Los siete milagros hechos por Jesús en el día de reposo

Lo que Dios dice y lo que el hombre hace

Éxodo 20:10-11 10 “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”

¿Por qué Dios dio el día de reposo? Lo hizo buscando que el hombre descansara, que el hombre aprendiera a tener un día en el cual pudiera reposar, pero más que nada fuera un día que pudiera servir para honrarlo a Él. Un día en el que el hombre tuviera en su corazón, en su mente, gratitud, no solo que reposáramos, sino que también entendiéramos que en nuestra mente y en nuestro corazón debía haber gratitud porque Dios es nuestro proveedor. Dios nos da la oportunidad de poder trabajar, de poder producir. Saber que Él es el dador de todas las cosas, y darle gracias por eso.

El día de reposo debió haber servido para que el pueblo de Israel diera gracias a Dios por todo lo que Dios le había dado los seis días anteriores, por todas las bendiciones que Él había derramado sobre el pueblo, sobre cada persona, pero en la medida que el tiempo fue pasando, los líderes religiosos del pueblo de Israel fueron agregando preceptos a la Ley de Dios de forma tal que hoy día hay 613 preceptos. Ellos piensan que aquel que cumpla esos 613 preceptos éste sería el Mesías.

Ellos estaban esperando a un judío que cumpliera los 613 preceptos, lo que ellos no saben es que hace rato vino ese Judío, nació y vivió 33 años y se fue, pero un día ellos tendrán que enfrentarse con esa realidad.

La razón por la que los líderes religiosos entraron en conflicto con Cristo porque el sanaba en el día de reposo, fue porque ellos empezaron a considerar que sanar a alguien un día de reposo era un trabajo como otro cualquiera. Eso significa que los sábados los médicos estaban de vacaciones.

Tú y yo sabemos que el día de reposo Dios lo dio en la creación y luego se lo dio al pueblo de Israel como mandato en los mandamientos, buscando que ellos pudieran reposar y esperaba que en sus mentes y en sus corazones existiera la gratitud hacia Dios por todo lo que les había dado en los días anteriores.

Pero ellos convirtieron ese día prácticamente en un ídolo, en vez de convertirlo en algo que los acercara a Dios, ese día fue más importante que el mismo Dios y ahí comenzó el problema. Cuando Cristo vino a la tierra, Él no anuló el día de reposo, al contrario, lo cumple, porque Cristo ahora es tu reposo y es mi reposo. Yo no guardo un día, yo estando en Cristo vivo en reposo y tú también, para nosotros todos los días son día de reposo, porque lo vivimos en Cristo y estando en Cristo estamos descansados.

El Señor dijo: Venid a mí los que estáis trabajados y cargados porque yo los haré descansar. Con el día de reposo Dios buscaba que el hombre descansara. Si estando en Cristo yo estoy en descanso, entonces todos los días de mi vida son de reposo, yo no necesito celebrar un día, yo celebro todos los días porque yo celebro todos los días estar en Cristo Jesús y tú también.

Cristo es nuestro reposo. En Hebreos capítulo 4 puedes leer acerca del reposo.

Primer milagro: Liberación de demonios

Cada vez que Cristo hizo milagros en día de reposo, los hizo para desafiar a los fariseos porque Él necesitaba que ellos entendieran que Él era mayor que un día, que el autor de los días estaba frente a ellos. Y que por ende Él era mayor, es mayor el que crea que lo creado. y si Él creó los días, entonces Cristo es mayor que el día de reposo.

Marcos 1:21 “Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba.”

Él tenía que ir a la sinagoga y escuchaba a los doctores de la Ley interpretar la Ley que Él mandó a dar. Y lo hacía callado porque no había llegado Su tiempo.

Marcos 1:23-26 “Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, 24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. 25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! 26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.”

Los demonios existen, aunque no nos guste, y se manifiestan, hablan y nos desafían. Muchas veces cuando ellos se dan cuenta que en ti hay el poder de parte del que da el poder, intentan ponerte a dudar y te atacan de alguna forma para que te tambalees, porque ellos saben que en ti y en mi habita el poder para echarlos fuera, no por nosotros, sino por Dios.

Los demonios saben quién es el Mesías, saben quién es Jesús. Un consejo, no nos pongamos a hablar con demonios, no le sigamos la corriente, échales fuera simplemente.

Los demonios son espíritus de maldad cuya función es hacer pecar a la gente. Satanás no los creó, porque son ángeles caídos que se unieron a Satanás en su rebelión. Ellos pueden hacer que una persona quede ciega, muda, sorda o demente. Pero siempre que estuvieron ante Jesús perdieron su poder.

Eso significa que aunque un demonio pueda venir a atacarnos, aunque un demonio pueda poner piedra de tropiezo, no pueden poseernos, pero si pueden estorbarnos; pero siempre que un demonio venga a nuestra vida será derrotado si nosotros nos aferramos al poder de Jesucristo, porque el poder de Jesucristo ya los venció.

Dios pone límite a lo que los demonios hacen (Job); ellos no pueden hacer nada sin el permiso de Dios, por lo que el enemigo no puede mover un pelo de ttu cabeza sin pedirle permiso a Dios. ¿Y sabes qué es lo más tremendo? que Dios lo permite, porque el Señor, aunque no lo entiendas, aunque no lo creas, Dios está apostando a tí. Pero eso es una garantía para tí, una garantía para mí, porque si Dios lo estaba permitiendo es porque Él cree, sabe, entiende que tú y yo vamos a resistir. Dios apuesta a tí y a mí, pero con Su poder.

Mientras estuvo en la tierra, Cristo demostró Su autoridad sobre los demonios. Usó esa autoridad para mostrar a todos los hombres que el Reino de Dios se había acercado a la tierra. Cada vez que tú y yo vencemos al enemigo es que se está evidenciando de forma fuerte, poderosa, que el Reino de Dios se ha acercado a la tierra, porque Cristo vino a morir por ti y por mí.

Segundo milagro: Jesús sana a la suegra de Pedro

Marcos 1:29-31 “Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. 30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. 31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.”

Eso sucedió un día de reposo. Cada escritor de los evangelios narra la sanidad de la suegra de Pedro desde un ángulo diferente: Mateo dice que Jesús la tocó, Marcos dice que la ayudó a levantarse y Lucas dice que Cristo le habló a la fiebre y la fiebre se fue. Sin importar lo que pasó ahí, tenemos que entender que simplemente eran testigos diferentes. Aunque sabemos que Marcos no fue de los doce discípulos, pero recibió de buena fuente lo que allí pasó.

Lo importante es que cada uno de ellos lo que hizo fue presentar a Jesús actuando y te digo que sea cual sea tu enfermedad o tu situación, Cristo puede venir a tu vida y te puede tocar o levantar o simplemente decir a lo que está pasando a tu vida, sal y hasta ahí llegó.

Cristo sanó la fiebre física de la suegra de Pedro, pero resulta que hay más tipos de fiebres además de la física, hay tipos de fiebre que requieren que el Maestro hoy toque o levante o le hable para que se vayan y esas fiebres son de fama, dama o lana.

Hay gente que tiene la fiebre de fama en 41 grados y se está calcinando por la fama, porque la fama los enloquece. Usted sabe que cuando la gente tiene fiebre alta desvaría. Comienza a hablar tonterías y hasta convulsiona. Así hay muchos cristianos con la fiebre alta, muy alta, creyéndose la última coca cola en el desierto, fría y con hielito.

Fiebre de dama o de varón y fiebre de “lana” o de dinero. Hay gente que por dinero hace lo que sea. Entran en todas por dinero. Una de las cosas que le he enseñado a mis hijos naturales y espirituales es que hay una línea divisoria, prácticamente invisible, entre la visión y la ambición y es muy fácil convertir una visión en ambición, la diferencia es que la visión la da Dios y la ambición la pone el diablo. Toda fiebre de este mundo se va en el reposo del Señor.

Tercer milagro: La sanidad del paralítico

Juan 5:2 “Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.”

Juan 5:5-8 “Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.”

Este señor tenía treinta y ocho años paralítico y al decirle Cristo de repente tú quieres sanarte, yo me imagino que él habrá pensado que Jesús estaba loco. Muchas veces nosotros impedimos el hacer de Dios porque razonamos demasiado, y muchas veces no vemos los milagros de Dios en nuestra vida porque empezamos a analizar y le metemos la lógica y la lógica humana delante de la lógica de Dios perdió.

Juan 5:9 “Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.”

La parálisis de este hombre no era solo física porque en su corazón había:

1.- Resignación a su situación.

Una cosa es que tú aceptes la condición en la que Dios por prueba te tiene y otra cosa es que tú te resignes a vivir así. Suena parecido pero no es lo mismo. No es lo mismo aceptar que por un tiempo específico voy a vivir en desierto, a resignarme a vivir en el desierto. Son dos cosas diferentes, completamente diferentes y éste paralítico estaba resignado y por eso fue que él racionalizó cuando se le dijo: ¿Quieres ser sano? Estaba resignado.

2.- No tenía esperanza alguna.

Lo segundo es que él pensó que no tenía esperanza cuando le dijo a Cristo es que cuando me vienen a cargar ya otro baja primero que yo.

3.- Se conformó con ver el milagro en los demás (ver el agua moverse) y no hacer nada por él.

Lo tercero, qué es lo más terrible, es que se adaptó, se conformó, se programó para año tras año, durante 38 años, ver el milagro de los demás y que no pasara nada con él y por eso hay gente paralizada entendiendo que Dios es bueno, fuerte y poderoso para otros, pero no para mí. Él tendrá poder para sanar a otro, pero a mí no. Él tendrá el poder de darle un hijo a otro, pero a mí no. Él tendrá el poder para conseguir lo que sea a otro, pero a mí no.

Cuarto milagro: Jesús sana al hombre de la mano seca

Marcos 3:1-2 “Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.”

En lugar de dar Gloria a Dios, lo que querían era acusarle.

Marcos 3:3-6 “Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. 5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. 6 Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.”

Todos nosotros sabemos que los fariseos eran una secta que lo que procuraban era mantener puros los mandamientos, que se cumplieran a cabalidad. Que todos cumplieran menos ellos, porque ellos no cumplían, por eso Jesús los llamó un día sepulcros blanqueados.

Los herodianos eran un partido político que lo que perseguían era instaurar la línea de Herodes el grande. Era un movimiento político religioso que se levantó contra Cristo.

Hoy día muchos necesitan este milagro, porque se les ha secado la mano para:

• Abrazar, para dar protección.

Hay gente que se le ha secado la mano para no dar abrazos, tiene la mano seca. No abraza a nadie y el abrazo sirve para dar protección.

• Ayudar en momentos de necesidad.

Hay gente con la mano seca que no pueden y que no dan ayuda en momentos de necesidad. Ven a su hermano necesitado y siguen de largo.

Todo eso sucedió en el día de reposo y el Señor te lleva al día de reposo de Él para que tú puedas abrazar, puedas ayudar en momentos de necesidades.

• Acariciar como una expresión de amor.

Por último, tener la mano seca impide acariciar como una expresión de amor. ¿Cuántos hijos darían la vida por una caricia de un padre?, porque hay padres que solamente utilizan las manos para golpear, nunca para acariciar. ¿Cuántas mujeres no darían la vida por la caricia de su esposo? porque a lo que un hombre llama caricia no es otra cosa que la necesidad de saciar su sed sexual, cuando una mujer en un momento dado lo único que necesita es que le pasen la mano por la cabeza y le digan te amo, nada más y eso le da más placer que la cama. ¿Cuántos esposos no darían la vida por una mujer que los acariciara?

Quinto milagro: Jesús sana a una mujer encorvada

Lucas 13:10-13 “Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.”

Cristo es nuestro reposo para que no andemos encorvados.

Esta mujer tenía 18 años encorvada mirando hacia un solo lugar: hacia abajo. Así hay muchos cristianos hoy día, conformándose con mirar solo hacia abajo, las cosas de la tierra, y no ponen su mirada en las cosas de arriba.

Cristo mismo lo dijo: poner la mirada en las cosas de arriba. Cristo es mi reposo y tu reposo para que andemos con la mirada hacia arriba.

Cristo puso las manos sobre esta mujer y como respuesta ella se enderezó. Si estamos mirando hacia abajo lo que nosotros debemos hacer es pedirle al Señor que ponga sus manos sobre nosotros para que podamos enderezarnos. Las manos de Cristo puestas sobre cualquier vida enderezan la visión, los pensamientos, las actitudes, el camino y los sentimientos.

No sé en cuál de esas podemos estar nosotros encorvados. Quizás es la visión que la tenemos encorvada y no podemos ver de lejos porque lo que tenemos es lo presente y no tenemos capacidad para ver a la meta. Quizás estamos encorvado en los sentimientos y los pensamientos. Nuestros pensamientos son de derrotas, de piso, de estar en el suelo y entender que nunca vamos a lograr nada, que todo lo que hacemos nos sale mal.

Quizás estamos encorvados en la actitud, que nuestras actitudes en vez de llevarnos al cielo nos llevan a hacer las cosas que no son agradables. Nuestro camino es Cristo Jesús y Cristo ¿dónde está? entonces ¿el camino de nosotros hacia dónde va? Hay gente que tiene sus sentimientos encorvados, de nadie me quiere, nadie me mira, yo no le importo a nadie, ¿sus sentimientos dónde están? necesitas que el Señor ponga Su mano sobre tí.

Sexto milagro: Jesús sana a un hombre hidrópico

Lucas 14:6 “Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban.  2  Y he aquí estaban delante de él un hombre hidrópico. 3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?[a] 4 Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. 5 Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?  6 Y no le podían replicar a estas cosas.”

Lucas como médico al fin describe esta enfermedad como una hidropesía. La hidropesía es la acumulación anormal de líquido en los tejidos y las cavidades del cuerpo. En otras palabras, la gente se puede desplomar y era considerada en aquel tiempo como alguna maldición, algún pecado cometido, es decir, que el hidrópico estaba condenado.

Los ministros por incitación de los enemigos llegan a tornarse hidrópicos, que están hinchados y casi explotan. Tienen séquitos de guardaespaldas, van a predicar en algún lugar y envían una avanzada a revisar que todo esté en orden y cuidándose si lo tocan.

Se llenan de orgullo y se vanaglorian de sus logros, sin recordar que todo lo que son y donde han llegado ha sido por la obra y la Gracia de Dios. No hay una razón si el más grande de todos los hombres caminó sencillo, se vistió sencillo, anduvo sencillo, tan sencillo que hubo que besarlo para identificarlo.

Séptimo milagro: Jesús sana a un ciego de nacimiento

Juan 9:1 “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.”

Juan 9:6-7 “Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.”

Juan 9: 14-15 “Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. 15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.”

¿A cuántos nos pusieron lodo en los ojos con saliva santa? hoy estamos viendo y somos testigos de que nosotros antes éramos ciegos, pero ahora vemos. De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven.

Los fariseos hicieron una larga lista de cosas que se podían o no hacer en el día de reposo. Trabajar con lodo y sanar un hombre estaba prohibido según los fariseos y Dios hizo lodo para enfatizar Su enseñanza en este día, para que sepan que Yo soy el reposo decía Jesús. Para que lo puedas entender, no es lo mismo que Cristo da reposo, a entender que Él es el reposo.

Es lo mismo que le pasaba a Martha con la muerte de Lázaro, es exactamente lo mismo. Marta Yo soy la resurrección y la vida, tu hermano resucitará y ella decía: Ah sí yo sé que él va a resucitar en el día postrero, pero Jesús no decía eso, Él decía que Yo soy la resurrección y la vida, y eso significa que Él puede resucitar ahora. Nosotros entendemos que Cristo es el reposo no solo para un día, yo no tengo que esperar el sábado para reposar, yo reposo todos los días y tú también.

Juan 9:8 “Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?”

Hay gente ciega que anda mendigando hasta que se encuentra con Jesús, y les devuelven la vista y le dan la vista.

Juan 9:9 “Unos decían: Él es; y otros: a Él se parece. Él decía: Yo soy.”

La ceguera de este hombre lo llevó a mendigar. Cristo no sólo lo sano, lo liberó de ser un mendigo. Hay gente a ciegas, a tientas, buscando a ver quién le dé, y por eso reciben de cualquiera y no estoy hablando de hacer acepción de persona, hablo de que al recibir de todo el mundo, reciben lo que no deben de recibir porque lo reciben de cualquiera, esto es en lo espiritual.

¿Qué se estaba restaurando en este hombre?

• Su pasado: “Él es.”

Cuando decían que estaban hablando de su pasado, estamos hablando de amigos de antaño, cuando nos ven y decían: Pero él era que andaba conmigo, él era el que andaba a los moteles conmigo o ella era, él es con el que hacíamos todas las fechorías juntos, él es el que amanecía conmigo. No, él/ella no es, ese es el pasado si estamos en Cristo.

• Su presente: “A él se parece”.

Va a aparecer un segundo grupo que va a decir a él se parece, ese es el presente, porque la actitud de hoy, el cambio de vida pone la gente a dudar, se parece a él o a ella, pero como que esa persona no actúa igual, ¿y qué fue lo que pasó? es lo que dicen algunos, ¿y sabes por qué te pareces a lo que hacías en el pasado? porque la gente no logra distinguir bien, porque las cosas que hacíamos ya no las hacemos y antes éramos de los que decíamos a todo que sí y ahora no, porque ya somos cristianos. Se parece a lo que era el pasado, pero ya somos cristianos.

• Su futuro: “Yo soy”.

Cuando dice yo soy, está hablando de su futuro, es porque ya Cristo completó su obra en nosotros.

Cristo es nuestro reposo para liberarnos.

Conclusión

Cristo como nuestro reposo sana:

1.- A los que necesitan liberación.

Si tú necesitas liberación entra en el reposo de tu Señor, yo no sé cuál es tu necesidad de esta mañana. Estamos terminando este año, vamos a comenzar uno nuevo, no sé con qué expectación, qué esperas del próximo año, pero si necesitas ser libre de algo, entra en el reposo de tu Señor y el Señor te va a liberar de todos los pensamientos y ataques y todas las situaciones que el enemigo puede estar provocando en tu vida. Te va a liberar de los pactos antiguos, te va a liberar de aquellas cosas que no nos dejan crecer.

2.- A los que tienen fiebre de fama, dama y lana.

Cristo es tu reposo Es un reposo para bajar la fiebre de los que requieren fama, dama y lana. Yo te bendigo en el nombre de Jesús para que esa fiebre baje y se refresque tu vida, y que no haya asomos por ninguna parte de esto.

3.- A los paralíticos resignados a solo ver lo que Dios hace en los demás.

Cristo te lleva a Su reposo y si estamos paralíticos simplemente resignados, acostumbrados a ver como otros prosperan y yo nada, como a otros Dios les da y a mí nada, según yo, cuando lo que pasa es que estoy muy preocupado en ver lo que Dios es capaz de hacer en la vida de los demás y no en la mía.

4.- A los que tienen las manos secas para abrazar, acariciar y ayudar.

Podemos entrar al reposo del Señor si tenemos las manos secas para abrazar, para acariciar, para ayudar. Abrazamos para dar seguridad, protección; acariciamos para expresar amor, ayudamos porque es una necesidad tenderle la mano al que la necesita.

5.- Los encorvados que solo miran lo de la tierra y no lo del cielo.

Para los que están encorvados mirando solo las cosas terrenales, preocupados por lo que el mundo da, por las metas que el mundo pone, la imagen que el mundo pone, queriendo que solamente sea nuestro norte ser exitoso según el parámetro del mundo y no el de Dios.

6.- Los hidrópicos (hinchados) en su orgullo.

Dios nos llama al reposo a aquellos que por alguna razón nos estamos hinchando, aquellos en el que el orgullo nos está haciendo perder el norte, la dirección, la sencillez, la humildad.

7.- A los ciegos de nacimiento para que sean testimonio de que Dios da la vista y restaura nuestro pasado, presente y nuestro futuro.

Por último, Dios da vista a los ciegos en el día de reposo, para que sean testimonio de que Dios da la vista y restaura nuestro pasado, nuestro presente y nos asegura nuestro futuro.

Levanta tus manos delante del Señor, yo no sé en qué tú necesitas reposo y aquí no es un asunto de quién es más y quién es menos, aquí somos hijos de Dios, hijas que Dios. Esto es un asunto personal entre tú y Dios. El mundo celebra que Cristo nació, nosotros celebramos todos los días que nació en nuestro corazón.

Porque Cristo nació, creció, murió y resucitó hoy tú y yo tenemos reposo. Yo te bendigo para que lo creas, no importa la situación que estés viviendo. No importa la prueba que estés pasando, entra en el reposo de tu Señor porque Él es tu reposo. Amén.

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