Sin Palabras


“He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.”
Job 40:4 (RVR60)

El sufrimiento había llevado a Job a perder la perspectiva de Dios. Comenzó a ver a Dios como injusto al tratar de justificarse (Job 40:8), pero cuando estamos ante Su Santidad, Su majestad, Su poder y Su Soberanía, solo podemos callar. No hay cómo justificarnos ante Él, no podemos jugar a la víctima, ni manipularlo, ni escondernos tras el pecado de otros. Aceptar nuestra condición es lo mejor, es allí donde podemos ver Su gran amor por nosotros. Dios decidió hablar con Job porque lo amaba y necesitaba confrontarlo para que viera que Él conocía su situación, que Él sabía lo que estaba haciendo y que Él no lo había abandonado, para que la confianza y la paz volvieran a la vida de Job. De la misma manera, Dios conoce nuestra situación y tiene control de cada detalle, Él no nos abandona, solo confiemos, pues esta confianza traerá Su paz sobre nosotros y podremos ver Su dirección.

Oración

Señor, aunque no pueda entender completamente Tus motivos, Tus caminos, Tus pensamientos ni Tus procesos, confío en Tu bondad y en ese inmenso amor que tuvo su máxima expresión en la cruz. Gracias por amarme tanto, siendo yo insignificante, Te amo mi Cristo, ¡Te adoro!, Tu amor me deja sin Palabras, solo me postro ante Tu Soberanía, Bondad y Fidelidad. ¡Amén!

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