Tratos que Purifican


«Ordena al pueblo de Israel que saque del campamento a toda persona que tenga una enfermedad de la piel o un flujo, o a quien haya quedado ceremonialmente impuro por tocar un cadáver.Esta orden debe aplicarse de la misma manera a hombres y a mujeres. Sácalos para que no contaminen el campamento donde yo habito en medio de ellos».

Números 5:2-3(NTV)

Tal vez al leer estos versículos llegues a pensar que este mandato divino es muy fuerte, al establecer consecuencias tan drásticas frente a las personas que sufrían enfermedades contagiosas. Sin embargo, a nivel natural estas medidas han ayudado por años a evitar que enfermedades graves se expandan llegando a convertirse en epidemias o pandemias. Definitivamente aquellas cosas que son fuente de contaminación deben ser aisladas para preservar a quienes están todavía sanos. Esto también se aplica en lo espiritual, ciertamente hay pecados que contaminan, primero al pecador y luego a los que le rodean, igual que lo hace una manzana dañada en medio de las buenas. Jesús dijo que del corazón salen cosas que contaminan al hombre (Mr. 7:20). Un ejemplo de esto lo encontramos en la iglesia de Corinto, Pablo sacó de la congregación a uno de sus miembros que estaba en pecado sexual, de esta manera fue tratado por Dios y purificado, igualmente buscaba evitar la propagación de este pecado en medio de ellos (1 Corintios 5). Cuando la persona es sanada o limpiada del pecado puede reincorporarse (Números 12:1-15). Todas estas medidas son una muestra de amor, recordemos que Dios quiere una Novia para Su Hijo, que sea pura y sin mancha, por eso no podemos dejar que el pecado tome lugar en nuestras vidas y nos contamine, o que dañe a otros. Esto se aplica igual para la murmuración, amargura y otros pecados que al igual que la levadura, van contaminando toda la masa. Ningún pecado es pequeño, no podemos dejarlos pasar o aliviarlos con paños de agua tibia, por lo que debemos estar atentos y examinarnos continuamente, recordemos que las pequeñas zorras son las que dañan las viñas.

Oración

Señor, gracias por amarme tanto y disciplinarme cada vez que lo necesito, reconozco que muchas veces no me agrada experimentar las consecuencias del pecado, sin embargo sé que las medidas que tomes, finalmente son para obrar en mí, santidad, pureza y obediencia, porque Tus pensamientos son de bien para mi vida, pues eres Dios de propósitos y finalmente Tú carácter será formado en mi, con el poder de Tú Espíritu y por Tu gracia. ¡Amén!

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