Los Porque de Dios

 

Dios nos habla de múltiples maneras y nos habla a todos.

El Dios de Misericordia

Isaías 43:1-2 “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. 2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

Dios había expresado una profunda tristeza en el capítulo anterior, por la decadencia espiritual de Israel. Sin embargo, en el capítulo 43 Él les dice que, a pesar de su fracaso espiritual, Él les mostrará misericordia, los traerá de regreso del cautiverio y los restaurará.

Entre el capítulo 42 y 43 de Isaías hay un contraste grandísimo. Es como si de repente, literalmente, Dios hubiera hecho un alto, el Dios que reclama, que juzga, que condena, que muestra Su enojo, Su ira, de repente cambia el tono, simplemente volteó la página, cambió todo.

El capítulo 43 contrasta de una manera espectacular con todo lo que dice el capítulo 42. Ese capítulo y los anteriores son capítulos de tristeza, de una tristeza que Dios expresa por la decadencia del pueblo de Israel, por la forma como olvidaron lo que Dios había hecho por ellos, porque abandonaron la Palabra, y de repente comenzaron a hacer cosas feas delante de Dios.

Sin embargo, en el capítulo 43 Dios muestra Su verdadera naturaleza, la naturaleza con la que Él quiere que nosotros lo conozcamos, aunque Dios es un dios castigador, un dios de juicio, pero por encima del juicio triunfa la misericordia, triunfa la gracia, Dios es un dios de gracia, Dios es un dios de misericordia y en el capítulo 43 cambia el tono.

Él les dice que, a pesar de su fracaso espiritual, los traerá del cautiverio y les promete que los restaurará. Increíblemente Él hace algo extraño, algo que no podemos entender porque si hubiésemos sido nosotros, acabamos con Israel, sin embargo, Dios no lo hace así, Dios muestra Su misericordia como lo hace con nosotros. Sus palabras son palabras de consuelo, y lo hace con nosotros.

Dios se convierte, se transforma del Dios que juzga al Dios que perdona, del Dios que condena al Dios que extiende perdón y misericordia. ¿Por qué? porque Dios recuerda que Él es nuestro Creador, y se acuerda del origen, del propósito por el cual nos hizo, y al recordarlo Él vuelve y retoma ese propósito, se acuerda que tú y yo somos hechura de Sus manos. Lo que nos confirma que tú y yo no somos una casualidad, no somos un aborto de la naturaleza, nacimos con propósito.

En el Salmo 139, se habla claramente de que todas las coas que tienen que ver con nosotros están escritas en el libro de Dios y Él las va a cumplir y se va a asegurar de que se cumplan una por una.

Dios es capaz de voltear la página de tu vida y de la mía, por eso es que más o menos podemos entender cómo es posible que Dios tenga tanta misericordia de nosotros a pesar de lo que somos, a pesar de lo que hacemos.

Dios es quien nos forma, no solamente nos crea, sino que nos da forma, porque Él es el Alfarero divino y nosotros el barro en Sus manos.

Quizás en algún momento de nuestra vida Dios tendrá que deshacernos porque no estamos quedando como Él quiere, pero para volver a hacernos, y quizás, el que nos está viendo por fuera dice: ¡ay, pero que lindo está!, pero Dios sabe que por dentro estamos rajados, que hay debilidad en la masa, ¿y qué hace Él? El material del que estamos hechos, en vez de desecharlo, lo destruye, y lo vuelve a hacer, pero con nuestro material, no busca otro, utiliza el mismo. No solamente nos crea, sino que también nos forma.

Dios no se conforma con crearnos, con formarnos, también nos redime. La redención implica que alguien pagó un precio por nosotros. Eso significa que tenemos un valor, aunque alguien nos haya dicho que no valemos, sí valemos, nada más y nada menos que la sangre de Jesús.

¿Qué más hace Dios? No solo te crea, te forma, te compra, te redime, sino que encima de eso, te pone nombre. Él nos puso Su nombre. Así como nosotros le ponemos un sello a nuestros hijos con nuestro apellido cuando vamos a la oficialía a registrarlos, así Dios nos pone Su nombre. Tenemos un nombre, le pertenecemos a Dios.

Son palabras de consuelo al combinar:

1.- Tu Creador
2.- El que te formó
3.- Yo te he redimido
4.- Te puse nombre
5.- Mío eres tú

No se conforma con crearte, formarte, redimirte o comprarte, con ponerte nombre, te asegura, recalca, Mío eres tú, en otras palabras, tú me perteneces. No somos un aborto, le pertenecemos a Dios, tenemos identidad y tenemos apellido.

Cuando Isaías mezcla esos cinco aspectos del trato de Dios con Israel, está poniendo énfasis en el poder de Dios para crear, recuerda al pueblo como lo liberó de Egipto y expresa el proceso de adopción en el Monte Sinaí.

Dios es nuestro creador. Dios nos está recordando cómo nos liberó del pecado. ¿Qué hizo Dios contigo? ¿Qué trato tuvo Dios contigo para poderte sacar del pecado?

Dios es un Dios de pactos, funciona en base a pactos. Él quiere hacer pacto con nosotros.

Primer porque de Dios para nosotros

Isaías 43:1 “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.”

El antídoto para poder vencer el temor es tener la fe cierta de en quién hemos creído, en quién hemos depositado nuestra confianza, en otras palabras, es conocer íntimamente al que me creó, me formó, me redimió, me puso nombre y me dio sentido de pertenencia.

¿Lo conocemos? ¿Vivimos con El que nos redimió? ¿Con El que nos salvó? ¿Vivimos para Él? Necesitamos saber en quién hemos puesto nuestra confianza o en qué.

Dios seca los arroyos de los Elías para sacarlos de la cueva. A veces nos metemos en la cueva del acomodamiento. Él permite que nuestro arroyo se seque porque Él necesita que nos movamos, porque nos acomodamos, porque nos paralizamos, porque llegamos a nuestra zona de confort. A todos nos gusta esa zona de confort, porque ahí estamos plácidos, pero llega un momento en que Dios dice: Espabílate, te vas a quedar. Sacúdete que te quedas, sal de la cueva.

Este primer porque trata de si somos capaces de entender íntimamente al que me creó.

Dios habla con nosotros y lo hace en un diálogo. Algunos creen que es “habla que tu siervo escucha”, pero esa no es la relación de un padre con un hijo. Podemos establecer un diálogo con Dios, pero cuesta creer. Creemos que Dios habla en la prédica, en la Palabra, en una alabanza, en una profecía, pero nos cuesta creer que podemos hablar con Dios como nuestro Padre, que yo le hablo y Él me contesta. Él es un Padre de amor que habla, Dios sigue hablando, lo dice Hebreos 12. El que me creó, me redimió, me puso nombre y me dio sentido de pertenencia.

La base que tenemos para rechazar el temor es porque hemos sido redimidos. Fuimos comprados a precio de sangre, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, aun así, Dios nos amó y nos compró sucios como estábamos.

Lo más hermoso de Dios es entender que cuando nadie veía nada en mí, cuando la gente a mi alrededor lo único que veía era quizás suciedad, pecado, maldad, cuando decretaron “este no va a servir para nada”, viéndonos en esa condición, Dios nos amó. Gloria a Dios por eso, ¿o tú estabas tan limpio/a que no necesitabas que Dios hiciera lo que hizo por ti?

Segundo porque de Dios para nosotros

Isaías 43:3 “Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.”

Dios nos dice que podemos decir con toda propiedad que Él es nuestro Dios, podemos llamarlo Padre. Dios, no solo nos salva del pecado, sino que borra de nosotros todas nuestras rebeliones, lo que hicimos en el pasado, todas fueron borradas en la cruz del calvario. Nos salva de: tristezas, amarguras, remordimientos, de cosas y recuerdos del pasado, nos salva de la ira venidera para este mundo.

Cosas y recuerdos del pasado que todavía hoy nos acusan, porque el diablo intenta traernos hacia abajo recordándonos las cosas que hicimos hace años. Lo que el diablo no dice es que todas esas cosas fueron borradas en la Cruz del Calvario, que somos libres por la sangre de Jesús de toda condenación. Podemos dar gracias a Dios porque nos vamos a salvar de la ira venidera que viene sobre este mundo.

El mundo no sabe qué es lo que le viene encima, pero para cuando eso pase ya no vamos a estar aquí y no es un sentimiento escapista, como piensan algunos, que los que creemos en el arrebatamiento tenemos un pensamiento escapista, es que creemos en la promesa de Dios. No es una invención, la Palabra de Dios dice que va a haber una iglesia arrebatada.

¿Cómo lo hace Dios?

Isaías 43:18 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.”

Dios nos está diciendo que se olvidó de lo que tú eras, de cuántos errores cometiste, de a cuántas cosas te inclinaste. No tenemos que pagar nada, en la cruz del calvario Cristo lo pagó todo, no tenemos que hacer penitencia, Cristo pagó por nosotros.

Isaías 43:19 “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

El Señor nos dice que nos redime como nos redimió en la Cruz del Calvario.

Tercer porque de Dios para nosotros

Isaías 43:4 “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.”

Esta es una muestra de cómo Dios nos ha amado. Fuimos de gran estima para Dios. Porque Él ama lo vil y lo menospreciado, lo que no era nada, para convertirlo en lo que es. A aquellos que están en el rincón donde nadie los ve, Dios los ve, quizás no éramos de valor para nadie, pero para Él si lo tenemos. Dios nos ama a pesar de cómo somos, cómo fuimos y cómo seremos, Dios nos amó desde antes de que Lo conociéramos.

En un momento dado Cristo dijo que no vino a buscar a los sanos, sino a los enfermos, nos amó antes de morir en la cruz.

Dios nos amó desde la eternidad, antes de que tú fueras formado en el vientre de tu madre. ¿Lo creemos aunque no lo entendamos? ¿Cómo es que nos ama antes que de existiéramos? ¿Tenemos claro qué clase de Dios amamos? ¿Qué clase de Dios adoramos?

En Isaías capítulo 44, Dios habla sobre los ídolos y hace una comparación entre lo que son los ídolos y lo que es Él. En ese capítulo Dios nos confronta, nos habla de cómo la gente corta madera, hace una imagen, se inclina ante esa imagen y espera que esa imagen le haga favores. El que talló la imagen ahora le pide a la imagen que él mismo creó. Es algo incoherente, absurdo, pero el diablo tiene cegado al mundo, a millones de personas. Dios nos dice en ese capítulo 44, Yo soy tu Dios porque tú no me hiciste a Mí, Yo te hice a ti, y como Yo te hice a ti, tengo autoridad para decirte que puedes creer en Mí. Es muy diferente.

Entender por qué Dios me amó a pesar de como fui, de cómo soy y de cómo seré, es algo difícil de comprender, podemos ver esto en la forma como el ciego de nacimiento mencionado en Juan 9, fue visto por los demás.

Juan 9:9 “Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy.”

Aquel a quien Jesús decidió sanar sin que él se lo pidiera. Aquel que hasta sus padres dijeron cuando fueron cuestionados por los religiosos, pregúntenle a él. Cada una de esas expresiones demuestra que estaban confundidos, y ante la duda el que era ciego proclamó: yo soy, yo soy el ciego y ahora veo.

Él es: Esto habla del pasado. La gente lo que ve en nosotros es lo que fuimos.

Si vamos a un lugar y queremos hablar del Señor, y alguien nos conoció en nuestra vida anterior, dicen: ¿pero este es el borracho que yo conocía?, ¿este es el que cerraba la discoteca?, ¿este es el que más se inyectaba, o el que más olía?, ¿ese es el que tenía la amante al doblar de mi casa, o en el edificio donde yo vivía?

Mucha gente te va a decir tú eres, pero ya tú no eres, porque Dios te salvó, te sanó, te liberó, te cambió, te limpió, entonces no te preocupes si aparece gente que duda de tu conversión y dice: eso no es verdad, cómo se va a convertir éste si era el que arrasaba con todo.

A él se parece: Es tu presente, porque la gente se confunde por cómo somos ahora, antes peleábamos con todo el mundo y ahora somos todo amor, porque antes lo que había en nuestra boca era maldición y ahora hay bendición, porque antes no salíamos de hacer cosas terribles y ahora no las hacemos, antes nos hablaban de hacer cosas feas y ahora nos invitan y decimos que no, ese no es nuestro ambiente ya, estamos en otra cosa ahora. La gente se sorprende y nos dicen locos por ser evangélicos, pero bendita locura.

Estamos locos por Cristo, pero ¿Quién te tiene loco a ti? ¿El dinero, la droga, el sexo, el alcohol?

Yo soy: Es el futuro. Cuando él contestó yo soy, estaba hablando de su futuro, es la forma como Dios nos ve, era el producto terminado. Le podemos decir a la gente con propiedad: Yo soy.

Cuarto porque de Dios para nosotros

Isaías 43:5 “No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.”

Esto puede interpretarse de dos maneras:

1.- Es la promesa de Dios de que un día los hebreos serían devueltos desde su cautiverio en Babilonia. Y Dios los devolvió. Se profetizó que setenta años iban a estar en Babilonia y así fue, porque lo que Dios dice se cumple.

Eso fue para Israel en aquel tiempo, cuando ellos fueron llevados a Babilonia en el 536 antes de Cristo. Pero para nosotros puede significar:

2.- Un día todos los creyentes en Cristo seremos reunidos cuando Él venga a gobernar sobre la tierra.

Saber que Dios está en nuestra vida nos da una enorme seguridad:

Salmo 118:6 “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Porque Yo estoy contigo, no tengas temor te dice El Señor. Y si Yo estoy contigo, ¿Quién contra ti?

Quinto porque de Dios para nosotros

Isaías 44:3 “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;”

Aquí hay tres promesas para nosotros:

1.- Derramaré aguas sobre el sequedal: esto nos habla de que, sobre nuestra aridez, Dios pondrá ríos de agua para ablandar nuestra tierra. Podremos volver a sentir como antes o lo haremos por primera vez.

¿Cómo está tu tierra hoy? Quizás sientes que tu tierra está árida, seca. La tierra árida se ve cuarteada, llena de surcos, pero si creemos en Dios porque Él está con nosotros, Él va a poner agua en tu sequedal y tu tierra seca va a ser tierra abonada.

En Israel la lluvia temprana de octubre a noviembre moja la tierra que está seca y árida; y la lluvia tardía de marzo a abril, es la que hace que el fruto crezca. Si tu tierra está seca y árida necesitando la lluvia temprana, la Palabra de Dios dice que Él pone agua en el sequedal.

2.- Mi Espíritu derramaré sobre tu generación: es la seguridad plena de que veremos el mover de Dios en este tiempo, en esta generación, que seremos testigos del avivamiento que ya está decretado para este último tiempo.

Vamos a ver a Dios moverse en esta generación a la que pertenecemos. Vamos a ver cosas que los antiguos quisieron ver y nosotros las estamos viendo.

3.- Dios decreta bendición sobre nuestro renuevo, es decir sobre nuestros hijos e hijas, sobre toda nuestra descendencia. Sabemos que por amor a nosotros, Él no desechará nuestros hijos, como se lo prometió a David.

Nuestros hijos le pertenecen a Dios, nuestros nietos, biznietos, tataranietos, desde ya, le pertenecen a Dios si Él no ha venido.

Sexto porque de Dios para nosotros

Isaías 44:21 “Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.”

Dios nos dice: No te olvides de Mí, acuérdate de Mí en la mañana, no te vayas sin hablar Conmigo.

En la situación que puedas estar viviendo hoy, Dios te dice: No te olvides de Mí. ¿A quién vas a llamar? ¿Qué puerta vas a tocar?

Este es un llamado de un Dios de amor, de un Padre tierno que nos recuerda que Él nos formó, que Le pertenecemos por amor, no por obligación.

Dios tiene el poder para habernos hecho como robots, que Él solamente dijera: Adórame, alábame, exáltame, reconóceme. Dios pudo habernos hecho así, pero no lo hizo, porque Él no quería que fuera por obligación, sino que fuera por amor.

Es tan fácil olvidarnos de Dios y de cuantas cosas Él ha hecho por nosotros. Alguien escribió con una sabiduría que solo podía venir de lo alto: Ni tanto, que me olvide de Ti; ni tan poco, que blasfeme; dame lo justo. Porque es muy fácil olvidarse de Dios en cualquiera de las dos etapas, abundancia o escasez.

Hay personas reclamándole a Dios porque no le dan bienes, porque no le mejora su situación económica, y Dios pareciera que no los escuchara, pero Dios no es sordo, lo que sucede es que Él está claro y sabe bien, que hay gente que la prosperidad los mata, que no saben manejarla, que la prosperidad se puede convertir en el anzuelo que el diablo utilice para sacarlos de los caminos de Dios.

Dios está más preocupado por nuestra salvación, que porque estemos bien aquí en la Tierra, manejando carro del año, en un apartamento, en una torre, en un penthouse y con muchísimo dinero en el banco. Dios está preocupado porque nos salvemos, y si Él sabe que la prosperidad nos va a sacar de Su plan, entonces no va a permitir que seamos prósperos.

La prosperidad que la Biblia define en tercera de Juan 1:2, cuando Juan hablándole a un consiervo le dice: oro, para que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. ¿Y qué es ser prosperado en todas las cosas? Significa que vamos a ser prosperados no solo en lo material, sino de forma integral, que tengas todo lo que necesitas.

Me insta a que me vuelva a Él por una razón de peso: soy redimido por Él, fui comprado con Su sacrificio en la Cruz, a precio de sangre y de humillación cual nadie jamás sufrió por mí. Nadie nos ha amado así.

Séptimo porque de Dios para nosotros

Isaías 44:22 “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.”

¿Alguna vez hemos peleado con Dios? Que Dios de amor tenemos.

¿Cómo entender a un Dios de tanta misericordia, que sea capaz de amarme a pesar de como soy y de las cosas que hago cada día?

Su demostración de amor para nosotros está expresada en tres cosas:

1.- El deshace como nube mi rebelión.

2.- Deshace cual la niebla mis pecados.

3.- Me invita a volverme a Él con lazos de amor.

4.- Lo hace porque me redimió, me compró, pagó por mí el precio más alto.

Conclusiones

Hay siete razones por las que Dios te dice que Él es tu Padre y que quiere tener una relación contigo hoy.

Los porqués de Dios para nosotros son:

1.- No temas porque yo te redimí.
Cualquiera que sea nuestro temor, Dios en la persona de Cristo, echa fuera todo temor.

2.- Porque Él es nuestro Salvador, ha dado incluso naciones por nosotros.
Nos ha amado tanto que incluso naciones ha dado por nuestra vida.

3.- Porque a Sus ojos somos de gran estima.
Tal vez la gente de tu alrededor, quizás hasta tu propia familia, te han hecho creer que no vales, que no sirves para nada, que no vas a llegar a un ningún lado, han puesto duda sobre tu futuro, porque piensan en lo que has sido, que no hay esperanza contigo, han decretado, han puesto el epitafio en tu vida.

Un padre en completa ignorancia le dijo a un hijo que no iba a servir ni como recogedor de basura. Esas palabras calaron en el muchacho y posteriormente él se hizo profesional, progresó y en un momento dado ese padre tuvo que vivir de la mano de ese hijo. Ese es nuestro Dios.

Somos de gran estima para Dios, aunque en el trabajo te digan que tú no vales, que tú no sirves. Aunque para muchos tú pasas desapercibido o desapercibida, no para Dios.

4.- No temas, porque yo estoy contigo.
Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros? No sigamos mirando las circunstancias. Las pruebas temporales nos llegan por motivos eternos. Los desiertos no son para siempre, los desiertos son lugares de paso, y si estás atravesando el desierto hoy, yo quiero decirte que la salida del desierto está próxima.

5.- Porque Yo derramaré agua sobre tu tierra seca, Mi espíritu sobre tu generación y bendiciones sobre tus renuevos.
En otras palabras, te voy a dar la lluvia temprana y la lluvia tardía para que no te falte agua nunca.

6.- Nos acordaremos de todo lo que Dios ha hecho por y en nosotros porque somos Sus siervos.
A Sus siervos Él les habla. A Sus siervos es que Él los lleva a ser amigos. Cristo les dijo a los discípulos ya no os llamaré siervos, os llamaré amigos. Para ser amigos de Dios, primero hay que ser siervos.

7.-El deshace como nube nuestras rebeliones, y como hierba nuestros pecados, porque Él nos redimió.

¿Cuál de estos porque sirven para tu vida? Ya sean uno, dos, tres, o todos, lo importante es que lo vivas, que lo experimentes, que sea una experiencia nueva cada día, donde establezcas y entiendas los porque de Dios, que puedas decir con propiedad: yo te pertenezco, Tú eres mi Dios.

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