

6- Le puso otra vez las manos sobre los ojos

7- Le hizo que mirase, le ordenó que viera.

Ministración

Hay gente que le cuesta creer que Dios le ama, le quiere usar, que Dios puede y quiere restaurar su hogar, darle una familia estable, un casa propia, porque viene con ministraciones negativas de incredulidad. Pero Dios no solo es poderoso, sino TODO PODEROSO.

 

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