Promesas, Pactos y Juramento #2

Fecha: 04/10/18

Cuando Dios tiene promesas, pactos y juramento para un pueblo, lo cumple, no importa lo que se hayamos hecho, porque Dios no miente, lo que Él promete lo cumple.

2Cronicas 21:4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel.

Cuando Joram fue el rey de Israel mandó a matar a sus hermanos, por temor a que ellos se sublevarán y le quitaran el reino, así mismo hay personas que tratan de matar al que viene de abajo, ese es un espíritu a la manera de Saúl, que cuando él miraba que David alababa y adoraba a Dios, agarraba una lanza y se la tiraba para matarlo. Que terrible es ese tipo de personas que tratan de anular a los que vienen de abajo, cuando la clave está en levantar el liderazgo, porque mientras más crezcas, más hace crecer el ministro. Jesús dijo: “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.  Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor” (Mat 10:24-25).  Mientras Dios levanta a los discípulos, más levanta al maestro.

2Cronicas 21:7 Mas Jehová no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que había hecho con David, y porque le había dicho que le daría lámpara a él y a sus hijos perpetuamente.

Estas personas estaban haciendo cosas abominables, idolatría, paganismo, estaban haciendo cosas horribles, Más Jehová no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que había hecho con él.  Dios había hecho un pacto con David, que de su casa iba a venir el Mesías.

Dios no los quiso destruir casa de David, porque había un pacto. Dios es un Dios de promesas de pactos y Juramento.

Las promesas se alcanzan:  con fe, obediencia y paciencia. Muchas veces queremos que las promesas sean microondas, mientras más nos desesperamos encontramos que el tiempo pasa más lento. El Señor nunca llega tarde, Él llega justo a tiempo, porque Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo.  

El pacto se alcanza: con sacrificio y entrega. Nosotros estamos bajo la sangre del nuevo pacto. Para que hubiera sangre tuvo que haber derramamiento de la misma, tuvo que haber una víctima.

Cristo derramo Su sangre por nosotros, el padecimiento por el cual Él pasó fue horrible, hasta su familia en un momento determinado no creía en Él, a los suyos vino y los suyos no lo recibieron.

Cristo pasó y sufrió cosas tremendas, no solamente fueron los clavos en las manos y los pies, no solamente fue la corona de espinas, Él padeció desprecio, mentiras, burlas, vituperios y todo lo hizo por amor al Padre y por amor a nosotros. Muchas veces queremos alcanzar pactos sin tener que sacrificar nada.

El juramento se alcanza: cuando damos lo que más amamos. Dios juró por Sí mismo, “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente (Heb 6:13-14).

El juramento es cuando Dios no puede jurar por alguien mayor que Él, porque Él es el mayor. Él jura por Sí mismo, para darnos lo mejor, porque cuando nosotros entendemos que de todo lo que nos ha dado, hay algo que tiene más valor para nosotros, por ejemplo:  en el caso de Abraham le dijo dame tu hijo, tu único hijo al que más ama y cuando Abraham estuvo dispuesto a entregar su hijo, entonces Dios juró por Sí mismo, tenemos que entender que El Padre dio a lo que más amaba, a Su Hijo por amor a nosotros.

Nos cuesta dar lo que más amamos, debemos entender que Dios no nos va a pedir algo para quitárnoslos, Dios pide para probar donde está nuestro corazón, y si nuestro corazón está en Él, no los devuelve multiplicado.

Dios quería probar a Abraham. Las cosas que se prueban son las cosas que tienen valor como el oro, la plata, los diamantes, etc. si Dios te estás probando es porque tiene mucho valor. Nos prueban para ver que nos falta o que tenemos demás.

Cando Dios ve nuestro corazón que les damos lo que más amamos, nos lo devuelve y nos los devuelve multiplicado.

LO QUE DIOS PROMETE TIENE FIEL CUMPLIMIENTO.

El pueblo de Israel estuvo esclavo en Egipto por más de  400 años, duraron 40 años dando vueltas en el desierto,  todos murieron en el desierto, solo entraron a la tierra prometida una nueva generación junto a Josué y Caleb. La tierra prometida se tomó aproximadamente en 5 años. Caleb cuando fue a ver la tierra prometida tenía 40 años de edad, duraron cuarenta años en el desierto y cuando entraron a la tierra prometida tenía 85 años, entonces, la tierra prometida la tomaron en 5 años aproximadamente.

Josué  14:10-12  Ahora bien,  Jehová me ha hecho vivir,  como él dijo,  estos cuarenta y cinco años,  desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés,  cuando Israel andaba por el desierto;  y ahora,  he aquí,  hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió;  cual era mi fuerza entonces,  tal es ahora mi fuerza para la guerra,  y para salir y para entrar.  Dame,  pues,  ahora este monte,  del cual habló Jehová aquel día;  porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí,  y que hay ciudades grandes y fortificadas.  Quizá Jehová estará conmigo,  y los echaré,  como Jehová ha dicho. 

Caleb tenía 85 años y aún estaba fuerte para conquistar el monte, Todavía estaba fuerte como el día que Moisés lo envió.  Muchas veces nos sentimos viejos y pensamos que no podemos hacer nada, mientras tenga fe, mientras tenga montes que conquistar, no tienes edad para hacerlo, solo tienes promesas. En Dios no hay tercera edad, en Dios hay tercera juventud.

En Dios están sus promesas, y sus promesas nos rejuvenecen. Cuando Abraham salió de Ur de los Caldeos tenía una edad de 70 años, y Sara tenía 60 años, cuando llegaron a Egipto dijo Abraham que Sara su mujer era su hermana, porque desde que entró a Egipto comenzaron a mirar a Sara y el Faraón la mando a buscar. Dios rejuveneció a Sara porque una mujer de 60 años y todavía la miraban con deseo de casarse con ella. Las promesas rejuvenecen.

Josué 21:43-45 De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. El libro de Josué explica cómo fueron tomando la tierra prometida.  Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.  No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. 

Nuestro Dios da buenas promesas y todo se cumple. El equivalente de todo se cumplió” es cuando Jesús en la Cruz del Calvario dijo “Consumado es”, en otras palabras, pagó el precio, todo se ha cumplido, Cristo pagó el precio por nosotros, y si El Padre dio al Hijo juntamente con Él, nos da todas las cosas.

Hasta aquí podemos decir que Dios es fiel que cumplió sus promesas. Porque lo que Dios promete lo cumple.

Las promesas en Dios son de dos tipos: 

  1. Incondicionales: no dependen de nosotros sino son un designio de Él, y lo hará en Su tiempo.
  2. Condicionales: dependen de nuestra fe, obediencia, perseverancia, esfuerzo, valentía, etc. de parte nuestra.

Un ejemplo de las promesas incondicionales es que Jesús vuelve otra vez, no importa que el mundo cada vez se ponga peor, así mismo como Jesús subió al cielo, así vendrá. Eso es una promesa incondicional, no importa lo que nosotros hagamos, Jesús viene otra vez, aunque nosotros no lo creyésemos, Él viene.

Hay cosas que Dios promete y aunque nosotros no hagamos nada, se cumple, pero hay otras, que Él las cumple de acuerdo a los que nosotros hagamos o creamos. Eso se llama promesa condicional.

Ejemplo de promesas condicionales 

Hechos 1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén,  sino que esperasen la promesa del Padre,  la cual,  les dijo,  oísteis de mí. 

Jesús le dio un orden a Sus discipulos “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” La promesa era El Espíritu Santo. Si los discipulos no se hubiesen quedado en Jerusalén la promesa no se cumple, lo que Dios promete lo cumple, pero depende el tipo de promesa, (si es condicional o incondicional), y esa promesa estaba condicionada a la obediencia, tenían que permanecer en Jerusalén en el aposento alto. Los discipulos  esperaron varios días pero como  aun no recibían la promesa, habían más de 500 personas pero muchos se fueron, solo quedaron 120 personas. A los 10 días de estar en el aposento alto y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo. Todos los que fueron llenos del Espíritu Santo, fueron los que permanecieron, los que se fueron no recibieron la promesa. Tenemos que pedirle al Señor que nos ayude a permanecer, que nos ayude a perseverar porque lo que Él promete, lo cumple.

 

Josué 1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Después que Moisés murió Josué fue el sucesor, Dios le dice a Josué, levántate y pasa este Jordán, ¿Qué hubiese pasado si Josué dice que no? La promesa no se hubiera cumplido.

Cuando el pueblo de Israel iba a cruzar el Jordán los que llevaban el arca entraron los pies a la orilla del agua, las aguas se detuvieron de cada lado, y fueron divididas; y el pueblo pasó en seco.

Cuando Dios nos da una promesa y dice pasa el Jordán, Él lo va a secar y vas a pasar el Jordán en seco.

Josué 1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

La promesa estaba condicionada, Dios nos quiere dar Canaán espiritual, no hay Canaán sin gigantes, no hay Canaán sin tribus que te ataquen, no hay Canaán sin desiertos, pero no hay Canaán si ver el poder de Dios que nos da la victoria, pero tenemos que actuar.

Hay personas que dicen Dios me prometió un trabajo, sin embargo, no sale de su casa a buscar trabajo, pensando que Dios se lo va a dar estando acostados en su casa. Las promesas son condicionadas a nuestra fe y a nuestra obediencia.

Josué 1:3  Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.  

Todavía no habían entrado a la tierra prometida, y Dios ya se las había entregado, porque Dios siempre habla llamando las cosas que no son, como si fueran, Dios le había entregado todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, ¿Qué habría pasado, si ellos no hubieran pisado?

Josué 1:5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.  

Dios le daba la promesa de que nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida, esa promesa estaba condicionada a la fe, a la obediencia a la valentía.

Josué 1:6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 

Dios le daba la tierra pero le decía esfuérzate y sé valiente, si Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada, quiere decir que no era cobarde, lo que pasa es que hay diferentes tipos de valentía, podemos ser valiente para una cosa y para la otra no. Hay personas que son valientes para pelear con otras sin embargo le tiene miedo a una cucaracha.

Josué 1:6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.  

Se requiere de valentía para poder repartir, porque a la hora de repartir todos quieren, si le da más a uno que al otro, comienzan los conflictos, porque le dieron a uno más que al otro.

Josué 1:7   Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.  

Muy valiente es seguir la palabra, seguir lo que Dios dijo, no cambiar porque hay personas que dicen que están dispuestas a cambiar los métodos, podemos negociar los métodos, pero no podemos negociar la palabra, porque la palabra no cambia, “Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isa 40:8).   

Josué 1:9  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.  

Dios les había dado promesa a Josué, pero estaban condicionadas a la obediencia, a la fe y a la valentía.  

EL PACTO QUE HACE CON ABRAHAM AL ORDENARLE LA CIRCUNCISIÓN 

Génesis 17:1-2   Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.  Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

En ese tiempo Abraham solo tenía a Ismael su hijo, Isaac aún no había nacido. Dios le dice a Abraham que sea perfecto, el termino perfecto es maduro. Los pactos de Dios son entre Él y nosotros, no entre nosotros y Él.

Génesis 17:10   Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. 

El primero que tenía que circuncidarse era Abraham.

Pacto: Berit de H1262 (en el sentido de cortante, porque se hace pesado en medio de pedazos de carne).

No se puede pensar en un pacto si no hay sangre, por eso fue que vino Jesús a hacer un nuevo pacto, tuvo que derramas Su sangre, para que hubiera una nueva creación.

No hay pacto (Berit), sin sacrificio vivo, no hay altar sin ofrenda agradable, no hay remisión de pecados sin sangre. El ultimo pacto que Dios hizo con los hombres lo realizó al entregar a Su propio Hijo, para que muriera y derramara Su Sangre, la Sangre del Pacto Eterno, para salvarnos a nosotros.

Génesis 17:11   Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

Dios le prometió a Abraham una descendencia como arena que está a la orilla del mar, tocante a Israel que tenían que tener un pacto visible, por eso lo judíos al octavo día de nacidos circuncidan los niños, por eso es que nos llaman a nosotros incircuncisos. Dios también le prometió a Abraham una simiente como las estrellas del cielo esa simiente no es asunto de pacto de la carne, nuestra circuncisión no es de la carne sino del corazón, hecho no con mano de hombre sino con la del Señor.

En el antiguo testamento circuncidaban a los varones al octavo día, pero a las mujeres no la circuncidaban, en el nuevo pacto donde se circuncida el corazón, se circuncidan tanto al hombre como a la mujer. Dios quiere circuncidar nuestro corazón, Él quiere quitar la carne, quitar lo antiguo.

EL ULTIMO PACTO QUE DIOS HACE CON LOS HOMBRES 

Mateo 26:27-28 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.  

Cada vez que vemos esa copa representa la Sangre de Jesús, la sangre del pacto eterno, ese pacto no nos costó nada a nosotros, Al Padre le costó entregar a Su Hijo por nosotros, al Hijo le costó entregarse por amor a nosotros.

Las personas que no quieren aceptar a Cristo, están rechazando la Sangre preciosa que fue derramada por nosotros; si nosotros ya siendo cristianos comenzamos a pecar voluntariamente y nos burlamos de las cosas del Señor, también estamos rechazando y menospreciando la Sangre de Cristo.  

Hebreos 10:19-22   Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.  

Por la Sangre de Cristo, es que nosotros tenemos entrada al lugar Santísimo.

Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

En la antigüedad el sacrificio vivo era un animalito, luego el sacrificio vivo fue Cristo, que murió por amor a nosotros y al tercer día resucitó, pero ahora el sacrificio vivo es nuestro cuerpo.

Hebreo 13:15-16   Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. 

Ofrézcameles a Dios sacrificio de alabanzas, no hay sacrificio sin entrega, no hay sacrificio sin muerte, no es solamente cantar bonito, sino morir a cosas que nosotros tenemos y decirle al Señor quitas de nosotros lo que no te agrada, fruto de labios que confiesan Su Nombre.

Para que haya habido fruto tuvo que haber semillas, para que haya habido ofrenda agradable, tuvo que haber habido altar, y no hay altar sin ofrenda, no hay ofrenda sin víctima, y no hay victima sin sangre.

Hebreo 13:20-21  Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.  

La Sangre de Cristo nos hace aptos en toda buena obra.

Hebreos 6:9-12 Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.   Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.  Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 

Hay promesa que llegan rápido, hay promesas que hay que esperarla con paciencia. También podemos heredar promesas. Heredar promesas es que no nos la dieron a nosotros, sino que se la pudieron haber dado a nuestro padre biológico o un padre espiritual y son para nosotros, tenemos que ser imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas

CUANDO DIOS JURO POR SÍ MISMO  

2Cronicas 1:7-9   Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé. Y Salomón dijo a Dios: Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo. Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.  

Salomón por fe estaba alcanzando las promesas dada a David su padre. Hay promesas que Dios se la pudo haber dado a un abuelo, a un padre, a un ministro, pero si tenemos fe, esa promesa se hace valedera en nosotros.  

Hebreo 6:13-15   Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,   diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.  Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.  

Las promesas se alcanzan con fe, las promesas se alcanzan con paciencia, las promesas se heredan y las promesas nos pueden alcanzar.

Hebreos 6:16   Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. 

Un hombre jura por otro mayor que él, pero Dios no podía jurar por otro mayor que Él, porque no hay nadie mayor que Él, por eso juró por sí mismo.

Hebreos 6:17-18   Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;  para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

Dos cosas inmutables

  • Dios no puede ser cambiado o alterado, Él no cambia
  • Él el Fiel y Verdadero, Dios no miente

Hebreos 6:19-20 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. 

  • Las promesas se alcanzan con fe, obediencia y paciencia.
  • El pacto de alcanza con sacrificio, entrega, valorar la Sangre de Cristo
  • El juramento se alcanza cuando le damos lo que más amamos.
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