Sin Favoritismo


“Salomón también tenía doce gobernadores regionales sobre todo Israel, quienes eran responsables de proveer el alimento para los miembros de la casa del rey. A cada uno de ellos le tocaba suministrar los víveres para un mes del año…También había un gobernador para la tierra de Judá”.
1 Reyes 4:7,19 (NTV)

En este capítulo encontramos un listado de funcionarios y de 12 gobernadores que ayudarían a Salomón en su gestión, algo asi como el gabinete a los presidentes hoy día. Entre ellos encontramos representantes del sacerdocio, cancilleres y personas que cobrarían tributos al pueblo para el sostenimiento del palacio. Es interesante ver que Dios había advertido de esta situación muchos años atrás, pero el pueblo no quiso escucharle y se empecinó en tener rey, También se nos muestra que el territorio estaba dividido de forma diferente a la que Dios había ordenado y cada uno tenía un tributo que pagar al rey, el cual era el sustento del palacio. También vemos que Judá no estaba entre esos 12 territorios, de esta manera Salomón estaba sembrando semillas de división entre el pueblo que estaba gobernando, pues había puesto cargas pesadas a su pueblo para mantener sus gastos ostentosos, sin tener en cuenta a Judá y lo que a ellos les hubiera tocado dar. Pudiera ser que esto llevara a las otras tribus a trabajar más para poder cumplir con los impuestos establecidos. Judá, tuvo un solo gobernante, dato que se menciona aparte y al finalizar esta porción, lo que me lleva a concluir que para ellos las reglas eran diferentes. Al final, el pueblo terminó separándose. Era como si hubiera preferencia por su casa, la de David, Judá. Pareciera que había preferencias por una tribu. Ya en otras ocasiones la Biblia nos muestra a padres con preferencia por algún hijo y cómo esto trajo división y calamidad en la familia, ahora pasamos a preferencias por tribus y por ende consecuencias negativas mayores, aunque Salomón no lo vivió, si sembró para que otro segara el fruto de este favoritismo. Tenemos que tener mucho cuidado al momento de distribuir funciones, responsabilidades y tareas, para no sembrar inconformidad, envidia, división. Hemos sido llamados para ejercer el ministerio de la reconciliación, no para sembrar división. Examinemos nuestras relaciones familiares, laborales y ministeriales a la luz de esta porción. Si hemos mostrado algún favoritismo, arrepintámonos, confesemos nuestro pecado; y caminemos con sumo cuidado para no caer nuevamente en esto. Sigamos el ejemplo de Dios, Él no tiene favoritos.

Oración

Señor, ruego por Tu bendición para que el Espíritu Santo me ayude a ser equilibrado y justo en todo lo que hago y en los diferentes ambientes donde me desenvuelvo, de tal manera que sea un instrumento de reconciliación y no de división. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!

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