TU CASA… MI CASA


“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.”
Salmo 122:1 (RV60)

Muchas veces el congregarnos se vuelve una rutina, sin embargo, Dios quiere que vayamos con alegría a Su Casa. Podemos compararlo con lo que sucede cuando hay una reunión familiar en casa de nuestros padres terrenales, es especial llegar a la casa de ellos porque es un lugar familiar, lleno de alegría, amor, recuerdos, pero lo mejor es que también es nuestra casa. David veía el templo como la Casa de Dios, no solo como templo. ¿Cómo vemos nosotros la iglesia y a Dios? Si consideramos a Dios como nuestro Padre, entonces iremos a la Casa de nuestro Padre, por ende a nuestra casa, y nuestro corazón se llenará de regocijo cuando nos congreguemos. De otra manera, será un lugar frío y lleno de ritos.
Gocémonos de poder congregarnos con libertad en la casa de nuestro Padre, orar y alabar al Señor, sin temor a ser perseguidos. Hoy es un buen día para dar gracias por esta bendición y orar por aquellos que sufren persecución por amar y creer en nuestro Señor Jesucristo y no tienen libertad para congregarse. No dejemos de congregarnos, ni lo hagamos por costumbre, hagámoslo con gozo, amor y pasión, recordemos que allí tenemos una cita especial con nuestro Padre de amor. ¡Anhelemos estar en Su casa, en nuestra casa, gozándonos en Su presencia!

Oración

Bendito Padre, gracias por la congregación donde me has puesto, por traerme a Tu Casa. Que cada día sea un deleite ir allí a hacerte fiesta. Te ruego no permitas que caiga en la religiosidad o en la rutina, sino que siempre pueda gozarme en Ti, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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